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Likutei Moharan – Leccion 109

Extraido de Likutei Moharan X

LIKUTEY MOHARáN 109 [1]

“Iesh Hevel (Hay una vanidad) que acontece sobre la tierra: que hay tzadikim a quienes les sucede conforme a la obra de los malvados y hay malvados a quienes les sucede conforme a la obra de los tzadikim“. (Eclesiastés 8:14)

La explicación es la siguiente: Hevel es el hevel-aliento de la boca que proviene de la garganta, de los suspiros que uno suspira; cada persona en la medida de su nivel, [como en,] “los tzadikim andarán” y “los pecadores tropezarán” (Hoshea 14:10).[2]

Hay uno que fue un malvado todos sus días, pero suspira y gime por el pasado. Y hay uno que, Dios no lo permita, fue originalmente un tzadik pero que se lamenta de sus [acciones] pasadas y también gime y suspira.[3]

Ahora bien, hay dos cuerdas: la cuerda de la santidad [4] y frente a ella, la de la impureza.[5] Pero la elección es libre. La persona que se santifica, se une a la cuerda de santidad. Por el contrario, Dios no lo permita, la persona que se corrompe, se une a la cuerda de impureza.[6]

Y he aquí, gemir y suspirar son aspectos de la muerte, en el cuerpo y en el alma. En el cuerpo, como enseñan nuestros Sabios: El suspiro quiebra el cuerpo del hombre (Berajot 58b).[7] Y también en el alma, pues es sabido lo que está escrito (Salmos 104:29), “Cuando aumentas su rúaj-aliento, ellos perecen”. Esto se debe a que antes de la muerte, “su rúaj-aliento” aumenta y entonces “ellos perecen”[8]

Lo mismo se aplica al gemir y al suspirar. Si investigas y observas cómo es traído a la garganta, [verás que] es un aspecto de “toSeF (aumentas) su rúaj-aliento”. Por un corto momento su rúaj-aliento aumenta pero un instante después [puede] perecer y teaSeF (ser recogido).[9]

Por lo tanto, cuando uno gime y suspira por los pecados que ha cometido y desea retornar en arrepentimiento, entonces con ese suspiro perece y es recogido del mal que estaba en sus manos, “Cuando aumentas su rúaj-aliento, ellos perecen”. Y queda unido a la santidad.[10]

Lo mismo sucede a la inversa, Dios no lo permita. Cuando uno gime y suspira por el bien que ha hecho y desea unirse a la impureza, entonces su santo rúaj-aliento perece y es recogido. Y se une a la impureza.[11]

éste es el significado [del versículo de apertura][12]:

Hay un hevel – Es decir, el hevel-aliento de la boca proveniente del gemido y del suspiro con el cual gime y suspira.

hay tzadikim – Ellos lamentan sus [acciones] pasadas y el hevel-aliento emerge de sus bocas debido al suspirar.

a quienes les sucede conforme a la obra de los malvados – Esto se debe a que quedan unidos al Otro Lado y a lo impuro.

y hay malvados – Ellos gimen y suspiran y del hevel- aliento que emerge de su bocas:

a quienes les sucede conforme a la obra de los tzadikim – Esto se debe a que se separan de lo impuro y se unen a la santidad.

éste es el principio general: “[Dios hizo] uno opuesto al otro” (Eclesiastés 7:14) y la persona debe recibir vitalidad de una de las dos cuerdas. Tan pronto como se separa de una cuerda se une a la cuerda opuesta.

Por lo tanto es bueno acostumbrarse a suspirar por nuestras malas acciones y anhelar y añorar, en medio de nuestro suspiro, retornar a Dios. Porque mediante ese suspiro uno se separa de la cuerda de impureza y queda unido a la cuerda de santidad, como se mencionó más arriba.[13]

Además, encontré un manuscrito de los discípulos [del Rebe Najmán] sobre este tema, en el cual se explica con mayor detalle el tremendo valor del suspiro de santidad. Allí se explica que el suspiro que la persona exhala debido a sus pecados o debido a su falta de percepción espiritual, es más beneficioso que muchos actos de mortificación y de ayuno. Ello se debe a que el ayuno sólo quiebra el cuerpo, mientras que con el suspiro se quiebra todo el cuerpo y también se traspasa el alma y la fuerza vital desde el mal hacia el bien.[14]

Pues el hevel-aliento de la persona es un jevel (cuerda) que une el alma superior con el lugar de su raíz – con el bien o con lo opuesto, Dios no lo permita. Y, cuando suspira, se encuentra en el aspecto de “Cuando aumentas su rúaj-aliento, ellos perecen”. En ese punto, se separa de la cuerda a la cual estaba unido originalmente y se une a otra cuerda, de acuerdo a su suspiro….[15]

NOTAS

1. Likutey Moharán 109. Cierta vez el Rebe Najmán hablaba con alguien que estaba muy lejos de Dios. Le dijo al hombre que suspirar y gemir podría ayudarlo. El Rebe Najmán reveló entonces esta lección, que explica cómo el suspirar y el gemir pueden acercar a Dios (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #135). Un manuscrito de la época de la juventud del Rebe también trata este concepto (ver Tzadik #163; más adelante, n.15).

