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Todas las hierbas del campo se unen a la plegaria

Likutey Moharán, Parte II, Lección 11 [1]

¡Debes saber! Cuando la persona ora en los campos, toda la flora entra en la plegaria, ayudando y fortaleciendo su oración.2 Éste es el motivo por el cual la plegaria es llamada SiJa (conversación), el concepto de “SiaJ (arbusto) del campo” (Génesis 2:5).3 Todos los arbustos del campo le dan poder y ayudan a su plegaria.

Éste es el concepto de “E Itzjak salió laSuaJ (a conversar) en el campo” (ibid. 24:63) – su plegaria estaba acompañada de la ayuda y el poder del campo. Toda la flora del campo le dio poder y ayudó a su plegaria, debido a lo cual la plegaria es llamada SiJa.4

Por lo tanto, la Maldición incluye la frase: “y la tierra no dará su producto (ibul)” (Deuteronomio 11:17).5 Pues todo el producto de la tierra debe darle poder y ayuda a la plegaria. Pero cuando esto es impedido o retrasado, se dice entonces: “la tierra no dará su producto”.6

Ahora bien, aún cuando la persona no ore en los campos, el producto de la tierra -i.e., todo aquello que está cerca de la persona, tal como su alimento, su bebida y demás- ayuda a la plegaria.7 Pero cuando la persona está en el campo, debido a que está particularmente cerca de esas cosas, toda la flora y todo el ibul (producto) de la tierra le da poder a su plegaria.8

Y esto es IBUL – las iniciales de Vaietzé Itzjak Lasuaj Basadé (“E Iztjak salió a conversar en el campo”). Todo el producto del campo oró junto con él.9

(Este tema está ampliamente explicado en el Likutey Moharán II, 1:11, “Hagan sonar el shofar en el novilunio”; ver allí).10

NOTAS

  1. Likutey Moharán II 11. El Rebe Najmán dio esta lección en el verano del año 1808. Escribe el Rabí Natán: Luego del retorno del Rebe de Lemberg (Lvov), aún seguía enfermo de tuberculosis. Solía ir a las afueras [de Breslov] y caminar en los campos. Esto se debía a su salud (el aire fresco de alguna manera aliviaba su sufrimiento) y por otras tremenda razones que sólo él conocía. Durante esas caminatas oímos muchas y maravillosas lecciones y cuentos del Rebe. Fue en una ocasión así que oímos esta enseñanza… Habíamos salido con el carruaje fuera de la ciudad y nos detuvimos en un campo a caminar. Habíamos descendido del carruaje y estábamos de pie alrededor del Rebe, quien aún estaba sentado allí. Era el momento de la plegaria de Minjá, de la tarde, y estábamos por comenzar el servicio en el campo. El Rebe reveló entonces esta lección, diciendo que cuando uno ora en el campo, toda la flora [que lo rodea] entra en sus plegarias. Más tarde hizo notar que así como nosotros estuvimos de pie alrededor de él, él podía ver a toda la flora, a cada planta, inclinándose hacia cada persona que estaba parada allí, para elevarse y formar parte de la plegaria de esa persona (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #144). El principal tema de la lección es orar en los campos.

 

  1. fortaleciendo su oración. El propósito de cada cosa creada por Dios -de cada ser sensible e incluso de la materia inanimada- es reconocer Su Maljut (Reinado) y alabarLo. Varios versos de la alabanza de la creación a Dios están registrados en el Perek Shirá (“Capítulo de Canción”), una colección de versículos bíblicos recitados por el cielo y la tierra, por los cuerpos celestes y por la flora y la fauna del mundo, reflejando el papel de cada creación en el universo (ver Shaar HaMitzvot, VeEtjanan, pág. 87). Incluso cada hoja de hierba y cada arbusto y árbol canta alabanzas a Dios. El Rebe Najmán enseña aquí que cuando su “canción” entra en las plegarias de la persona que clama a Dios en los campos, ella carga a todas sus palabras de fuerza y poder.

