Estudiando
4.Shelaj Lejá
El Libro de Bamidbar (Números)
+100%-

Farbrenguen: Likutei Sijot 1

Extraido de Sijot en español

Una Antologia de Alocuciones del Lubavitcher Rebe Rabí Menajem Mendel Shneerson Sobre las Lecturas Semanales de la Torá y Ocasiones Especiales del Calendario Judío
Un proyecto de Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch

Bsd.
En ocasión de Shabat Parshat Shlaj publicamos la Sijá correspondiente a la Sección Shlaj, del Volumen II de Likutei Sijot.

Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch agradecerán sus comentarios y/o correcciones. Contacto: info@sijotenespanol.org.ar y info@kehot.com.ar. Asimismo, para dedicar fascículos del Likutei Sijot contactarse con info@sijotenespanol.org.ar o al Teléfono 54 11 4504 1908.
Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las notas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE). Cuando aparece en el texto ‘’Mi suegro, el Rebe (anterior)’’, el Rebe hace referencia a su antecesor Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, 6to. Rebe de Jabad.
18 de Siván de 5767
Textos originales: Likkutei Sichos (© Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

1. [La Torá relata al comienzo de la Sección Shlaj que Moshé envió doce personas, una por cada Tribu, para explorar la Tierra de Israel. Luego de que el texto bíblico enumera a los doce hombres elegidos para esta misión,] la Sección Semanal [se detiene y] cuenta que [Moshé tuvo una actitud muy especial para con uno de ellos, Iehoshúa, su discípulo más directo, y dice:] “…y Moshé llamó a Hoshéa, el hijo de Nun, Iehoshúa”. Al respecto dice la Guemará que Moshé rezó [pidiendo:] “Que Di-s ([Este Nombre Divino es deletreado] Iud-Hei) te salve del consejo de los espías”.

Debemos dilucidar [esta actitud de Moshé]: Si tomamos en cuenta que los espías eran, al momento de ser designados, personas justas y rectas, tzadikím, –y en realidad indefectiblemente debía ser así, pues de otra manera Moshé no habría accedido a enviarlos (ya que la elección de los espías y su misión dependía [exclusivamente] de Moshé, como declara el versículo: “Envía para ti…”, es decir de acuerdo a tu juicio’)–, ¿por qué oró entonces [por Iehoshúa, pidiendo]: “que Di-s te salve del [mal] consejo de los espías”? [¿Cómo se podía pensar que personas íntegras darían un mal consejo?] [Por otro lado,] si consideramos que los espías eran personas rectas, y la plegaria de Moshé por Iehoshúa se debía a su temor de alguna contingencia, ¿por qué rezó sólo por Iehoshúa y no por todos [los demás espías]?

2. La Guemará señala: “Tal es la estrategia del Instinto del Mal –Iétzer HaRá-: Hoy te dice ‘haz esto’ [que no es tan grave], mañana te dice ‘haz aquello’ [que es un poco más grave], hasta que [finalmente]
te dice, ‘ve y haz idolatría…’”. La intención de este dicho talmúdico es explicar cómo es posible que el judío cometa un pecado. Un judío, descendiente de Avraham, Itzjak y Iaacov, y que posee un alma de la que fuera dicho: “El alma que Tú me has dado es pura; Tú la has creado, Tú la has formado, Tú la has insuflado dentro de mí, y Tú la preservas dentro de mí” – [con semejante potencial espiritual interior,] ¿cómo es posible que viole un mandamiento de su Creador? A ello responde la Guemará: “Esta es la estrategia del Iétzer HaRá…”. Una transgresión no es un acto espontáneo, sino más bien se desarrolla de manera gradual, es el resultado de un proceso.

