Profundizando
El Libre Albedrío
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Los Judíos Observantes y la Bejirá (elección)

(Selección extraída del libro “En Busca de la Verdad I”, por Rabí Eliyahu Dessler, © Editorial Jerusalem de México)

…continuación de El Proceso de Libre Albedrío

Por ejemplo, muchos judíos que en otros aspectos son observantes, tienden a hablar mal de otras personas, violando así la prohibición contra el lashon ha-ra y sin darse cuenta de que se trata de un pecado grave. Sin embargo, estas personas, no soñarían tan siquiera con violar las leyes del Shabbat; su yetzer ha-ra ni siquiera los tienta a hacer esto o a dejar de efectuar los rezos prescritos o ponerse tzitzit o tefilin porque han sido educados a realizar estas cosas sin hacer preguntas. (No hay bejirá implícita en ninguno de estos casos. La bejirá entra en juego, tan solo cuando uno se ve tentado a actuar contra la verdad como uno la ve, y las fuerzas de cada lado están más o menos balanceadas. El punto en el que se alcanza este equilibrio, varía obviamente con el individuo y depende de muchos factores, como la herencia, el medio ambiente, la educación etc., pero no existe ser humano que no tenga un “punto de bejirá” a lo largo de la escala.)

Frente Fluctuante

Hay que percatarse de que este punto de bejirá no permanece estático en un individuo dado. Con cada buena bejirá efectuada con éxito, la persona se eleva a un nivel mas alto: o sea que cosas que antes estaban en una línea de batalla están ahora en el área controlada por el yezter ha-tov y las acciones que tienen lugar en esa área pueden efectuarse sin lucha y sin bejirá. En este sentido podemos comprender el dicho de que “Una miztva conduce a otra”. Y lo mismo sucede en la dirección contraria. El ceder al yetzer ha-ra hace retroceder la frontera del bien y un acto que antes precisaba de una lucha con la conciencia se realizará ahora sin ninguna bejirá. El yetzer ha- tov ya no funciona en forma eficiente en esa área, y de allí hemos aprendido: “un pecado conduce a otro”, y “Tan pronto como uno ha cometido un pecado dos veces ha dejado de ser un pecado para él”. Como hemos dicho, la educación juega parte importante en la determinación del punto de bejirá de uno. Una persona puede haber sido educada para realizar en forma natural muchas buenas acciones. Esto significa que su punto de bejirá esta un nivel alto. Por ejemplo, uno puede haber sido educado en un medio lleno de Torah, con gente dedicada a las buenas acciones. En este caso, su punto de bejirá no será si cometer un pecado o no, sino si efectuar una mitzva con mas o menos devoción o kavaná.
Otro individuo puede haber sido educado entre malvados de la peor ralea, entre ladrones y asaltantes. Para él, robar o no robar no representa una bejirá del todo; su punto de bejirá puede radicar en si debe o no usar un arma de fuego cuando es descubierto. Para él esta puede ser la bejirá crucial, es aquí para él donde las fuerzas del bien y del mal, de la verdad y la mentira están equitativamente balanceadas; puede ser que en el fondo de su corazón el asesinato sea algo que él sabe que es incorrecto, esta es la verdad tal cual se la rebela a él su yetzer tov y es esta verdad la que se siente tentado a negar o deformar. De modo, que vemos que la educación y el medio ambiente no pueden en forma alguna modificar al acto esencial de bejirá, sino tan solo el lugar en donde se realiza: la posición del punto de bejirá en la escala mortal. Todo ser humano posee el poder de percibir la verdad que es disponible a su nivel particular adhiriéndose a ella y rehusándose a ser alejado de ella por las ilusiones seductoras de la falsedad. En esto no hay diferencia en absoluto a cerca de sí la educación hizo subir o hizo bajar su punto de bejirá. La capacidad de adoptar la verdad tal como él la conoce es igual en todas las situaciones.

