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9.Ki Tisá
El Libro de Shemot (Exodo)
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Maor Hashabat: Dar es Recibir

Editado por Maor Hashabat, de la comunidad Ahabat Ajim, Lanus, Argentina. Editor responsable:Eliahu Saiegh. (Leilui nishmat Abraham Ben Mazal)

VENATENÚ ISH KOFER NAFSHO
Y DARAN CADA PERSONA EXPIACION DE SU ALMA
(Shemot 30.12)

Uno de los allegados a Rabí Iejezquel Abramsky, contó una impresionante historia protagonizada por este Rab, que nos deja una profunda enseñanza con respecto a la forma en que hay que encarar una Mitzvá.

En su ancianidad, Rab Iejezquel le pidió a uno de sus alumnos que fuera al correo, en el barrio de Bait Bagan, que comprara allí una estampilla postal, y se la trajera inmediatamente.

El alumno cumplió con el pedido, se paró pacientemente en la cola del correo, adquirió la estampilla, y se la llevó a su Rab lo más rápido que pudo.
El rostro del Rabino Iejezquel Abramsky irradiaba alegría en el momento que recibió la estampilla.
Sacó un sobre de su bolsillo, la pegó sobre él, y le pidió a su alumno que lleve el sobre y lo introduzca en el buzón más cercano.
Este, sorprendido, le preguntó: Enséñeme Rab. Para qué me pidió que le trajera una estampilla para pegarla sobre el sobre? Podía haberme pedido algo más práctico.
Me podía haber dado el sobre a mí, pedirme que comprara una estampilla, que hubiera pegado yo mismo, y en ese mismo momento ponía el sobre en un buzón del correo!
Cuál era la necesidad de traerle la estampilla al Rab?!

Esta fue la respuesta del Rab: Este sobre contiene dinero que le envío a un pobre, estudioso de la Torá.
Estas son grandes Mitzvot que tengo el mérito de cumplir, apoyar el estudio de Torá y dar caridad.
Me enseñaron mis maestros, que cada detalle de una Mitzvá esconde un verdadero tesoro, y después de los 120 años, nos mostrarán uno a uno los pequeños detalles que dejamos pasar, y en ese momento nos lamentaremos por no haber cumplido nuestra misión como corresponde, por haber perdido la oportunidad de cumplir con los pormenores de la Mitzvá con alegría y entusiasmo.

Continuó explicando el Gaon a su alumno: Yo ya soy anciano. No tengo fuerzas para ir yo mismo al correo, comprar la estampilla y enviar el sobre. Si pudiera, lo haría por mis propios medios, pero ya que este esfuerzo no está dentro de mis posibilidades, deseaba ganar, por lo menos, lo que sí está a mi alcance… y ya que todavía puedo pegar una estampilla, y como dijimos, también este acto es parte de la Mitzvá de la entrega de dinero al pobre, se convierte en una Mitzvá en sí mismo y se hace acreedor de un pago muy grande. Es por este motivo que te pedí que me trajeras la estampilla…

A veces nos tropezamos con gente que dice: «Realmente, yo quisiera dar Tzedaká y hacer favores», «realmente yo quisiera ayudar a las personas, pero qué puedo hacer? No tengo los medios!
Ciertamente debemos saber que estas afirmaciones no son reales.

Como aprendemos del Pasuk en Mishle (21.21). Nos dice Shlomó Hamelej No digas que quieres dar Tzedaká y no tienes posibilidades, ya que si realmente quisieras, encontrarías todas las posibilidades para hacerlo, Hakadosh Baruj Hu te daría la oportunidad de completar tu anhelo. No solo esto – también vida y honor encontrarías en el camino…!

Cómo superar esta limitación? Cada uno de nosotros quisiera ser un gran benefactor, y cada uno de nosotros podría serlo… cada quien según sus posibilidades. Pero hay una traba que nos obstaculiza en el momento de abrir nuestras manos, sacar de nuestro bolsillo el dinero para darlo en Tzedaká.

Venatenú Ish Kofer Nafshó – y darán cada persona expiación de su alma.
Dice el Baal Haturim sobre la palabra «Venatenú»: esta palabra se puede leer en ambos sentidos, de esto aprendemos que cuando uno da, siempre vuelve, que nunca va a perder por esta acción, y no le va a faltar nada a causa de esto.
A veces podemos comprobarlo con nuestros ojos, pero en caso que esto no suceda, es seguro que no vamos a perder.

Una persona, conocida como un gran donante, que da de su riqueza con generosidad, contó que un día, a altas horas de la noche, él y su familia se sobresaltaron al escuchar fuertes golpes en la puerta de su casa. Temerosos, se acercaron a la entrada y descubrieron que quien así se anunciaba era un pobre pidiendo una limosna.
Este donante le preguntó a su Rab cual hubiera sido la reacción correcta en ese momento. No sería lo correcto amonestarlo por su comportamiento? Cómo se atreve a golpear a mi puerta a esas horas?

Respondió el Rab: de acuerdo a tu pregunta, entiendo que ves en este pobre pordiosero a un sujeto que viene a perturbar tu descanso. Yo, justamente, veo al pordiosero como a un socorrista que viene a salvarte de la muerte…

Ciertamente, los socorristas utilizan sirenas especiales, que no fueron escuchadas al llegar este pordiosero, pero debes saber que Rabí Itzjak Meltzer dice que cuando la persona se tropieza con un pobre que lo fastidia y quisiera librarse de él, debe saber que este pobre es un enviado de Hashem para salvarlo de toda clase de sufrimientos.
Por lo tanto aprovecha esta Mitzvá, y no cometas la equivocación de dejarla pasar.

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