Estudiando
5. Ajarei Mot - Kedoshim
El Libro de Vaikrá (Levítico)
+100%-

Farbrenguen: Likutei Sijot 1

Exraido de sijot en español

Bsd.
En ocasión de Shabat Parshat Ajarei – Kedoshím publicamos la Sijá correspondiente a la Sección Ajarei, del Volumen I de Likutei Sijot.

Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch agradecerán sus comentarios y/o correcciones. Contacto: info@sijotenespanol.org.ar y info@kehot.com.ar. Asimismo, para dedicar fascículos del Likutei Sijot contactarse con info@sijotenespanol.org.ar o al Teléfono 54 11 4504 1908.
Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las notas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE). Cuando aparece en el texto ‘’Mi suegro, el Rebe (anterior)’’, el Rebe hace referencia a su antecesor Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, 6to. Rebe de Jabad.
5 de Iyar de 5767
Textos originales: Likkutei Sichos (© Kehot Publication Society, Brooklyn, NY) Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt
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1. Sobre el versículo [final de la Sección Semanal Ajarei:] «Protegerán Mí mandamiento», la Guemará dice [que el sentido del mismo es] “provean de protección a Mi mandamiento”. Este versículo constituye el fundamento para las reglas de precaución instituidas por los Sabios, y también para las medidas de prevención que cada judío debe fijar para sí mismo, con el objeto de tomar distancia incluso de cuestiones permitidas, a fin de evitar incurrir en alguna prohibición.

[Es decir, las 365 mitzvot prohibitivas, que son parte de “Mi mandamiento”, deben ser “protegidas” por los Sabios judíos, al establecer reglas que alejen a la persona de la transgresión. Asimismo, cada judío individualmente debe fijar para sí normas de conducta que lo aparten incluso de cuestiones permitidas a fin de no caer en el pecado].

En este espíritu, los libros de musar –ética judía- señalan que es necesario tomar medidas restrictivas en cien áreas de lo permisible para evitar traspasar los límites de tan sólo una prohibición.

2. Hay quienes erróneamente argumentan: “¿Por qué debemos buscar nuevas restricciones? Es comprensible que debemos respetar lo que prohibieron nuestros Sabios a lo largo de las generaciones, pues ello se enmarca en [la declaración del versículo:] ‘No te apartarás de lo que ellos te digan…’; pero aun así, no hay que esmerarse en ello extremadamente, pues se trata “no más” que de decretos rabínicos. Siendo así [–concluye este razonamiento-] con más razón debemos evitar nuevas restricciones, ‘¡es bastante ya con lo que la Torá te prohibió!’”.

Como evidencia a su pensamiento, ellos citan lo dicho en el [Talmud] Ierushalmi, que [el alma de] la persona, [después de su vida física,] deberá “rendir cuentas” por todo alimento que vio y no consumió. Más aún –argumentan ellos- ya de por sí es difícil observar todo lo que se nos ordenó, por lo tanto, no es conveniente agregar más restricciones y exigencias, ya que esto puede conllevar a perder, Di-s nos libre, [todo contacto con lo que originalmente Di-s nos exige en la Torá, que en realidad es] lo principal [a tener en cuenta]. ¡Demasiadas restricciones pueden llevar a que nos apartemos totalmente del camino de la Torá, Di-s libre!

Ellos basan este argumento tomando como referencia al pecado del Árbol del Conocimiento [del Bien y del Mal], que es la raíz de todos los pecados: [El pecado se originó] debido al agregado de una prohibición que Di-s no ordenó, [es decir,] se adicionó a la orden Divina de “no comerás de él”, la restricción extra de “no lo tocarás”. Esto fue la causa del pecado.

3. Todo este razonamiento, sin embargo, constituye una gran equivocación. La contestación a ello es la siguiente: Todos [los mandamientos de la Torá] fueron dados por un solo Pastor. En virtud de la prohibición de “no te apartarás [de lo que ellos te digan”,] incluso los dictámenes de los Sabios asumen toda la fuerza y rigurosidad de las leyes deoraitá, [aquellas que se originan en el texto bíblico]. Y las diferencias [que a veces surgen en la aplicación práctica,] entre los preceptos deoraitá (bíblicos) y los derabanán (aquellos de origen rabínico), se basan en la premisa establecida por la Torá [misma], la Torá quiere que si surge una duda respecto de una ley [que se origina en los versículos] de la Torá seamos intransigentes, y si la duda es concerniente a una ley rabínica, nos guiemos según la opinión más condescendiente, etc.
El mismo criterio se aplica a la obligación que cada judío tiene de auto-restringirse en cuestiones permitidas, pues ello mismo está ordenado en la Torá, como está escrito: “Protegerán Mí mandamiento”.

[Para completar y sintetizar la idea:] Sumado a la mitzvá positiva de “Santos seréis…”, “Y santifíquense”, [que se aplica al implementar el dicho talmúdico], “Santifícate, [aléjate,] de aquello que te está permitido”, cuando la persona se aparta incluso de situaciones permitidas para él por la Torá, se da cumplimiento también a [la orden de:] “Protegerán Mi mandamiento” – “Provean de protección a Mi mandamiento”.

4. Con respecto a las referencias del [Talmud] Ierushalmi y del pecado del Árbol del Conocimiento que se mencionaron antes, [éstas no se enmarcan en nuestro contexto y] la respuesta es la siguiente: Adam, el primer hombre, estando en el Gan Eden (Jardín del Edén), era una “carroza para la Divinidad”. Entre él y el mal no había relación alguna. Ello se evidencia claramente de su presencia en el Gan Eden, un lugar que no tolera ninguna forma de mal. Y es por ello que no pudo permanecer allí luego de haber cometido el pecado.

Una carroza [no actúa por voluntad propia;] se halla completamente subordinada a la voluntad de quien la conduce. En tales condiciones no son necesarias barreras ni precauciones, pues no existe el temor de desviarse. Medidas de precaución bajos tales circunstancias resultan superfluas, es más, constituirían un defecto. Pues cuando la persona es una “carroza para la Divinidad”, todas sus acciones pertenecen al plano de la santidad y mediante éstas eleva a todo lo que toma contacto. En ese caso, apartarse de algo [permitido] sería evitar su elevación, como por ejemplo en el caso de la ingesta de los sacrificios, y las comidas sabáticas, etc. Bajo otras circunstancias, sin embargo, en que son necesarias medidas de precaución, ellas son en efecto una virtud.

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