Localización del Punto

Resumiendo: Todo el mundo es libre de elegir su punto de bejirá, pero la posición del punto de bejirá es determinado por varios factores. La posición puede ser afectada por sus propias elecciones previas, que pueden haber hecho subir o descender su punto de bejirá; o puede ser afectada por los factores de fuera de control. La Providencia Divina puede haberlo colocado a él desde la niñez en un cierto medio ambiente, más alto o más bajo, según el caso (para tener una idea por qué arregla Di-s las cosas de modo que algunos tienen su bejirá a un nivel y otros en otro, léase cuidadosamente lo que hemos escrito en el ensayo ¿Por qué sufren los justos?). No existe pues la libertad de elegir excepto “en el punto de libre elección” y en este punto es fijado por factores que nos anteceden; pero no hay factores extrínsecos que puedan afectar el acto de bejirá mismo. Aquí reina, supremo, el ser humano.

Escogiendo la Vida

Si estamos preparados para leer los textos con mas profundidad de la acostumbrada, podemos ver esta idea claramente expresada en la Torah, en el pasaje que tiene que ver con la elección humana. Eh puesto ante ti la vida y la muerte, La bendición y la maldición; escoge la vida para que puedas vivir… “Vida y muerte” comprende todo lo que lees “dado” a una persona, todas las facetas del carácter de una persona, sus rasgos y tendencias innatas, su educación y su medio ambiente; todos estos factores que determinan lo que ella llama “vida”, lo que se le presenta al individuo como “bueno” y “verdadero”, y así mismo lo que él llama “muerte” “maldad” y “falsedad”. Todas estas cosas “las He puesto ante ti”. Literalmente “las He dado ante ti”; estas son las cosas “dadas” de la situación humana, que existen independientemente de cualquier acción de nuestra parte, como todo los rasgos de nuestro medio ambiente. Pero “Escogerás la vida”. “Escogiendo la vida”, escogiendo la verdad y la realidad es algo que sólo el ser humano mismo puede hacer y algo que él hace sin ser afectado en absoluto por ningún factor externo.

El Temor del Cielo

Éste es también el significado del famoso dicho de nuestros rabís (Berajót 33b): “Todo viene del Cielo excepto el temor Del Cielo”. “Todo viene del Cielo”: Todo lo que le sucede a una persona, todo lo que determina dónde tendrá lugar su elección, el nivel de su bejirá así como la clase de pruebas a la que será sometida. La única cosa en las manos del hombre es “el temor del Cielo”, que es el sentido de la responsabilidad hacia la verdad que el hombre puede aceptar o rechazar según quiera. Él temor de Hashem —– ya sea miedo a consecuencias materiales o temor a más altos niveles—- es esencial para evitar que uno sea desviado de la verdad. Esta es la esencia de la bejirá.

Responsabilidad

Ya vimos arriba como el nivel de bejirá de una persona puede ser modificado por factores externos y por las previas elecciones de la persona; pero hay una diferencia grande entre estos. Cuando se modifica el nivel por las propias elecciones de la persona, ésta es responsable de la nueva situación que ha creado. El Talmud dice: “si una persona comete un pecado y lo repite, se le vuelve permitido, Entonces ¿permitido? No, a él le parece que está permitido“. No hubo en él lucha alguna la tercera vez; aparentemente la bejirá tal como lo definimos no estaba en acción; pero en cualquier forma es responsable del acto cada vez, pues el mismo fue la causa de su sensibilidad embotada. De ahora en adelante, será castigado cada vez que realice el acto que ya no se le presenta como una opción viviente. Pero nadie es considerado responsable por el mal al que está acostumbrado desde su nacimiento y a resultas de su medio ambiente, ya que nunca supo de nada mejor. A este respecto tiene la posición halájica de “un niño tomado cautivo y educado entre idólatras). Será considerado responsable solamente de lo que pudo y debió haber aprendido

Efectos a Largo Plazo

Cada bejirá practicada por una persona tiene algún efecto sobre toda su situación, durante toda su vida; si es buena tiene un buen efecto, si es mala tiene un mal efecto. Y no sólo tiene un efecto sobre sí mismo, puede también tener un efecto sobre la forma en que influencia a sus hijos con incalculables resultados. En resumen, toda bejirá tiene un efecto sobre todo el mundo y el que decide es responsable de todos sus resultados y lo mismo sucede con cada persona y con cada bejirá de cada persona. ¡Cuánto bien puede ganarse a través de una buena bejirá, y qué tanto mayor es su responsabilidad por una mala bejirá!.

