Ascendiendo
Sanacion del cuerpo y el alma
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La Sanación del cuerpo y el alma II

Las cuestiones de salud y curación eran estudiadas en las generaciones pasadas principalmente por aquellos que pertenecian al mundo de la medicina. Sin embargo vemos en nuestros días, más que en cualquier otra época, que el conocimiento dentro de estos campos se ha extendido al público en general, y por otro lado, han surgido también nuevas ideas en el mundo de la medicina y dentro del ámbito y la naturaleza de la curación misma, tanto en cuanto a la técnica aplicada como en cuanto a la discusión teórica.

La medicina convencional, que se dirigía en otras épocas a encontrar las causas inmediatas de una enfermedad observando empíricamente sus síntomas, se abrió hoy a la investigación de los orígenes psicológicos y espirituales de las enfermedades y nuestra capacidad de recuperarnos de ellas. Ha comenzado a cambiar lo que fue antes una predisposición médica de separar el cuerpo y sus sistemas físicos de lo que es la persona interiormente. La gran popularidad de las nuevas alternativas médicas ha creado un vasto mercado de nuevos tratamientos que están desafiando constantemente nuestras ideas acerca de la naturaleza de la salud y la curación.

En vista de todo esto, consideramos muy apropiado plantear la antigua tradición de curación y prácticas médicas existente dentro del judaísmo en general y de la cabalá en particular. Este trabajo ha sido escrito por una persona que desea comenzar a desarrollar la comprensión de la grandeza de esta tradición y su sabiduría respecto de la naturaleza del cuerpo y sus raíces espirituales. Por otro lado, demostramos aquí la aptitud especial de la cabalá para interpretar sistemáticamente todos los métodos seculares de curación y sus correlaciones espirituales.

La Imagen de Di-s

“Y Di-s dijo, Hagamos un hombre a nuestra imagen y semejanza”.

Una de las enseñanzas fundamentales de la cabalá es el sistema de las diez sefirot o canales de fuerza de vida Divina. Como principio básico, se debe prestar suma atención al término sefirot, ya que su significado varía de acuerdo con el contexto en que se lo usa.

a) Cuando hablamos de nuestra percepción de la Divinidad, o sea la manera en que se percibe lo relativo a Di-s (cómo Di-s se expresa), las diez sefirot son entendidas como las diez manifestaciones de la Divinidad. Encontramos este fenómeno reflejado en los diez Nombres esenciales de Di-s, cada uno correspondiendo a una sefirá determinada.

b) Cuando se reflexiona acerca de la manera en que este despliegue de Divinidad es proyectado en la experiencia de vida del ser humano, las sefirot se entienden como los diez poderes del alma. De esta manera, podemos correlacionar todas las facetas de la condición humana con estas diez propiedades básicas. Ellas a su vez se vuelven las herramientas conceptuales para la contemplación y el análisis de nosotros mismos y de nuestro servicio de Di-s.

c) Finalmente, encontramos que las sefirot también se desempeñan como las fuerzas estructurales básicas orquestadas para moldear nuestra realidad externa. Todos los mundos que habitamos, tanto espirituales como físicos, presentan el mismo orden de caracteristicas supremas.

En pocas palabras, podemos entender cada sefirá o canal como un modo de manifestación de Di-s con respecto a nuestra percepción de la Divinidad, una fuerza creativa que trabaja por detrás del escenario de los mundos creados, o más personalmente, las propiedades básicas o poderes de las almas.

Parte 2: Anatomía Humana

La siguiente etapa de reflexión sobre los poderes del alma es meditar acerca de cómo la cabalá clásica relaciona estos poderes con distintos aspectos de la anatomía humana. Esta identificación de poderes espirituales con miembros del cuerpo ilustra la idea cabalística de hitlabshut (“investidura”), donde una realidad más elevada se inviste dentro de una inferior. En esta instancia, un poder del alma es la realidad superior que se inviste y se expresa a través de una inferior, tal como un recipiente físico como por ejemplo un miembro o un órgano del cuerpo.

