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La limosna

Rabí Menajem Mendel de Romanov Z”L estaba estudiando con alumnos, y en eso se oyen unos golpes en la puerta. Le abren, y entra un hombre que, de sólo verlo, a cualquiera se le rompió el corazón: Sus ropas estaban raídas; su rostro ennegrecido, su piel seca y arrugada…
Cuando pidió una limosna, no había forma de negársela.
Rabí Menajem Mendel le dijo a su Shamash que haga pasar al pobre a su despacho privado. Luego, el Rab le pidió al Shamash que le traiga un dinar
de oro (moneda muy valiosa en aquellos tiempos). El asistente cumplió la indicación recibida, y el Rab entregó en manos del pobre aquella moneda. El pobre salió de esa casa sin poder creer lo que veía; nunca había tenido tanto dinero junto. Entretanto, el Rab se estaba sentando para volver a estudiar Torá con sus alumnos, y reacciona: Llamó inmediatamente a su Shamash y le dijo que vaya corriendo a buscar al pobre pata traerlo de nuevo a su casa.

El Shamash encontró al pobre en la calle, y cuando lo alcanzó le dijo que el Rab quería hablar con él. El pobre se puso a temblar, y pensó que lo que sucedió fue que el Rab se dio cuenta que le dio algo demasiado valioso, y que seguramente se lo va a cambiar por algo más barato, “…como un dinar de plata, si tengo suerte”, dijo para sí.
Sin otra alternativa, regresó el pobre a la casa del Rab, acompañado del Shamash. El Rab lo hizo pasar nuevamente a su despacho, y por lo bajo le pidió a su Shamash que le traiga otro dinar de oro que tenía guardado. Cuando lo tuvo con él, se lo entregó al pobre.
éste ya no sabía lo que pensar, entre la sospecha y el asombro. Pero se armó de valor y le dijo al Rab:
“Señor Rabino: Si usted quería darme dos dinares de oro, lo cual se lo agradezco infinitamente, podía haberlo hecho de una sola vez. Cuando me llamó, supuse que era para que yo le devuelva el dinar de oro que me dio, pero por el contrario fue para otra más. ¿A qué se debe que lo hizo dos veces y no una?”.

“En la Perashá Ree” le explicó el Rab al pobre, “está escrito: “Dar le darás a él (al pobre), y no se contrariará tu corazón cuando le des a él”. ¿Por qué la Torá mencionó dos veces el verbo dar (“dar… darás)? Para enseñarnos que si la persona dio Sedaká una vez, por piedad a quien se lo está pidiendo, debe entonces dar otra vez, para cumplir la Mizvá de Sedaká, que toda persona está obligado a hacerla. En la primera te di sólo por lástima, pero no por Mizvá… Y también por eso está escrito: “Y no se contrariará tu corazón …”. cuando le des al pobre por la única razón que tu corazón está contrariado y enternecido, debes volver a darle; esta vez para cumplir con la Mizvá de Sedaká…”

Extraído de Anaf Ez Abot

(Gentileza Revista semanal Or Torah, Suscribirse en: ortorah@ciudad.com.ar )

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