Un seguidor del Rebe Najmán de Zlatipolia, en donde el Rebe vivió entre los años 1800-1801, relató que un día de verano el Rebe envió a su hija Sara a llamarlo. “Cuando llegué, él sugirió que saliéramos a caminar. Pronto llegamos a las afueras del pueblo y caminamos por una colina cubierta de hierbas. ‘Si sólo pudieras oír la canción de estas hierbas’, dijo el Rebe, ‘cómo cada hoja de hierba Le canta a Dios sin ningún motivo ulterior, sin ningún pensamiento que la distraiga, sin ninguna expectativa de recompensa. Cuán maravilloso es oír su canción y servir a Dios en medio de ellas. Es zier gut frum tzu zein tzivishen zei – Es muy bueno ser religioso entre ellas’” (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #163).

 

  1. arbusto del campo. El Rebe Najmán explica que debido a que la plegaria recibe poder y fuerza del SiaJ (שיח) de los campos es llamada SiJa (שיחה). El versículo completo en Génesis dice (loc. cit.): “Y ningún arbusto del campo se hallaba aún en la tierra y ninguna hierba del campo había brotado todavía, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra y no había hombre para labrar el suelo”. Rashi explica que cuando las hierbas y los árboles fueron creados, quedaron en la superficie del suelo y no brotaron, pues “El Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra”. ¿Y por qué motivo Dios no había dado la lluvia? Pues “no había hombre para labrar el suelo” – i.e., no había nadie que reconociera el beneficio de la lluvia. Adam aún no había sido creado. Pero cuando Adam llegó y reconoció que ello era necesario para el mundo, él oró pidiendo lluvia y ésta descendió, y los árboles y las hierbas germinaron (Rashi, loc. cit.). La necesidad de lluvia para el siaj del campo hizo que Adam se dirigiera a Dios en sija (plegaria). Así, en virtud de la similitud etimológica entre SiaJ y SiJa, el mismo versículo que habla de los arbustos del campo también alude a la plegaria.

 

  1. E Itzjak salió laSuaJ en el campo… Enseñan nuestros Sabios: Itzjak instituyó Minjá (la Plegaria de la Tarde), como está dicho: “E Itzjak salió laSuaJ en el campo”. En este versículo, lasuaj significa la plegaria (Berajot 26b). Al conectar laSuaJ (לשוח) y SiJa (שיחה) con SiaJ (שיח) demostrando así la conexión entre la plegaria y la flora del campo, el Rebe Najmán enseña el gran beneficio de orar en los campos entre las hierbas y los árboles.

 

  1. la tierra no dará su producto. “La Maldición” hace referencia aquí específicamente a la advertencia de las Escrituras en Deuteronomio, capítulo 11, sobre los infortunios que caerían sobre el pueblo judío si se alejaba de Dios y se volcaba a la idolatría. El versículo completo dice (loc. cit.): “Entonces la ira de Dios estallará contra ustedes y Él cerrará los cielos para que no haya lluvias; y la tierra no dará su producto; y ustedes perecerán rápidamente en la buena tierra que Dios les da”.

 

  1. Pero cuando esto es impedido o retrasado…no dará su producto. El versículo que precede inmediatamente a aquel que contiene la maldición advierte: “Tengan cuidado no sea que su corazón se vea tentado para alejarse y servir a otros dioses, inclinándose a ellos” (Deuteronomio 11:16). En el contexto de nuestra lección, la presencia de la idolatría o incluso meramente de un daño en la fe, implica una falta en la plegaria. Esta carencia de SiJa da como resultado una falta de lluvia y por consiguiente el suelo no da su producto de SiaJ. En el Likutey Moharán II, 5:1, el Rebe Najmán habla de la importancia de la fe para que desciendan las bendiciones y la curación. Pero cuando la fe se ve dañada, ni siquiera las plantas medicinales, ni las plegarias, ni el mérito ancestral tienen el poder de efectuar la curación.

 

  1. no ore en los campos…ayuda a la plegaria. El Rebe Najmán amplía ahora la relación entre la plegaria y “Todo arbusto… y cada hoja de hierba en el campo…” para incluir también el alimento y la bebida en la casa de la persona. Como se indicó en la nota 1, cada planta se inclina hacia la persona que está de pie en el campo para elevarse y formar parte de su plegaria. El Rebe enseña aquí que incluso cuando la persona no está en el campo, sus plegarias son asistidas por aquel producto del campo que esté cerca.

