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La Sana Competencia

Selección extraída de Por amor a D-os

Cualquiera que viva en Nueva York seguramente recordará qué pasó a las 16:11 horas del 14 de agosto del 2003. En ese día de impresionante calor, más de cincuenta millones de personas quedaron sin suministro de energía eléctrica por un enorme apagón que detuvo abruptamente el servicio de subterráneos y oscureció las casas, oficinas y negocios de toda la ciudad. A pesar de que algunas zonas recuperaron el suministro eléctrico al cabo de algunas horas, hubo lugares en donde las personas tuvieron que esperar varios días para volver a tener electricidad.

Cuando la fábrica de helados kasher “Klein” de Brooklyn se quedó sin electricidad ese jueves en la tarde, el Sr. Abba Klein, el dueño de la empresa, estaba bastante preocupado. ¿Cuánto duraría el apagón? él sabía que sus heladeras podían mantener el helado durante veinticuatro horas. Afortunadamente, el suministro eléctrico fue restituido a la fábrica de Klein el viernes por la mañana temprano, y ninguno de sus productos se echó a perder. Al ver que otros negocios estaban perdiendo miles de dólares por la mercadería que se les arruinaba, el Sr. Klein se sintió increíblemente agradecido a Dios por su buena suerte.

Sin embargo, en lugar de continuar con sus negocios con total normalidad, el Sr. Klein le pidió a su hijo Pinjas que fuera a su oficina ese viernes por la mañana. “Hashem ha sido muy bondadoso con nosotros, pues podríamos haber perdido una gran cantidad de dinero”, le dijo el Sr. Klein a su hijo. “Ahora quiero que averigües si nuestro competidor, ‘Helados Mehadrín’, tiene electricidad en sus depósitos. Por favor, llámalos y fíjate si necesitan de nuestra ayuda. Cualquier ganancia que obtengamos de la venta de helados es determinada por Hashem y debemos ayudar a nuestro competidor”.

Después de hablar con Helados Mehadrín, Pinjás se enteró de que ellos y toda esa área aún no tenían electricidad. Entonces, Pinjás Klein llamó al Sr. Zalman Leib Farkas, el dueño de Helados Mehadrín, y le ofreció el uso de sus congeladores. ¡El Sr. Farkas no podía creer lo que estaba escuchando! ¡Cómo su más grande competidor le estaba haciendo una proposición semejante! él le agradeció a Pinjas por haberlo llamado y aceptó inmediatamente la gentil propuesta.

De inmediato, el Sr. Klein reacomodó la mercadería que había en sus congeladores para hacer lugar para ubicar allí los Helados Mehadrín y el Sr. Farkas envió dos grandes camiones llenos de helado a los depósitos de Klein. Además, ellos hicieron una conexión especial de electricidad desde el depósito a los camiones de Helados Mehadrín para poder usar también los camiones con refrigeración como depósitos. A pesar de que todo este “operativo” fue bastante difícil y costoso de realizar, la familia Klein lo hizo sin vacilar. El Sr. Farkas estaba asombrado por el acto de bondad que el Sr. Klein había realizado para con él. Gracias a su ofrecimiento, él había podido evitarse de tener grandes pérdidas de dinero.

Cualquier persona que camine por un supermercado kasher en los Estados Unidos, al pasar por el pasillo de la comida congelada verá los helados de “Klein” y “Mehadrín” puestos a la venta uno al lado del otro. Uno podría pensar que estas dos compañías son rivales y competidoras, a menos que, por supuesto, conozca el resto de la historia…

Rab Baruj Brull

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