En [la observancia de] las mitzvot existe el grado de hidur mitzvá (embellecer la mitzvá). Por otro lado, es posible realizar [el acto correspondiente a] una mitzvá sin haber cumplido con la obligación [que ella impone]. En principio, el Iétzer HaRá argumenta: “¿Por qué debes cumplir la mitzvá con hidur? Llévala a cabo stam – apenas tal cual exige la ley, [sin agregado alguno]”. En la próxima oportunidad, el Iétzer HaRá lo inducirá a observar la mitzvá en la medida de los requerimientos mínimos su.cientes en casos de urgencia. Así, gradualmente se apodera de la persona hasta llegar a incitarla a cometer una prohibición.

Si lo descripto se aplica a cada mitzvá individual, es decir, que si somos indulgentes en una mitzvá automáticamente damos cabida a la posibilidad de violar una prohibición, [el mismo principio se aplica] con mucha más razón respecto de la mitzvá de Ahavat Israel – el amor al prójimo–, pues ésta es la base de todas las demás mitzvot, como está escrito en el [Talmud] Ierushalmí: “Rabí Akivá dijo: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’ constituye un gran principio [global] de la Torá”. Por lo tanto, siendo indulgentes en el amor al prójimo podemos llegar a todo lo contrario – Di-s nos libre.

3. En relación con al amor al prójimo, la Guemará [ilustra el concepto y] relata [el siguiente episodio]: “Una persona que quería convertirse [al judaísmo] fue a ver a Shamái y le dijo: ‘Enséñame toda la Torá mientras estoy parado sobre un solo pie’. Shamái lo echó con una regla de medición. Entonces, este hombre fue a lo de Hilel, y al formularle el mismo pedido, Hilel le respondió: ‘Aquello que odias, no se lo hagas a tu semejante; esto es toda la Torá, lo demás es su explicación’”.

Este episodio plantea el siguiente interrogante: el hecho de que [un Sabio como] Hilel haya dado esta respuesta indica que es absolutamente correcta y verdadera. Entonces, ¿por qué Shamái, [cuya sabiduría no era menor a la de Hilel,] no respondió de la misma manera?
La explicación del concepto es la siguiente:
En la avodá (servicio a Di-s) y forma de ser de los tzadikím hay dos modalidades [generales]. Un enfoque se asocia con la conducta personal del tzadík, cómo es el tzadík consigo mismo. Se trata de una conducta regida por la guevurá (rigidez y estricto auto-control) que consiste en elevarse y desconectarse de lo mundano, de la realidad física de la Creación. Así, en Likutei Torá se explica que la observancia de las mitzvot por parte de éstos es esencialmente espiritual, como el caso de Rabí Shimón bar Iojái mientras se ocultó en la cueva.

Sin embargo, esta avodá no la pueden aplicar todos. Es apropiada [sólo] para los tzadikím que, hallándose aquí “abajo”, [en la realidad física,] tienen la capacidad de estar “arriba”, [en la dimensión espiritual]. Este servicio no tiene cabida en [los parámetros limitados propios de] el plano concreto y físico de la creación, conforme lo que dijera [el mismo] Rabí Shimón bar Iojái: “Si la persona ara y siembra ¿qué será de la Torá?”. Así, la Guemará concluye diciendo que “muchos siguieron el camino de Rabí Shimón bar Iojái pero no tuvieron éxito”.

El mismo concepto se aplica a Beit Shamái (la Escuela de Shamái). Su [estilo de] avodá y conducta estaba regida por guevurot (estricta severidad). De hecho, como se explica en Likutéi Torá, el nombre “Shamái” proviene de la expresión “ha-sham (‘aquel que mide’) sus senderos”, es decir, todo debe ser medido y calculado. Por lo tanto, para ellos [los integrantes de la Escuela de Shamái, debido a su nivel espiritual], éste era un enfoque correcto; sin embargo, en relación al mundo [en general, este sistema] no tenía cabida. A ello se debe que la ley –Halajá– no queda establecida de acuerdo al punto de vista de Beit Shamái, y mucho menos cuando su opinión contradice la de Beit Hilel.

