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1. Perspectiva del Amor desde la Torá
El Amor, La Mujer Judía y El Matrimonio
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La Integridad Familiar

Extraído de En beneficio de todos. Editorial perspectivas

Hay muchos componentes para el funcionamiento exitoso de un hogar de Torá sano. Entre ellos se encuentran ocuparse de las necesidades físicas de la familia, infundirle energía positiva al hogar y evitar la energía negativa tal como la envidia, el odio o la codicia. Una base de apoyo de personas de ideas afines y agradables que apunten a crecer espiritualmente es primordial. La familia debe estar unida a fin de que cada uno de los miembros sepa resolver las dificultades, los reveses y los desafíos diarios de la vida de una manera que tenga sentido y esté guiada por la Torá.

La definición de la misión de una familia judía se tiene que reiterar con regularidad: “El mundo descansa sobre tres pilares: la Torá, el servicio Divino y la bondad” (Avot 1:2).

La Mishná (Avot, cap. 1) describe el hogar como un centro de estudio y como un centro de bondad para todos. Estamos en este mundo para emular al Creador. Por lo tanto, debemos aprender y enseñar Sus caminos y practicar el jésed hacia los miembros de la familia y hacia los demás.

Cada uno de nosotros puede hacer una diferencia en las vidas de los demás y ser una luz brillante para el mundo. Una de las formas más grandes de ayudar a los demás es ayudarlos a ver los mejor en sí mismos. Ayude a su cónyuge y a sus hijos a aprovechar su infinito potencial. Una parte importante del desarrollo de una persona tiene lugar en el entorno familiar.

Los padres deberían guiar y dirigir a sus hijos en estas tres áreas de la vida: el estudio de Torá, el servicio a Hashem (rezar) y el hacer jésed. Involucre a sus hijos en formas específicas de jésed tales como cuidar a un abuelo, tratar con un vecino discapacitado, ayudar a niños que tengan problemas en la escuela, recaudar fondos y muchas otras. Proyectos como estos pueden enseñarles a todos los participantes muchas lecciones valiosas y pueden brindarles algo por lo cual estar orgullosos y sentirse realizados. Cuando vive para servir a los demás, se siente vigorizado, satisfecho y realizado.

Cuando una familia trabaja junta para servir a Hashem, cada miembro de la familia crece y aprende a servir a Hashem de una manera más eficaz. Una familia junta puede hacer una diferencia más grande en el mundo que la que puede hacer cada individuo solo.

Una familia puede alcanzar la grandeza cuando todos se dan cuenta de que Hashem está detrás de ellos. Los ha puesto juntos para el beneficio de cada individuo y para el de la familia como un todo.

Cada miembro de una familia posee el potencial para ayudar al crecimiento de toda la familia. Todos aprendemos unos de otros, nos guste o no. Lo que vemos o lo que no vemos nos influye. Cuando los hijos ven un comportamiento decente e integridad, querrán emular esa forma de conducta. Todos aprenden más de los ejemplos que de los mensajes verbales. Los verdaderos deseos, valores y creencias de un padre se transmiten más a través de su conducta que a través de su discurso. Sus hijos adquirirán sus valores, buenos o malos por igual, e imitarán su conducta.

Cuando los cónyuges pelean con frecuencia, cuando manejan las diferencias y los desacuerdos de manera desagradable, sus hijos también aprenden a discutir y a pelear. Cada conducta que los hijos presencian forma sus pensamientos. Un acalorado intercambio de palabras les enseñará que las voces exaltadas son aceptables; las palabras amables les enseñaran cómo tratar amablemente a los demás. Los padres sirven como el principal modelo de conducta de sus hijos. Todo los que hacen se inscribe en sus jóvenes mentes y corazones para siempre (Avot 4:25).
Si queremos ser un modelo de conducta apropiado, debemos analizar nuestras vidas y nuestra conducta.

  • ¿Soy un judío orgulloso?
  • ¿Vivo mi vida de acuerdo con la Torá?
  • ¿Demuestro amor y respeto por los demás?
  • ¿Practico el autocontrol y la disciplina?
  • ¿Tengo cuidado con lo que digo?
  • ¿Interrumpo a los demás mientras hablan?
  • ¿Me apuro a responder sin tratar de comprender al que habla?
  • ¿Admito la verdad cuando estoy equivocado?

Usted es la primera fuente de seguridad física y emocional de sus hijos. Los cuida y los ama profundamente. ¿Saben que los ama o sienten que los rechaza? No escucharán sus enseñanzas si sienten que no se interesa por ellos.

¿Cómo puede demostrar que le importan? Moshé Rabenu abandonó el palacio del Faraón para ver la difícil situación de sus hermanos (Shemot 2:11). Tomarse la molestia de considerar la situación de una persona es el primer paso. Rashi explica que Moshé enfocó sus ojos y su corazón para comprender a los judíos esclavizados. Moshé también ayudó a sus hermanos de una manera física. éste es el segundo paso: además de ofrecer palabras de aliento y aprecio, uno debería estar dispuesto a sacrificarse por los demás, preocupándose y siéndoles útil. También debemos rezar por los demás cuando necesitan ayuda.

