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D´s, la Creación y el Alma.
Sobre D´s, el Alma y la Unidad
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Hay Uno

1 “HAY UNO y nadie en segundo lugar”. Lo más evidente parece ser a veces lo más escurridizo. El concepto más simple puede parecer insondable y la mente una herramienta inútil. Pero no te dejes dominar por este concepto. La mente puede resolver este dilema con rapidez, y la claridad puede emerger con la misma facilidad con que el calor del sol hace desaparecer la niebla. No se le puede ordenar a nadie hacer algo imposible, de modo que la prueba de la capacidad personal de conocer a D‑os radica en el precepto: “Debes saber este día, y llevarlo a tu corazón, que Hashem es D‑os; en el cielo arriba y en la tierra abajo no hay nada más”.

2 CONSIDERA: Cuando al agua está quieta y la luz del sol reposa sobre ella, el agua reflejará un cuerpo astral. Pero cuando el viento agita el agua formando olas, la luz del sol rebotará contra el agua dando forma a mil reflejos. Cada reflejo parece estar diciendo: “Yo soy un reflejo individual. Estoy aquí, en mi propio lugar, y soy una forma independiente, mientras que tú, allí, eres otro reflejo, que no está en el mismo lugar que yo ni eres de mi mismo tamaño”. Y lo mismo sucede con cada uno de estos innumerables reflejos, cada uno dando fe de su individualidad y carácter único. Cuando se ven estos reflejos en el agua, la mente cree que hay mil destellos, pero cuando los ojos se apartan de las aguas agitadas y se elevan hacia el cielo despejado, se ve que hay sólo uno: hay un único sol que esparce su magnífica luz sobre una masa agitada de agua. Incluso luego de tocar el agua, sigue siendo una sola luz. Es sólo porque el agua está agitada que el reflejo parece quebrarse y dar forma a muchos destellos, pero en realidad hay siempre una sola luz. Y lo mismo sucede con nosotros. ¡Aunque parezcamos, con buena razón, ser muchos en realidad somos uno solo!

4 CONSIDERA: La mesa es una mesa y la silla es una silla. No obstante, cuando se las ve con un microscopio, la distinción entre mesa y silla desaparece y se ven pequeños puntos o líneas desordenadas. Esto también desaparece cuando observamos con mayor profundidad y llegamos a los átomos. Los átomos le abrirán paso a lo subatómico, lo subatómico le abrirá paso a otra percepción, y una cosa le abrirá paso a otra hasta que finalmente llegaremos al mismísimo Lugar,  que es indudablemente uno solo

7 CONSIDERA: Un par de gafas equipadas con una capacidad de visión microscópica y otra normal. Primero observa la mesa microscópicamente, luego aprieta el botón para verla normalmente… una y otra vez… moléculas… mesa… moléculas… mesa… En ningún momento la mesa se convierte en una pila de moléculas para volver a transformarse luego en una estructura que llamamos mesa. La mesa sigue estando presente incluso cuando lo único que se vea sean moléculas, y el hecho de que se cambie la perspectiva y la visión sea la de una“mesa” no implica que las moléculas se evaporen. Tanto la mesa como las moléculas existen al mismo tiempo. Entender que todo es uno no contradice ni la perspectiva de las moléculas ni la de la mesa. Estas formas no son una ilusión de la que haya que huir, sino una herramienta que debe emplearse para el logro de la meta de la creación; no son una ilusión, sino una revelación que ha de elevarse, como lo declara el profeta Ieshaiá (Isaías): “Santo, Santo, Santo es [Hashem], Señor de las Huestes; toda la tierra está llena de Su gloria”.

