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Las Letras Estaban Volando en el Aire

Extraido de Guardian de Israel – Historias milagrosas de los Tefilin y la Mezuza

Rav Moshe Weiss, el rabino de Shikon Nvei Ajiezer en Bnei Brak, es un ilustre erudito que tuvo el mérito de estudiar bajo la tutela del Minjas Elazar (el Rebe los los jasidim de Munkatch). En 1988 le diagnosticaron un linfoma en el bazo. Los mé dicos explicaron que en su caso había un dilema operativo: querían emplear la quimioterapia para la reducción del tumor, pero el bazo estaba tan agrandado que no sería efectiva. Lo mejor que se podía hacer —explicaron— era operar, pero también aquello era demasiado peligroso pues recientemente se le había detectado agua en los pulmones. Antes de intentar una operación tendrían que esperar hasta el fortalecimiento del rabino. ´

Entretanto, se eligió la quimioterapia como una medida temporal que al menos podría comprar un poco de tiempo. Debido a este diagnóstico, un pariente del Rav —de Kfar Jabad— sugirió que se le enviara una carta al Rebe de Lubavitch. Rav Weiss accedió y, así, pronto se envió a Eastern Parkway 770, Nueva York —la sede mundial de Jabad Lubavitch—, una carta por fax pidiendo por él. El pariente explicaba en la carta que Rav Weiss había sido alumno del Minjas Elazar, y mencionaba la importante posición rabínica que ocupaba en Bnei Brak. Si bien la llegada de una respuesta de la oficina del Rebe normalmente tomaba varios días, el Rebe respondió a las pocas horas. Su mensaje decía: Azkir al hatzión, «lo mencionaré en la tumba de mi suegro». El Rebe añadió que Rav Weiss debía revisar sus tefilín y mezuzot.

Esto se hizo de inmediato. Se descubrió que las mezuzot eran pasul, así como los tefilín de Rashi. En cuanto a los tefilín de Rabenu Tam —el segundo juego que se ponía todos los días—, el escriba tenía un informe fascinante. Las palabras de los rollos que había dentro de los tefilín de Rabenu Tam eran viejas, pero estaban bien. De hecho, eran hermosas. Las había escrito el rabino Jaim Sofer de Munkatch, un gran escriba a quien muchos rabinos jasídicos acudían en busca de tefilín. No obstante, el sofer que había hecho la inspección determinó que las cajas ya no eran más casher.

Al igual que muchas otras cajas elaboradas antes de la Segunda Guerra Mundial, eran muy grandes y hechas con dakot (cuero de cabra). Debido a que el cuero de cabra es más delgado que el de vaca, es más propenso a perforarse y perder forma. Con el tiempo, las cajas habían desarrollado una falla: ya no eran cuadradas, un requerimiento de los tefilín casher, llamado revuá. Mientras se estaban reescribiendo las mezuzot y los tefilín de Rashi, un proyecto de varios días, uno de los hijos del Rav le prestó a su padre sus propios tefilín.

Desde el momento en que empezó a usarlos, los médicos descubrieron que contrariamente a lo que esperaban, el bazo se estaba empequeñeciendo. Al poco tiempo lo enviaron a su casa. En aquel momento, Rav Weiss recibió sus tefilín, con los viejos rollos en cajas nuevas. Cuando se los puso, de repente las cosas empeoraron. Le diagnosticaron una neumonía y lo llevaron sin demora al hospital Hadasa, demasiado débil para hacerle una quimioterapia.

El pariente del Rav decidió enviarle al Rebe una segunda carta, una actualización de la situación. Y, a las pocas horas, el Rebe respondió. Repetía: Azkir al hatzión, «oraré por él en la tumba de mi suegro». Y añadió: «Debe revisar sus tefilín». Incrédulo, uno de sus hijos preguntó: «¿Por qué? Acabamos de hacer una inspección». Estaba escéptico y, sin estar familiarizado con el Rebe en aquel entonces, pensaba que el Rebe estaba dando una respuesta estructurada. «Y otra vez —reflexionó—, la faxearon tan rápido que el Rebe debe sentirse involucrado personalmente».

Entonces le consultaron a un segundo sofer y, cuando se volvieron a revisar los tefilín, quedaron atónitos con el informe. El sofer dijo que cuando abrió las cajas de los tefilín de Rabenu Tam, las letras estaban literalmente «volando en el aire». ¿Guardaba esto alguna relación con la repentina enfermedad en los pulmones de Rav Weiss? El primer sofer había tomado los preciados antiguos rollos de los tefilín de Rabenu Tam y los había puesto en cajas nuevas. Las cajas contemporáneas más grandes eran más pequeñas que las usadas comúnmente en los tefilín de antes de la Segunda Guerra Mundial. Fue necesario apretar un poco los pergaminos para meterlos en las cajas nuevas y, sin que el primer sofer se diera cuenta, las letras habían empezado a desprenderse de la superficie del pergamino.

De inmediato, se adquirió un juego nuevo de tefilín de Rabenu Tam para el enfermo Rav. ¡Y empezó a sentirse mejor al mismí simo día siguiente! En última instancia, nunca necesitó la operación y a los pocos meses estaba completamente curado.

Al año siguiente (1989), como muestra de gratitud, Rav Weiss fue a quedarse en Crown Heights para la festividad de Shavuot. Disfrutó al observar las plegarias del Rebe, estudiar sus enseñanzas y asistir a sus farbrenguens. A la fecha de esta publicación, Rav Weiss está vivo y con buena salud, y reside en Israel.

Aaron Raskin

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