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La Lectura de Ioná y su simbología

Extraido de Yona

EL LIBRO DE YONÁ Y LAS RAÍCES JUDÍAS COMENTARIO AL LIBRO “YONÁ” BASADO EN EL LIBRO “ADERET ELIAHU”

El “Libro de Yoná” también alude al alma de un ser humano (como consta en el Zohar), que es enviada para perfeccionarse en este mundo. De no haberse perfeccionado, perjudicándose a sí misma, es enviada nuevamente en otra reencarnación. Debe cumplir su misión, habiendo casos que padece de grandes sufrimientos, debido a su mala suerte, como explicaremos a continuación.
Las siguientes entidades de este relato, están simbolizadas de la siguiente manera:
El profeta Yoná– alude al alma.
El barco- alude al cuerpo.
El mar-
alude a este mundo.
Las olas– aluden a los sufrimientos que padece la persona en este mundo.
Las otras importantes entidades de esta historia se explicarán a qué aluden, en el desarrollo del comentario.

Cuando Yoná entró en el barco e inicio la travesía en el mar, alude  al alma que entra dentro del cuerpo y comienza su vida en este mundo.

En vez de ir para Ninve, Yoná quiso huir para Tarshish, y esto también alude a quien en vez de cumplir la Voluntad Divina, decide complacer sus deseos mundanos.
Cuando Yoná pagó el valor de todo el barco para partir inmediatamente (ver cap. I, ver. 3), este acto también alude a quien está subyugado a sus deseos, ansiosa en satisfacerlos, estando dispuesta a “pagar” el precio que sea, comprando los placeres mundanos, sin considerar si tales actos se permiten o no.

“Y Yoná se levantó para huir de la Presencia Divina” (cap. I vers. 3). Esto también se refiere a quien piensa que puede huir de D-s.
Entonces, “El Eterno hizo soplar un gran viento sobre el mar” (cap. I, vers. 4), aludiendo al atributo de Justicia Divina. Al principio fue decretado que esta persona enfermase, mas luego fue decretado que deje este mundo.
Las personas tienen la tendencia de vivir sintiendo que la vida es eterna, mas cuando la situación es delicada perciben que puede terminar en cualquier momento, como está insinuado en el cap. I, vers. 4: “y pensaron que el barco (que alude al cuerpo) se rompería”.
Los marineros– simbolizan los elementos que dirigen al cuerpo, como el cerebro, el corazón y las demás fuerzas. “Los marineros… arrojaron al mar los utensilios que se encontraban en el barco” (cap. I, vers. 5), pues una persona enferma quita de su cuerpo todo su exceso de peso para no perjudicarse.

“Yoná descendió a la extremidad (al fondo) del barco y se acostó y se durmió” (cap. I, vers. 5), también alude al alma que desciende a la parte inferior del cuerpo (“fondo del barco”) y se acuesta en la cama, enferma, y se duerme, como acontece, generalmente, en el último día de vida en que la persona es tomada por el sueño.
El Capitán– simboliza el principal órgano del cuerpo, el cual le permite continuar viviendo, o sea, el corazón, el buen sentido. En este momento viene la voz del corazón y le dice: Levántate y clama a tu D-s (cap. I, vers.6).

Y (los pasajeros) hablaron entre ellos: vamos a hacer sorteos y sabremos quién es el responsable por todo este mal que vino sobre nosotros (cap. I, vers, 7), en otro nivel esto alude al comienzo de una investigación para saber quien transgredió y causó todo este mal, cuál fue el órgano de su cuerpo responsable por esta transgresión…
Y el sorteo cayó sobre Yoná, o sea, el alma de la persona fue considerada culpable, pues, si hubiese sido buena, hubiera transformado todo el cuerpo para el bien.

“Y los hombres sintieron un gran temor al Eterno” (cap. I, vers. 10), pues en ese momento la persona es juzgada por todos los sus actos y recibe sobre si la Justicia Divina.
Y los hombres remaron para regresar a la tierra… (cap. I, vers.13). Esto alude al esfuerzo para regresar al buen camino. Mas, la muerte ya había sido decretada, como está escrito a continuación: y no podían pues el mar estaba cada vez más tempestuoso.

Y alzaron a Yoná y lo arrojaron al mar (cap. I, vers.15), que se refiere al momento que el alma fue retirada del cuerpo.
El pez– alude a la tumba y también al ángel encargado de los muertos.
Y estuvo Yoná en las entrañas del pez tres días y tres noches (cap. II, vers.1), pues todos los tres primeros días, después de la muerte, el alma quiere volver al cuerpo. Mas, después de tres días cuando el alma percibe que el cuerpo comienza a descomponerse, ella lo abandona.