Educación y Elevación

Se deduce de todo lo que fijamos arriba que los méritos de una persona no son aquellas mitzvot y aquellas buenas acciones para las que ha sido educada, sino tan solo sus actos libres de bejirá. Las acciones buenas en las que ha sido educada no son propiamente suyas; simplemente le sirve para fijar la posición de su punto de bejirá. Si hay lugar a una recompensa, esta debe tocarle a los que educaron tan bien al individuo. Ellos cumplieron con la mitzvá de la educación asegurándose de que sus primeros actos de bejirá tengan lugar a un alto nivel. Nos hemos referido en otro lado al gran descubrimiento del rabí Noson Tzví Finkel de Slobodka, quien aprendió este muy importante principio que da la Torah a Lot.

El Mérito de Lot

El rabí Finkel escribe que el amor fue lo que especialmente caracterizó a Abraham, tanto así que quien vivió con él adoptó su forma de actuar a un grado máximo, aún el grado de estar dispuesto a entregar su vida para dar amor. Nos percatamos de ello al oír de Lot que fue educado en la casa de Abraham, y que aprendió el camino del amor a tal grado, que, cuando se encontró con extraños en Sodoma, estaba dispuesto a insistir que viniesen a su casa y en el momento de peligro arriesgo su vida para protegerlos de la multitud que amenazaba con “romper la puerta”. ¡Que notable nivel de jesed!. Y sin embargo la Torah nos dice que cuando se recordó el mérito por el que Lot debía ser salvado de Sodoma, la Torah dice “Di-s recordó a Abraham y salvó a Lot de la destrucción”. ¿Qué es lo que Di-s recordó?. Una buena acción que una vez efectuó Lot por Abraham. Conforme lo dice Rashi; “Lot supo que Sarah era la esposa de Abraham y él había oído a Abraham hablar de Sarah como su hermana y él no reveló el secreto…”
A todas luces esto es algo extraordinario. He aquí a un hombre que mostró la máxima disposición a sacrificarse por una causa noble, y todo parece haber sido ignorado; por todo lo que se le da crédito es que no fue traidor, que evitó delatar a su tío, a su amado amo, ante una casta de asesinos. De esto podemos aprender que cualquier conducta que una persona adopta a resultas del adiestramiento o copiando a otros no es considerada como suya y no se le cuenta como suya en el día de juicio. ¿Qué es lo que sí se le cuenta como suyo? Solamente lo que en verdad le es propio; el hecho de que conquistó su inclinación maléfica es un asunto a su propio nivel, algo para lo que no había sido adiestrado, algo que era su bejirá particular. (Debe recordarse que el punto débil de Lot fue la codicia; fue por codicia que dejó a Abraham y fue su codicia lo que lo llevo a Sodoma en primer lugar.
Su natural aversión a traicionar a su tío, se vio balanceado por el pensamiento de las riquezas que pasarían a sus manos, si hubiese sido el único pariente de la muy loable Sarah; y se llenaron las condiciones para una verdadera bejirá.)

Bejirá Elevada

La mayor parte de los individuos que han sido educados para una vida de mitzvot y buenas acciones, realizan estas sin pensarlo o sentirlo mucho. Para ello se trata de “una mitzva para los hombres aprendida como rutina”. Es verdad que Di-s no niega la recompensa de cualquier criatura y ciertamente serán recompensados por ajustarse a los que han aprendido: pero si estamos hablando de altos niveles de observancia de las mitzvot, estos están casi ausentes por completo. Estos niveles se alcanzan tan sólo a través de la bejirá y estas gentes rara vez se enfrentan a su inclinación maléfica. El hombre feliz es el que utiliza todo lo que le ha sido proporcionado por su educación como un trampolín para elevarse a niveles más altos, tanto en acciones como en devoción. (Una persona que está satisfecha con laborar rutinariamente, haciendo por rutina las cosas que ha sido educada, lleva consigo una gran responsabilidad. No hay más grande pecado que el de malgastar las oportunidades propias. EL no hacer uso de la bejirá, es el pecado más grande, en lo que a oportunidades perdidas se refiere, porque el propósito de la creación del hombre es para que haga uso de su libre albedrío).

