Estudiando
1.Bereshit
El Libro De Bereshit (Génesis)
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Las Joyas de la Corona

Extraido de las Joyas de la Corona. De edit. Bnei Sholem

La Creación del mundo como proceso contínuo y la posibilidad de la renovación personal en todo momento iluminados por la sabiduría eterna de la Torá

La lectura de la Torá de esta semana cuenta el relato de la creación; cómo Di-s creó el mundo de la nada absoluta. ésta no es meramente una historia del pasado. Ante todo, en un nivel místico, la creación es un proceso continuo. Debido a que el mundo fue creado de la nada absoluta, la nada es su verdadera naturaleza. El hecho de su existencia se produce sólo como resultado de la benevolencia de Di-s. él crea todo el cosmos en todo momento, y cada momento de la existencia es una representación del mismísimo primer momento de la creación.

Pero más allá de lo abstracto, este concepto suministra una lección práctica en el mundo personal de cada individuo. Parshat Bereshit es una experiencia de renovación. Toda persona tiene la oportunidad de recrearse a sí misma en forma diferente, de establecer una nueva actitud ante el modo en que aborda la experiencia de la vida. En esa línea, dijeron nuestros Rabíes: “La postura que adopta una persona en Shabat Bereshit determina la manera en que se conducirá a lo largo del año entrante”.

Nuestros Sabios enseñan: “Di-s miró dentro de la Torá y creó el mundo. El hombre mira dentro de la Torá y mantiene el mundo”. La Torá sirve como el plano para la creación; es el depósito de tesoros para los principios y patrones en que se basa nuestra existencia. De modo análogo, en el sentido personal, la Torá puede suministrarnos directrices para nuestro proceso individual de renovación. Cada uno de nosotros podemos utilizar la Torá para ayudarnos a redefinir nuestra existencia y desarrollar un nuevo medio de relación con nuestro entorno.

Cuando estudiamos una porción de la sabiduría de la Torá, ya sea una ley, un relato, o un concepto filosófico o ético no estamos tan sólo recopilando información. En vez de ello, estamos uniendo nuestras mentes con la sabiduría de Di-s. él es el autor de esas leyes, relatos y conceptos. Mediante este estudio alineamos nuestras mentes –y a través de ellas, nuestras personalidades en su totalidad– para funcionar de acuerdo con la sabiduría y los deseos de Di-s.

Puesto que el aprendizaje provoca un nivel más profundo y es en sí mismo un cambio de conducta. Así como aprender a hablar da a un niño nuevas herramientas para la expresión personal, aprender tal sabiduría da a una persona nuevas herramientas para apreciar la naturaleza del mundo en que vivimos y relacionarse con las personas y situaciones que la rodean.

De este modo, estudiar la Torá da a una persona los medios de ir más allá de su subjetividad individual. Llega a preocuparse menos de qué quiere y qué considera correcto y, en su lugar, se centra en qué es verdad. Empieza a definir el modo en que responde a otros según los estándares objetivos que ha fijado Di-s. Nuestros propios horizontes de crecimiento son limitados ya que, por sí sola, una persona es sólo capaz de ver hasta cierto punto. El estudio de la Torá nos abre a nuevas perspectivas más allá de nuestras propias concepciones y nos permite interiorizar estos niveles dentro de nuestras personalidades.

Por otra parte, este estudio concede a una persona una nueva vitalidad y una energía que se extienden mucho más allá del intelecto. Di-s se ha investido a Sí Mismo en la Torá; por consiguiente, cuando una persona estudia la Torá, no está meramente estableciendo una conexión con la sabiduría de Di-s, está estableciendo un vínculo con Di-s Mismo. Esto hace salir una ilimitada fuente de energía que enriquece todas sus actividades y búsquedas.

Mirando hacia el horizonte

El mundo fue creado con un propósito, como dicen nuestros Sabios: “El mundo fue creado solamente por Mashíaj”. La razón por que Di-s creó nuestra existencia fue para que la humanidad viviera en el entorno de conocimiento, paz y amor que caracterizará a la Era de Mashíaj.

Di-s no deseó que este propósito se alcanzara solamente bajo Su iniciativa. En vez de ello, quería que este propósito resonara en el mundo y lo confió al género humano, permitiéndole asumir la función de ser el compañero de Di-s en la creación. Cada uno de nosotros tiene que hacer su parte en lo referente a moldear el mundo para que cumpla con su propósito deseado.

Con un amor paciente, Di-s está guiando a la humanidad hacia la aceptación de esta misión. Tal como en un nivel personal él traza un curso para que cada individuo alcance la realización personal, así, también, el mundo en general está siendo conducido al cumplimiento de su propósito último, la Era de Mashíaj.

Esto, por otra parte, no es un sueño para el futuro distante, sino una realidad contemporánea. Cada uno de nosotros tiene el potencial de experimentar un anticipo de esta era en nuestras vidas presentes. A medida que lo hacemos, aceleramos la realización de este propósito en el mundo en general.

1 comentario
  1. Edith

    Me encanto

    01/05/2018 a las 14:23

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