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La Voz de Eliahu

Extraido de En busca de la Verdad: Mijtav MeEliahu

Para apreciar correctamente los acontecimientos que están transcurriendo en nuestra época necesitamos concentración y una observación cuidadosa, y esto, a su vez, requiere de tranquilidad mental. Esto nos permitirá ver los acontecimientos en forma muy distinta a como los ven las demás personas.

En consecuencia, podremos evaluarlos de manera distinta y actuar de manera distinta respecto a ellos. En el plano intelectual, sabemos bastante acerca de la época llamada Yikbetá Dimshijá (los días anteriores a la llegada del Mashíaj ). Pero, al parecer, esto no nos ayuda a llegar a ninguna conclusión práctica. Siempre ha sido así. Algunas personas ven lo que ocurre; otras están vagamente conscientes pero no ven, y en otras personas, los acontecimientos aún no han llegado siquiera al umbral de la conciencia.

[ El Midrash1 nos enseña qué ocurrió cuando Abraham vio a la distancia la montaña que Dios había escogido para realizar allí la akedá, la atadura de Yitzjak: Abraham le preguntó a Yitzjak: “¿Ves algo?”. Él respondió: “Sí, veo una montaña con una nube sobre nas que lo acompañaban y les preguntó: “¿Ustedes ven algo?”. “No”, respondieron. Entonces él les dijo: “‘Quédense aquí con el burro’2; así como el burro no comprende lo que ve, lo mismo ocurre con ustedes”].

Hay personas que se asemejan al burro porque no ven lo que deberían ver. “Si las generaciones anteriores eran seres humanos, nosotros somos como burros”, dicen los Sabios3. Realmente como burros… como un animal… sólo nos interesan las cosas materiales. Y si así es como los Sabios se consideraron a ellos mismos, entonces ¿qué podemos decir de nosotros hoy en día? Sí, realmente estamos muy lejos de ver y oír las cosas correctamente. Pero aun así, lo que del Cielo nos muestran es para que lo veamos. No debemos engañarnos diciéndonos que no podemos ver. Si observaremos cuidadosamente veremos que podemos comprender bien todos los mensajes.

Nuestros Sabios en el Midrash –sobre el versículo: “La voz de mi amado, aquí viene”– han dicho lo siguiente4: Cuando se oiga el sonido del shofar [de la era mesiánica], ocurrirán en el mundo veinte catástrofes: en diez lugares las personas serán asesinadas y en otros diez lugares las personas serán quemadas (el número “diez” representa una cantidad significativa; aquí se refiere a un decreto general de muerte, un decreto general de quema. Lamentablemente, no han faltado hornos ni armas en manos de los asesinos nazis).

Esto nos enseña que la puerta (de la redención interior) no se abre totalmente de una sola vez; sino que de otra; habla con una persona y se oculta de la otra. Respecto del tema del llamado de Eliahu a las personas, el Maharal de Praga dice algo parecido: “En muchas ocasiones, Eliahu puede comunicarle ciertos asuntos a una persona sin que ésta conozca el verdadero origen del conocimiento que le llega a la mente. Le parece que son sus propios pensamientos pero, de hecho, son mensajes de Eliahu”5. ¿Cómo es posible que no tengamos conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor? ¿Acaso el shofar no ha sonado lo suficientemente fuerte en todo el mundo durante décadas? ¿Acaso no ha habido suficiente ruido de guerra y tragedias que amenazaron con destruir el mundo? ¿Qué ocurre con las enfermedades incurables de la economía mundial?

Y por último, los decretos universales de matanza y quema dirigidos específicamente hacia nosotros… ¡¿Y nosotros aún no podemos oír dentro de nuestros corazones lo que Eliahu está tratando de decirnos?! Hasta que no agudicemos nuestros oídos para escuchar la voz de Eliahu y observar lo que él está intentando mostrarnos, no podremos llegar a un arrepentimiento completo ni tendremos el mérito de ver la llegada del Mashíaj.

Nuestros Sabios dejaron esto bastante claro en el siguiente pasaje6: Rabí Yehudá dice: Si el pueblo de Israel no se arrepentirá, no será redimido. Y no se arrepentirán a menos que sufran los dolores de la inestabilidad y la carencia pentirán hasta que llegue Eliahu, como está escrito: “He aquí que Yo les envío al profeta Eliahu antes de la llegada del grandioso e imponente día de Hashem. Y él hará que el corazón de los padres se dirija hacia los hijos…”. Anteriormente dijimos que la llegada de Eliahu puede tener un aspecto muy individual.

De esto se deduce que la Redención Final puede llegarle sólo a aquellos que escuchan cómo el profeta Eliahu les habla a ellos. A cada uno de ellos. ¿Y que será de aquel que no quiere escuchar? Él no podrá arrepentirse y no merecerá la redención. ¿Es que nunca nos daremos cuenta de que la hora final se está acercando? ¿Hasta cuándo seguiremos yendo a jugar con nuestros juguetes infantiles e insistiremos en abrazar a los ídolos de un paganismo despreciable e insignificante? ¿Hasta que sea demasiado tarde? Todos conocemos personas que se aferraron con devoción a sus ídolos, abrazándolos y besándolos hasta su último respiro8… ¿Acaso no hemos visto con nuestros propios ojos la irónica venganza del Otro Lado9? ¡Una vez más, acabamos de ver la “bondad” de las naciones10!

