Ascendiendo
Reshit Jojmá (El principio de la Sabiduría)
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La historia de Dina

 Reshit Jojma
El amor de la Shejiná. Cómo amarla para que nunca se separe de ti.

COMO QUISIERAS QUE TE AMASEN

Lo que sigue se deriva de las enseñanzas de los comentaristas acerca de la historia del malvado Shejem. Rabí Menajem Recanati, de santa memoria, escribió que la interpretación esotérica del incidente en que Shejem, hijo de Jamor el Hivita, tuvo relaciones íntimas con Diná, era que Shejem representaba la serpiente del Jardín del Edén que cohabitó con Eva. [2] Basamos esta deducción en la similitud de la palabra hebrea jivi-hivita, a jiviá, que significa serpiente en arameo.

La matriarca Leá tuvo seis hijos y una sola hija, Diná. Aprendemos de este Zohar que esta hija […] representa a la Shejiná [3]. Si el malvado Shejem, motivado por su lascivia, logró una relacion íntima con Diná vinculándose a ella, deseándola y ansiándola con todo su ser, así también deberías tú unir tu alma con la Shejiná de estas mismas tres maneras, como explicaremos.
Comparando la historia del amor del malvado Shejem por Diná con el vínculo entre la Comunidad de Israel y el Creador, el autor del Midrash quiso poner de manifiesto, que las tres expresiones que citó, también describen tres grados de intensidad distintos en el amor de Dios a Su pueblo. Quería mostrarnos que así como el Creador desea vincularse a nosotros, así también debemos nosotros vincularnos a él de estas mismas tres formas.

Nos pide la Torá [4], “amarás a tu compañero – es decir, a tu prójimo – como a ti mismo”, y como señalaron los sabios del Midrash [5], “tu compañero es el Altísimo, porque está escrito [6], “A tu propio compañero y al compañero de tu padre no los abandones”. En Su gran amor a nosotros, el Altísimo nos considera compañeros, como dice el versículo [7], “por Mis … compañeros”, y [8]“para los hijos de Israel, pueblo cercano a él”.
Por lo tanto está escrito “ama a tu Compañero”, o sea al Altísimo, “como a ti mismo”, con el amor que quieres que otros sientan por ti. En pocas palabras, Dios quiere que le ames con la misma intensidad que querrías que a quien amaras sintiese por ti.
Imagina a dos compañeros que se aman, y uno de ellos, por amor, es bueno con el otro, le da ropa, comida y bebida, así como toda clase de bendiciones. ¿No es correcto que para no ser desagradecido, el beneficiado ame a su compañero como a sí mismo? Si sucediese que su generoso compañero necesitara algo, entonces el compañero que ha aceptado la generosidad de su amigo debería corresponder, pagándole el favor según sus medios. Si no le fuera posible ayudar a su compañero, debería por lo menos mostrarle su buena voluntad, a pesar de que por el momento no pueda devolver el favor.
Aprendemos de este ejemplo que el Todopoderoso fue el primero en demostrar Su bondad a todas Sus criaturas. En particular, mostró favor a Su pueblo Israel a través de los milagros que hizo y continúa haciendo para nosotros, como lo expondremos a continuación.
Por consiguiente, has de ser consciente de la magnitud del amor de tu Creador, porque es tu Compañero, y has de amarle para no ser desagradecido, como está escrito repetidas veces en los Tikunim. Has de mostrarle a él y a Su Shejiná tu propio amor, adoptando los preceptos de la Torá como norma de vida. Dice el versículo [9], “como pájaro que anda errante fuera de su nido, así es el hombre cuando anda fuera de su lugar”. Quien falla en su servicio Divino no sólo causa el exilio de la Shejiná, a veces llamada “pájaro errante fuera de su nido”, sino también del Todopoderoso, a veces llamado “ish” (lit. hombre) en las Escrituras. [10]