En el versículo 1 del Cap. II la palabra pez está escrita en término masculino (aludiendo al ángel encargado de los muertos) y en el versículo 2 está escrita en término femenino (aludiendo al lugar donde el alma será purificada). Pues al principio, el ángel encargado de los muertos recibe el alma del difunto, y después la lleva donde será purificada (“gueinom”), como está escrito en el versículo 3: de las entrañas de la tumba grité, que alude al alma que se encuentra en el lugar que será purificada…
Y yo dije fui ocultado delante de Tus ojos, mas yo volveré a ver a Tu santuario (cap. II, ver.5), pues ya que el alma está siendo purificada sabe que es la señal que está siendo preparada para tener continuidad, o sea, tener una parte en el Mundo Venidero.

Cuando mi alma estaba afligida, yo me acordé del Eterno… (cap. II, vers.8). Ahora el alma comienza a recordar los buenos actos que realizó antes de morir. Aún si su arrepentimiento no fue íntegro, es suficiente para elevar el alma, después de pasar por el proceso de purificación.
Y dijo el Eterno al pez, y (el pez) arrojó a Yoná a tierra seca (cap. II, vers. 11). Entonces D-s dijo al ángel responsable de las almas para traerla de regreso, y el ángel la regreso al “Gan Eden” (el mundo de las almas).

En seguida, en una alusión a la reencarnación, D-s envía esta alma de regreso para arreglar el mal realizado y cumplir con su función, como está escrito en el Cap. III, vers.1: Y estuvo la Palabra (Profética) del Eterno nuevamente con Yoná, diciéndole: Levántate y ve a Ninve…. Este mandamiento del Eterno a Yoná alude a la reencarnación.

Y en esta nueva reencarnación esta persona logra cumplir su función, como está insinuado en el vers.3: Y Yoná se levantó y fue a Ninve, de acuerdo a la palabra del Eterno. Mas, ya que en la vida anterior su alma no vivió correctamente, tiene que pasar dificultades en esta nueva vida, como está aludido en el cap. IV vers. 1: Y Yoná se sintió muy mal…, pues le había sido decretado (en esta nueva vida), dificultades financieras (y también dificultades en otros aspectos de la vida), como está escrito en el Zohar Hakadosh, quien vivió equivocadamente en una vida, en la próxima pasará dificultades, aún si es un justo.

A continuación en el cap. IV vers.1,…y se enojó alude a la envidia que empezó a sentir, en su nueva vida, de quienes eran exitosos también económicamente (mientras que él se encontraba en grandes dificultades y, probablemente suponía que teniendo un éxito financiero pondría fin a sus problemas), Y rezó al Eterno… (cap. IV, ver. 2).
Y el Eterno le dijo (a Yoná): “¿Acaso estás muy enojado?”, o sea, en otro nivel, ¿acaso es bueno envidiar a los demás?

Y D-s no escuchó sus rezos, entonces la persona decide abandonar los negocios (por no tener éxito alguno) y dedicarse exclusivamente al estudio de Torá, así está insinuado en el ver. 5: Y Yoná salió de la ciudad y se hizo una cabaña….
Y allí continuó estudiando Torá, hasta observar que cambió su suerte. Y vivía siempre con la expectativa de ser exitoso en los negocios, como se alude: …hasta ver que pasaría en la ciudad, como está escrito en el ver. 5.

En seguida, D-s quiso mostrarle que lo principal es el éxito espiritual y no el material, como alude: Y preparó el Eterno D-s un ricino (una planta) que subió sobre Yoná para sombrearle su cabeza para salvarlo de su mal y Yoná sintió una gran alegría por el ricino (cap. IV, vers. 6). Este árbol alude a la riqueza y cuando esta persona recibió lo que deseaba sintió una gran felicidad.

Mas, D-s continuó con su plan haciendo que pierda toda su riqueza y vuelva a su posición anterior, para enseñarle que este mundo no es el objetivo final, como alude el vers. 7: Y mandó D-s un gusano… que cortó la planta y la secó.
Está escrito en el vers. 8: y pidió por su alma (se separe de él para) morir, y dijo: “(Yo) prefiero mi muerte (más que) mi vida”, esto alude a quien al principio tiene éxito en sus negocios, deja de estudiar Torá y cuando su suerte empeora queda sin los negocios y sin la Torá.

Así, D-s le hizo entender que lo principal no es el éxito en este mundo pasajero, sino el éxito en el perfeccionamiento personal y el crecimiento espiritual (que son eternos).  En el caso de esta persona, el éxito en el aspecto material le perjudicaba en su desenvolvimiento espiritual y toda su mala suerte en los negocios, realmente, era para su propio bien. Y esto fue confirmado cuando su suerte cambió, empezó a invertir, principalmente, para tener éxito en los temas relacionados a este mundo pasajero, y dejó de lado su mundo eterno. Por lo tanto, no había ningún motivo verdadero para envidiar a sus compañeros. [Para más información véase los comentarios originales del Libro “Aderet Eliahu”].

Shimshom Bisker

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