Estudiando
10.Vaihakel-Pekudei
El Libro de Devarim (Deuteronomio)
+100%-

Farbrenguen: Likukei Sijot 1

Extraido de sijot en español

Bsd.
En ocasión de Shabat Parshat Vaiakhel – Pekudei publicamos parte de la Sijá correspondiente a la Sección Vaiakhel, del Volumen I de Likutei Sijot.

La observancia del Shabat es uno de los pilares del judaísmo, es la mitzvá que pone en acción la fe del judío, pues una vez entrado el Shabat, debe considerarse toda la labor semanal como concluida y llegada a su objetivo.

En esta Sijá el Rebe enseña cómo vivir imbuido en el espíritu del Shabat durante toda la semana. Eso proporcionará a su vez, que la vivencia del Shabat propiamente dicho, sea más profunda y elevada.
Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch agradecerán sus comentarios y/o correcciones. Contacto: info@sijotenespanol.org.ar y info@kehot.com.ar.
Asimismo, para dedicar fascículos del Likutei Sijot contactarse con info@sijotenespanol.org.ar o al Teléfono 54 11 4504 1908.
Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las notas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE). Cuando aparece en el texto ‘’Mi suegro, el Rebe (anterior)’’, el Rebe hace referencia a su antecesor Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, 6to. Rebe de Jabad.
22 de Adar de 5767
Textos originales: Likkutei Sichos (© Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

1. La Sección de esta semana comienza [con el versículo]: “Moshé reunió a toda la congregación de los Hijos de Israel y les dijo: ‘Estas son las cosas que Di-s ordenó hacer: Seis días se hará trabajo, pero el séptimo día será sagrado para ustedes, un shabat shabatón (un Shabat de reposo completo)…’”.
En este pasaje bíblico hay numerosos puntos de análisis e interrogantes, algunos de los cuales son [expuestos y] formulados también por los comentaristas de la Torá:
a) ¿Cuál es la explicación conceptual de la expresión “Moshé reunió”? Generalmente, el término usual es “Moshé dijo”, tal como esta forma figura en muchísimos pasajes [bíblicos], y también en esta misma Sección Semanal, un par de versículos más adelante, respecto de la orden acerca de las ofrendas para el Mishkán.
b) Está escrito “Estas son las cosas que Di-s ordenó hacer”, pero Moshé no aclara cuáles son “estas cosas”. La mayoría de los comentaristas interpretan que aquí se alude a las ofrendas para el Mishkán [tema que aparece más adelante, en el versículo 4]. Sin embargo, esta explicación es inadecuada ya que aquella misma ordenanza es prologada [nuevamente] con las palabras “Moshé dijo:…”. Por ende, la primera frase introductoria [del versículo 1: “…y les dijo: Estas son las cosas…”] debe referirse a un tema anterior al del “Moshé dijo…” [del versículo 4, acerca de la ofrenda para el Mishkán], o sea, al pasaje inmediato siguiente, “Seis días…” [del versículo 2]. Pero también esta propuesta presenta una dificultad: ¡El precepto de observar el Shabat ya les fue ordenado en los Diez Mandamientos!
c) ¿Por qué se usa la doble expresión, shabat shabatón?
d) Rashi comenta (como se menciona en la Guemará, el Midrash y el Zohar) que [la reunión multitudinaria que convocó Moshé] –“Moshé reunió [a toda la congregación…”]– tuvo lugar al día siguiente a Iom Kipur, cuando descendió del Monte Sinaí. Así, vemos que hay una relación entre el “Moshé reunió a toda la congregación de Israel” y el día de Iom Kipur, que significa expiación –pues en aquel día Di-s dijo a Moshé: “He perdonado conforme tu petición” en referencia al pecado del Becerro de Oro–. ¿Cuál es esta relación?

2. Todo esto se entenderá al tener presente el análisis de nuestros Sabios acerca de la expresión utilizada por el versículo, “Seis días teasé (se hará) trabajo”, en lugar de decir “taasé (harás) trabajo”. Taasé implica una participación y preocupación activa, en tanto que teasé [en la forma pasiva, “se hará”] significa que éste se hace por sí solo. Así, Mejilta (sobre este versículo) comenta que “cuando Israel satisface la Voluntad del Omnipresente, su trabajo es hecho (naasé) por otros”.

Esta es la bendición que viene del Cielo. [Asimismo,] cada tema [de la Torá] se refleja también en la avodá (el servicio a Di-s) del hombre. [El concepto es el siguiente: El estilo de servicio a Di-s a modo de] teasé, aplicado a la avodá de la persona, significa que el trabajo y las acciones mundanas que el judío debe realizar durante los seis días de la semana [para obtener su sustento] no deben llevarse a cabo con una involucración absorbente sino tal como si se estuvieran haciendo por sí solos.

Esto es acorde a lo que está escrito [en los Salmos]: “Cuando comas del esfuerzo de tus manos, serás feliz y tendrás bien”. Esto significa que el esfuerzo por cubrir las necesidades físicas (“cuando comas”) debe involucrar exclusivamente a las manos y a las extremidades exteriores del cuerpo (“tus manos”). La cabeza y el corazón, en cambio, deben concentrarse en la Torá y las mitzvot. Cuando sigas esta indicación de “comer del esfuerzo de tus manos”, “serás feliz y tendrás bien” – como dijeran nuestros Sabios: “Serás feliz en Este Mundo, y tendrás bien en el Mundo Venidero”.

