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1.Shemot
El Libro de Shemot (Exodo)
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Karna de Itzjak: Tu sitio es sagrado

Extraido de Karna de Itzjak

«Sucedió en esos días que Moshé se hizo grande y salió a sus hermanos, y vio sus cargas, (la forma como estaban sobrecargados), vio a un varón egipcio que golpeaba a un varón hebreo de sus hermanos:» «Se volvió (giró) hacia un lado y otro y vio que no había ningún hombre así que mató al mitzrí y lo ocultó en la arena:» éxodo 2 vers 11/12

La Torá describe en Shemot:…y fue en aquellos días y creció Moisés y salió al encuentro de sus hermanos y vio el sufrimiento que éstos vivían, observó que un hombre egipcio golpeaba a uno de sus hermanos, verificó aquí y allá cerciorándose que no hubiera alguien que lo observara, golpeó al egipcio, hundiéndolo en la arena. Al segundo día, he aquí dos hombres hebreos, refiriéndose a Datán Y Abirám, estaban peleándose, le dijo Moshé a uno de ellos: «malvado, ¿por qué golpeas a tu compañero?» Y éste le contestó: «¿Quién te puso a ti como ministro y juez sobre nosotros? ¿Quieres matarme como lo hiciste con el egipcio?» Temió Moisés y murmuró, ¡ajá!, lo acontecido se supo. Luego ellos se ocuparon que se entere el faraón, éste mandó a ejecutar a Moisés, pero él, al oír que era buscado, escapó a Midián y allí se exilió.

Moshé Rabenu creció en el seno de la nobleza egipcia, fue atendido por todo el personal del palacio, criado por la mismísima hija del monarca y amamantado solamente por leche jalab Israel, mientras que el faraón se debatía sobre las disposiciones a tomar en sus asuntos de estado, tratando de contrarrestar la explosión demográfica que le causaron los «judíos indocumentados». El miedo de poder llegar a perder su poder lo agobiaba y decidió tomar medidas extremas a un costo de mucho derramamiento de sangre, todo le fue válido con el propósito de erradicar de todo su territorio a ese redentor que le habían vaticinado que ya había nacido en el seno del pueblo judío.

Moshé se encontraba en su propio palacio y se alimentaba de la comida de los hebreos, luego creció y creció (en el sentido social) hasta que el mismo faraón le concedió un cargo importante. él sólo buscaba beneficiar a su pueblo; salía a las calles a percibir en carne propia su dolor y luego de sentir ese sufrimiento por el prójimo, decide tomar manos en el asunto, utilizando el «shem ameforash». Ejecutó a un egipcio que había abusado de una mujer hebrea por la noche y, al darse cuenta de que el marido se enteró de lo sucedido, este capataz egipcio aumentó su dosis de tortura para provocarle la muerte al hebreo. Moisés vio este episodio y no pudo soportar semejante injusticia, pero antes de matar al egipcio se cercioró tal como dice el versículo: se fijó a su alrededor si había alguien quien lo viera. Empero nadie estaba atento a sus actos, y fue a ejecutarlo. Los jajamim dicen que lo que se fijó fue si de este perverso saldría alguna descendencia que fuera justa y correcta en el camino de Di-s, pero como no lo había, terminó su tarea. Moshé rabenu es para el pueblo de Israel un ejemplo de quien se ocupa y preocupa del prójimo, carga con el yugo ajeno y siempre su interés es ayudar a los necesitados.

[..] Cuando se presenta Di-s en la zarza ardiente, el versículo aclara lo siguiente: «y vió Hashem que Moisés se apartó para ver cómo la zarza ardía pero no se consumía, ahí se descubrió y le dijo: «Quítate los zapatos que el lugar en que estás parado es tierra santa». Y los exegetas interpretaron que lo que vio Moshé y se apartó, la intención es a Moshé que siempre puso de lo suyo para con sus hermanos, abandonando sus intereses personales y dedicándose, consagrando su vida para sus hermanos, y en recompensa de esto Di-s lo nombró el líder del pueblo. Quien tiene una sensibilidad amplia por su gente, que percibe el dolor, y el llanto ajeno lo asocia con el suyo, solamente quien es susceptible a cualquier demanda y reclamo de cualquier índole de la sociedad, quien reúna esos requisitos es digno de ser su guía.

«Se le apareció un ángel del Eterno en una llamarada de fuego desde el interior de la zarza. él miró, y he aquí que la zarza ardía con el fuego, pero la zarza no se consumía.» éxodo 3 vers 2 Rashí explicó lo siguiente: «Desde el interior de la zarza, el ángel se le presentó en un pequeño arbusto y no en otra clase de árbol, en alusión a lo que está escrito en los Salmos: «Yo estoy con él (Israel) en el sufrimiento».

