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Kol Nidrei

El Rabino Greenberg es Director Educativo del Beit Jabad de Buffalo, Nueva York.

¡Kol Nidrei! ¿Qué judío no se ve inspirado por esta plegaria tan extremadamente solemne? ¿Y qué alma judía no se siente conturbada cuando el jazán –oficiante–, con una voz particularmente suave y suplicadora, comienza a entonar estas antiguas estrofas con su majestuosa melodía? Pocas ocasiones además de ésta pueden evocar semejante profunda emoción espiritual en el corazón del judío.
Con todo, ¿cuántos hemos sondeado bajo la presentación superficial de esta plegaria?
¿Cuántos hemos formulado una simple pregunta: qué tiene que ver Kol Nidrei, una declaración legal de renuncia anticipada a los votos del próximo año, con Iom Kipur? ¿Por qué, bien podríamos preguntar, es inaugurado el día más santo y solemne del año con una afirmación que parece desprovista de todo carácter espiritual?

Hay varias explicaciones que arrojan luz sobre esta aparente anomalía.
En Iom Kipur, cuando estamos hondamente ocupados con la idea de abrir una nueva página en nuestras vidas, es imperioso que en el año próximo nos esforcemos por desarraigar de nuestro interior nuestra inclinación al mal. Al declarar nulas nuestras promesas del próximo año, garantizamos que no haremos aquello que contradice la voluntad de Di-s, al menos en lo que respecta a la violación de una promesa. Lo que es más, al revocar el efecto de nuestros votos futuros demostramos que nuestra determinación de cumplir los mandamientos de Di-s en el futuro es sincera e inequívoca. Si no elimináramos el peligro de violar nuestras propias promesas en el próximo año, ello indicaría que no hemos tomado la debida conciencia en cuanto a nuestra futura relación con Di-s, o sea, que podríamos llegar a no vivir a la altura de las buenas intenciones expresadas durante el período más santo del año.

Podría sugerirse otra explicación acerca de la naturaleza del Kol Nidrei, ésta con cierto toque de visión psicológica, basada en las enseñanzas del jasidismo.
Los votos y los juramentos son métodos a través de los cuales nos incentivamos a nosotros mismos a seguir un más estricto código de conducta. Si la persona encuentra difícil enfrentar las presiones indeseables empleando exclusivamente sus propias fuerzas interiores, del modo “natural” –por ejemplo, ejerciendo su fuerza de voluntad y el sentido innato de moralidad y honradez–, podría verse compelida a formular una promesa a fin de fortalecer sus propias defensas naturales contra el mal. Un voto es, por lo tanto, un medio de ganar fortaleza en la permanente pugna por la supremacía del bien sobre el mal. Provee al individuo de un impulso psicológico. Y, como leemos en las enseñanzas de la Cabalá y el jasidismo, la formulación de un juramento introduce nuevas energías espirituales que no se encuentran natural y automáticamente al alcance del hombre.

En Iom Kipur, sin embargo, no hay necesidad de semejantes juramentos y votos. En este imponente momento, aquellas mismísimas fuerzas espirituales y psicológicas que habitualmente son engendradas por el juramento están a nuestra disposición simplemente en virtud de la santidad del día. Iom Kipur significa que no tenemos que depender de métodos artificiales para despertar nuestro espíritu judío. Por eso declaramos revocados y nulos todos nuestros votos y juramentos. Y mientras hacemos esto, aseveramos nuestro apego natural a Di-s, aquel que es sentido por cada judío en éste, el más santo de todos los días.

La literatura jasídica de Jabad analiza explícitamente el rol de Kol Nidrei, la anulación de las promesas, de varias maneras.
En Likutéi Torá (Matot 85a) el primer Rebe de Jabad explica que el néder –la promesa– representa el vínculo de la propia alma con los elementos indeseables. El término asur, empleado por la Torá para describir un cierto tipo de promesa, también puede traducirse como “atado” o “prisionero”. El alma se ve con frecuencia amarrada por las limitaciones del cuerpo y el propio alma animal y física. Así, se ve impedida de lograr su deseado ascenso a las esferas superiores.

En Iom Kipur sin embargo, a través de teshuvá –el sincero arrepentimiento y regreso a Di-s– logramos la emancipación de nuestra alma de su trampa corporal. Este, entonces, es uno de los significados de dispensar las promesas en Iom Kipur: permitir al alma volverse libre.
El Tzemaj Tzedek, en su voluminosa obra “Or HaTorá”, arroja luz de otra manera sobre el recitado de Kol Nidrei al inicio de Iom Kipur.
Hace referencia al más increíble fenómeno inherente en el proceso de anulación de los votos. Cuando el voto es rescindido por el “Jajam” (el sabio) o el Bet Din (la Corte Rabínica), aquello que anteriormente estaba prohibido se transforma en una acción o artículo permisible. Cuando anulamos nuestras promesas en Iom Kipur, tiene lugar una transformación recíproca: Di-s Mismo convierte nuestros pecados en méritos. El máximo logro de Iom Kipur produce exactamente eso: la remoción total de cualquier rastro de mal dentro de nosotros, incluso al grado de que “la oscuridad se transforma en luz”.

Así, el Kol Nidrei pronunciado al inicio de Iom Kipur hace más que simbolizar la transformación del mal en bien; introduce las mismísimas fuerzas necesarias para provocar esta metamorfosis. Sólo cuando nosotros generamos esas energías de transformación con la anulación de nuestros votos, Di-s permite que fuerzas similares transformen nuestros pecados en méritos.