 

  1. particularmente cerca de esas cosas… Es decir, si el producto de la tierra fortalece a la plegaria incluso lejos de su ámbito natural, cuánto más aún cuando uno ora a Dios en los campos donde se desarrollan los productos, rodeado de las plantas, de las hierbas y de los árboles que crecen allí.

 

  1. IBUL…Vaietzé Itzjak Lasuaj Basadé… Al citar anteriormente este versículo como prueba del gran beneficio de orar entre las hierbas y los árboles, el Rebe Najmán hizo notar la conexión entre laSuaj/SiJa y SiaJ, i.e., la plegaria y la flora de los campos. Luego ha demostrado que esto también incluye los alimentos de la tierra, su ibul (producto). Esto está aludido en la palabra IBUL (יבול), que es un acrónimo para Vaietzé Itzjak Lasuaj Basadé (בסדה לשוח יצחק ויצה) – Iztjak salió al campo en donde sus plegarias a Dios fueron asistidas y fortalecidas por el siaj y el ibul que crecen allí.

 

  1. ver allí. En el Likutey Moharán II, 1:11 (y ver notas 134-135), el Rebe Najmán enseña que todas las plantas toman su fuerza y poder de la Palabra de Dios, que es la plegaria. Por lo tanto, cuando la plegaria se rectifica, las plantas devuelven su poder a la Palabra de Dios. Enseña el Rebe: Toda la vida vegetal, “todo arbusto del campo”, se ve obligada a hacer esto. Cuando la persona se pone de pie para orar -y así alcanza la Palabra de Dios, la raíz superior de la plegaria- las plantas devuelven su poder a la plegaria, que es su raíz superior. Y así, cuando la persona eleva una plegaria debido a una enfermedad, las plantas que tienen el poder de curar esa enfermedad están obligadas a depositar su potencia nuevamente en la plegaria, dado que ésta es su raíz, la Palabra de Dios.

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Quizás y más que a ninguna otra práctica espiritual, el Rebe Najmán exhortó a sus seguidores a dedicarse al hitbodedut – la plegaria personal y en reclusión en la cual la persona clama a Dios desde el fondo de su corazón, en su lengua materna. El hecho de establecer un momento cada día para la conversación personal con Dios le permite a la persona rogarle a su Creador por todo aquello que necesite, tanto físico, financiero, emocional o espiritual. Un tratamiento más completo del hitbodedut se encuentra en las siguientes obras: Expansión del Alma (en el volumen Meditación, Fuerza Interior y Fe); Donde la Tierra y el Cielo se Besan; y Cruzando el Puente Angosto (capítulo 9). Cierta vez dijo el Rebe: Es mejor el hitbodedut fuera de la ciudad, entre los pastos, pues las hierbas y los árboles despiertan el corazón (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #227). En la plegaria que el Rabí Natán compuso en base a esta lección explica que el orar en los campos hace referencia particularmente al hitbodedut (Likutey Tefilot). Las tres plegarias diarias deben ser recitadas en la sinagoga con un minian (quórum de 10 hombres). Por otro lado, el hitbodedut, el recitado de los salmos y otras súplicas opcionales se benefician de la influencia de los campos y las praderas. Es interesante notar que en la época Talmúdica las sinagogas estaban ubicadas en los campos, fuera de los límites de la ciudad (Tosafot, Berajot 6a, v.i. hamitpalel). Es posible que el motivo para ello haya sido lo que el Rebe enseña aquí: para que la “canción” de la flora pudiera entrar en las plegarias y las fortaleciera.

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Escribe el Rabí Natán, recordando una conversación que el Rebe Najmán tuvo durante la primavera del año 1805: Dijo el Rebe, “El invierno es preñez y el verano es nacimiento”. Entonces habló de una manera maravillosa, pero la mayor parte fue olvidada. Sí recuerdo que habló del verano que se estaba acercando… El Rebe dijo que en el invierno todas las plantas y las hierbas mueren. Su fuerza se disipa y son como los muertos. Pero cuando llega el verano, se despiertan y retornar a la vida. Entonces es realmente bueno lasuaj en los campos – siendo sija la plegaria (ver n. 4 más arriba), es decir, ruegos de anhelo y deseo de Dios. [En la primavera y en el verano,] cuando cada siaj (arbusto) comienza a vivir y a florecer, todos anhelan ser incluidos en el siaj (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #98).

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