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Historias de Mitzvot: No quitar las varas del Aron

Extraido de 613 historias Basadas en los 613 preceptos)

Faltaban veinte años en el futuro para las atrocidades finales del Holocausto; sin embargo, los horrores de la Primera Guerra Mundial llevaron a los judíos a buscar refugio ante el avance del ejército alemán. Las ieshivot eran particularmente vulnerables. Los estudiantes y rabinos de las grandes ieshivot de la Europa de pre-guerra fueron forzados a dispersarse, huyendo por sus vidas. La cuestión de la supervivencia no era fácil. ¿

Qué rumbo debía seguirse? ¿Sería mejor deslizarse por la frontera o permanecer en una aldea tranquila, esperando lo mejor? Los alemanes buscaban matar, pero los rusos no buscaban otra cosa que borrar del todo la religión. ¿Cuál era el camino correcto a seguir?

En épocas desesperadas como esa, algunos de los tzadikim más grandes de la generación decidían usar el Goral HaGra —un método de derivar cursos de acción a través de versículos de la Torá. Sólo aquellos sabios que habían logrado un profundo dominio del conocimiento de la Torá podían atreverse a usar el Goral HaGra y comprender su importancia.

Gigantes como el Jafetz Jaim, rabí Eliahu Dessler y Rabí Aarón Kotler eran conocidos por usar el Goral para determinar su siguiente movimiento. Cuando la Primera Guerra Mundial llegó a lo máximo, Rabí Jatzkel Levenstein, un gigante del movimiento Musar (ética) y Mashguíaj (supervisor) de Mir, se encontró ante un dilema de peligrosas proporciones. él y su familia estaban atrapados en Lituania, bajo la ocupación alemana. él quería cruzar clandestinamente la frontera cerca de la ciudad de Lunshitz, ¿pero era segura? ¿Debía arriesgarse a cruzar? ¿Sería más recomendable quedarse donde estaban y esperar una oportunidad mejor?

Inseguro, Rabí Jatzkel usó el Goral HaGra. El resultado le advirtió claramente que no debía cruzar la frontera, pues el Goral cayó en el versículo en Números “¡No cruces, no sea que una espada venga a tu encuentro!” Rabí Jatzkel consideró la advertencia y permaneció donde estaba, sin ser molestado.

Posteriormente la familia viajó bajo la cobertura de las tinieblas y llegó a la ciudad de Danzig. Nuevamente Rabí Jatzkel estaba inseguro si debía intentar cruzar la frontera. Nuevamente usó el Goral, y esta vez el resultado fue alentador: “¡En todo lugar donde menciones Mi Nombre, Te acompañaré y te bendeciré!”

Rabí Jatzkel y su familia cruzaron a salvo la frontera. Al final de la guerra, Rabí Jatzkel enfrentó una nueva decisión —retornar a la ieshivá de Mir, o ir a Kelm Nuevamente arrojó el Goral HaGra. El versículo resultante detallaba las leyes del Arón Hakodesh (Arca de la Alianza): “Las varas que están en los anillos del Arón no deben ser quitadas” Rabí Jatzkel comprendió que esto quería decir que él debía continuar unido a la misma ieshivá en la que había estado antes: Mir. Rabí Jatzkel permaneció en la ieshivá de Mir hasta su disolución final al principio de la Segunda Guerra Mundial.

M. Frankel

1 comentario
  1. Juan G. Portillo

    Que es el Goral HaGra?.Y felicidades por estas hermosas lecturas que me han ayudado en tiempos dificiles.

    16/08/2018 a las 15:02

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