Profundizando
3. La luz de Efraim
El Amor, La Mujer Judía y El Matrimonio
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La sexualidad y la paz

“Cuénteme un poco acerca de Rajel, Rab,” pidió el joven.

“Yaakov sabía por inspiración Divina que Leá engendraría a Yehudá, de quién provendría nuestro aguardado mashiaj, vástago de David. No obstante, también sabía que antes que el descendiente de David pudiese venir, el mundo tenía que estar preparado por una iluminación proveniente de Yosef y de su hijo Efraim”.

“¿Por qué?”

“Porque la misión del mashiaj davídico es la de elevar a Maljut. Antes de que eso suceda, sin embargo, la impureza predominante en el mundo debido a la profanación del Pacto ha de eliminarse. Esto es lo que llamamos tikun-rectificación de yesod-fundamento, ligado al Nombre Divino El Shaddai. Vemos este Nombre cuando el Altísimo le apareció a Abraham, y le pidió que entrara en el pacto de la circuncisión. Dijo, ‘Soy El Shaddai-Dios Todopoderoso…”.

“Recuerdo que hablamos de este aspecto de la misión de Yosef en nuestro encuentro inicial. Yaakov quería casarse primero con Rajel porque quería que Yosef fuese primogénito, ya que su tarea había de cumplirse antes que la de Yehudá. ¡Yo pensaba que se enamoró de ella!”

El sabio sonrió. “Cuando lees la Biblia,” dijo, “has de tener presente que además de la historia externa, está la historia interna.”

“La que enseña la dimensión interna de la Torá”, dijo Adam. “Usted debe tener razón, porque ¡la historia externa suele dejar tantas preguntas sin respuesta! Entonces, ¿por qué otra razón quería casarse primero con Rajel?”

“Porque Rajel personifica el servicio Divino de taanug-deleite y de sed por el vínculo apasionado que llaman devekut. En cambio, Leá es madre de los hijos”.

“¿Qué significa la madre de los hijos? ¡Ambas tuvieron hijos, y ambas los querían!” observó el joven.

“Un hombre puede casarse con dos clases de mujeres. Una que le recuerda a su madre…”

“Como Yitzjak, que se consoló de la muerte de su madre al conocer a Rivka. El comprendió perfectamente que Rivka continuaría la tarea que comenzó Sara su madre, y que era digna de engendrar a sus hijos”, dijo Adam.

“Exacto. En cambio, hay otra clase de consorte, que es más como una compañera del alma. Esta segunda clase de esposa forma parte de él”.

“Sí, y con esta clase de mujer, el enfoque de su matrimonio es una profunda pasión entre ellos”.

“Exacto. Los hijos que el hombre pueda tener con esta segunda clase de mujer no van a intensificar el amor y la unión entre ellos, como en el primer caso. El amor que siente el uno por el otro es completo y lo abarca todo”.

“¡Pero Rajel quería hijos! objetó Adam.

“Rajel personifica bitul-la entrega; no quería nada para sí misma. Sólo deseaba un hijo que le dedicara toda su vida al servicio del Altísimo”, explicó el sabio. “Otro ejemplo es Janá, madre del profeta Shmuel. Su esposo, Elkaná, tenía otra mujer que tenía hijos, así como Yaakov. Ante la esterilidad de su esposa, Elkaná le decía, `¿No es mi amor por ti mejor que diez hijos? O sea, si tuviésemos diez hijos juntos, ¡yo no podría amarte más!”

“¿Sabe, hasta este momento no comprendí ese comentario de Elkaná. Me imagino que, como Rajel, Janá quería un hijo que sirviese a Dios. ¡Pues ambas lo obtuvieron!”

“En efecto. El versículo dice claramente que el Todopoderoso respondió a las plegarias de ellas, no a las de sus esposos.”

“Entonces, Leá era el primer tipo de esposa, y Rajel el segundo. Pero Yaakov podría haber deseado a Rajel porque es humano querer primero lo que va a brindarte más placer. ¡Después puedes pensar en el deber!”

