Analizándose
Alegría y Tristeza
Sobre la Alegría y la Gratitud
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La educación debe ser alegre

La Guemará (comentarios sobre el Talmud) cuenta que el gran Sabio Rabá siempre comenzaba sus conferencias con un comentario humorístico. Esto mejoraba la atención de sus estudiantes.
A todos nos gusta que los demás nos sonrían y demuestren su felicidad cuando se dirigen a nosotros. Tú tienes la capacidad de lucir como un “sol radiante” frente a cada persona con quien entras en contacto. Incluso un niño pequeño puede diferenciar entre un rostro radiante y otro que expresa depresión y resentimiento. Si sonríes a un niño, él te devolverá la sonrisa. ¿Quién puede decir qué es más saludable y conveniente para el crecimiento de un chiquillo: la comida que lo alimenta o la expresión de amor que se le muestra? El niño al que le faltan sonrisas amistosas es como una planta que carece de la luz del sol.

Somos gente alegre y que alegra a los demás

Cuando eres feliz puedes alegrar a otras personas, lo cual constituye un gran acto de bondad. Una persona feliz esparce sus sentimientos positivos.
Cuenta la Guemará que Rab Beroka se encontró a Eliahu Hanabí (el Profeta Eliahu) en el mercado y le preguntó quién de toda la gente presente tenía parte en el Olam Habá (Mundo Venidero).4 Le mostró Eliahu Hanabí a dos hombres y le aseguró que ellos tenían parte en el Olam Habá.
Rab Beroka fue con esos dos hombres y les preguntó:
—¿A qué se dedican ustedes?
Ellos contestaron:
—Somos gente alegre y que alegra a los demás.
En esta historia descubrimos dos secretos increíbles:
Se menciona que esos dos hombres eran personas alegres y por eso alegraban a los demás. Esa es la base para alegrar a quienes nos rodean: “La condición para alegrar a los demás es primero estar uno mismo alegre”. ¡La alegría se contagia…!
La persona que alegra a los demás tiene asegurada una parte en el Mundo Venidero.

Beneficios de los chistes en tu salud
Durante cientos de años, se ha reconocido que «La risa es la mejor medicina».
La investigación científica da una nueva luz sobre los beneficiosos efectos fisiológicos de los chistes en la salud. La risa puede ser muy útil, ya sea para hacer frente a una enfermedad, las presiones de la vida diaria, el estrés, el afrontamiento en el trabajo; incluso, la risa puede cambiar dramáticamente la calidad y las perspectivas de nuestras vidas. Y leer chistes nos hace sentir bien por una razón: “Los chistes te hacen sentir bien y la buena sensación que tienes cuando te ríes permanece contigo, incluso después de que cese la risa”.
Los chistes ayudan a mantener una perspectiva positiva y optimista a pesar de situaciones difíciles, decepciones y pérdidas.

La actitud alegre cura enfermedades
Dijo Shlomó Hamelej (el Rey Salomón): Rúaj Ish Yejalkel Majaleu, Veruaj Nejea Mi Isaena, “El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas, ¿quién soportará al ánimo angustiado?”.
Shlomó Hamelej nos enseña que la actitud alegre es capaz de curar enfermedades, no únicamente del alma, como la tristeza, la angustia, la depresión, etc., sino también las enfermedades físicas, las del cuerpo.
Rashí explica qué significa: “El ánimo del hombre” y dice así: “Es quien no deja entrar preocupaciones a su corazón y todo lo recibe con alegría”.
El Midrash comenta sobre Yaakob que la Torá atestigua que estuvo enfermo,7 lo cual constituye la primera vez en la Torá donde se habla de la enfermedad.
Dice el Midrash que si una persona tuvo en su juventud preocupaciones y angustias, cuando llegue a su vejez no tendrá la fuerza para soportar la enfermedad. Es por eso que Yaakob enfermó, ya que tuvo muchas preocupaciones en su vida: Esav lo persiguió, los problemas con Labán, la pelea con el ángel, la violación de su hija Diná, el sufrimiento que experimentó con la desaparición de su hijo Yosef, etcétera.
La falta de felicidad es muy peligrosa para la propia salud. Una amplia gama de enfermedades son causadas por emociones indeseadas, como la tristeza, la preocupación, la envidia, la ira, la ansiedad y más.

