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Manteniendo las Relaciones

¿Cómo crea un vínculo duradero con los miembros de su familia?

El primer paso es desarrollar un respeto mutuo y trabajar en la cooperación creativa. Cuando usted interactúe con su cónyuge e hijos, el objetivo principal siempre debería ser demostrar respeto e interés. Tiene que entrenarse para realmente escuchar y considerar las necesidades, sentimientos y temores implícitos de su cónyuge e hijos. La base de una buena relación es un espíritu cooperativo, no un deseo de satisfacer sus propias necesidades.

Cualquier amor que dependa de algo, cuando ese algo desaparece, el amor desaparecerá. Cualquier amor que no dependa de ninguna cosa no cesará nunca.
(Avot 5:19)

Puede confiar en que su cónyuge lo/la va a mantener económicamente o que va a cocinar, limpiar y lavar la ropa. Pero la mishná enseña que el dinero y las posesiones no traen aparejadas una relación duradera. Pueden proporcionar alguna satisfacción temporaria, pero no son suficientes para una relación ideal de por vida. El amor y la felicidad duradera se obtienen de una relación basada en el cuidado y el respeto. A veces podemos tener diferencias de opinión, pero cuando las tratamos con respeto mutuo, los problemas se pueden resolver diplomática y positivamente.

Cualquier discusión que sea por consideración al Cielo tendrá un resultado constructivo, pero la que no sea por consideración al Cielo no tendrá un resultado constructivo.
((Ibídem, 20)

Si su objetivo es cumplir con la voluntad de Hashem, buscará comprender el punto de vista opuesto y aceptar ceder si fuera necesario. El ego no influirá en su discusión y los ánimos no se caldearán si la cuestión es cómo nuestra familia servirá mejor a Hashem.

No es coincidencia que los conceptos de amor duradero y de discutir en aras del Cielo estén yuxtapuestos en la Mishná. Cuando usted tiene una relación que se basa en el cuidado y el respeto en lugar de basarse en los objetos externos, puede tener presentes sus verdaderos objetivos, aun cuando esté en desacuerdo.
Enfóquese en reconocer los aspectos positivos de los miembros de su familia. Cuando interactúa con su cónyuge o con sus hijos, piense: tienes un valor infinito; no hay nadie que se pueda comparar contigo. Eres única/o. Te valoro y te amo. Siempre estaré ahí para apreciarte y apoyarte lo máximo posible.

Preste atención a las razones específicas que hacen a su cónyuge o hijo atractivos o especiales. Sean razones importantes o insignificantes, nos ayudan a apreciar adecuadamente a los miembros de nuestra familia. Por ejemplo, si su esposo se expresa con claridad, arregla todo o es bueno con los niños; si su esposa es una gran cocinera, una buena organizadora o deja de lado las discusiones; si su hijo es creativo, colaborador en la casa y diligente, todas estas son cosas que deberían engendrar admiración y amor en usted
Incluso la mejor relación se desintegrará y las personas se distanciarán si no hay esfuerzos continuos para mantenerla y desarrollarla.

Cuatro cosas necesitan fortalecimiento: la Torá, las buenas acciones, la plegaria y el derej eretz (buenos modales y auto-perfeccionamiento).
(Berajot 32b)

Así como tenemos que tener cuidado de no descuidar nuestros cuerpos, hogares y automóviles, también tenemos que prestar atención a nuestras relaciones. Las buenas acciones o el jésed que hacemos por los miembros de nuestra familia, así como el derej eretz que debemos demostrarles, exigen una atención y un fortalecimiento constantes. Tenemos que renovar nuestras relaciones y renovarnos nosotros mismos regularmente.

De nuestras necesidades físicas aprendemos acerca de nuestras necesidades espirituales: así como necesitamos energizarnos físicamente ingiriendo tres comidas al día, necesitamos energizarnos espiritualmente rezándole a Hashem tres veces al día. También necesitamos fortalecer regularmente nuestras relaciones, brindándoles ayuda a los demás, dando tzedaká, aprendiendo y enseñando.