“¡No cuando has llegado a la perfección de carácter de Yaakov!” respondió el sabio. “El interés Divino siempre pasaba antes que el suyo propio. Además, no tenía interés egocéntrico; la voluntad del Todopoderoso era la suya. Leá y Rajel están respectivamente ligadas a las Fuerzas Femeninas de creación y providencia”.

“En otras palabras, Leá está conectada a biná-entendimiento, y Rajel a Maljut-reinado”, aclaró Adam.

“Exacto. Como es de ambas que provendrían las doce tribus de las almas colectivas de Israel, ambas tenían que casarse con Yaakov”.

“Claro. Se necesitan ambas cosas en una mujer: el aspecto de compañera del alma, así como el de madre de los hijos. Me imagino que él necesitaba ambos aspectos para legárselos a las tribus”.

“Sí. Leá y Yaakov eran como dos entidades separadas que se unen. En cambio, el lazo entre Yaakov y Rajel era como el del ser emanado que regresa a la fuente, y se apega al Emisor Rajel formaba parte de su propio ser”.

“Debe haberle sido muy difícil a Rajel darle a su hermana Leá las señales secretas que le dio Yaakov para asegurarse que le darían a la hermana convenida a pesar del velo tupido que le impedía ver a quién le estaban dando, ya que no confiaba en Lavan, su malvado futuro suegro. Pero, ¿qué motivo tenía Laván de engañar a Yaakov, ya que, de todos modos, Yaakov tenía la intención de casarse con ambas hermanas?”

“La raíz espiritual de Laván provenía de la misma fuente del mal. Para impedir que se cumpliera el plan Divino de rectificar el mundo, el modo más efectivo era causar que viniera el mashiaj davídico a un mundo sumergido en la impureza—un mundo sin preparación alguna para recibirlo”.

“¡Totalmente!” sonrió Adam. “¡Estoy seguro de que lo apedrearían! ¿Y Rajel? ¿Sabía ella por qué era tan importante que Yaakov se casase con ella primero?

“¡Por supuesto! Yaakov se lo explicó todo al darle las señales secretas”.

“De ser así, …” titubeó Adam, “¿cómo pudo ella revelar esas señales? ¿No sólo estaba traicionando a Yaakov, sino a Dios mismo!”

“Ella sabía que su padre llevaría su plan a cabo inexorablemente, sin importarle nada ni nadie, y sería su hermana quien se casaría, no ella. No podía permitir que su hermana fuese deshonrada de ese modo”.

“¡Que sacrificio sublime! ¡Ella no podía estar segura de que Hashem la perdonaría, y más aún, que su amado Yaakov seguiría queriéndola al fallarle ella de ese modo!”

“Exacto. Enseñan los sabios que una trasgresión cometida contra el prójimo es más grave que contra el Altísimo, ya que Dios se preocupa más por el honor de Sus criaturas que por el Suyo Por lo tanto, si ofendes a alguien, tienes que recibir su perdón antes de pedir a Dios que te perdone.

“Está escrito que Hashem oye las plegarias de Rajel antes que cualquier otra, y que ella está destinada a desencadenar nuestra aguardada redención. La grandeza de la recompensa de Rajel nos muestra hasta qué punto es importante a ojos de Dios el no hacer daño a otra persona”.

“¡Uau! ¡Da qué pensar si se considera la tendencia humana a la pequeñez!” exclamó el muchacho. “Además de su amor avasallador por ella, Yaakov tiene que haber sentido admiración a pesar de todo. ¿Podría usted explicar lo que mencionó antes acerca del servicio Divino de Rajel y de Leá?”

“Representan dos clases de servicio Divino. El servicio de hashpaá-sustento, o de `hijos` implica que así como el hombre se casa para tener hijos, tú estás ofreciendo tu servicio al Altísimo, y quieres `hijos` en pago. O sea que quieres cosechar lo que has sembrado. Quieres sustento espiritual, así como físico del Cielo, para permitirte vivir tu vida según los preceptos de la Torá. ¿Queda claro?”

