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Historias de Mitzvot: No Sacar el Joshen del Efod

Extraido de 613 historias Basadas en los 613 preceptos

Rabí Israel Meir Kagan, famoso en todo el mundo como el Jafetz Jaim, llamó a su cochero a su estudio. “Tengo entendido que estás por viajar a Salant” le dijo amablemente. “Así es” dijo el cochero, hablando a su reverenciado maestro con temor y respeto. “¿Hay algo que pueda hacer por el Jafetz Jaim mientras estoy ahí?” “Por favor, habla con Rab Iosef Zundel” pidió el Jafetz Jaim. “Pídele una bendición para mí”.

Rab Iosef Zundel era famoso en toda Lituania por sus vastos conocimientos de Torá y su piedad. Sus bendiciones eran valoradas y atesoradas por algunas de las más grandes figuras en el mundo de la Torá. El cochero diligentemente fue a la casa de Rab Iosef Zundel y le pidió una bendición en nombre del Jafetz Jaim.

Rab Iosef Zundel pensó por un momento, y luego respondió: “¡Sea la voluntad de Hashem que camines descalzo y cargues piedras!” El cochero estaba asombrado. ¡¿Era esta la apreciada bendición que el Jafetz Jaim buscaba?! Las palabras de Rab Iosef Zundel parecían tan extrañas, tan completamente raras ¡que el hombre pensó que sería más sabio no mencionarlas al Jafetz Jaim!

Retornó a Radin y se dedicó a sus cosas como de costumbre, evitando por completo al Jafetz Jaim. Al día siguiente recibió una citación del Jafetz Jaim. Un poco reluctante, fue a la casa del sabio y entró al estudio del tzadik, inclinando la cabeza en señal de respeto. “Veo que has retornado de Salant” dijo el Jafetz Jaim. “¿Por qué no me has traído la respuesta de Rab Iosef Zundel?” “Rebe” tartamudeó el cochero. “Estuve con Rab Iosef Zundel, pero él… ¡No tiene sentido! ¡No puedo trasmitir una bendición como esa!” “¿Por qué no permites que yo mismo juzgue?” Sugirió amablemente el Jafetz Jaim.

El cochero miró avergonzado al piso mientras repetía la peculiar bendición de Rab Iosef Zundel. “Dijo” susurró “que Hashem lo bendiga para que camine descalzo y cargue piedras”. El Jafetz Jaim sonrió ampliamente. “¡Ah, qué bendición!” suspiró. “Que muy pronto se haga realidad… ¡Y es suficiente que tenga que caminar descalzo sin cargar piedras también!”

Asombrados los miembros de su familia le preguntaron: “¿Es posible que sea una buena bendición? ¿Qué significa?” “Es simple” explicó el Jafetz Jaim. “Como ustedes saben, yo soy un cohen. Rab Iosef Zundel me bendijo para que pronto merezca servir a Hashem, como lo hicieron mis antepasados en el Beit Hamikdash, donde los cohanim caminaban descalzos cuando cumplían con sus deberes.

Rab Iosef Zundel también me bendijo para que merezca servir como Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) y cargue las doce piedras del joshen (pectoral del Sumo Sacerdote; pero por mí, estaré contento con ser ‘simplemente’ un cohen, y servir a Hashem en Su Santo Templo… ¡Que sea reconstruido rápido en nuestros días!”

M. Frankel

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