Acentuando las Oportunidades

El principal objetivo en el mundo es llevar una vida adherida a la Torah y a las mitzvot, asegurándose de que las buenas acciones que uno realiza lo sean a través de la bejirá. Ello implica enfrentarse al yetzer ha-ra y habrá bastantes enfrentamientos, porque el yetzer ha-ra se opone en especial a nuestros esfuerzos para elevarnos moral y espiritualmente. Si uno se las arregla para tener éxito en esto entonces todas las acciones serán “méritos”. Nuestros Rabís decían: Di-s quiso conceder méritos a Israel y por ello les dio una gran cantidad de Torah y de mitzvot”. Los gentiles también hacen uso del libre albedrío en sus individuales puntos de bejirá, de modo que tienen oportunidad de adquirir méritos en la misma forma; pero Hashem quiso que toda la vida del judío estuviese llena de buenas opciones, es decir, llena de méritos. Por ello multiplicó nuestras oportunidades para que practicásemos la Torah y las mitzvot. Mientras más amplio es el frente de batalla mayores son las oportunidades para actos de heroísmo y más valiosas son las victorias.

Libertad

La bejirá es conocida también como el libre albedrío, pero como hemos visto, la libertad existe tan solo en una área limitada. Es tan solo en el punto de la bejirá que una persona es libre de escoger sin nada que la force hacia un lado o hacia otro. Arriba de este punto de la bejirá la persona esta en poder de su yetzer ha-ra; está en cierto sentido “obligado” a actuar de acuerdo con los dictados del yetzer. En forma similar por debajo de su punto de bejirá esta en cierto sentido obligado a escoger el bien, en aquellos asuntos que ya ha colocado detrás de él y ha colocado bajo el poder de su yetzer ha-tov. El abrazo del yetzer ha-ra se rompe en estos asuntos: el individuo ya ha aceptado el yugo del Reinos del Cielo, y no tiene mas alternativa que seguir sus dictados.

Supremo Sometimiento

Esta es la posición que se encuentra una persona cuando consigue adoptar el temor del Cielo como su guía, y cuando llega a esta feliz situación se entera que en realidad nunca ha sido libre del todo. Fue tan solo un error de su parte el creer que había estado libre porque, ¿Qué clase de libertad existe para escoger entre la verdad y la falsedad? La verdad es la realidad y la falsedad es nada; no es en verdad una opción válida, sino simplemente un error el considerar “nada” como “algo”. El objeto final de todo nuestro servicio es graduarnos de la “libertad” a la “compulsión”. No queremos quedarnos en ese estado confuso en que la “verdad” y la “falsedad ” parecen alternativas igualmente válidas. Nuestra meta esta en llegar a esa feliz condición en la que sentimos una compulsión interior en la que nos lleva a hacer la voluntad de Hashem; como dicen los Rabis “las mitzvot son decretos que nos son impuestos desde arriba.”

El Hombre Liberado

Hay un nivel aún mas alto que es y consiste en reconocer lo falso y lo irreal de la maldad, con tal intensidad, que todo deseo de hacer el mal se esfuma y la persona ama tan solo el bien con todo su corazón. A este nivel la persona ya nos siente “compulsión”. La compulsión es aplicable solamente cuando existe resistencia. Uno no puede hablar de compulsión para hacer algo que a uno le gusta hacer. Este es nivel que nuestros Rabís llamaron “aquellos que actúan por amor”. Es en este punto en el que es ser humano se vuelve en verdad libre, dejando de hallar resistencia en su interior a la bondad que ama. Esta es la condición a la que se refirieron nuestros Rabís cuando dijeron “Nadie es libre mas que el que se ocupa de la Torah”. “Aquel cuya ocupación es la Torah” se refiere al hombre cuyo interés esta en la Torah y cuyo único amor es la Torah (en el mismo grado y en la misma forma en que un hombre que “se ocupa” con los asuntos del mundo se dedica íntegramente a los objetivos mundanos.) Este hombre del espíritu es el individuo verdaderamente liberado.

 

Rabí Eliyahu Dessler

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