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Kohelet

Extraido de Kohelet

 

 

.(א,א )דִּבְרֵי קֹהֶלֶת בֶּן-דָּוִד מֶלֶךְ בִּירוּשָׁלִָם
[Éstas son las] palabras de Kohélet, hijo de David, rey en Jerusalén (1:1).

Kohélet es Shelomó Hamélej, este nombre se deriva de la raíz קהל , que se traduce como “congregar”, “reunir” y “convocar”. Los comentaristas han dado diversos motivos a esta denominación. Rashí declara que se le llamó así por ser que reunió muchas sabidurías. Cita otra elucidación que la razón es por que dijo sus palabras ante grandes congregaciones. También se puede decir que se llamó así porque reunió todos los conocimientos y los analizó; desechó los incorrectos y nos legó lo más refinado (basado en el Metsudat Tsión).

Rashí explica que, en las Escrituras, cuando está escrito dibré, “palabras de”, quiere decir que son palabras de reproche.

A pesar de que Shelomó Hamélej era sumamente sabio y famoso, siempre se veía a sí mismo como “hijo de David”, es decir, humilde, sin enorgullecerse de ser rey de Jerusalén (Dibré Jayím).

El pasuk nos informa que era rey para enseñarnos que gracias a ello tenía el poder de reunir a los sabios de su generación y [por medio del estudio y la repetición] pudo llegar a comprender cabalmente sus razonamientos (Sforno).

Alternativamente, se nos enseña que era rey para decirnos de que a pesar de que conocía los placeres terrenales, despreció todo lo que este mundo ofrece [como se detalla a continuación] (Kol Efrayím).

En Jerusalén se hallaba la mayoría de los sabios (Sforno), por eso se menciona dónde se encontraba Shelomó.

א,ב). ) הֲבֵל הֲבָלִים אָמַר קֹהֶלֶת הֲבֵל הֲבָלִים הַכֹּל הָבֶל
“Vanidad de vanidades”, dijo Kohélet, “vanidad de vanidades, ¡todo es vano!” (1:2).

La palabra הֲבֵל (hébel) significa “vanidad”, “futilidad”, “frivolidad”. Explica el Metsudat Tsión que se usó este término para designar algo insustancial, y que es un vocablo prestado que en realidad significa el aliento de la boca.

El midrash nos indica: Si otra persona dijese que todo es vanidad de vanidades, la gente declararía [con asombro]: “¡¿Ese, que no tiene ni un centavo con qué comer nos dice que todo es vanidad?!”. Pero Shelomó Hamélej, quien fue extremadamente rico, lo dijo- ¡a él le queda bien decirlo! (Debarim Rabbá 1). Puntualiza el Nájal Eshcól: Si un pobre que nunca tuvo nada bueno y no conoce los placeres del mundo reprochase a las personas para que no persigan los deleites materiales, se reirían de él. Dirían: “Este que nos reprocha ni probó los placeres, ni los conoce para que venga a menospreciarlos. Si viese todas las mesas que ponen los ricos y [si conociese] las ropas preciosas y las gemas, no saldría de su boca decir que todo es vano”. Por eso dice nuestro versículo: “‘Vanidad de vanidades’, dijo Kohélet…”- el rey sabio que examinó y se deleitó con todo tipo de placeres. Ya que él nos dijo que todo es vano, seguro que lo es [pues ya probó todo].

***

עֵת לְבַקֵּשׁ וְעֵת לְאַבֵּד עֵת לִשְׁמוֹר וְעֵת לְהַשְׁלִיךְ (ג,ו).
Un tiempo para buscar y un tiempo para perder; un tiempo para cuidar y un tiempo para arrojar (3:6).

Habrá un momento en que Hashem busque otra vez a Su Pueblo y lo traiga a Su Tierra. Pero también hubo en tiempo en el cual se perdieron muchos judíos en la Diáspora. Asimismo, hay un tiempo en que Él nos cuida, cuando cumplimos Su Voluntad, y hubo una época en las que fuimos arrojados de la Tierra de Israel por nuestros muchos pecados (basado en Rashí).