“Totalmente. El otro servicio es lo que usted llamó taanug. Esa palabra viene de oneg-deleite, ¿no?”

“Sí. ¿Recuerdas lo que te dije acerca de oneg?”

“Dijo usted que se refiere a al percepción de la cercanía de Dios. Por favor, hábleme del individuo que escoge el servicio Divino de taanug“.

“No quiere más que devekut-vínculo apasionada con su raíz de alma. El único sustento que desea está descrito en el versículo, `Mi alma tiene sed de Elokim-Dios, El Jai-el Dios vivo. ¿Cuándo vendré y apareceré ante Dios?”

“Personalmente, todo mi ser ansía el servicio de taanug, Rab, pero se necesita sustento de alguna clase para existir, ¿no?” musitó el muchacho. “¡Sólo con lo que hay que gastar para festejar las pascuas correctamente…!

“No cabe duda que tienes razón,” respondió el sabio. “Pero en el segundo servicio, tu enfoque principal es la percepción de la cercanía de Dios. El sustento Divino te llega de todos modos, el Todopoderoso se asegura de ello. Pero no es eso la cumbre de tus deseos: a tus ojos, nada en el mundo vale en comparación con tu anhelo por devekut, que es lo que representaba Rajel.

“El servicio Divino de hashpaá-sustento evoca nuestro servicio de oración semanal, ya que es el tiempo en que la cercanía entre Israel y el Altísimo está enocultamiento. Debido a eso, tres veces al día, Le dirigimos nuestras plegarias en las que expresamos nuestras necesidades, y nos sentimos más cercanos a Él cuando recibimos Su regalo de abundancia.

“En cambio, el servicio Divino de taanug-deleite es como nuestro servicio de Shabat. En Shabat, los mundos celestiales regresan a su fuente, y se eleva el ocultamiento Divino predominante durante la semana. Por lo tanto, no hace falta pedir que nos sacien nuestras necesidades..”.

“…porque la única necesidad que sentimos es el anhelo por una cercanía cada vez mayor”, terminó el muchacho con mirada pensativa.

“Podemos, sin embargo, expresar nuestros deseos en el ámbito espiritual,” añadió el sabio. Fijándose de pronto en la mirada de interrogación en los ojos del joven, le preguntó Yosef: “¿Qué pasa? ¿En qué piensas?”

“Se me acaba de ocurrir, esta tensión entre el sustento y el deleite, ¿no fue esa la causa interna de discordia entre Yosef y sus hermanos?”

“¡Excelente, Adam! Como hijo de Rajel, Yosef quería que la esencia del servicio interno del pueblo de Israel fuera la sed por el oneg-deleite de devekut a la Presencia Divina.”

“Pero usted dijo que el tikun-la rectificación de yesod-fundamento estaba ligado al Nombre Divino El Shaddai y al pacto de la circuncisión. El Nombre que acaba usted de citar referente a la sed del alma es El Chai!

“Buen punto; la sefirah yesod está conectada con ambos Nombres Divinos. O sea que la misión de Yosef incorpora la pureza sexual así como el vínculo apasionado. A decir verdad, el Gaon de Vilna enseñó que la razón por la cual el órgano de yesod es tan sensible y proporciona tal sentido de deleite es que, en el ámbito espiritual, está conectado con el or haganuz-la luz infinita de la creación que ocultaba el yijud-la unificación del Altísimo con las almas colectivas de Israel”.

“¡Que es el máximo taanug-deleite!” musitó Adam con mirada pensativa. “O sea que la pureza sexual y el oneg de devekut-vínculo están íntimamente ligados en su fuente celestial. Esto es lo que usted ha estado tratando de decirme desde el principio. … Gracias, Rab”.