2. hevel-aliento…tzadikim…pecadores…. La lección comienza con las palabras “Iesh Hevel (Hay una vanidad)”. El Rebe Najmán se centra en otro significado de hevel – es decir, “aliento”. La forma en cómo se respira o más precisamente, la intención detrás del respirar, influye sobre uno. Como el Rebe explicará, cada vez que se respira existe la posibilidad tanto para “los tzadikim andarán” como para “los pecadores tropezarán”.

3. malvado…gime por el pasado…tzadik…suspira. Esto se basa en la profecía de Ezequiel (Ezequiel 18:21-24): “Si el malvado se vuelve de sus pecados… ninguno de sus pecados será recordado… si el tzadik se vuelve de las buenas acciones hacia la iniquidad… su rectitud no será recordada…”. Esto, agrega el profeta, parece extraño y hasta injusto, pues si la persona fue recta durante toda su vida por qué ahora, debido a que se volvió hacia el mal, se alejará tanto que sus buenas acciones quedarán borradas de la memoria. Lo opuesto parece igualmente difícil de comprender. El Rebe Najmán explica cómo se produce esto.

4. cuerda de la santidad. Como en (Deuteronomio 32:9), “Iaacov, la jevel (porción) de Su herencia”. En su comentario, Rashi interpreta jevel como una “cuerda” – “la cuerda de Su herencia”.

5. de impureza. Como en (Isaías 5:18), “¡Ay de aquellos que atraen el pecado con cuerdas de vanidad!”.

En un manuscrito del Likutey Moharán atribuido al rabí Natán, aparece en el texto este versículo y el citado en la nota previa. En la presente traducción, el material marcado entre paréntesis angulares < > indica un texto proveniente de ese manuscrito, que difiere en algo del texto paralelo que se encuentra en las ediciones impresas del Likutey Moharán.

6. santifica…profana…. El Rebe Najmán enseña aquí que cada persona debe imaginarse como si estuviese unida a la fuerza vital por medio de una cuerda. Hay dos de esas cuerdas: una de santidad y la otra de impureza. La persona siempre tiene libertad para elegir a qué cuerda desea estar unida. El Tikuney Zohar ofrece una enseñanza similar. Existen dos árboles: uno sustenta la vida y el otro promueve la muerte. Todo el que cumple con las mitzvot es sustentado por el árbol de Vida. Por otro lado, aquel que peca recibe su sostén del otro árbol (Tikuney Zohar #21, p.60a).

7. el suspiro quiebra el cuerpo del hombre. El Talmud aprende esto del versículo (Ezequiel 21:12), “¿Por qué estás suspirando? A causa de las noticias. Todo corazón se disolverá, se debilitarán todas las manos, decaerá todo espíritu y todas las rodillas se derretirán…”. Cuando la persona suspira, el cuerpo entero lo siente (y se quiebra). Cuando joven, el Rebe Najmán solía gemir y suspirar profundamente. Luego trataba de levantar el brazo que tenía apoyado sobre la mesa y no podía lograrlo. Su cuerpo estaba tan quebrado y anulado debido a sus gemidos que ni siquiera podía llevar a cabo una simple tarea física (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #167).

8. rúaj-aliento aumenta…. Esto hace referencia al proceso fisiológico que tiene lugar antes de la muerte. La persona agonizante suspira profundamente – su último suspiro. ése último aliento separa el cuerpo del alma.

9. aspecto de toSeF…teaSeF. Es decir, cuando la persona suspira, primero inhala y aumenta (HEBREW!!!) su toma de aire. Luego “mantiene” el aliento durante un corto lapso, que es un aspecto de “pero un instante después [puede] perecer (HEBREW!!!, recogido en Dios)”. En ese sentido, suspirar es un aspecto de la muerte, un cercenar la unión de la persona con su fuerza vital – su aliento.

10. arrepentimiento…santidad. Como se mencionó (ver n.6), la persona está unida a una de las dos fuentes de vida: la santidad o la impureza. Cuando suspira y lamenta sus malas acciones, el suspirar quiebra su cuerpo y su alma. Es como el que fallece y queda separado de su fuente de vida – la cuerda de la impureza. Con la siguiente inhalación, atrae aire y vida de una nueva fuente – la cuerda de la santidad. Esto es verdad hasta de un simple suspirar por la santidad; tiene el poder de separar a la persona de todas sus impurezas y unirla a la santidad. Es como una nueva persona, inhalando de una fuente nueva y santa. Todos sus pecados son entonces perdonados (ver n.3). (Ver nota 5 para una explicación de por qué cierto material aparece entre paréntesis angulares < >).

