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Imagenes de una Rusia no muy lejana (1)

Ex Prisionero de Tzión

La única experiencia práctica de trabajo que figura en el currículum vitae de Natán Malkin es la de tres años de trabajos forzados en la ex Unión Soviética. Esta prueba fue el resultado de la conciencia judía de Natán, de la que se dio cuenta por vez primera a la edad de trece años en Moscú.
“A esa edad hablábamos mucho de ir a la universidad. Los judíos debían tener cuidado de anotarse en facultades y escuelas de las que en ese momento se sabía que aceptaban a judíos”, dice Natán resignado. “Pero yo no veía que ser judío fuera una desventaja. Todos los estudiantes judíos nos sentíamos orgullosos del talento y la inteligencia judía”.

Después de estudiar durante tres años en el Instituto de Físicas, Malkin fue expulsado por presentar una solicitud de autorización para emigrar a Israel. Inmediatamente después de esto fue llamado a servir en el Ejército Rojo.
Se rehusó.

Natán escribió cartas a las autoridades soviéticas rechazando su ciudadanía y pidiendo la ciudadanía israelí. También participó en demostraciones por la aliá con otros activistas judíos. Gracias a los buenos oficios de turistas judíos, Natán envió una carta al gobierno israelí pidiendo la ciudadanía israelí y efectivamente recibió (vía canales similares) un certificado de ciudadanía del Ministerio del Interior de Israel.

El gobierno ruso entabló juicio a Malkin por su resistencia a enrolarse en el ejército. (Fue defendido por una mujer abogado disidente). Antes del juicio fue encarcelado por tres meses, y después de esto fue enviado por tres años a un campo de trabajos forzados y exilio interno. Habiendo comenzado ya con el recitado diario de la plegaria del Shemá antes de su arresto, mientras cumplía su sentencia como obrero de la construcción en exilio interno en Kazakhstán Natán comenzó a rezar más en longitud y profundidad, usando un sidur que amigos le habían traído pero que él no sabía cómo usar.

Tras liberar a Malkin en 1978, las autoridades soviéticas trataron nuevamente de enrolarlo en el ejército. Después de una gran pugna, en la que grupos de activistas por la Judería Soviética en Israel y en occidente le brindaron gran apoyo moral, Natán Malkin finalmente llegó a Israel en 1979 con su esposa (con quien se había conocido mientras estudiaba hebreo clandestinamente en Moscú).

Habiendo escuchado de “Shamir”, la asociación para la inteliguentzia religiosa de la Unión Soviética en Israel a través de su revista Revival, así como también por el ensayo filosófico “Desde las Profundidades” escrito por su presidente, el Profesor Herman Branover, Natán se convirtió en el primer alumno de “Shamir” cuando ésta prestigiosa institución científico-religiosa abrió una pequeña Ieshivá para inmigrantes rusos en Jerusalén hace unos años.

Un hombre delgado, moreno, de ojos almendrados, Malkin comenzó sus estudios de Torá mientras reanudaba su carrera en física teórica, en el nivel de MA, en la Universidad Hebrea.
¿Cuál es se la diferencia entre estudiar en una universidad y hacerlo en una Ieshivá?
“El estudio de Guemará es más activo”, responde Natán sosegadamente. “Tienes que hacer preguntas todo el tiempo a fin de comprender el texto. El judío tiene que estudiar. Debe averiguar. Es una de sus mayores obligaciones. Yo trato de desarrollar una manera judía de pensar a través de la cual evaluar todo en la vida”.
Entre las muchas cosas que han sido re-evaluadas por la creciente perspectiva de Torá de Natán está el rol de la resistencia política.
“Cuando observas el universo como un entero, parecería que demostrando, haciendo ruido, atrayendo atención mediante acciones externas, puedes afectar al mundo. Pero éste no es el modo judío. Esta no es la mentalidad judía. El judío debe trabajar como una hormiga, de a poco por vez, incesantemente. El universo entero es operado por Di-s. Hay una lógica interna, pero no hay soluciones fáciles. El judío debe ser judío cuidando la Torá y sus mitzvot, y sólo el esfuerzo constante en esto puede dar resultados”.

“¿Qué motiva a la gente a hacer demostraciones políticas?”, pregunta Natán. “Objetivos externos y sucesos no-judíos, cosas por las que los judíos no deberían preocuparse ni involucrarse. Los judíos no precisan recurrir a valores y modos de conducta no-judíos. Nosotros tenemos nuestro propio modo de conducta que debemos aprender. Es cierto que entre los judíos rusos ha habido mucho heroísmo en la pugna por mantener la identidad judía y para salir de la Unión Soviética. Pero el heroísmo como objetivo en sí mismo es un valor no-judío. Es cierto que el judío no debe temer a la K.G.B. No debe temer a nadie más que a Di-s. En Pirké Avot se nos dice, “¿Quién es un héroe? Aquel que ha conquistado su inclinación al mal”.

(extraído de Jabad Magazine, www.jabad.org.ar)

 

Natan Malkin

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