Conectándose
Estudiando las Mitzvot
Precepto Positivo (Mitzvot asé - harás)
+100%-

Leyes sobre las relaciones humanas [1]

Extraído de Las Puertas de la Ley
Rabí Zeev Grinvald

“Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). El ser humano ha sido creado a la imagen de Dios, y por lo tanto todo ser humano tiene la obligación de amar a su prójimo. El conjunto de leyes que regulan las relaciones entre los seres humanos es denominado “preceptos entre un hombre y su prójimo” (mitzvot bein adam lejaveró). Estos preceptos constituyen una obligación tanto como los demás preceptos que se aplican al ser humano en su relación con Dios, y se aplican a todas las áreas de la vida.

Debido al gran número de leyes al respecto y a sus múltiples ramificaciones prácticas, a continuación únicamente expondremos brevemente algunos puntos que tienen relación con estos preceptos. Cuando exista una duda o un asunto que requiera de análisis, se recomienda aclarar la ley pertinente con una persona experta en estas leyes.

Guemilut jasadim (actos de generosidad)
Constituye una obligación ayudar y asistir al prójimo en todas las oportunidades posibles por medio de ayuda económica u otra ayuda material, proporcionando consejos adecuados, palabras de aliento, etc. En el tratado talmúdico de Pea (capítulo 1) está escrito que la Guemilut Jasadim constituye uno de lo preceptos gracias al que el ser humano se beneficia de sus frutos en este mundo, mientras que el capital le está reservado para el Mundo Futuro. La generosidad y la bondad hacia los demás constituyen la base más firme sobre la cual se fundamenta la sociedad que vive de acuerdo con las leyes de la Torá y la instrucción ética.

El precepto de Guemilut Jasadim se ramifica en numerosos preceptos: la caridad (Tzedaká), la ayuda a una novia (Hajnasat Kalá), la visita a los enfermos (Bikur Jolim), el consuelo a las personas en duelo (Nijum Avelim) y otros más. A continuación expondremos acerca de algunos de estos preceptos.

Tzedaká (caridad)
Constituye un precepto positivo dar caridad a los pobres. En la Torá está escrito: “Ciertamente le abrirás tu mano” (Deuteronomio 15:8). Además, también está escrito: “Y tu hermano vivirá contigo” (Levítico 25:36). Sobre nosotros recae la obligación de ayudar a nuestros hermanos y brindarles los medios de vivir con nosotros por medio de la ayuda monetaria y de la satisfacción de sus diversas necesidades.

El valor de este precepto es sumamente grande. La Torá dice acerca de Abraham: “Pues lo he conocido, para que ordene a sus descendientes… hacer caridad…” (Génesis 8:19). Dios mismo lo alabó por que él se ocupaba de educar a sus hijos en el cumplimiento del precepto de la caridad. Cuando una persona lo cumple en secreto, sin divulgarlo ni vanagloriarse por ello, se le agrega al precepto de la caridad un valor inmenso.

Toda persona, incluso si es pobre, tiene la obligación de dar caridad. El rico debe dar acorde con sus posibilidades e ingresos, y el pobre de acuerdo con lo que pueda. La caridad debe darse con alegría, de buen corazón y con una actitud agradable. Acerca de esto está escrito en la Torá: “No debe dolerte el corazón al darle, pues debido a esto el Eterno te bendecirá en todos tus actos y en todo lo que tus manos emprendan” (Deuteronomio 15:10).

Si una persona ha declarado que dará una suma determinada para caridad, le es obligatorio dar esa misma cantidad y le está prohibido abstenerse de hacerlo. Así también, si en la sinagoga hizo un voto de dar caridad (en el momento de ascender a la lectura de la Torá o en cualquier otra ocasión), deberá destinarla para el propósito que declaró en su voto, sin cambiar de idea ni demorarse. Incluso si una persona únicamente decidió en su fuero interno dar una cierta suma para caridad, deberá llevar a cabo su resolución, aunque no lo haya expresado de viva voz (Mishná Berurá 694:6).

Además de ayudar a individuos particulares en todos aquellos aspectos que le permitan vivir una vida adecuada, existe la obligación de contribuir monetariamente a las organizaciones de caridad y a los centros de Torá. La ayuda a dichos centros permite que cumplan sus importantes tareas, así como ampliar sus áreas de acción.Mucha gente consagra una décima parte de sus ingresos a estos nobles propósitos. El precepto de destinar una décima parte de los ingresos para caridad se denomina ‘maaser kesafim ” (diezmo monetario).

Bikur Jolim (visita a los enfermos)
Constituye un precepto visitar a los enfermos. El propósito de este precepto consiste en indagar cuáles son sus necesidades, ayudarlos en todo lo que necesiten y solicitar misericordia de Dios para un restablecimiento completo. La persona que visite a un enfermo deberá conversar con el enfermo sabiamente, diciéndole palabras de aliento que le tranquilicen el espíritu y lo fortifiquen.

Es conveniente visitar varias veces al enfermo, pero con la condición de que ello no le implique una carga ni una molestia. Si la visita se le hace pesada al enfermo (por ejemplo, si su condición se agravó o si le resulta difícil hablar), se recomienda que el visitante no entre al cuarto del enfermo, sino que vaya a su casa e indague qué es lo que necesita y en qué se lo puede ayudar, así como implorar la misericordia de Dios.

Rabí Zeev Grinvald

Libros relacionados

Las Puertas de la Ley

Halaja - Ley Judia




Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top