Festejando
La historia de Pesaj
Pesaj
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La providencia Divina los lleva a Egipto

(selección extraída del libro “Pesaj, su historia y vivencia © Kehot Lubavitch Sudamericana)

La historia de Pesaj ve sus comienzos en los días de Abraham.
Cuando Di-s, prometió a Abraham -entonces aún llamado Abram- un heredero cuya semilla sería tan numerosa como las estrellas del firmamento, también le informó simultáneamente sobre el largo período de esclavitud que soportarían sus hijos -400 años-, hasta ser liberados “con abundantes riquezas”.
El primero de los descendientes de Abraham en llegar a Egipto fue Iosef, cuyo milagroso ascenso de la esclavitud al virreinato del país es una de las narraciones más inspiradas de la Torá y se encuentra en el libro de Bereshit -Génesis- a partir del capítulo 41.
En la dramática historia de Iosef y sus hermanos podemos distinguir claramente la mano guiadora de la Divina Providencia, la que dirigió a Iaacov y su familia alegremente hasta Egipto.
Su arribo a Egipto fue una marcha triunfal cuando, tras tantos años de incertidumbre acerca del paradero de Iosef, Iaacov se encuentra con su hijo, virrey de Egipto, en medio de grandes honores.
También lo fue la partida, 210 años después, de sus hijos, los hijos de Israel. Aunque con esta diferencia: la pequeña familia de setenta almas se había convertido en una gran nación unida, de varios millones de almas, de las cuales 600.000 adultos -hombres solamente- marchaban con “mano alta”, en adición a mujeres, ancianos y niños.
La historia de Pesaj, culminante en Shavuot -con la entrega de la Torá en el Monte Sinaí-, es la historia del nacimiento del “reino de sacerdotes y nación santa”, nuestro pueblo judío.

La esclavitud de Israel

Iosef y sus hermanos murieron, y los hijos de Israel se multiplicaron en la tierra de Egipto.
Poco después también el Faraón murió, y un nuevo monarca ascendió al trono. Este no sentía ni amor ni simpatía hacia los hijos de Israel, y decidió olvidar todo lo que Iosef había hecho por Egipto.
Se propuso tomar medidas contra la influencia y el creciente número del pueblo israelita.
Convocó a su consejo, y éste le sugirió esclavizar y oprimir a esta gente antes de que se convirtiera en demasiado poderosa.
El Faraón se embarcó en una política de limitar las libertades personales de los hebreos, cargándolos con pesados impuestos y reclutando a sus hombres en batallones de trabajos forzados bajo la supervisión de duros capataces.
Los hijos de Israel fueron obligados a edificar ciudades, erigir monumentos, construir caminos, trabajar en las canteras y levantar rocas o tostar ladrillos y tejas.
Pero cuanto más los oprimían los egipcios, y más duras se volvían las medidas en contra de ellos, tanto más crecian y se multiplicaban.
Finalmente, el Faraón observó que forzando a los judíos a hacer duros trabajos no se resolvía el “problema” de su creciente número; así, decretó que todos los bebés varones nacidos a los hebreos debían ser arrojados al Nilo.
Sólo se permitiría vivir a las hijas.
De esta manera esperaba terminar con el vertiginoso crecimiento demográfico de la población judia y, al mismo tiempo, eliminar un peligro que de acuerdo a las predicciones de sus astrólogos, amenazaba su propia vida a causa del advenimiento de un líder que nacería de entre los hijos de Israel.
EI único grupo de judíos que escapó a la esclavitud lo constituyó la tribu de Leví; Leví fue el último de los 12 hijos de Iaacov en morir, y la influencia de éste sobre los de su tribu fue enorme y de largo alcance.
Ellos habían tomado control de la Academia de la Torá y Ieshivá establecida por Iaacov previo a su arribo a Goshen, e instruían a los hijos de Israel en el conocimiento de Di-s y de Sus sagradas enseñanzas.
De esta manera su ocupación se limitaba exclusivamente a los asuntos de índole espiritual y no se mezclaban con los egipcios, mientras que muchos de sus hermanos de otras tribus habían abandonado sus ancestrales costumbres y modo de vida.
A excepción de su lenguaje, su vestimenta y sus nombres hebreos, muchos de los hijos de Israel se habían asimilado completamente al medio social y cultural de sus vecinos egipcios, y fueron ellos quienes encendieron la cólera de los egipcios.
Los hijos de Leví, sin embargo, fueron exceptuados de la esclavitud y opresión a que fueran sometidos el resto de los hijos de Israel por amos egipcios.
El nieto de Leví, Amram, hijo de Kehot, contrajo matrimonio con Iojeved, y ella le dio tres hijos.
Su primer vástago fue una niña a quien llamaron Miriam, y que luego llegaría a ser una gran profetisa del pueblo judío.
El segundo niño fue Aharón, quien posteriormente ocupó el carga de Sumo Sacerdote de Di-s, famoso por su extraordinario amor por sus hermanos y artífice de la paz ente ellos. Luego de Moisés, fue el líder más grande que produjo nuestra nación, en su época.
El hijo más joven de Amrám, Moisés, fue quien estaba destinado a guiar a los hijos de Israel fuera de Egipto y a recibir para ellos la Sagrada Torá en el Monte Sinaí.

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