Hasta aquí, las explicaciones citadas acerca del Kol Nidrei, ofrecidas por los Rebes de Jabad, centraron la mira en ciertos elementos del proceso de la anulación de las promesas.
En la primera explicación, fue el elemento de estar “prisionero” por el voto el que nos proveyó la clave para comprender la importancia de renunciar a nuestros votos en Iom Kipur. En la segunda, el foco estuvo centrado en el “fenómeno de transformación” inherente en el proceso de anular los votos. Esta puso al descubierto la importancia de comenzar el día más santo del año con Kol Nidrei.

Sin embargo, hay un enfoque más para la pregunta en cuanto al papel de Kol Nidrei en Iom Kipur. Este centra su atención en la anatomía global del proceso de anulación de las promesas.
Este análisis es tomado una vez más, y adaptado libremente, de la obra jasídica “Or HaTorá” del Tzemaj Tzedek.

Según esta explicación final, la mayoría de las prohibiciones de la Torá jamás pueden ser dispensadas. La notable excepción a esta regla la constituye las prohibiciones creadas mediante el Habla: el néder, o promesa. Este tipo de prohibición puede ser transformada por el Jajam (el sabio), como se indica en la Torá. La razón puede entenderse a partir de la relación que hay entre el Habla (que crea la prohibición) y la facultad del alma llamada Jojmá (“sabiduría”; el atributo del Jajam, quien tiene el poder de deshacer el voto provocado por el Habla).

El jasidismo explica cómo la facultad del habla no es una capacidad intelectual. Ni tampoco es inherente a los órganos del habla producir todos los diferentes sonidos de todas las letras y vocales. Más bien, el Habla es la Voluntad misma del alma manifestada en el “intelecto oculto” (conocido en la literatura Cabalística y jasídica como la facultad de jojmá, en contraste con el “intelecto comprendido”, conocido como la facultad de Biná), el que es la fuente y base del Habla. La capacidad de hablar supera en mucho al intelecto que decide qué decir (véase Tania, Igueret HaKodesh, Epístola 5).

Como tal, a fin de anular los efectos producidos a través de la facultad del Habla, la Torá afirma que el Jajam, el individuo que personifica –y en quien es dominante– este trascendente “intelecto oculto” conocido como Jojmá, debe ser convocado. Sólo involucrando la facultad de Jojmá, la fuente de cabecera del Habla, pueden ser neutralizados sus efectos.

Con este breve análisis, el Tzemaj Tzedek procede a aclarar el rol de renunciar a los votos al inicio de Iom Kipur, el día en el que pedimos que Di-s perdone nuestras iniquidades pasadas.
Dado que todas las prohibiciones derivan de las declaraciones de la Torá, o sea, de la facultad del Habla de Di-s –para decirlo de alguna manera– es posible neutralizar los efectos de estas prohibiciones al lograr el aspecto de Divinidad que trasciende el plano del habla y el intelecto. Nosotros observamos los mandamientos de Di-s porque El nos los ha ordenado. Sin embargo, Di-s Mismo no necesita de ellos y no Se ve afectado por nuestra observancia o incumplimiento. Como lo afirma el Midrash: “¿Le importa realmente a Di-s si faenamos al animal ritualmente o no? Más bien, las mitzvot fueron dadas a fin de refinarnos a nosotros”. Dentro de la estructura del intelecto de Di-s que dicta la necesidad y eficacia de las mitzvot, su violación es una cuestión seria. Ocasiona una revuelta cósmica así como también una degradación personal, pero no afecta a Di-s Mismo de manera alguna. El está más allá del plano del intelecto.

Es este nivel de Divinidad el que introducimos en Iom Kipur cuando invalidamos nuestros votos en Kol Nidrei; un nivel tan trascendente que sobre él ninguna violación de la Torá ejerce peso alguno, como si jamás hubiera ocurrido.
Este proceso es un reflejo espejo del proceso de anulación de las promesas. Cuando renunciamos a un voto, por lo tanto, es esto la introducción de la facultad suprarracional trascendente del alma (a través del Jajam). Esto lo libera a uno de las estructuras del voto generado por la más inferior facultad del habla e intelecto revelado. Así también, en el proceso de expiación de Iom Kipur, la revelación de las más sublimes manifestaciones de Di-s es la que en ese momento anula todos los efectos perjudiciales de nuestras transgresiones.

El paralelo puede llevarse un paso más allá.
Como en el caso del voto, no basta con que el Jajam repudie el voto por sí mismo; también debe haber una total renuncia al voto por parte de la persona misma. Esta debe demostrar absoluta contrición por haber formulado la promesa. Similarmente, la manifestación de estas fuerzas trascendentales de Divinidad en Iom Kipur deben estar acompañadas de un sincero remordimiento por todos los desaciertos del pasado.

Así, Kol Nidrei, más que cualquier otra plegaria, nos introduce a las diversas dimensiones de teshuvá con su simultánea cancelación y transformación de nuestros pecados.

Quiera Di-s conceder nuestros más sinceros deseos expresados durante Kol Nidrei, y que todos seamos inscriptos y sellados para un año bueno y dulce.

(extraído de Jabad Magazine, www.jabad.org.ar).
(Gentileza grafico: www.benuri.com)

 

Rabino Hersh Greenberg

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