La alegría atrae el éxito en la vida
Uno de los secretos básicos que he descubierto en la Torá y que aprendí de mis maestros, y lo repiten y recalcan, es el siguiente: el instrumento más poderoso que tiene la humanidad para progresar en la vida es la alegría, la Simjá. Es una fuente de energía que, en cualquier área que la pongas, te provoca progreso y adelanto.
Ese sistema funciona aun en las cosas negativas, que Dios nos libre. Si ponemos alegría a lo negativo, eso hace que crezca y que la negatividad se reproduzca. Es decir, todo lo que hacemos con alegría crece… Es algo mágico que lo hace crecer. Por eso dice la Torá que Dios dijo a Moshé Rabenu, cuando aún seguía en el monte Sinaí: “Tu pueblo pecó con el becerro de oro; baja”, lo hizo Moshé y, al ver que estaban con el becerro y cantando y bailando alrededor de éste, arrojó las Tablas y las rompió.
Preguntan nuestros Sabios: “¿Por qué no las rompió desde arriba? ¿Acaso no creyó cuando Dios le dijo que hicieron el becerro? ¿Romperlas ahí?”. Dice el Seforno que, para Moshé, no fue tan grave el pecado en sí. Cualquier pecado, por más grave que sea, se puede superar. Lo que más preocupó a Moshé fue que estaban cantando y bailando. Dijo: “¡Idolatría con música es sumamente peligrosa! ¡Es señal de que la idolatría tiene crecimiento y trascendencia!”.
Por eso justo ahí las rompió, ya que la alegría provoca crecimiento, tanto en lo bueno como en lo malo. Las cosas buenas entran con golpes y gritos, con enojo y corajes, y las cosas malas penetran con música.
Cuando mandamos a nuestros hijos a la escuela y a estudiar, lo cual es bueno y constructivo, lo hacemos con gritos: “¡Ve a la escuela! ¡Las calificaciones! ¡No estudias nada! ¡Vas a reprobar!”. Lo hacemos algo duro, pesado y amargo, y cuando el niño crezca va a querer olvidar sus años de escuela.
Pero cuando el niño ve esos alborotos, aprenderá violencia, idolatría, adulterio, todo lo negativo. Y todo eso, ¿cómo se presenta? ¡Con música, con alegría…! Y lo positivo le entra con angustia y tristeza.
Al final, cuando crece, lo que perdura en él son las cosas negativas. Las positivas se extinguen.9
Y sobre esto se ha hablado mucho en la ciencia actual.

La risa: el tratamiento para las enfermedades
Cada vez más los expertos están investigando el efecto de la risa. Como poder curativo, la risa está convirtiéndose en un elemento importante en las terapias que se aplican en hospitales infantiles y de adultos mayores. El buen humor crea un círculo psicológico saludable que ayuda y favorece el restablecimiento de la salud.
Desde el punto de vista fisiológico, una buena carcajada:

Relaja los músculos
Ensancha los pulmones porque permite llenarlos de oxígeno
Aumenta la circulación sanguínea
Proporciona un efecto tranquilizante en el sistema nervioso
Desde el punto de vista psicológico:
Levanta el ánimo
Ayuda al bienestar y equilibrio emocionales ayudándonos, en la mayoría de los casos, a superar los problemas

Reír no nos produce más arrugas, sino al contrario: movilizamos la musculatura facial y producimos estiramientos de los músculos, lo cual ejerce un efecto tonificante y “antiarrugas”.
La risa está incluida entre las llamadas emociones positivas; también lo están el optimismo, la alegría, el buen humor, la paz y el entusiasmo.
Como lo expresan los investigadores médicos, además de ser estados de ánimo que mejoran la calidad de vida, son realidades bioquímicas que ayudan al organismo a prevenir, controlar y revertir un sinnúmero de enfermedades.
Si cambiamos la tristeza y la amargura por una sonrisa, no cabe la menor duda de que, además de generar paz, logramos mejor salud. Sonreír cuesta poco y prolonga la existencia.
La risoterapia también es conocida como geloterapia, palabra que proviene del griego gelos, que significa “reír”. Para algunos estudiosos y practicantes de la risoterapia, ésta constituye una terapia alternativa; para otros, complementaria de algún tratamiento médico. Para otros especialistas, es un método que permite afrontar mejor la vida cambiando la forma de pensar, de negativa a positiva, mediante la práctica de la risa y el desarrollo del buen humor.