La principal tarea de un padre es entrenar a su hijo o hija para que siga el camino de la Torá. Esto implica una reprimenda ocasional y disciplina. La Torá nos enseña un principio importante con el mandamiento: “Reprende a tu prójimo judío” (Vaikrá 19:17), una persona sólo aceptará su mensaje si la trata cordial y amablemente.

Para lograr que las personas estén dispuestas a oír y tengan una actitud abierta frente a su crítica, necesitan ver que se preocupa por ellas. Sus palabras sencillamente se desviarán de sus hijos si no construye y mantiene relaciones apropiadas con ellos. Si sienten que los ama y que se preocupa por ellos, se valorarán más y se abrirán más a su influencia.

Es importante recordar la enseñanza de la Mishná: “Di poco y haz mucho” (Avot 1:18). Hablar es barato. Algunas personas con frecuencia hablan de hacer cosas con su familia y demostrar cuánto los ama, pero, luego, cuando llega el momento, siempre están demasiado ocupados para hacer algo con ellos. Aprendemos de Moshé Rabenu que tenemos que involucrarnos y guiarnos por el amor.

Demuestre que su familia es verdaderamente importante para usted comiendo juntos, compartiendo su día con cada uno y pasando juntos los ratos libres. Su familia desarrollará un sentido de seguridad y de estructura. Cuando hace algo con su hijo que éste disfruta, él se vuelve receptivo a su aporte y usted desarrolla un vínculo que es esencial en la crianza de los hijos.
Si no nos brindamos para amar y enseñarles a nuestros hijos, la sociedad llena ese vacío y ello podría ocasionar una tragedia familiar, D’s no permita.

Se dé cuenta o no, su familia aprende de cómo usted establece sus metas, cómo trata a los demás y, especialmente, cómo valora a su familia. Cuando les demuestra a sus hijos cuánto los quiere, aprenderán a valorarse.

Los padres, a veces, confunden sus prioridades, dedicando tiempo a otras cosas cuando deberían estar dedicándoles el tiempo a sus hijos. Por ejemplo, si un padre se queda hasta tarde en la sinagoga el viernes por la noche o el shabat a la mañana para ponerse al día con su estudio, mientras sus hijos regresan solos a la casa, quizá algo ande mal. No está mal estudiar Torá pero, volver juntos a casa de la sinagoga, tiene prioridad.

En el Keriat Shemá, no dice simplemente: “Enséñales a tus hijos siempre”. Dice, más bien: “Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas al estar en tu casa y al andar en el camino, al acostarte y al levantarte” (Debarim 6:7). Somos siervos de Hashem y se nos exige enseñarles a nuestros hijos a vivir con Su Torá, en toda circunstancia.

Cuando un miembro de la familia incrementa el nivel de Torá que aprende o dedica más esfuerzo para las mitzvot, cada miembro de la familia se beneficia. Toda persona tiene muchos roles para desempeñar en la vida, que le posibilitan desarrollar su potencial en muchas áreas diferentes. Al dar un buen ejemplo en todo lo que hace, está fortaleciendo a sus hijos. Aprenderán de usted a sobresalir en todas las áreas de sus vidas.

Cada hijo es único y plantea un desafío particular a los padres. Algunos hijos están llenos de energía y necesitan que se les enseñe cómo canalizarla apropiadamente; otros son muy tímidos y necesitan que se los aliente a salir del cascarón. Un padre y una madre tienen que combinar fuerzas para liberar las capacidades y el potencial de cada uno de sus hijos.

Cuando sus hijos sufren situaciones difíciles en su desarrollo, dese cuenta de que es una prueba de Hashem para usted también, una oportunidad para el crecimiento de su hijo y el suyo.

Hashem le ha dado la responsabilidad de cuidarse a sí mismo y a su familia. Su rol es cuidar y asegurar el bienestar de sus hijos e hijas tanto en el terreno material como en el espiritual. Guíe a sus hijos y entrénelos para evitar lo negativo y acoger lo positivo. Al compartir aspiraciones, objetivos y sueños puede inspirar a sus hijos a crecer y a distinguirse en la vida.

Reconozca que puede convertirse en un poderoso modelo de conducta. Puede llegar a involucrarse más con sus hijos. Puede dedicarles más tiempo y energía. Puede alentarlos a que establezcan objetivos importantes en Torá y en otras áreas de la vida.

Puede ayudarlos a superar cualquier obstáculo y a construir un futuro positivo. Puede ejercer una profunda influencia en las vidas de todos los miembros de su familia.

Hará falta esfuerzo de su parte. Tiene que desarrollar la actitud de que es capaz de hacerlo. La Mishná enseña que a usted se lo creó a imagen de Hashem y que es un hijo de Hashem (Avot 3:18). Cuando acepte quien es y viva como debería, inspirará a los demás.

Puede hacerlo, con la ayuda de Hashem.

Moshe Goldberger

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1 comentario
  1. Jesús Enrique Rami

    Exelente comentario sobre la familia, gracias y Dios les bendiga más.

    18/07/2017 a las 16:25

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