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1.Shemot
El Libro de Shemot (Exodo)
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La Recompensa mas Grande

Drasha de TORAH.ORG

Era una prueba realmente muy dificil. El poderoso Faraon ordeno a las parteras Shifra y Puah, tambien conocidas como Yocheved y Miriam, que maten a todos los chicos nacidos de madres hebreas. No solo ellas ignoraron el edicto, sino que ademas alimentaron a los recien nacidos y los calmaban con su amor. El Midrash dice que ellas ademas cuidaron de los bebes que nacian con problemas de salud a traves de sus plegarias y oraciones, y por supuesto, Hashem en el cielo tuvo en cuenta todo esto.

Pero los versiculos de la Torah que hablan acerca de estas parteras necesitan ser explicados. Primero la Torah nos dice, «Y Di-s recompenso a las parteras, y la Nacion florecio y prospero.» Y recien despues agrega: «Y fue que las parteras temian de Hashem y El las recompenso con casas».

Rashi explica que ambas parteras fueron recompensadas por sus esfuerzos con mucho mas que casas fisicas. Ellas fueron recompensadas con casas de Kohanim y Reyes. Hashem las recompenso generosamente con generaciones de reyes y sacerdotes, que justamente son los unicos atributos Divinos que se perpetuan de padre a hijo (por ejemplo una persona puede ser kohen si y solo si es el hijo de un kohen). Y fue justamente a los hijos varones que las parteras salvaron.

Pero como podemos ver, hay una suerte de interrupcion en el orden de los versiculos. Las palabras «y la Nacion florecio y prospero» parecen estar fuera de contexto. De hecho, Rashi explica los versos del siguiente modo: «Y Di-s recompenso a las parteras». En que consistia la recompensa? «El las recompenso con casas.» Rashi explica que las palabras «y la Nacion florecio y prospero» es en realidad una nota al pie de pagina y forma parte de la narrativa. Pero quizas pueda explicar esta yuxtaposicion a traves de una historia.

Hace mas de 10 años, mi hermano Zvi y su esposa tuvieron un hermoso bebe. Era realmente hermoso, pero tambien muy pequeño ya que nacio cinco semanas prematuro y con un kilo de peso. Las oraciones y el apoyo de toda una comunidad y de miles de amigos ayudaron mucho a los esperanzados padres.

Por casi dos meses el bebe estuvo en la unidad neonatologia bajo el cuidado de los mas prestigiosos doctores y fieles enfermeras de la ciudad de Chicago. Despues de esos dos meses de esperanza y plegarias, el bebe pudo salir de la incubadora para ir a su hogar. La alegria y la gratitud a Hashem agobiaban a sus padres. Pero mi hermano no se olvido de los mortales que hicieron todo lo posible: el cuerpo medico y el personal de enfermeria que trabajaron dia y noche para ayudar asegurar la salud del recien nacido.

Tenia tanta gratitud que quiso expresar su apreciacion de manera muy especial. Busco por todas las tiendas y librerias un obsequio apropiado, pero no pudo encontrar nada. Unos dias despues que el bebe fue traido a casa, mi hermano menciono su dilema a su Rosh Yeshiva, el Rab Eliyahu Svei, decano de la Yeshiva de Filadelfia. «Las enfermeras no quieren perfumes, y los doctores tampoco necesitan regalos especiales», le dijo el Rab Svei. «Lo que ellos quieren ver es el crecimiento y la salud de su hijo a traves del tiempo. ¡Cada año, en el dia de su cumpleaños, trae al niño al hospital para que el personal tenga la alegria de ver su sano crecimiento. Ese sera el obsequio mas significativo que puedes ofrecer»

El Rosh Yeshiva explica que antes que la Torah menciona la recompensa concedida a las parteras, narra y cuenta de la recompensa mas grande que ellas podian llegar a apreciar. Sus esfuerzos (y los riesgos que corrieron) para mantener la perpetuidad judia no habian sido en vano. La nacion prospero. Los bebes por los que arriesgaron su vida crecieron, y se casaron, y prosperaron. Todo los que las parteras querian era la propagacion del pueblo. Esa era su primera recompensa.

El obsequio de las casas del sacerdocio y las casas de la realeza era un bonus extra agregado por Hashem.
Pero la recompensa mas grande era la alegria de ver que los niños que ellos ayudaron a nacer prosperaron. Todos los riesgos valian la pena solo por eso.

Y por eso la Torah nos dice: «Y Di-s recompenso a las parteras, y la Nacion florecio y prospero.» Para ellas, esa era la recompensa mas grande. El resto de la recompensa era tan solo la cereza de la torta.

Rabbi Mordechai Kamenetzky

3 comentarios
  1. Jorge sepulveda

    Baruj Hashem por la grandesa de tu bondad.Gracias Rab por compartir sus enseñansas

    04/01/2018 a las 10:56
  2. Jorge sepulveda

    Gracias Rab por sus enseñanzas

    04/01/2018 a las 10:58
  3. Rodolfo Cubillos

    Todah rabah….perlas de sabiduría.

    07/02/2018 a las 10:50

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