Profundizando
Educación Judía
El rol de los padres en la educación
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La empatía: una condición para el liderazgo

Extraído de Cultivar rosas entre espinas, por Rab Noaj Orlowek

La empatía es una herramienta indispensable para los padres que verdaderamente desean guiar a sus hijos. Moshé Rabeinu recién fue elegido líder luego de haber demostrado que poseía esta cualidad, primero como pastor, al sentir el dolor de una pequeña oveja, y luego como la persona que fue capaz de abandonar el palacio del rey y sentir el sufrimiento de su pueblo. Rabí Iehoshúa reprendió a Rabán Gamliel por no tener suficiente empatía con su pueblo, y lo expresó de esta manera: “Pobre de la generación que te tiene como su líder, porque tú no sientes su sufrimiento”.

SALIR DE TI MISMO Y SENTIR LOS SENTIMIENTOS DEL OTRO
La empatía se desarrolla cuando una persona comienza a desmantelar la barrera principal que le impide sentir los sentimientos de los demás: su propio ego.
El Alter de Kelm en su maravillosa obra, Jojmá UMusar, dice:
Hemos aprendido: la primera y la última (esto es, la más abarcadora) condición para el servicio comunitario (exitoso) es alejarse hasta el mayor grado posible de todo amor propio.
Hemos aprendido: Hasta el grado en que uno haya sido capaz de alejarse a sí mismo de su amor propio, será capaz de acercarse a la verdad.

Debemos aclarar que el Alter no está diciendo que la persona debe denigrarse a sí misma. Si la persona se denigra a sí misma, tampoco logrará valorar ni amar a nadie. En mi opinión, esto se debe a que la persona no puede soportar vivir en un mundo en el cual siente: “yo soy el único que no es bueno”. Inevitablemente también comenzará a tirar abajo a todos los demás. La Torá nos dice que para poder amar a nuestro semejante como a nosotros mismos, primero tenemos que amarnos a nosotros mismos.
En una oportunidad, mi hermano David me dijo que cuando él escucha a alguien, se sale de sí mismo para dejar que entre en él la otra persona. ésta es una expresión más concreta de lo que nos enseñó el Alter.

LA RAíZ DEL JESED

Yo creo que Jesed, bondad, tiene su raíz en la palabra hebrea jas, tener misericordia de aquello que te pertenece. Esto significa que la verdadera bondad consiste en extender hacia los demás la misericordia que sentimos hacia nosotros mismos.

El Rab Abraham Grodzinsky, zt”l , escribió:
“Antes de que la persona desarrolle un… sentimiento de amor propio… él ama a los otros. Cada niño ama (a los otros niños), a fuerza de su alma inocente, el amor que cada criatura tiene hacia los de su misma especie. A medida que la persona madura, adquiere más conciencia de las diferencias, y elige estar cerca de aquéllos que se le parecen más, ya sea en altura, en la forma de vestir o en la situación financiera.”

El Rab Abraham continúa dando un consejo increíble, que puede ayudar a una persona a lograr un sentido de amor hacia los demás tal como aquél que poseía cuando era un niño y luego aprendió a ignorar. él nos recomienda:
“Elige un buen amigo, incluso uno solo, y… ámalo como a ti mismo… Con esto quebrarás la muralla de hierro del amor propio…”.

CONTENER A TODOS Y SER HUMILDE

Para poder entender, y sentir, el mundo interior de otra persona, tienes que tener algo de él dentro de ti.
Esto explicaría por qué Moshé era el líder ideal: puesto que él contenía en su interior todas las raíces de las almas del Pueblo Judío.
Ya hemos hablado de la capacidad de “salirse de uno mismo”. Esta capacidad proviene de la humildad, que es el poder de sacarse a uno mismo de la escena. Incluso si la persona no contiene en su interior las almas de todas las personas que liderará -eso es pedir demasiado- por lo menos debe tener este rasgo de la humildad.

Si seguimos trabajando sobre esta idea veremos que el mandamiento de la Torá de amar a los otros como a nosotros mismos termina con las palabras: “Yo soy D’os”. Estas tres palabras son la raíz de nuestro amor propio y, por extensión, de nuestro amor a los demás. Este amor es permanente, tal como lo son Hashem y Sus mandamientos.
Mientras más la persona se vacía de orgullo, es decir, del sentimiento de que él tiene un valor especial que los demás no poseen, más “lugar” tiene para que Hashem se convierta en parte de su realidad cotidiana.

TU HIJO NO ES TUYO

Morí VeRabí, zt”l, dijo muchas veces que la llave para una paternidad exitosa es la comprensión de que el niño no es nuestro, sino más bien es una creación que Hashem nos ha confiado. Cuando, como padres, comprendemos esto, nos resulta más fácil salir de nosotros mismos para lograr verdaderamente entender y sentir lo que le ocurre a nuestro hijo, tanto en su mente como en su corazón.

Si desarrollas esta capacidad de empatizar, contarás con un poderoso medio para evitar perder a tu hijo ante los valores y el estilo de vida que te resultan detestables. Es casi seguro que tu hijo no encontrará en la calle este tipo de empatía.

EJERCICIOS

1. Mira el rostro de tu hijo e intenta sentir lo que él está sintiendo.

Mira el rostro de tu esposo/a e intenta sentir lo que él/ella está sintiendo.

Si no logras realizar el ejercicio anterior, pregúntales a tu hijo y a tu esposo/a cómo están y trata de sentir verdaderamente ese sentimiento.

2. Fíjate en el rostro de un extraño y, sin mirarlo fijamente, trata de entender cuál es su estado emotivo.

3. Cuando pase una ambulancia, tómate un instante para reflexionar respecto a que el ser querido de alguien se encuentra en peligro, y recita una breve plegaria por su bienestar (consejo del Rab Avigdor Miller, zt”l). Igualmente, cuando oigas o leas respecto a una tragedia, dedica un momento para sentir el dolor de aquéllos directamente involucrados.

Rab Noaj Orlowek

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