Es importante notar que en la literatura tradicional de la cabalá se pone gran énfasis en la correlación entre la sefirot supremas y los miembros y órganos del cuerpo humano, saltando directamente desde el plano de lo Divino al de lo físico. El Baal Shem Tov y sus discípulos revelaron y describieron en detalle las correlaciones psicológicas entre las supremas sefirot y sus paralelos físicos, pero sólo en una etapa tardía del desarrollo histórico de la revelación de la sabiduría oculta de la Torá. Estas asociaciones psicológicas sirven como intermediarios espirituales por medio de los cuales las sefirot Divinas pueden investirse de hecho y reflejarse en los miembros físicos del cuerpo.

Estas correspondencias pueden sintetizarse como sigue:

Sefira
Traducción
Parte correspondiente del cuerpo
Keter
Corona
Cráneo
Jojmá
Sabiduría
Cerebro (hemisferio derecho)
Biná
Entendimiento
Corazón (hemisferio izquierdo cerebro)
Daat
Conocimiento
Parte posterior del cerebro
Jesed
Bondad
Brazo derecho
Guevurá
Poder
Brazon izquierdo
Tiferet
Belleza
Torso
Netzaj
Victoria
Pierna derecha
Hod
Agradecimiento
Pierna izquierda
Iesod
Fundamento
Organo reproductivo
Maljut
Reinado
Boca

Keter se manifiesta en el cuerpo como el cráneo. Así como la corona rodea la cabeza, el cráneo es la corona, relativamente abarcadora, que se halla en el cuerpo. El cráneo sugiere la idea de poner un horizonte en nuestro campo de la experiencia conciente. Dando una definición a la mente y límites a su habilidad de expansión e inflarse, la conciencia está siempre rodeada de un borde de experiencia inconciente que en si mismo da forma a la conciencia.

De todos los poderes mentales, se considera a Jojmá como la mente esencial o la “mente dentro de la mente”. Consecuentemente, biná asociada a jojmá, a parte de referirse al corazón mismo (el asiento físico de la experiencia emotiva nacida del entendimiento de la mente), puede ser vista como el “corazón dentro de la mente”. Esta distinción también funciona en el cuerpo, donde jojmá es ubicada en el hemisferio derecho y biná en el izquierdo. El tercer elemento adicional, daat, se localiza en el lóbulo posterior del cerebro en el punto donde el cerebro se junta con la médula espinal, la posición del lóbulo occipital.

Con respecto a los tres atributos emotivos del corazón, encontramos que el brazo derecho corporiza a jesed y el izquierdo a guevurá. Esto es aludido por el versículo: “Su brazo izquierdo está bajo mi cabeza y el derecho me abraza”, y según el dicho de nuestros sabios: “el brazo izquierdo aleja y el derecho acerca”. En este contexto, “alejar” significa desconectar o dejar libre, confiriendo a la otra parte un sentido de independencia (antes de acercarlo). En forma similar, la metáfora de “su brazo izquierdo está bajo mi cabeza” significa que alimenta mi conciencia de auto independencia (antes de abrazarme con su brazo derecho). La posición equilibrante de belleza es el torso, que está ligado a todas las partes del cuerpo en general y está centrado en particular entre los brazos.

De las propiedades de comportamiento del alma, las de netzaj y hod corresponden a las piernas. Estas representan el primer contacto y el más continuo con la realidad exterior. Por otra parte, las piernas facilitan el movimiento del cuerpo como un todo, llevando a la persona a donde quiera ir. Netzaj es la cualidad de poner “nuestro mejor pie primero” en una postura firme y asertiva. Hod es la pierna izquierda, que mantiene el curso del movimiento de la persona monitoreando y validando su enérgico empuje. Finalmente, la propiedad de iesod es conocida como la “señal del Pacto Sagrado”, que corresponde a los órganos reproductivos masculino y femenino. Conocido como “la finalización del cuerpo”, iesod es la manifestación física del cuerpo de su propia habilidad de realizarse y cumplimentarse, como también de conectarse y comunicarse con otros.

El último poder del alma se manifiesta en la boca. Maljut, reinado, es el área de influencia de la persona. Como está escrito: “La palabra del rey rige”, significando que el alcance de la autoridad del rey está señalada por cuán lejos pueden viajar sus palabras. La capacidad de hablar que tiene la boca, de generar la autoexpresión, es el poder de afectar nuestro entorno, nuestro mundo.

Rabino Itzjak Ginsburgh

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