El mejor medicamento: “La alegría”
Alrededor de 1970, el médico Hunter Doherty Adams, apodado “Patch Adams”, revolucionó a sus maestros y compañeros de estudio con la propuesta de un nuevo y poderoso medicamento: “La alegría”. En una época en que los enfermos eran vistos como “enfermedades por curar”, Patch Adams habló del poder de una sonrisa, de que la labor del médico no era sólo curar padecimientos, sino también hacer que las personas pudieran tener una mejor calidad de vida, aun cuando estuvieran enfermas. Observó que los pacientes felices tenían mejores herramientas para luchar contra las enfermedades y trabajó duramente para que los hospitales fueran lugares más acogedores.
De hecho, un bebé a las 36 horas de nacido puede ofrecer una sonrisa a sus padres. Los niños están mucho más dispuestos a reír que los adultos. Un pequeño ríe 300 veces en promedio al día, mientras que un adulto lo hace menos de 100 veces.
Una sonrisa vale mucho para el que la recibe y no cuesta nada. Definitivamente, es de sabios tomarse la vida con buen humor, ver el lado positivo de las cosas y ser optimistas. Es una de las mejores opciones para experimentar bienestar.
El empleo de la risa y del buen humor como terapia consiste en la presentación de situaciones que desencadenan la risa o la sonrisa o la carcajada, bien sea un paciente hospitalizado o una persona con algún padecimiento, o pacientes convalecientes, o simplemente personas sanas que deseen experimentar bienestar.
El empleo de esas situaciones graciosas debe ser sistemático y organizado, de manera tal que puedan adquirir el carácter de terapia. Los éxitos en la curación de pacientes en algunos hospitales han vencido un tanto la resistencia de algunos médicos tradicionalistas, al punto que ya han comenzado a pensar en sus beneficios.

En su libro Humor y Salud, el Doctor Raymond Moody no sólo asegura que el humor posee un importante poder curativo, sino que hace propuestas concretas para la incorporación de actividades que incluyen este tipo de terapia en instituciones de salud. Afirma que “con los años he encontrado un número sorprendente de casos en que los pacientes que se reían de sí mismos recuperaban la salud, o al menos utilizaban el sentido del humor como respuesta positiva y adaptable a la enfermedad”.

Chiste
—¡Mamá, mamá…! ¿De dónde venimos?
—De Adán y Eva, hijo.
—Pero papá me dijo que el hombre desciende del mono.
—Una es la familia de tu padre y otra la mía…
Ustedes vienen del mono; nosotros no

Rab Yaacob Kaminetzki viajaba en avión hacia Nueva York acompañado de su nieto y se sentó a su lado un anciano profesor universitario, quien se asombró al ver cómo el nieto atendía a su abuelo.
El profesor exclamó:
—¡Qué buena idea de traer a tu nieto contigo para que te apoye…! A mí nunca se me ocurriría. Y aunque se me ocurriera, ¡mi nieto no aceptaría!
A ello respondió el Rabino:
—Discúlpame, pero ustedes inculcan a sus descendientes que el hombre proviene del mono y que los avances modernos son lo que más vale, y lo antiguo ya es obsoleto. Por eso tu nieto no te aprecia, pues al mirarte, te ve más cerca del mono y piensa que eres anticuado. Nosotros inculcamos a nuestros hijos la Sagrada y Antigua Torá, y no nos desviamos del ejemplo de Abraham, Itzjak y Yaacob.

Rab Salomon Michan

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