Si en ese momento hubiéramos tenido el mérito de elevar nuestros corazones con sinceridad hacia nuestro Padre Celestial, inevitablemente las naciones habrían cumplido su aseguramiento; como dice la Torá: “Vean, Yo he puesto la Tierra delante de ustedes”11, respecto de lo cual Rashí comenta: “Nadie se opondrá, y no tendrán la necesidad de luchar”. Si el pueblo de Israel no hubiera descendido al nivel de la “naturaleza” al enviar a los espías, ellos nunca habrían necesitado armas para conquistar la Tierra de Israel12).

Hemos cometido el error de confiar en ellos, pues una de las condiciones para llegar al arrepentimiento es saber que no debemos confiar en los demás pueblos, como dice el versículo: “Asiria no nos salvará”13. ¿Y qué ocurrió? Todas las naciones se congregaron para planear y ejecutar contra nosotros duros decretos, algo que nunca antes había pasado14. (¿Quién puede entregarnos en las manos de los asesinos si Hashem no nos abandonara?) Si pensamos que hay mucho tiempo, es posible que nos estemos equivocando.

Todo lo que se predijo respecto de la era de los “dolores de parto” anterior a la llegada del Mashíaj se ha cumplido. “Un rey tan malvado como Hamán”15 decretó la quema y el asesinato, el hambre y el desposeimiento; todo se ha hecho realidad ante nuestros realidad, y todas las naciones se unieron en nuestra contra. ¿Queda algo de tiempo? ¿Podemos seguir posponiendo el acto de escuchar el mensaje de Eliahu? No hay mejor mes que Nisán, el mes de la redención, para merecer oír el sonido del gran shofar y la voz de Eliahu, así como dicen nuestros Sabios: “En Nisán fuimos redimidos una vez y en Nisán será nuestra Redención Futura”17. Si no es ahora, ¿cuándo?

Debemos fortalecernos en cada fibra de nuestro ser, y entonces podremos resistir cualquier ataque. Si nuestra resolución no es más que de los labios hacia afuera, llena de entusiasmo hoy, pero desaparece el día de mañana, entonces no hemos ni visto ni escuchado nada. Resoluciones como ésas no tienen ningún valor. Si transformamos al grupo de las personas que nos rodea en una comunidad de Torá, todo estará bien. Si no, ¿cuál es el beneficio de aparentar? ¿Cuál es el sentido de una comunidad de Torá que sólo está fingiendo. Si la debilidad es el principio rector de nuestro comportamiento no hemos ganado nada, no hemos logrado nada. ¿Acaso no hemos pasado suficientes años engañándonos a nosotros mismos?

Es esencial que detengamos de una vez por todas el autoengaño públicamente organizado. Debemos fortalecernos intensamente en el estudio de Torá, con verdadera persistencia. Debemos tomar la decisión de estudiar musar a diario y reflexionar con una perspectiva verdadera 18. Recién entonces comenzaremos a percibir en nuestros corazones visiones reales que no percibimos anteriormente, y verdades que nunca antes habíamos comprendido. A través de nuestro esfuerzo espiritual seremos merecedores de recibir ayuda del Cielo, y a través de una “perspectiva verdadera”, mereceremos la Redención.

1. Bereshit Rabá 56:2.
2. Bereshit 22:5.
3. Shabat 112b.
4. Yalkut Shimoní sobre Shir Hashirim 2:8.
5. Nétzaj Israel, cap. 28. El Maharal de Praga se llamó Rabí Yehuda Liva Ben Betzalel y vivió entre los años 1525 y 1609.
6. Yalkut Shimoní sobre Malaji, al final del libro.
7. La referencia es respecto de los acontecimientos que tuvieron lugar en la Tierra de Israel en los años 1947-1948, previos a y relacionados con la independencia del Estado de Israel.
8. Véase Sanhedrín 64a.
9. La Sitrá Ajará, en hebreo. Así es llamado por los kabalistas el poder del mal que fue implantado por Dios en el universo como un desafío para nuestro libre albedrío. Es como el homólogo de la santidad que hay en el universo.
10. Esto se refiere a la votación de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, en la cual se aceptó la formación de un estado judío sólo en una parte de todo el territorio de Palestina.
11. Devarim 1:8.
12. Véase En Busca de la Verdad, tomo II, pág. 149 (1era edición).
13. Hoshea 14:4.
14. Tal vez se refiere a la invasión de los ejércitos de siete países árabes a la Éretz Israel con el consentimiento tácito de las Naciones Unidas.
15. Sanhedrín 97b.
16. Ibíd. 98b.
17. Rosh Hashaná 11a.
18. Véase En Busca de la Verdad, tomo I, pág. 160 (1era edición).

Rab Eliahu Dessler

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