Estudiando
7. Behar-Bejukotai
El Libro de Vaikrá (Levítico)
+100%-

Farbrenguen: Likutei Sijot 1

Extraido de Sijot en español

Bsd.
En ocasión de Shabat Parshat Behar – Bejokotai publicamos parte de la Sijá correspondiente a la Sección Bejukotai, del Volumen I de Likutei Sijot.

Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch agradecerán sus comentarios y/o correcciones. Contacto: info@sijotenespanol.org.ar y info@kehot.com.ar. Asimismo, para dedicar fascículos del Likutei Sijot contactarse con info@sijotenespanol.org.ar o al Teléfono 54 11 4504 1908. Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las notas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE). Cuando aparece en el texto ‘’Mi suegro, el Rebe (anterior)’’, el Rebe hace referencia a su antecesor Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, 6to. Rebe de Jabad.
19 de Iyar de 5767
Textos originales: Likkutei Sichos (© Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

1. La Sección Semanal, Bejukotái, comienza [con el versículo]: Im bejukotái teléju – Si en Mis ordenanzas andaréis… [Yo daré vuestras lluvias en su tiempo…”]. [Sobre estas palabras] la Guemará declara que [aquí] “no se trata de un ‘si’ condicional, sino que es una petición”. Es decir, en este caso la palabra im (“si”) no denota una condición –”si es que… [entonces…”]– como sucede en muchos otros pasajes [bíblicos], incluso en esta misma Sección –”Im, si no Me escucharéis… y si Mis ordenanzas… [entonces…]”–; aquí, en cambio, “si” denota una petición: El Todopoderoso ruega, como si fuera, a los judíos: “Anden en Mis ordenanzas – esfuércense en [el estudio de] la Torá”.

Esta expresión –que es al mismo tiempo una ordenanza y un pedido– confiere asimismo las fuerzas necesarias para cumplirla, y constituye a su vez una promesa [de Di-s] a cada judío de que “andarás en Mis ordenanzas”, como esté escrito: “Ningún desterrado de El [por sus pecados] quedará desterrado”, [sino que finalmente se arrepentirá y regresará a Di-s].

2. Encontramos estos dos conceptos, “ordenanza” y “promesa”, también en la mitzvá de Ahavat Hashem (Amor a Di-s).
Sobre el versículo “Amarás a Di-s, tu Señor” el Alter Rebe ofrece dos explicaciones: a) “tú debes amar”, [es decir, Di-s ordena que el judío Lo ame]; b) “tú amarás”, [Di-s promete que el judío Lo amará]. También en este caso ambas interpretaciones están ligadas entre sí, pues la orden emanada desde lo Alto confiere asimismo las fuerzas necesarias [para llevarla a cabo] y constituye la promesa [Divina] de que así será, como se explicara antes.

El “amor [a Di-s]” es la raíz de todos los 248 Preceptos Positivos (“Harás”), incluyendo el de “temer a Dios” que es la raíz de todos los 365 Preceptos Negativos (“No harás”). Resulta, por lo tanto, que el amor a Dios es, a fin de cuentas, la raíz de todas las 613 mitzvot de la Torá.
Y así como respecto del amor [a Di-s] hay una “orden” y una “promesa”, del mismo modo sucede en cuanto a todas las 613 mitzvot: todas están incluidas en el versículo: “Si –Im– (un término que indica petición y promesa) andaréis en Mis ordenanzas, y observaréis Mis mandamientos y los haréis…”.

3. Otra interpretación señala que la palabra bejukotái (“en Mis ordenanzas”) alude a las mitzvot en general.
Existen tres clases de mitzvot: mishpatím, eidot y jukím. [Las mitzvot de la categoría de] mishpatím son aquellos preceptos que y el sentido común y] la lógica nos compele a cumplir incluso si no hubieran sido ordenados por la Torá. Las mitzvot de [la categoría de] eidot no son principios racionales en mérito propio, pero una vez que la Torá dispuso su cumplimiento la razón humana los acepta. Jukím, [por su parte,] son aquellas mitzvot que no tienen cabida en el entendimiento racional, por ejemplo preceptos tales como los de shaatnez, la Vaca Roja, y otros.