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“Ama a tu compañero como a ti mismo” puede por lo tanto comprenderse como un mandamiento de amar a la Shejiná y estimularla con tus obras para que nunca le falte, así como te gustaría que la persona a quien amas te hiciese a ti. Es sabido que Ella infunde esencia vital y bendiciones a las criaturas terrenales.
Así como no querrías que te faltase energía Divina y esencia vital durante el transcurso de tu vida, así también has de esforzarte en donar aceite al mundo celestial, como lo he indicado, porque los seres celestiales necesitan a los humanos. Explican nuestros sabios que, si se permite decir, el Altísimo necesita tener a Su Shejiná en el mundo terrenal, como lo explicó mi maestro en detalle en su libro Pardés Rimonim.[11] Esta necesidad requiere que expresemos nuestros sentimientos de deveká-vínculo, jasheká-deseo y jafetsá-voluntad arrolladora.
Así como queremos que Dios nos ame con estos tres grados de intensidad, ya que ningún amor es completo sin los tres, así también hemos de amarle a él y a la Shejiná, para cumplir el precepto “ama a tu compañero como a ti mismo”.

Regresemos ahora al análisis del Misdrash que examinamos anteriormente acerca de la fuente bíblica de las tres expresiones de amor. Por el modo en que el malvado Shejem cortejó a Diná aprendemos que hay que amar a la Shejiná de tres maneras distintas. Esto se debe a que la Shejiná no puede lograr un yijud-unificación en el cielo a menos que el hombre recto inicie el proceso apegándose a Ella con estos tres grados de intensidad.
Entonces, mediante estas tres clases de amor, la Shejiná establece un pacto con el hombre recto que se apega a Ella de estos tres modos, porque es con este pacto con el que logrará la plenitud ansiada. Como enseñan los sabios, la Shejiná sólo establece un pacto con los que le ocasionan placer adoptando los preceptos de la Torá como norma de vida, con la intención de ayudarla a lograr la plenitud en el cielo. [12]
UNA POR OTRA

Primero has de lograr el grado de deveká-vínculo, como dice el versículo, “vinculóse su alma a Diná”. La esencia del vínculo es que te esfuerces con cada fibra de tu ser a ayudar a unificar a la Shejiná con el Todopoderoso y deshacerla de todos las malas klipot-cortezas. Para conseguir esto has de erradicar de tu mente todos los pensamientos ajenos, como lo enseña Rashbí en el Zohar [13]. Mientras te concentras en unificar a la Shejiná con el Todopoderoso no han de haber pensamientos ajenos en tu mente.
El versículo “vínculose su alma a Diná” implica que has de vincularte a Diná que es Ella, y Ella es la Shejiná, y a nadie más. Esta advertencia es similar a la enseñanza del Talmud que dice que no se ha de beber en un vaso mirando a otro, porque esto se llama cambiar a uno por otro [14]. ¡Cuánto nos ha advertido Rashbí en este respecto!

DINá: A LA INVERSA

Como hemos visto, las Escrituras se refieren a este proceso:

Y vinculóse su alma a Diná.
Y amó a la muchacha.
Y le habló cariñosamente al corazón.

Estas tres etapas son preparativos para la unificación de la Shejiná con el Altísimo.
El malvado obró a la inversa, ya que primero violó a Diná, después la cortejó y se prendó de ella, y solo entonces se vinculó su alma a ella. Este no es el orden apropiado. El proceso correcto sería que inicialmente, se apegase su alma a Diná, a Ella y no a otra; que se vinculase a Ella con amor, y que le hablase con palabras que traten de llegar al corazón, y después que le invadiera el deseo. Tan sólo a través del vínculo del alma y el amor puede sentirse el jefets – la voluntad arrolladora que infunde a la persona un anhelo infinito de unión – como lo hemos explicado.

