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Las leyes de la Torá: una perspectiva kabalística

Este artículo esta traducido por tora.org.ar con el permiso de www.kabbalaonline.com


De acuerdo a la Kabalá, nuestras almas descienden dentro del plano físico de la existencia desde una dimensión espiritual superior precedente y trascendente. La razón por la cual nuestras almas vienen a este mundo (Olam Aasé) es para obtener aquello [lo mismo] que HaShem quiere darnos, la Vida Eterna en el Mundo Venidero (Olám HaBá). Hashem sabe (porque él nos hizo de ésta forma), que sin que logremos la Eternidad a través de nuestro propio esfuerzo, nunca podrá realmente ser nuestra. No obstante él creó esta dimensión inferior física como una etapa en la que cada uno de nosotros podrá trabajar en la misión y el destino particular del alma, y al mismo tiempo, participar en la misión colectiva que culminará con la completa transformación de este mundo (Olam Aasé) en su complemento más alto, el Mundo Venidero (Olám HaBá).

Entre tanto hay solo un problema. Nuestras almas se duermen en el momento que ellas entran y se encuentran con la tosca materialidad de este plano físico. Sujetos a (y agobiados por) las leyes de la materia, del tiempo y del espacio, somos muy pronto desconectados de nuestra fuente-raíz espiritual. La voz de nuestra conciencia física nos susurra a los oídos, “Esto es todo lo que existe”. Sin algún tipo de ayuda de Arriba, nosotros nunca podríamos superar la estructura mental de Mitzraim. [Mitzraim es el plural de “meitzar” (estrecho, angosto), y representa los lazos dobles y la conciencia estrecha que caracterizan esta dimensión más baja].

Para ayudarnos a despertar del interior del sueño, y para saber que este-mundo NO es todo lo que hay, Hashem nos dio la Torá y sus mandamientos [mitzvot]. En su nivel más básico, la Torá nos guía respecto de cómo rectificar este plano inferior físico. Así es que uno de los objetivos declarados del Judaísmo es la rectificación de la existencia humana (y por extensión, todos los aspectos de la realidad física), a través de la sabiduría de la Torá y la aplicación de sus preceptos en cada esfera de la vida.
Además de esto, pero de una manera mucho más sutil, también nos reconecta a nuestro origen espiritual. De esta forma, con el objetivo de imbuir a los mandamientos con el poder de rectificar y transformar la realidad, la meta declarada del estudio de la Kabalá es la comprensión de cómo los mandamientos de la Torá, que son aplicados a personas físicas que viven aquí abajo, en este tosco mundo material, tienen un aspecto espiritual extra-dimensional que nos conecta a la realidad superior de donde nosotros provenimos.

A través del estudio de la Torá en este nivel, comenzamos a “recordar” esa realidad superior, y a “verla” realmente detrás y dentro de la realidad más baja. Entonces esta dimensión inferior se transforma y finalmente resplandece translucida por la realidad superior que todo el tiempo estuvo allí pero de manera oculta. Este es el significado de la famosa enseñanza del Zohar de que la Torá tiene “vestimenta”, un “cuerpo”, “alma”, y “alma del alma”.

Zohar Be-ha-alot-cha (3:152a)
Ven y Ve…la Torá tiene un “cuerpo” y un “alma”. El “cuerpo” de la Torá son sus mandamientos los cuales son llamados “gufei Torá”, literalmente “los órganos [miembros] de la Torá”. Este “cuerpo” se cubre con los “vestidos” que no son otras más que las historias mundanas de la Torá…los Necios no intentan ver que hay bajo estos vestidos exteriores. Aquellos que entienden más no miran las “vestimentas”, pero si “al cuerpo” que hay debajo. Aquellos que son verdaderamente sabios, los sirvientes del Rey Supremo, miran al “alma” de la Torá, su esencia. En el Futuro último, ellos están destinados a mirar “el alma del alma” de la Torá…Pobres de aquellos que piensan que la Torá es nada más que sus historias…Feliz de aquellos que ven la Torá como debe ser vista..” La intención no es desechar los ” vestidos ” (las historias) y el ” cuerpo ” (los mandamientos físicos de la Torá), pero, una vez habiendo percibido y apreciado el ” alma ” (el aspecto dimensional más alto de las historias de la Torá y sus mandamientos), suficiente para traerlo [bajarlo-incorporarlo] tanto como nos sea posible a nuestras vidas.

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