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La creación y las letras

Extraído de Numerología y Cábala

El elemento primario y fundamental con el cual todo lo existente fue creado son las letras. Las mismas cumplen una función trascendental e ineluctable en la totalidad del sistema concebido. Siendo así, y teniendo en cuenta el fuste de las letras y su imperiosa relevancia en el fundamento del Génesis, explicaremos el proceso de origen de las mismas, y también describiremos, dentro de lo posible y valiéndonos de ejemplos prácticos, la manera en la que éstas ingresaron en el complejo de la creación para dar lugar al cosmos. Asimismo, observaremos la estrecha relación existente entre las letras y los números, los cuales resultan esenciales para conformar todos los parámetros de la realidad universal.

Comenzamos la elucidación citando una alegoría

Cuando alguien desea crear o fabricar algo, lo primero que hace es imaginar en su mente aquello que pretende elaborar, su forma y aspecto. Luego, tras haber concebido la idea preliminar, con seguridad desea ponerla en práctica. Para ello se abocará de lleno a realizar todo tipo de cálculos numéricos. Pues los mismos le permitirán obtener los valores necesarios para proyectar lo que pensó.

Por ejemplo, si decide construir una casa, concebirá en su mente un bosquejo preliminar. El mismo contendrá una idea general de la futura edificación que incluirá la fachada y los rasgos más grandes.

A posteriori, para que este bosquejo pueda convertirse en el plano oficial de la obra, ideará también la estructura, los pormenores y subdivisiones deseados para ser incluidos dentro del inmueble. Los mismos deberán ajustarse a medidas determinadas que se ubiquen dentro de las fronteras previamente establecidas.

Por tal razón, este individuo calculará con la mayor precisión todas las medidas y dimensiones que tendrá la futura vivienda, incluidos los compartimentos interiores, de modo que no excedan los límites asignados a la construcción. A través de esta sistematización, la vivienda pensada dejará de ser un simple anhelo, para encaminarse definitivamente en el recorrido que la llevará a convertirse en una autentica realidad.

No obstante, hay algo más que deberá ser tenido en cuenta antes de poner manos a la obra. El dueño de este proyecto, tendrá que prever de antemano, la ubicación, el largo y espesor de los caños y tuberías que pasarán por el interior de las paredes y el techo. Pues no sea que acaba los muros y el cielorraso, con el revoque grueso y fino incluido y luego necesita romper todo para insertar los caños de electricidad, agua y gas.

Sumado a ello, será imprescindible que decida con antelación, a que distancia se ubicarán en el techo los portalámparas. Pues si no decide antes de realizar la obra donde se situarán los hoyos para tal fin, tendrá que romper la loza después de culminada. Siendo esto netamente contraproducente, ya que entre otras cosas, al perforar la compacta y sólida capa de hormigón armado, la maquinaria empleada causará una vibración general que puede afectar y debilitar el dispositivo, propiciando que en el futuro su techado sufra filtraciones o brotes de humedad.

En síntesis, antes de comenzar la obra, deberá contar con los parámetros -números- exactos de lo que desea construir, y también de cada una de las secciones. Recién entonces, cuando disponga de esta información, elaborará el plano oficial, el cual le servirá de base para cristalizar físicamente su proyecto que ideó.

Esta manera de proceder, necesaria para concretar materialmente una idea, es la utilizada por todas las personas que desean construir lo que programaron.

Reciprocidad

Tal como los hombres operan para llevar adelante su proyecto concebido, del mismo modo actuó El Eterno cuando se dispuso a concretar el proyecto mundial. Empleó este mismo sistema llevado a cabo por los humanos, a lo que se añadió la idealización de la codificación a utilizar en el plano. Pues fue necesario que primero cree las letras, cada una con su correspondiente valor numérico, para entonces sí, con ellas, elaborar el plano que ideó, en el cual colocó todos los parámetros. Luego, sobre la base del mismo, creó todo lo existente.

El plano elaborado por el Eterno para realizar la creación fue llamado Torá – Biblia-. En el mismo constan todos los datos estructurales de la creación, los valores numéricos utilizados en la misma, y también los pormenores y reglas que deben cumplirse para que ésta pueda existir y mantenerse. (ver Tana Dbei Eliahu 31: 17 – Talmud Jaguigá perek 2)

Características e interpretación del plano

El plano del universo, la Torá, tiene las mismas características que el plano de una vivienda. Es decir, para leerlo e interpretarlo, se procede exactamente igual a como se lo hace con el plano de una casa.

Veamos un ejemplo

Si el dueño de la morada, u otra persona, necesita un dato global, como el ancho total de la vivienda, en ese caso consulta el plano general, y extrae de allí el pormenor. Pero si necesita saber un detalle más puntilloso, como ser la ubicación de los caños de agua en la cocina, en ese caso, deberá recurrir a un plano interno.

Lo dicho se basa en que el plano general de la vivienda muestra la fachada, y los datos más generales de los distintos compartimentos. Es decir, las dimensiones de cada uno de ellos, más la ubicación de las puertas, ventanas y demás estructuras. Pero si se desean saber pormenores de las habitaciones o la posición y distribución de las cañerías, deberá consultarse otros planos específicos, los cuales se encuentran en el interior de la carpeta que contiene los planos de la morada. Estos planos que portan los detalles y pormenores, explican y desglosan el plano general.

Esto mismo acontece con el plano del universo, la Torá. La misma muestra los detalles generales, y para saber pormenores mas finos, se debe consultar la explicación de la misma, o sea, el Talmud y los restantes libros explicatorios: Midrash, Zohar, y demás.

Las escritura del plano

Ya sabemos que la Torá es el plano del universo y contiene indicaciones. Las mismas están apuntadas en forma de palabras compuestas por letras. éstas manifiestan los datos requeridos, exactamente igual al plano de una casa u otra construcción.

Ahora bien, cuando un arquitecto se dispone a diseñar el plano de una vivienda, cuenta con símbolos convencionales, y sabe muy bien el lenguaje a aplicar. Pero cuando El Eterno diseñó la Torá, no había ninguno de estos elementos. Por eso, una pregunta obvia surge indubitablemente, ¿de dónde salieron los símbolos -las letras- que permitieron escribir estos parámetros?

La respuesta la hallamos en el antiquísimo libro de Cábala, intitulado Sefer Yetzirá. Allí consta, que El Eterno, antes de realizar la creación, produjo 32 conductos, consistentes en 10 niveles de esferas espirituales, llamados “sefirot” y 22 letras que los comunican.

Las esferas espirituales –sefirot– constituirían el medio para dar origen al espacio y demás parámetros necesarios para posibilitar la existencia del universo. En tanto las letras, serían el medio para realizar la creación y comunicar entre las esferas.

Por tal razón, previo al inicio de la creación El Eterno tomó a las letras creadas y las combinó entre sí. Combinó la primera letra –alef- con todas las demás letras. Luego la segunda letra –bet– con todas las demás, y prosiguió así hasta acabar con la totalidad del alfabeto.

Tras este proceso, resultó que cada letra poseía en su interior a todas las demás letras asociadas a ella.

Con estas 22 letras El Eterno creó la Torá, el plano del universo. (Sefer Yetzirá 1: 1)

Aharon Shlezinger

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1 comentario
  1. Alicia

    Que interesante saber q todas las letras tienen q ver con la creación, mil gracias

    27/07/2018 a las 12:55

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