* * * * *

La voluntad arrolladora (jefets) está estrechamente vinculada con el cumplimiento de los preceptos. De hecho, el objetivo ideal de tu jefets-voluntad arrolladora ha de ser que participen tu corazón y tu alma así como tu cuerpo en el cumplimiento de los preceptos, como deducimos de la historia del malvado Shejem. Como dice el versículo, “y el joven no demoró en hacer aquello, porque se deleitaba con la hija de Jacob”. La quería porque ella era hija de un gran hombre, el patriarca Jacob, de bendita memoria.
No te debes demorar en cumplir un precepto aún si sabes que va a ocurrir algo malo a consecuencia de ello. Como aprendemos del ejemplo de Shejem, a pesar de su plena consciencia del peligro personal que amenazaría a su cuerpo y alma si hiciese lo que le pedían, no demoró en circuncidarse “porque se deleitaba con la hija de Jacob”. Su jeshek-deseo y jefets-voluntad arrolladora de unión con ella habían alcanzado tal grado de intensidad que no se demoró ni un instante.

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ENTREGARSE EN CUERPO Y ALMA

Es importante notar que el texto no dice “el joven no demoró en hacer aquello, porque su alma se deleitaba con la hija de Jacob,” sino “porque [él] se deleitaba con la hija de Jacob”. En cambio, en los versículos anteriores acerca de Shejem, el alma es sujeto de la acción, como en: “el alma de mi hijo Shejem anhela profundamente a vuestra hija,” y también, “vinculóse su alma a Diná.”
La razón por la ausencia del alma precisamente en el versículo que describe la voluntad arrolladora de jefets, es que en este caso, el muchacho ya se había entregado en cuerpo y alma en su amor por Diná. Por consiguiente la escueta frase, “se deleitaba (jafets) con la hija de Jacob”, habla por sí sola.
El nivel de devekut-vínculo requiere que sientas un intenso anhelo por el Altísimo y Su Shejiná, como indicado en el mandamiento, “y amarás al Eterno tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus recursos”. Rashbí, de santa memoria, explica que “amarás al Eterno tu Dios” se refiere a tu amor por la Shejiná [16]:

Dice el versículo [17]: “Es el tiempo de que obre el Eterno, porque ellos han anulado Tu Ley”. Las palabras “Es tiempo de que obre el Eterno” implican que hay tiempos y tiempos, como dice el versículo [18], “tiempo de amar, y tiempo de odiar”. Existe el tiempo en el cielo, y el concepto esotérico de la fe se basa en este tiempo. Esta es la explicación esotérica de la Shejiná, que también se denomina “Tiempo”, porque cambia según el tiempo. Hay tiempos en que asciende, y tiempos en que desciende. El tiempo en que asciende a una posición de dominio se denomina tiempo favorable.
Así, pues, debes de amar a Dios en todos los tiempos, es decir, has de amar a la Shejiná, que esté ascendiendo o descendiendo, como dice el versículo, “amarás al Eterno, tu Dios”. Por lo tanto la frase “tiempo de amar” indica que la Shejiná es el Tiempo que debes amar.
Sin embargo hay otro tiempo, el de las malas cortezas, que alude al concepto esotérico de los dioses ajenos. Has de odiar este otro tiempo para proteger tu corazón contra el poder de su atracción. Este es el “tiempo de odiar”.

….el grado de intimidad de tu vínculo al Altísimo sólo depende de tu deseo y tu amor por la Torá, hasta el punto que pienses en ella como en el ser que más amas, objeto de tu deseo

Notas
2- La serpiente es la personificación de Satán; Zohar Vayishlaj 66b.
3- Zohar Vayetse 153b.
4- Levítico 19:18.
5- Shemot Rabá 27:1.
6- Proverbios 27:10.
7- Salmos 122:8.
8- Salmos 148:14.
9- Proverbios 27:8.
10- Véase éxodo 15:3, “El Eterno es Señor de la guerra”. La palabra hebrea que expresa “Señor” es ish, que literalmente significa “hombre”.
11- Portal octavo, capítulo 20.
12- Tratado Sanhedrín 22b.
13- Vayelej 285a; Rabí de Vidas cita este pasaje del Zohar en el último capítulo de su Portal del Temor.
14- Tratado Nedarim 20b.
15- Zohar Vayetse; sección Sitré Torá 155a.

16- Zohar Terumá 155b.
17- Salmos 119:126.
18- Eclesiastés 3:8.

Eliahu de Vidas

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