11. a la inversa. Unirse a la impureza, lamentando las buenas acciones y deseos del pasado, hace que la persona quede asociada con la impureza.

12. éste es el significado. El Rebe Najmán pasa revista ahora a la lección dentro del contexto del versículo de apertura.

13. como se mencionó más arriba. El Rebe Najmán habla muy seguido del valor del suspiro y del gemido. Ver Likutey Moharán I, 8; ibid. 22:4; ibid. 56:9. Igualmente, en Likutey Moharán I, 31 (6-8), el Rebe detalla la importancia de los deseos y anhelos por la santidad y las influencias negativas generadas por el deseo por el mal. En esa lección, el Rebe Najmán cita nuestro versículo de apertura, “Iesh hevel…”, y lo que allí dice se relaciona con esta lección, pues el deseo de la persona es la intención y la motivación detrás del suspiro.

14. mortificación y de ayuno…hacia el bien. Era una práctica común de las generaciones pasadas el buscar purificarse y acercarse a Dios mediante el ayuno y la mortificación. Esto se hacía para “quebrar las pasiones del cuerpo” y ser así más sensibles a lo espiritual – es decir, a Dios. El Rebe Najmán sugiere aquí que el suspirar es mucho más efectivo para quebrar el cuerpo que el ayuno, como se explicó en nuestro texto (ver más arriba, n.7).

Esta última afirmación parece sorprendente considerando que en su juventud, el mismo Rebe Najmán se dedicó a numerosas formas de mortificación. Sin embargo, más tarde dijo, “Si hubiese conocido la grandeza del hitbodedut (la plegaria personal en reclusión), habría puesto más esfuerzo en ello en lugar de quebrar mi cuerpo con los ayunos y demás” (Tradición Oral). Es así que el Rebe Najmán enseña que se puede y se debe suspirar y gemir durante el hitbodedut (Expansión del Alma #48, en el libro Meditación, Fuerza Interior y Fe).

15. su suspiro…. En su juventud, el Rebe Najmán compuso una lección muy similar a la presente. Después de su fallecimiento fue hallada entre los manuscritos del Rebe y se la incluyó en Tzadik #163. La presentamos aquí, pues otorga ideas adicionales sobre lo enseñado:

Todo aquél que quiera retornar a Dios debe volverse una nueva creación. Debes saber que a través del suspiro uno llega a ser una nueva creación. El hombre nunca deja de respirar. Constantemente respira, dejando salir el aire y volviéndolo a inhalar. ésta es la fuente de su vida. Este aire tiene su raíz Arriba. Existe el aire bueno del tzadik y el aire malo del pecador. El tzadik constantemente toma el aire de lo sagrado; el pecador toma el aire de la impureza.

Por lo tanto, cuando la persona quiere arrepentirse debe dejar de respirar el aire malo. Esto es lo que debe hacer: suspirar. “Suspirar” es cuando uno respira profundamente, inhalando y exhalando. Uno inhala aire adicional, en el sentido de “Cuando aumentas su aliento, ellos perecen” (Salmos 104:29). Esto es similar a lo que sucede cuando una persona fallece: antes de morir inhala el aire, entonces fallece y el espíritu sale de ella. Lo mismo sucede cuando uno suspira: el aire entra y entonces uno deja de respirar, se libera de la columna de aire de la impureza y se une a la columna de aire puro para recibir el aire y la vitalidad de allí. De manera que al suspirar por haber pecado uno se libera de la raíz de la impureza y se une a la raíz de la santidad. Esto es arrepentimiento y retorno: uno retorna de la impureza hacia la santidad. De esa manera se logra una nueva vitalidad. También el cuerpo se renueva, como dicen los Sabios, “El suspiro quiebra el cuerpo del hombre” (Berajot 58b). Por lo tanto, el cuerpo se renueva.

Esto explica el versículo, “Hay un hevel que acontece sobre la tierra” (Eclesiastés 8:14). Significa que hay gente recta que comete grandes pecados. Esto hace referencia al aire de los suspiros cuando ellos lamentan todo el bien que han hecho. Esos suspiros los cercenan de la raíz del aire puro y se unen entonces al aire impuro, que los hace pecar. Lo mismo se aplica, de manera inversa, cuando los pecadores realizan grandes mitzvot al igual que los tzadikim. Eso también es aire: es decir, viene como resultado del aire del suspirar por haber realizado malas acciones. Mediante el suspiro ellos se unen al aire bueno, tal como se explicó anteriormente.

Rabbi Najman de Breslov

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