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Leche de burro

Rabí Mordejay Abadi Z”L fue uno de los grandes Jajamim (sabios) de Aram Sobá (Alepo, Siria), y tenía a su cargo una comunidad vecina a la de Jálab, llamada Kilz. En dicha ciudad se acostumbraba a que cuando alguien tenía el aniversario del fallecimiento de un ser querido, invitaba a su casa a todos los miembros del Bet Hakeneset (sinagoga) y a su Rab a que estudien Torá y lean párrafos del Zóhar y Mishnaiot. Luego todos participaban de una Seudá.(comida festiva)

Una vez Rabí Mordejay Abadi Z”L fue invitado a una casa, junto con su comunidad, en ocasión de un aniversario. Era Shabat por la tarde, y después de que pronunciaron la Tefilá (plegaria) de Minjá, se sentaron todos a la Seudá. Entre las cosas que sirvió el dueño de la casa, había una especie de postre preparado con arroz, miel y leche.
El Rab vio la cantidad tan grande del postre que había en las mesas, y dijo en voz alta: “¡Nadie coma de este postre!”, e inmediatamente todos quitaron las manos de sus platos.
El dueño de casa retiró todas las porciones que había preparado, obedeciendo la orden del Rab, aunque muy contrariado porque no comieron de su comida.
Al día siguiente, llegó Rabí Mordejay Abadi con el anfitrión y le dijo que quería ir a pasear con él. éste aceptó gustosamente la extraña petición del Rab, lo que consideró un alto honor para él.
Empezaron a caminar, y llegaron al mercado. Una vez allí, se dirigió el Rab con su compañero al puesto de leche que tenía un árabe, del cual todos los Iehudím de la ciudad compraban.
“Dime: ¿Por qué no le diste a este hombre que viene conmigo, todo su pedido de leche de vaca, como él te lo solicitó?”, le preguntó el Rab al árabe.
“¡Me fue imposible eso, Rabino!”, le respondió el lechero, “El viernes pasado había vendido casi toda la leche de vaca que tenía. Cuando este cliente me encargó una cantidad tan grande de leche, ya no me quedaba tanta, y me vi obligado a mezclarla con leche de burra…(que no es casher)”.
El Rab saludó al árabe, y mientras se alejaban de allí, le dijo al Iehudí:
“ésa fue la razón por la razón por la que les pedí a todos que no coman del postre que habías preparado. Como tú eres muy generoso y serviste abundantemente, sospeché del lechero, pues no siempre tiene a mano una cantidad tan grande de leche de vaca…”.

Abotenu Siperu Lanu

(Gentileza Revista semanal Or Torah, Suscribirse en: ortorah@ciudad.com.ar )

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