El sabio le dio una sonrisa calurosa. “¿Por qué crees que he entrado en complejidades de la dimensión interna de la Torá como el tema de Rajel y Leá, que son difíciles de comprender y han causado gran controversia? Si no fuese una parte íntegra de lo que estoy tratando de transmitirte, créeme, lo hubiese evitado, así como evité muchos otros temas. Sin embargo, en el fondo, lo único que ayuda al hombre a controlar su tendencia a caer en pecados sexuales es el deseo de taanug—el auténtico, proveniente de su Fuente original. Y en ese contexto mencionamos a Rajel, seguida por su hijo Yosef. ¿No sabe el Altísimo que necesitamos manutención? ¿No es por eso mismo que nos mandó al mundo, para ponernos en una situación en que pudiésemos ganarnos la vida en lugar de recibir sustento como un acto de caridad del que podemos avergonzarnos? Ahora bien, si el ganarnos ese sustento va a ocupar toda la pantalla de nuestra conciencia, ¡no hemos comprendido en absoluto el motivo de nuestra venida al mundo!”

“En otras palabras”, aclaró Adam, “si lo único que Dios va a ser para nosotros es –Padre nuestro que está en los Cielos, Proveedor de todos nuestras necesidades – ¡hemos perdido el tren!”

Yosef sonrió “Eres muy expresivo, hijo mío. Sí, eso es exactamente lo quiero decir. Rab de Vidas cita un pasaje en el cual el Zóhar lamenta que las personas, incluso algunos sabios de la Torá, se pasen el tiempo pidiendo lo que necesitan personalmente, sin pensar en lo que la Shejiná necesita:

Cuántos sabios hay aquí que estudian la ley oral día y noche, analizando sus dificultades, y gritan como perros, `¡Dame, dame!` así como en Gehinom, donde todos gritan `¡Dame, dame!` … Danos riqueza en este mundo y también en el mundo venidero. No hay quien estudie con la intención de elevar a la Shejiná de Su exilio y de unificarla con Su Amado. Es como si todos fueran ciegos y tuviesen el corazón bloqueado.

“Sin embargo, el enfoque aquí es diferente,” observó Adam. “El Zóhar parece decir que el objetivo de nuestro servicio Divino habría de ser el de elevar a la Shejiná y ayudarla a llegar a la unión. En cambio, según comprendí, lo que usted está diciendo es que el hombre debe aspirar al taanug de la cercanía de Dios para sí mismo. Entonces, la idea de este deleite espiritual le ayudaría a controlar su deseo físico, y a la vez causaría placer Arriba”.

“¿Es eso lo que comprendiste? Pues no es exactamente lo que quise decir, de modo que me alegro que hayamos tenido esta discusión.

“Piensa en las veces que hayas tenido una relación armoniosa con tu esposa. ¿Te involucraste por el placer que pudieses derivar de ella?”

El muchacho frunció el ceño. “¡No!” exclamó acalorado. “Para ser totalmente sincero, quizá haya sido esa mi intención al principio, pero después, nuestra unión física se convirtió en un profundo vínculo de almas. Y entonces, ¡pensaba mucho más en el placer y el bienestar de ella que en el mío!”

“¿Y no derivabas tú también placer?” pregunto el rab con intención.

Adam se echo a reír. “¡Usted gana, Rab! Ya comprendo lo que me decía. Al principio de la teshuvá-el arrepentimiento del hombre, es incapaz de ver más lejos que sus necesidades materiales—aunque quizá también las espirituales. No obstante, si logra pasar esta etapa inicial, parará de pensar en sí mismo y sólo ansiará causarle placer a Hashem. Esto es lo que aprendemos de Yosef. El hecho que el sustento material viene de por sí está claro, como podemos verificar en el caso de Yosef, cuando logró controlar la tentación sexual y probó su fe total en el Todopoderoso a pesar de largos años encarcelado”.