13 CONSIDERA: Libre albedrío del hombre vs. destino Divino. El libre albedrío del hombre proclama la habilidad humana de elegir el bien o el mal, como está declarado: “Pongo ante ti este día la vida y el bien, la muerte y el mal…la bendición y la maldición; por consiguiente,elige la vida…”. El destino Divino implica que nada escapa a la Voluntad de D‑os. “¿Acaso puede alguien ocultarse en algún lugar secreto donde Yo no lo vea?”. ¿Tiene el hombre libertad de elección, o limita D‑os la libertad del hombre sabiendo qué elegirá? Si D‑os sabe, con certeza que alguien recorrerá cierta senda, ¿tiene realmente esa persona la libertad de elegir? ¿No está ya predeterminado?Y si el hombre no tiene libertad de elección, ¿por qué debe pagar por sus acciones? Como está dicho: “El que siembra iniquidad cosechará vanidad…”, “Los que aran iniquidad y siembran perversidad, cosechan lo mismo”y “Yo también les haré esto”. ¿D‑os controla o D‑os le cede el control al hombre? ¡D‑os controla y D‑os le cede el control al hombre! Esto no es algo contradictorio ni falto de evidencia que exija una comprensión intuitiva.

D‑os controla todo y lo hace todo el tiempo. No hay ni una sola brizna de hierba ni sistema solar que escape a Su Señorío eterno ni un solo instante.D‑os es Omnipresente y Omnipotente. Entonces ¿qué elección le que da al hombre? La respuesta es una cuestión de perspectiva. El hombre tiene libertad de elección, pero el libre albedrío, que parece ser una opción humana, es en realidad D‑os disfrazado de la elección del hombre. La Vida del hombre dentro del hombre, como hombre, también esD‑os. “Bendita sea la Vida de todos lo mundos”. El hombre es limitado; entonces al permitir la existencia del hombre, ¿se ha limitado D‑os a Sí Mismo? ¿Cómo puede limitarse lo Ilimitado? D‑os no se ha limitado a Sí Mismo por haber creado lo que parecen ser limitaciones. Cuando miramos un túnel no nos limitamos, sino que meramente centramos nuestra visión en él. No hemos limitado nuestra capacidad visual, sino que hemos sólo limitado lo que estamos mirando. D‑os, al mirar por medio de los ojos limitados que ha creado y puesto en el hombre, no se ha limitado a Sí Mismo, sino que está sencillamente mirando a través de una herramienta limitada. En el hombre, D‑os centra una porción de Su Visión Eterna a través del ojo limitado para producir las distinciones requeridas para que siga existiendo  la Vida dentro del marco de la creación. Entonces ¿tiene el hombre libre albedrío? Sí. D‑os, actuando como hombre, elige libremente dentro de las capacidades propias del hombre.

¿D‑os sabe lo que elegirá el hombre? Sí. Nada escapa al Todo. ¿Esto se contradice? No.Ambos aspectos existen a la vez. Cuando la atención está centrada en el hombre, parece ser que los que eligen son el hombre y su libre albedrío. Cuando la atención está centrada en D‑os, se ve que el que elige es el Omnisciente. ¿Se limita D‑os a Sí Mismo por haber creado lo que parecen ser limitaciones? No. Él sigue siendo todo. Incluso después de la aparición de la creación y la distinción, D‑os permanece inalterable. En el arco iris, todos los colores están contenidos dentro de la luz blanca. Sólo después de que la luz pasa a través de un prisma, el aspecto del color se hace visible. Un aspecto de la luz, es decir, el color, se ha puesto de manifiesto, pero la luz no se ha vuelto limitada porque se haya revelado uno de sus aspectos. D‑os, el Todo, no se vuelve limitado cuando Su creación se hace evidente. La creación es la concreción de la Voluntad del Creador. A diferencia de un creador terrenal, como un carpintero, que hace una mesa con la materia preexistente y luego la abandona, D‑os crea algo a partir de la nada y debe entonces sostenerlo constantemente. Logra esto con Su Voluntad vivificante, que si fuera eliminada, D‑os lo prohíba, haría que la creación volviera a la nada.

Gutman Locks

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