[Ahora bien,] cuando el versículo utiliza el término bejukotái (un término derivado de jukím), si bien alude [de manera global] a todas las mitzvot, [emplea no obstante este término pues] quiere señalar que incluso los eidot y los mishpatím que sí pueden entenderse racionalmente, deben ser observados, sin embargo, con sumisión absoluta [a Di-s] –kabalát ol–, exactamente del mismo modo en que se observan los jukím, [sobre los que se ha dicho:] “Un decreto Yo he decretado, una imposición Yo he establecido”.

Si bien la observancia de las mitzvot no debe sustentarse en la razón, sino [que, por el contrario, debe fundamentarse] en [la sumisión absoluta al Yugo del Cielo,] kabalát ol, se debe sentir, no obstante, deleite [en su cumplimiento]. Es más, este deleite [que la persona siente al observar las mitzvot con kabalát ol] es muy superior [a cualquier otro placer, incluso al que genera la comprensión racional]. En relación con este concepto es conocido el análisis [desarrollado en la filosofía jasídica] acerca del servicio de un éved neemán –un sirviente fiel– y un éved pashut –un sirviente común–: el placer del éved (sirviente) es el deleite de su amo.

Este concepto se insinúa en la expresión teléju (“andaréis”): Aunque [en las Escrituras] se alude a [un servicio a modo de] bejukotái –un servicio a Di-s llevado a cabo con kabalát ol [como lo denota la palabra bejukotái, derivada de jukím, es decir, un servicio que trasciende la razón–, esta sumisión absoluta e incondicional a Di-s] debe llevarse a cabo, no obstante, a modo de “teléju – andaréis”, [es decir, transitando ese camino con vigor y entusiasmo, placer y vitalidad], cuyo significado, en su más auténtica expresión, es “andar” avanzando [de manera continua] –bli gvul–, sin ninguna clase de limitación.

La capacidad para proceder de este modo no puede provenir de las fuerzas interiores y restringidas [–intelecto y emociones–] del alma, sino de una fuerza makíf, [aquella facultad del alma que permite al ser humano trascender sus propios límites, como es el caso de la facultad del] deleite, [que suscita, desde lo más profundo del alma, la] vitalidad [y el entusiasmo que le permiten superar todas las barreras y limitaciones].

La expresión im [del versículo en cuestión,] que alude al “ruego” y “promesa” de Di-s, no alude exclusivamente al acto mismo de la mitzvá –el que constituye el “cuerpo” del precepto– sino también al modo en que la mitzvá ha de ser observada: “bejukotái teléju – En Mis ordenanzas andaréis” – es decir, se ha asegurado a cada judío que observará las mitzvot con la vitalidad propia del kabalát ol.

4. La recompensa [Divina] por servir a Di-s del modo expuesto es, [como se declara en el versículo siguiente:] “Yo daré vuestras lluvias en su tiempo…”. [Las Escrituras se refieren no sólo a las lluvias necesarias en su tiempo preciso para los campos, sino también a las] “lluvias en su sentido espiritual”. Lluvias en el sentido espiritual significa “Mi doctrina, [la Torá,] goteará como la lluvia”. En un nivel más sublime, alude a la luz [espiritual] de la Torá, y en un nivel más excelso aún a la Torá que enseñará el Mashíaj. [Para tener noción de cuán excelsas serán las enseñanzas del Mashíaj, nuestros Sabios declaran que,] en comparación con la Torá que enseñará el Mashíaj, la Torá estudiada en el presente se considera una mera “vanidad”.

Y como consecuencia de las “lluvias espirituales”, también habrán “lluvias en su tiempo” en la realidad física, literalmente. La bendición material será tal que lo físico no sólo no interferirá con el servicio a Di-s sino que, por el contrario, [beneficiará y] asistirá a dicho servicio. Es en este espíritu que se declara [en el Talmud]: “Aún no he comido carne de toro…” ([Rabá, el autor de esta frase talmúdica, expresaba que] hasta tanto no ingirió carne de toro no tuvo suficiente poder de concentración). Así, la bonanza material nos permitirá servir a Di-s con serenidad espiritual y amplitud mental.

5. En [los Discursos Jasídicos de] Likutéi Torá sobre esta Sección Semanal se explica que todos los conceptos vertidos en la tojajá son, de hecho, bendiciones. (Por ejemplo: el versículo que expresa que “diez mujeres habrán de hornear su pan en un horno” significa que las diez facultades del alma se verán enardecidas (“horneadas”) [por el fogoso amor que resulta de la meditación] en el “Uno”). Pero estas bendiciones [se enuncian como lo contrario porque] son tan sublimes que no pueden “descender”, [es decir, percibirse con los cinco sentidos] de manera manifiesta [en toda su intensidad, tal cual son;] por ello deben [ocultarse con un “velo” y] expresarse de esta manera [tan peculiar].