“En efecto, pero aunque el sustento material no le llegue con la abundancia que él hubiese deseado, tiene que aprender a conformarse y estar satisfecho con lo que le da el Altísimo, y no pasarse el tiempo pidiendo, `dame, dame` como censura el Zóhar. Captas con rapidez,” terminó el sabio. “Pido que penetre en tu corazón tan rápido como entró en tu intelecto”.

“Bueno, ese es el problema que me trajo a usted, Rab. O sea que yo pido lo mismo. Tengo otra pregunta acerca de la luz mesiánica. Usted Dijo que comenzaría con una iluminación de Yosef. Por favor, hábleme más de eso”.

“Cuando llegue el momento tendremos también una iluminación del profeta Eliahu”.
“¿Por qué Eliahu?

“Porque Eliahu es una encarnación de Pinjas”.

“Sí, recuerdo. Pinjas mató a uno de los príncipes de las tribus que se atrevió a exhibir en público su unión prohibida con una mujer no judía. Tiene sentido que Pinjas venga en el momento que baje al mundo la energía de Yosef, ya que Pinjas recibió el brit shalom-pacto de la paz por recompensa”.

“En efecto, y como versa, la idea de shalom-paz alude a yesod-fundamento”.

“¿Usted quiere decir que guardar el pacto trae paz al hogar del hombre? ¡Es por eso que ya no nos peleamos tanto, entonces!” exclamó Adam.

El sabio sonrió. “¡Por supuesto! En el sentido espiritual, el concepto de yesod está ligado al de shalom y a la unificación de Maljut con su correspondiente Masculino Zeir Anpin. Discutiremos eso más adelante. La misión de Yosef era la de preparar a Israel para el yijud-la unificación del Shabat, para que pudieran ser incluidos en el yijud mientras seguían en este mundo”

“¿Por qué Yosef?”

“Debido a la fuerza interior con la cual superó la prueba de tentación sexual, Yosef llegó a ser el representante de yesod-fundamento. Físicamente, yesod es equivalente al órgano masculino, y espiritualmente, indica el fundamento y arranque de todas las bendiciones. Hemos visto que la unificación entre las Fuerzas Masculinas de Providencia con las Femeninas de Maljut puede compararse a un amor de novios. El yijud-la unificación entre Maljut y su Amado lleva el nombre de shalom-paz”.

“¿Qué tenía que hacer Yosef para preparar a Israel para la unificación?”

“Tenía que elevar su nivel espiritual para que sintieran el encendimiento espiritual, el ansia de llevar a cabo esta unificación y tener percepción de ella.

“Yosef comprendió que el órgano de la sensualidad es el vehículo más apropiado para convertir las tentaciones en un fuego de kedushá. Por lo tanto, su servicio Divino personal consistía no sólo en evitar el mal, sino también en elevar el deseo sexual hasta convertirlo en un ardiente anhelo por cercanía. Su recompensa fue que sus tentaciones se volvieron el taanug-deleite por la cercanía de Dios que lo caracterizaba. Porque, sabes, no hay deleite que pueda comparase al de sentir el encendimiento del amor por Hashem, `la llama Divina` del Cantar de los Cantares, y no hay nadie mejor equipado para alcanzar tal deleite que los que han probado deseo provocado por las fuerzas del mal y conectado con yesod, logrando convertirlo en una llama de kedushá“.

Adam abrió la boca como para decir algo, pero de pronto alguien tocó fuerte a la puerta y la abrió. Era uno de los alumnos de Yosef:

“Perdóneme, dijo, “pero necesitamos al rab por un asunto urgente”.

“Tenemos que terminar por hoy”, dijo Yosef. “Mañana será viernes, o sea que no nos vamos a ver. Te veré el motzae Shabat-sábado la noche, si Dios quiere”. Pausó un momento y añadió, “¡Espero que estos encuentros nocturnos no sean demasiado duros para ti! ¡Es que no tengo otro momento libre que darte!”

“Me paso el día esperando que llegue el momento de nuestro encuentro”, respondió Adam, en un apretón de manos con Yosef.

Simcha Benyosef

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