Ahora entendemos que cuando el potencial prosélito fue a lo de Shamái y le dijo “Enséñame toda la Torá mientras estoy parado sobre un solo pie”, respecto de la conducta rígida de Shamái, basada en una disciplina y severidad –guevurá– que lo apartaba del mundo, aquel pedido era [realmente] incompatible, [y por eso,] lo expulsó con una regla de medición. La regla de medición es un indicador de medida; en el contexto de la estructura de restricciones y limitaciones del enfoque de Shamái, el pedido del prosélito estaba fuera de lugar. Pero cuando esta misma persona fue a lo de Hilel, cuyo nombre significa “behilo neró” (‘Su luz ilumina’) –lo que alude al aspecto de jésed (bondad y afabilidad) y hamshajá (proyección)–, éste encontró también lugar para aquel y le dijo que por medio de Ahavat Israel se accede a toda la Torá.

4. [Para desarrollar el concepto del amor incondicional al prójimo] el Zohar señala el contraste entre tres tzadikím, cada uno de los cuales vivió en una generación que no era como debería ser [y tuvieron diferentes actitudes ante la realidad que les tocó enfrentar. Ellos son]: Nóaj, Avraham, y Moshé. En la generación de Nóaj, cuando el diluvio estaba por desatarse, Nóaj rezó sólo por sí mismo y por los miembros de su familia, sin interesarse por el resto de su generación. Sólo cuando la gente venía a él y le preguntaba por qué construía el arca, él le contaba que el Todopoderoso estaba por traer un diluvio al mundo y le reprochaba su mala conducta. Esto sucedía solamente cuando las personas se le acercaban, pero él no iba a ellas. El Zohar critica severamente este modo de conducta.

[En contraste,] Avraham no esperaba que la gente acudiera a él; en cambio, “él proclamaba allí el Nombre de Di-s, Di-s del universo”; él iba a todos y difundía Divinidad en el mundo. Pero, de todos modos, su avodá [en este sentido, también era limitada, pues] consistía en transformar a todos [los que entablaban contacto con él] en tzadikím. Él no rezó por aquellos que no lo eran. Ante el decreto [de destrucción] que pesaba sobre Sedóm, Avraham imploró a Di-s: “Quizás hay… tzadikím en la ciudad”, y si fuera así, en mérito de ellos la ciudad no debería ser destruida. Pero cuando se le dijo que ni siquiera había diez tzadikím, “Avraham retornó a su lugar” y no presentó [ante Di-s] más argumentos [para salvar la ciudad].

La conducta [y el estilo] de Moshé, el Pastor Fiel, fue [totalmente] diferente: Cuando el pueblo judío pecó, Moshé exigió a Di-s que perdonara a todos los judíos, incluso a los reshaím –pecadores–. No sólo no adoptó la conducta de Nóaj –quien rezó sólo por sí mismo y su familia–, sino todo lo contrario: Moshé [fue tan lejos] que llegó a decir: “Si no [perdonas sus pecados,] bórrame, por favor, de Tu libro, [el libro] que Tú has escrito”. Nuestro Maestro Moshé se puso a sí mismo en peligro en beneficio de todos los judíos. Si bien desde un punto de vista estrictamente racional no tenía sentido rezar a favor de aquellos que habían pecado –adrede– con el Becerro de Oro, sin embargo, Moshé [se puso a sí mismo de lado olvidándose de sí y] arriesgó su propia persona intercediendo a favor de ellos con poderosa devoción y con un auto-sacrificio –mesirut nefesh– que trasciende la razón y la lógica. El Zohar, el alma de la Torá, se refiere sólo a esta conducta como “perfecta, el modo en que debe ser”.