El [Rebe] Tzemaj Tzedek, en una nota [al margen, sobre este escrito del Likutéi Torá,] dice que la misma explicación se aplica al siguiente episodio relatado por la Guemará: Rabí Shimón bar Iojái envió a su hijo a ver a Rabí Ionatán ben Asmái y a Rabí Iehudá ben Guerím para que estos lo bendijeran. Cuando regresó a su padre, le contó lo que ellos le habían dicho y se quejó de que éstas no eran bendiciones sino todo lo contrario. Rabí Shimón le explicó que todo lo que le habían dicho eran por cierto bendiciones, y procedió a explicárselas.

Pero, ¿por qué bendijeron los Sabios [al hijo de Rabí Shimón] con expresiones que podían malinterpretarse? Rabí Shmuel Aidels (Maharshá) sugiere que éstos quisieron hablar lejadudei (para agudizar el intelecto). El Rebe Tzemaj Tzedek, sin embargo, opina que le parece más acertado tomar esta historia tal cual, y explica que dado que estas bendiciones eran tan excelsas, los Sabios tuvieron que expresarlas [veladas] de la manera en que lo hicieron.

6. Sin embargo, si estas bendiciones eran tan elevadas que debían ocultarse [en palabras que parezcan lo contrario,] ¿cómo podía interpretar Rabí Shimón bar Iojái [su verdadero significado] de manera tan abierta?
Lo podremos entender en el contexto de la premisa explicada en el Tania, que las aflicciones y sufrimientos [humanos] son [en realidad] bondades [provenientes] del [espiritual] “mundo oculto”, el nivel [expresado místicamente en las dos primeras letras] Iud y Hei [del Divino Nombre Inefable de Cuatro Letras, el Tetragrámaton;] y a ello se debe que ahora se manifieste “como una sombra y no como una luz y bondad visible”.

[Esto es así pues el “idioma” y los códigos del “mundo espiritual oculto” son diferentes e incompatibles con los de la realidad física; por lo tanto, cuando se manifiestan al hombre tal cual son en su fuente espiritual, sin el “filtro” necesario, producen sufrimiento; pero] cuando los sufrimientos son aceptados con alegría, [a sabiendas de que en el fondo constituyen “bendiciones ocultas”,] nos hacemos acreedores a que [como expresa el versículo: “Aquellos que Lo aman] serán como el sol cuando sale con todo su poderío”; [“sol” alude a la radiación espiritual del “mundo oculto” que se percibirá y será asimilada por el ser humano, sin causarle sufrimiento]. Esto sucederá en el Futuro Venidero, [en la Era Mesiánica,] cuando los sufrimientos del presente se volverán un bien visible y manifiesto.

En aquellas almas cuya función es la de revelar Pnimiut haTorá (la faceta interior, mística, de la Torá), ya ahora brilla la revelación [espiritual] del Futuro Venidero. Por eso, Rabí Shimón bar Iojái –cuya misión era la de revelar Pnimiut haTorá, – pudo interpretar aquellas bendiciones de manera manifiesta. En él ya brillaba “el sol saliendo con todo su poderío”, y por lo tanto también ahora, [antes de la Era Mesiánica,] ya veía [en las expresiones aparentemente negativas de los Sabios,] las bendiciones.
Es por esto que la interpretación de la tojajá como bendiciones es explicada precisamente por la filosofía jasídica: pues estas enseñanzas son las que trasmiten de manera abierta y manifiesta el pnimiut, el sentido interior, de la Torá.

7. La revelación del significado [oculto] de las bendiciones está ligado a Pnimut haTorá. Así, tal como Rabí Shimón bar Iojái reveló Pnimiut haTorá a todos [los judíos,] del mismo modo pudo interpretar las bendiciones también para su hijo, pese a que éste, en aquel momento, no tenía todavía una talla espiritual tan elevada. (Esto puede percibirse en el hecho que la Guemará no lo menciona por su nombre, sino que dice simplemente que Rabí Shimón “dijo a su hijo”, y también en que Rabí Shimón lo enviara a recibir una bendición de Rabí Ionatán ben Asmái y Rabí Iehudá ben Guerím [precisamente para que ésta le ayudara en su servicio espiritual]).

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