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Sobre los preceptos y los no-judíos
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La Conversión

La conversión además de ser un acto espiritual y afectar fuertemente el sentir, es una conexión especial con D’, la cual, por un lado da muchos méritos a quienes son fieles a esta nueva conexión, pero por otro requiere un compromiso y una verdadera entrega a Su Voluntad, al cumplimiento de todos los preceptos de la Torá, tanto la Torá Escrita como la Torá Oral y las leyes rabínicas. Como nos fue ordenado (Deuteronomio 17:10-11): “Cuidarás de hacer todo como te enseñaran. Acorde a la instrucción que te enseñarán… no te desviarás de lo que te indiquen ni a la derecha ni a la izquierda”.

El pueblo de Israel tiene la función de estudiar, cumplir y transmitir la Voluntad Divina. Quien desea convertirse ha de ser consciente de tal responsabilidad.

Hay varias razones por las cuales un no judío desea convertirse: casarse, motivos sociales o económicos, residir en Israel, etc.

¿Acaso la conversión es válida independientemente del objetivo de la persona? ¿Está condicionada a ciertos requisitos o basta simplemente con la conversión?

Estudiaremos a lo largo de la presente obra, que existen requisitos para la conversión. Por lo tanto, es necesario que la persona sea sincera y, por otro lado, corresponde al tribunal rabínico averiguar la sinceridad de cada no judío que pretende convertirse.

Presentándose ante el Tribunal Rabínico

Cuando un no judío se presenta ante una autoridad rabínica y le solicita convertirse, no ha de aceptar la solicitud de inmediato.

Esto no se debe a ningún motivo personal, pues, la Torá proporciona a cualquier persona, de cualquier raza o pueblo, el derecho de unirse al pueblo de Israel. Pero, existe la obligación de averiguar si los intereses son verdaderos, de lo contrario, la conversión no será válida.

Vemos un ejemplo de conversión verdadera en el Libro de Rut, en un episodio conmovedor, entre Rut -bisabuela del rey David-, y su suegra, Naomi.

Se relata la voluntad de Rut y su insistencia para unirse al pueblo de Israel, aunque Naomi, rehusaba aceptarla.

Su ejemplo es la fuente de aprendizaje para todas las generaciones,  del camino correcto para una conversión verdadera.

Citaremos a continuación los versículos del Libro de Rut con comentarios.

[Libro de Rut: 1:7-19]:

(7) “Y ella (Naomi) salió del lugar donde estaba (de los campos de Moav) y sus dos nueras (Rut y Orpá) con ella y caminaban de regreso a la tierra de Iehudá (Israel).

(8) Naomi les dijo a sus dos nueras: “Vayan, vuelvan cada una a la casa de su madre (de sus padres) y D’ hará benevolencia con ustedes, así como ustedes hicieron con los difuntos (los hijos de Naomi que fallecieron) y conmigo.

(9) D’ proporcionará a vosotras satisfacción, para cada una un hogar (es decir, las bendijo que sean desposadas y construyan una familia)”, las besó, alzó su voz y lloraron.

(10) Le dijeron (Rut y Orpá) a ella (Naomi): “Regresaremos contigo a tu pueblo”.

(11-13) Y Naomi dijo: “Regresen mis hijas, ¿para qué vendrán conmigo? (¿Acaso creen que) todavía tengo hijos en mi vientre (ya no puedo tener hijos) para que las desposen? Regresen mis hijas, porque ya soy anciana para casarme (tener hijos), e incluso si me caso y llegó a tener hijos… ¿Acaso aguardarán a que ellos crezcan? ¿Acaso permanecerán (todo ese tiempo) sin un marido? (Aunque yo hable así con ustedes, mi amargura es mayor que la de ustedes, pues, la “mano” del Eterno salió contra mí (es decir, recibí decretos severos)”.

(14) Y lloraron más (Naomi y sus nueras), Orpá besó a su suegra (y regresó a su pueblo), y Rut se apegó a ella (a su suegra).

¿Por qué Orpá decidió regresar a su pueblo? ¿Por qué no siguió junto con su cuñada Rut los caminos de Naomi para unirse al pueblo de Israel? Aprendemos aquí que Orpá tenía interés en convertirse para casarse con un posible descendiente de Naomi. Cuando Naomi dejó en claro que no habría tal posibilidad, debido a su edad avanzada, Orpá regresó. Esa fue la intención de Naomi, averiguar las verdaderas intenciones de sus nueras.

(15) Y dijo (Naomi a Rut): “Ve, he aquí que tu cuñada regresó a su pueblo y a su deidad, regresa (tú también) con ella”.

(16-17) Y Rut (le) dijo: “No me obligues a abandonarte, a dejarte, pues a donde vayas, iré, donde duermas, dormiré, tu pueblo es mi pueblo y tu D’ mi D’! Así como tu muerte, será la mía y allí seré enterrada. Que así haga D’ conmigo, que solamente la muerte separe entre tú y yo”.

De estos versículos nuestros Sabios enseñan que cuando un no judío expresa su interés de convertirse al judaísmo, se le ha de informar un poco de los castigos para aquellos que transgreden los preceptos de la Torá, para que reflexione sobre el tema y tal vez se retracte de su decisión a convertirse, porque la conversión requiere responsabilidad y un no judío no tiene ninguna obligación de convertirse.

De las palabras de Rut, podemos entender por alusión, el diálogo entre ella y Naomi.

Naomi le dijo a Rut: “Está prohibido para nosotros (los judíos) alejarnos una determinada distancia (dos mil amot) de la ciudad en la cual pernoctamos en Shabat.

Rut le respondió: “¡Adónde vayas, iré!”

Naomi dijo: “Está prohibido para nosotros que un hombre se quede a solas con una mujer que le está prohibida (para evitar que cometan adulterio).

Rut le respondió: “¡Donde duermas, dormiré!”

Naomi le dijo: “Nosotros debemos cumplir 613 preceptos”.

Rut le respondió: “¡Tu pueblo es mi pueblo!”

Naomi le dijo: “Está prohibida la idolatría”.

Rut le respondió: “Tu D’ es mi D’!”

Naomi le dijo: “La Torá decretó cuatro diferentes penas de muerte por medio del Tribunal Rabínico (Sólo en la época que el Templo Sagrado existe, actualmente no rigen).

Rut le respondió: “Así como sea tu muerte, será la mía”.

Naomi le dijo: “Sabe que hay dos tipos de sepulturas para diferentes penas de muertes por medio del Tribunal Rabínico”.

Rut le respondió: “¡Y allí seré enterrada!”.

(18) Y vio (Naomi) que ella (Rut) se esforzaba para caminar junto con ella, por lo que dejó de hablarle.

De aquí aprendemos que, quien realmente siente el peso del Yugo de la Torá, tiene que esforzarse para seguir. La conciencia de la dificultad del cumplimiento de los preceptos de la Torá en cada situación en la vida requiere esfuerzo, sin embargo, si sigue decidido a cumplirlos a pesar de las dificultades, demuestra que su intención es verdadera.

Por lo tanto Naomi, al ver que Rut se esforzaba por seguir con ella, a pesar de todas las advertencias y la conciencia de la responsabilidad por la conversión, dejó de probarla y siguieron juntas en el camino.

(19) Y ambas caminaron hasta llegar a Bet Léjem (Belén).

Nuestros sabios aprenden de aquí cuán queridos son los conversos ante D’, pues cuando Rut demostró sinceridad para convertirse, las Escrituras la equiparan al nivel de Naomi, diciendo “ambas”, es decir, de forma similar.


Extraído del libro La Conversión 

Shimson Bisker

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