Según me contaron cuando era niño, la zarza es un arbusto espinoso y bajo que existe en la zona desértica del Sinaí e inclusive en Israel. Lo que Rashí quiere explicar aquí es que el Todopoderoso escogió revelarse a Moshé en este arbusto y no en un árbol grande e importante, como debería haber ocurrido, porque Israel estaba sumido en el exilio y el sufrimiento, que implicaba que la soberanía de Dios no era manifiesta al mundo, y en cierto sentido compartía su pena con el futuro redentor de Israel. Ya que la zarza aludía a este concepto, según los intérpretes de Rashí (Gur Aryeh) nuevamente vemos dos puntos de similitud. Moisés tenía esa percepción de que algo no estaba muy bien, y le dolía el sufrimiento de sus hermanos. Y la prueba de ello es cuando vio la zarza encendida. El versículo afirma: «Y vio el Eterno que se apartó para ver». Recién cuando Moshé tomo la iniciativa de acercarse a ver, justo ahí es cuando Dios se le presenta. Lo que significa que si Moshé Rabenu no hubiese tomado esa iniciativa de dar unos pasos para ver lo que pasaba, toda la historia de Israel sería distinta, ya que Dios no se le hubiese presentado. El Midrash Shemot relata en nombre de Rabí Iosef: ¿qué significa «Que se apartó para ver»? Dijo el Eterno: Este hombre se aparta y se aleja de sí mismo para ver y ayudar a sus semejantes, sale de sí mismo para adentrarse hacia la necesidad de todos aquellos que sufren y la pasan mal.

[..] Al ver este panorama, el joven criado en una cuna de oro se quitó sus galardones y se dedicó a sudar trabajando. Esto es lo que dijo Dios: He visto que te apartaste (de ti), al entregar tu vida por tus hermanos, por eso me presentaré dentro de la zarza. El Saba de Kelem en su obra «Jojmá Umusar» desarrolla el tema haciendo hincapié en la palabra marcada en el versículo: «Y vio su sufrimiento». Según nuestros sabios citados por Rashí, puso sus ojos y su corazón en la piel de ellos, en otras palabras se puso en los zapatos del pueblo. No se condujo con el clásico sistema «Lo siento mucho» por el momento, y después hace la suya y «a otra cosa mariposa», sino encarnizó el dolor y se colocó la camiseta del pueblo.

En hebreo se usa el término de «poner los ojos», en el sentido de figurarse mentalmente el dolor ajeno y vivenciarlo como si fuera propio, para concientizarse preocuparse y ocuparse de ayudarlos. A esta acción se la denomina: «Cargar con el yugo del prójimo», ésta es una de las 48 condiciones por las cuales uno puede adquirir laTorah. Adquirir esa cualidad de asociarse con el dolor y sufrimiento del compañero como si fuera suyo. Otra forma de ayudar al prójimo es acercarse y decirle, lo siento mucho, me duele tanto como a ti, quisiera que esto no te ocurriera; eso ayuda al convaleciente, o a quien está sufriendo, a superar el dolor. También existe gente que piensa distinto y lo expresa así: de qué me sirve tu compañía, si a ti no te duele como a mí. ¿Qué gano yo con que te duela a ti también?

En verdad existen ideas de este tipo, pero nuestros sabios nos recomendaron acercarse al compañero y brindarle algunas palabras de aliento con el objetivo de levantarle la moral y hacerlo sentir mejor. Por medio de esta acción las personas se elevan, tanto el que sufre, como quien va a fortalecerlo. Lo vimos con Moshé Rabenu que por medio de estas cualidades tan especiales tuvo el mérito de salvar a todo el pueblo de Israel. Cuando existe un despertar de corazones aquí en la tierra, se produce el mismo efecto en el cielo y el Todopoderoso con su misericordia se apiada de todos aquellos que lo hicieron.

Cabe destacar a lo que llegó Moisés por el hecho de reaccionar frente a la impunidad que se palpaba en ese entonces, cuando un egipcio golpeaba a un hebreo después de haberle causado semejante atrocidad. Moshe Rabenu no podía tolerar esa injusticia, y así fue como tuvo que escaparse hasta que llegó la orden divina de regresar en busca de su pueblo. Y para finalizar quisiera adaptar una interpretación muy bonita del Jafetz Jaim: Cuando Hashem le ordena a Moisés que se quite los zapatos, le indica: «El sitio donde tú te encuentras es sagrado» éxodo 3 vers 5

Muchas veces creemos que en la situación en que nos encontramos es muy difícil echar para adelante. No a todos la suerte nos acompaña, y las cosas no salen como queremos. Por lo tanto uno llega a la conclusión: ahora no estoy para dedicarme a la Torah y sus exigencias. El día que Dios me ilumine y las cosas marchen viento en popa, ahí será el momento adecuado. Viene la Torah y nos indica: «El sitio donde tú te encuentras es sagrado» en la situación que sea, por más difícil que parezca, es ahí donde nos prueban, justamente en ese lugar, en esas circunstancias es cuando viene el llamado del cielo. No debemos esperar hasta que mejore la cosa para comenzar nuestro trabajo sagrado de pulir nuestras acciones y cualidades. «Según el esfuerzo, la recompensa». El sitio donde estés es sagrado, en sentido múltiple. Mi deseo es que nuestro padre que está en el cielo encienda una bengala para alumbrarnos el camino. Amén.

Rab Cabaritti

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