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Januca
Januca: Significado y reflexiones
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Haz un tiempo para ti mismo

Extraído de Janucá con el Rabí Najmán de Breslov. Por Ioshúa Starret

Se emitieron otros decretos para quebrar el espíritu judío y alejar al pueblo de Dios. No podían observar el Shabat, declarar la Luna Nueva ni realizar la circuncisión.

Hay tantas cosas para hacer en el día que parece que no nos queda tiempo para nosotros. Debemos comer y dormir, cuidar de las necesidades de nuestro cuerpo, y trabajar para mantenernos. Debemos estar un tiempo con nuestras familias y amigos y cumplir muchas otras obligaciones. ¿Cuándo hay tiempo para estar simplemente con nosotros mismos y meditar sobre lo que trata la vida? Incluso cuando te has ocupado de toda tus necesidades, lo único que quieres, o lo único de lo que “eres capaz”, es descansar.

La rueda de la vida es incansable y puede impedirnos todo crecimiento significativo. Es posible que los años pasen, que amasemos fortunas o conocimiento, pero que lo hayamos hecho a expensas de nuestras almas. Hemos llegado a la edad adulta y aún la vida parece vacía.

En esencia, esta es la historia de la humanidad, simbolizada por la declaración del faraón, “Porque son unos holgazanes y por eso gritan diciendo: ‘Vayamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios’. Exijan aún más a los hombres, que estén ocupados para que no hagan caso a palabra falsas” (éxodo 5:8, 9).

El capataz dentro de la conciencia colectiva humana nos lleva a la adicción al trabajo. Deificamos el objetivo de avanzar en nuestras ocupaciones y todo lo demás lo percibimos como mentira y pereza.

Pero aún en Egipto Moisés logró establecer un “día de descanso” (Shmot Rabah 1:28), un día para meditar, un día para reflexionar sobre nuestra situación y decidir conscientemente qué cambios debemos hacer en la vida. Este es el Shabat, el día de descanso – un tiempo para el trabajo espiritual. Este es un momento para volver a conectarse con Dios y encontrar significado en el trabajo físico. Este es el tiempo para entrenarnos en la conexión con Dios, incluso “mientras” realizamos el trabajo físico.

Pero no es suficiente con dedicarse a meditar si no hacemos que esa conciencia de lo espiritual desborde sobre nuestra vida diaria. Sí, tómate un tiempo, un “sábado”; retírate para “alejarte de todo eso”. Pero si no lo trasladas hacia los días de la semana, no has comprendido su objetivo.

La Luna Nueva era en la antigüedad un día no Sabático del mes, dedicado a la meditación (Radak, Samuel I, 20:19). Indicaba que el trabajo espiritual no era sólo algo del Shabat, sino para todos los días de la semana. Debes reestructurar tu vida alrededor de tus objetivos espirituales y asegurarte de lograr lo que tu alma necesita. Sólo entonces te sentirás en contacto con toda la realidad de la vida y encontrarás sentido en los simples actos físicos.

Esto es lo que los griegos no querían – no querían que lo judíos tuvieran tiempo. De modo que no sólo prohibieron el Shabat sino también – y especialmente – la observancia de la Luna Nueva.

Debemos luchar contra los “griegos” con todas nuestras fuerzas e incluso robar tiempo para nosotros. Debemos asegurarnos de tener siempre un tiempo para volver a conectarnos con nuestras almas. La probabilidades en contra pueden parecer insuperables, pero piensa entonces cómo debían haberse sentido los Macabeos.

¡NUNCA PIERDAS LA ESPERANZA! Recuerda que Dios está contigo. Hazlo y verás que puedes.

Ioshúa Starret

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