Éste es el camino a seguir a partir de Matán Torá –la Entrega de la Torá–, y el mismo constituye la señal distintiva del [verdadero] Pastor Fiel. El Líder de una generación, especialmente después de Matán Torá, [se entrega a sí mismo y] se pone en riesgo en beneficio de todos los judíos, sin excepción, más allá de si su actitud tiene una explicación lógica o no. El no se retrae y encierra en un ‘arca’ junto con ‘sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos con él’, sin interceder en beneficio de los otros porque a fin de cuentas son… Por una actitud como esta “las aguas del diluvio son llamadas con el nombre de aquella persona”.

Un Pastor Fiel se expone al peligro en beneficio de su generación al grado del auto-sacrificio literal, incluso si se trata de la “generación del desierto” de la cual Rabí Akivá dijo –pese a que amaba a todo judío y enseñó que “‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ es un principio cardinal de la Torá”– que ésta no tiene parte en el Mundo Venidero. Moshé, el Pastor Fiel, se arriesgó incluso por ellos y, de hecho, quedó [y fue sepultado] en el desierto por su causa. Así, el Midrash comenta s el versículo “El (Moshé) hizo la justicia de Di-s y sus ordenanzas junto a Israel” diciendo que Moshé se quedó en el desierto a fin de traer consigo a aquella generación [luego de la Resurrección de los Difuntos a la Tierra Prometida].

5. Ahora podemos entender por qué Moshé rezó sólo por Iehoshúa, “que Di-s te salve del consejo de los espías”, y no hizo lo propio también por los demás. La Filosofía Jasídica explica que la razón de que los espías no quisieran entrar a la Tierra Prometida se debía a que no querían verse involucrados con el materialismo del mundo. Durante su estadía en el desierto, los judíos no tuvieron que ocuparse de cuestiones materiales [y se dedicaban por entero a lo espiritual], pues su pan provenía del Cielo [el Maná], obtenían agua del Manantial de Miriam, e incluso sus vestimentas eran limpiadas y planchadas por las Nubes de Gloria. En consecuencia, no deseaban abandonar el desierto y entrar a la Tierra Israel, ya que allí deberían ocuparse del arado, el sembrado, etc.

Puede ser que para los espías mismos este tipo de vida [del desierto, ajena a todo contacto con lo mundano] haya sido buena, como se mencionara antes, que hay tzadikím cuya conducta se basa en guevurot, [la dedicación a la propia elevación espiritual apartándose de la realidad física]. Pero no así [se conduce] el Pastor y Líder de la generación; él, cuya tarea es la de llevar a concreción el propósito Divino de transformar este plano material de la Creación en una morada para Di-s –dirá batajtoním–, debe auto-anularse, [lograr un estado de sumisión a la Voluntad Divina que lo lleve a] ponerse a sí mismo totalmente de lado, para “descender” y dedicarse a la problemática de su generación.

Fue por ello que Calev [–otro de los doce espías–] no se asoció a sus colegas [en su reporte negativo]. El estaba totalmente entregado a Moshé, el Líder de la generación, con absoluta sumisión –como fuera dicho: “Calev acalló al pueblo acerca de Moshé”–. Y como Moshé estaba en el nivel de anulación total de venájnu ma, es decir, una auto-anulación hasta el punto de “no ser”, en Calev [entregado a Moshé por entero] “imperó otro espíritu”.

Así, se entiende por qué Moshé rezó sólo por Iehoshúa. Moshé sabía que Iehoshúa lo sucedería como Líder de la generación, pues “Eldad y Meidad profetizaban en el campamento: ‘Moshé morirá y Iehoshúa conducirá a los judíos a la Tierra’”. Por eso rezó Moshé por él [diciéndole] “que Di-s te salve del consejo de los espías”: por más que ellos eran personas íntegras, [y de acuerdo a su nivel espiritual y modo de servir a Di-s podían estar en lo correcto,] el Líder, sin embargo, debe entregarse a cada uno, a todo el pueblo.

(De la Sijá de Shabat Parshat Shlaj 5715)

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