Cuando las familias estudian Torá juntas y comparten ideas que han escuchado, ganan de muchas maneras en la medida en que crean vínculos familiares estrechos. Cuando van a rezar juntos o a celebrar el shabat y el iom tov, están fortaleciendo tanto su relación como su fe. Se conectan más mediante la proclamación y la repetición de lecciones que son importantes para todos ellos.

Las ocasiones del mes en las que marido y mujer renuevan su relación contribuyen en gran medida a demostrar cuán importante es su relación para ellos. Cuando usted invierte tiempo y paciencia, respeto y pensamiento en otra persona, desarrolla una relación que madura continuamente.
El núcleo familiar brinda muchas oportunidades para hacer mitzvot por otras personas. Nos nutrimos unos de otros, nos amamos y cuidamos uno al otro y nos respetamos y honramos uno al otro. A nuestros hijos, les proporcionamos un sentimiento de pertenencia, apoyo y comprensión. Todo esto exige dedicación y compromiso, pero todo vale la pena.

La Torá nos provee de una oportunidad semanal para pasar momentos con nuestra familia: el shabat. Debemos esforzarnos mucho en la mesa de shabat a fin de que sea un evento placentero y significativo para toda la familia. De esta manera, les demostramos a nuestros cónyuges y a nuestros hijos que los amamos y que queremos el bien de ellos.

Una forma de hacer que el shabat sea más personal para cada miembro de la familia es darles a todos una tarea específica que él o ella pueda preparar para shabat. Deje que cada hijo tenga una tarea que sea adecuada para él y asegúrese de que sea algo que disfrute. De esta manera, cada persona sentirá que tiene participación en el shabat y en ayudar a la familia. La Guemará nos enseña que los grandes Sabios participaban personalmente de los preparativos para el shabat haciendo tareas específicas todos los viernes (Shabat 119a).

Otra mitzvá que debería hacerse activamente como familia es recitar el Bircat HaMazón. Cuando la familia reza junta, se nos recuerda ser agradecidos con Hashem por nuestra comida, nuestras vidas, nuestra Torá y todas las demás cosas que tenemos.
Además del shabat, tenemos dos semanas especiales en el año, Pesaj y Sucot, que nos recuerdan nuestra condición privilegiada como pueblo de Hashem y nos dan la energía espiritual que dura hasta el siguiente iom tov. Hashem desea que celebremos estos días con entusiasmo. Cada día sagrado es un tiempo de renovación para revivir la historia y volver a comprometernos con Hashem, con Su Torá y con las mitzvot. Cuando la familia se reúne para celebrar, sus integrantes pueden inspirarse y elevarse juntos, acercándose todos más a Hashem.

Cada iom tov posee sus temas de mitzvot que vuelven a tener lugar todos los años. Por lo tanto, es fácil crear una sensación de anticipación a su alrededor.
Al partirse el Iam Suf (Mar de los Juncos), el pueblo judío declaró: “éste es mi D’s y lo adornaré” (Shemot 15:2). Esto significa que debemos embellecer las mitzvot de Hashem (Shabat 133a). Quizá estemos celebrando el iom tov de una manera rutinaria, sin lograr apreciar más su trascendencia. Vale la pena estudiar los conceptos, temas y lecciones de cada iom tov a fin de que nos inspire a nosotros y a nuestras familias a celebrar con más entusiasmo.

Existen muchas oportunidades para las familias de aprender juntos de una manera divertida. Enséñele a su familia a disfrutar entonando zemirot, a aprender nuevas canciones y a darle un repaso a las viejas conocidas. Enséñeles a sus hijos los valores de Torá a partir de las zemirot que canta, la mayoría de las cuales se basan en las enseñanzas de nuestros Sabios.
¿Por qué no compartir el significado de las plegarias diarias, las de shabat y las de iom tov con su familia? Los ayudará a que estos principios los inspiren y todos disfrutarán más cantando y rezando. No importa en qué actividades de Torá elijan involucrarse, mientras haga que sean divertidas para sus hijos, su relación con ellos se fortalecerá.

 

Rab Daniel Oppenheimer

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