“Un tiempo para arrojar” los bienes, en el momento de peligro, como el siguiente suceso: Un comerciante zarpó en un barco junto con su hijo, y tenía consigo una carga de monedas de oro. El capitán les dio un lugar oscuro donde guardar el tesoro. El comerciante escuchó que los marineros se decían: “Cuando estemos en alta mar, los mataremos y los lanzaremos al mar, así nos llevaremos sus monedas”. El padre fingió pelearse con su hijo y en su “enojo” arrojó sus monedas al mar. Cuando llegaron a la tierra, el comerciante se fue a denunciar a los marineros ante el gobernador. Éste los enjuició, inculpó, y les obligó a pagarle todo. Los marineros trataron de defenderse, le preguntaron: “¿Cómo nos inculpa?”. Respondió el gobernante: “Esto lo aprendí del Rey Salomón, quien dijo, ‘un tiempo para arrojar…’, ellos solamente trataron de salvarse” (basado en el Kohélet Rabbá).

***

אַל-תִּתֵּן אֶת-פִּיךָ לַחֲטִיא אֶת-בְּשָׂרֶךָ וְאַל-תֹּאמַר לִפְנֵי הַמַּלְאָךְ כִּי שְׁגָגָה הִיא לָמָּה יִקְצֹף הָאֱלֹהִים עַל-קוֹלֶךָ וְחִבֵּל אֶת-מַעֲשֵׂה יָדֶיךָ (ה,ה).
No permitas que tu boca dé culpabilidad a tu carne y no digas al mensajero que [fue] un error, ¿por qué se enojará Dios por tu voz y destruirá el trabajo de tus manos? (5:5).

La traducción más literal de la primera parte sería: “No des a tu boca el pecar…”. Rashí comenta que se refiere al juramento, “no dejes que tu boca jure…”. [De no ser así,] podría causarse la “falta de tu carne”, es decir, por ese pecado Hashem se castigan a los hijos [con la muerte, que son la misma carne, como se mencionó en el pasuk previo]. [Si fallaste y juraste,] no le digas al mensajero que viene a cobrarse la tsedaká que prometiste públicamente que por error hiciste ese juramento: “Pensé que tendría lo posibilidad de dar [ese donativo]”. [Aquel que transgreda eso] causará que Dios “destruya el trabajo de sus manos”, o sea, perderá las mitsvot previas que ya realizó (Rashí, basado en el midrash).

Rabí Reubén Feinstein explica la Justicia Divina con respecto a cobrarse del individuo con la muerte de su esposa o hijos por los juramentos pronunciados: Esta enseñanza de los sabios no quiere decir que fallecen aun si no lo merecen. Más bien, significa que si deben morir por sus propios pecados, el mérito del padre (o marido) no los puede proteger por culpa de esta falta. Si no fuese así, tal vez el padre (o esposo) tendría el mérito suficiente para que sus hijos (o esposa) vivan más, aun si ellos mismos tendrían que perecer por sus transgresiones (basado en su explicación del pasaje del Talmud, Shabbat 32b).

Alternativamente, “el mensajero” es el jajam a quien se acude para anular un juramento. No se le puede decir que [el jurar] fue un error por no pensar lo que estaba diciendo, como sucede con los que hablan demasiado. No sea que Dios se enoje, pues uno “no juega con Él como se juega con un amigo” y hace un juramento sin prestar atención [a lo que hace] (Sforno).

Según el Ibn Ezrá, la palabra מַּלְאָךְ toma aquí el significado más conocido, “ángel”, en vez de mensajero. Explica que Hashem tiene un ángel para cada persona que está a cargo de escribir en un libro (espiritual) cada palabra que emita. Por otro lado, el Ralbag explica que se refiere a un ángel enviado por Hashem para castigar al que profirió un juramento en vano, no podrá decirle “fue un error”.

La persona es bendecida en lo que realiza gracias a la tsedaká que da. Por eso, cuando promete públicamente [cierta cantidad] y no la paga, midá kenegued midá, Dios destruye el trabajo de sus manos (Metsudat David).

 

Traducido por Yosef Romano

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