Este es también el significado de teasé, “se hará por sí solo”: La persona no se zambulle en su actividad comercial con toda su mente y todo su corazón, sino apenas con su facultad de acción; e incluso ésta, la emplea sólo tanto como sea preciso para proporcionar un vehículo para la bendición de Di-s.
[La persona no debe engañarse en cuanto a la procedencia de su sustento;] la verdad es que [éste le llega gracias a que] “Di-s, tu Señor, te bendecirá en todo lo que haces”. No son las acciones humanas las que proveen el sustento, sino la bendición de Di-s; pero dado que ésta requiere de un recipiente natural que la contenga, sólo en virtud de ello es necesario el “todo lo que haces”; de modo que [la acción humana] no debe ser más que el preparado de un “recipiente” [para la bendición Divina]. La persona sólo debe hacer lo necesario para crear este recipiente. La mente y el corazón no deben estar inmersos, en absoluto, en ello, en artimañas, etc. Incluso la facultad de acción debe emplearse sólo en la medida de lo esencial.

La verdad es que ninguna forma de trabajo debería estar permitida. Después de todo, “Yo lleno los cielos y la tierra, [dice Di-s] ”, y “toda la tierra está llena de Su gloria”, (por lo que Di-s, bendito sea, está literalmente en todas partes). En consecuencia, por respeto al Rey de reyes, el Santo, bendito sea, no debería estar permitido ningún tipo de trabajo pues, como dicen nuestros Sabios, “aquel que gesticula en presencia del rey [es pasible de la pena capital”]. No obstante, [Di-s Mismo, en] la Torá permitió y ordenó que se trabajara, como está escrito “en todo lo que haces”, y “seis días trabajarás”.

De esta forma, la Torá sólo permitió trabajar lo necesario; pero [si se trabaja] más allá de ello, además de demostrar que no se tiene incorporado [en su ser, la idea de] que lo principal es la bendición Divina (como se explicará más adelante, en la sección 5) es, de hecho, como si se estuviera “haciendo gestos en presencia del rey”, [es decir, despreciando al rey pues actúa como si éste no estuviera frente a él y realiza movimientos impropios. Así, el accionar de aquel que se sumerge de lleno en el trabajo mundano y olvida que la bendición proviene de Di-s se considera “movimientos impropios” frente al Rey de reyes].

3. Pero aún queda algo que debemos entender: ¿Por qué emplean las Escrituras específicamente el término esfuerzo, “el esfuerzo de tus manos”? Y más en particular [resulta enigmático] según la mencionada premisa de que el corazón no debe involucrarse para nada, es decir, que la persona no debe tomarse “a pecho” [las cuestiones mundanas. Entonces, ¿por qué se le exige esfuerzo?]

Es sabido que un trabajo que se disfruta no causa tanta fatiga, aunque el hombre le dedique considerable esfuerzo. Por otro lado, aquella tarea que no le brinda satisfacción personal, incluso haciéndola en pequeña medida lo cansará.
Lo mismo sucede en nuestro contexto. Dado que esta persona no siente placer en la procura de lo material, y sólo se ocupa de ello [restringiéndose a lo imprescindible] porque debe hacerlo –pues pese a que también aprovechará su trabajo para el servicio a Di-s, al grado de que se dice que con éste cumple una mitzvá, conforme nuestros Sabios interpretan el versículo “Seis días trabajarás”, que es un precepto positivo, no obstante, en el momento en que trabaja está involucrado en cosas materiales mientras que su [verdadero interés y] placer es ocuparse de aquellas cuestiones que son manifiestamente mitzvot, por lo que su dedicación a las cosas materiales es sólo por obligación– de modo que incluso aquel mínimo de trabajo en que se involucra, y tan sólo con su facultad de acción –sin implicarse, al grado de que se dice que el trabajo se hace solo–, sin embargo, como la mera idea de involucrarse con lo material no le gusta por eso aguarda el momento de terminar su tarea para dedicarse de lleno a la Torá y a las mitzvot, incluso esa mínima cantidad de trabajo lo extenúa (es su esfuerzo).

4. Este, entonces, es el significado llano del versículo “Seis días se hará (teasé) trabajo y el séptimo día será… shabat shabatón”: Para que el Shabat sea como debe ser (shabat shabatón), primero deben haber seis días de la semana en los cuales el trabajo sea hecho “por sí solo”.
La ley estipula que en Shabat la persona debe considerar todo su trabajo como si ya hubiese sido completado. Si durante la semana está inmerso con todas sus fuerzas en el trabajo, también cuando llegue el Shabat y desee “desconectarse”, por lo menos por ese día, de la labor semanal, y dedicarse a la Torá y a la plegaria a fin de “percibir la gloria del Rey”, su impaciencia hará que incluso en Shabat tenga toda suerte de pensamientos ajenos que lo perturben, pensamientos estos relacionados con sus actividades de la semana así como también pensamientos totalmente ajenos a él. [En relación a esto, el jasidismo explica que] “Los pecadores son llevados a confusión (por pensamientos impropios)”; pues éste “abrió una puerta”, y cuando hay una “puerta abierta” por ella se “meten” toda clase de cosas, de manera que no puede experimentar [de lleno] el Shabat.

Sin embargo, cuando existe la conciencia de que “en seis días se hará (teasé) el trabajo (por sí solo)”, entonces, “el séptimo día será… shabat shabatón”. La luz del Shabat lo iluminará. Más aún, será shabat shabatón – una doble expresión del Shabat. Pues aquel que realiza su labor mundana durante la semana a modo de teasé, ya siente el Shabat durante la semana. Por eso, al llegar el Shabat propiamente dicho, la santidad adicional de éste lo convierte en un shabat shabatón. (Y con esto se responde la tercera pregunta formulada al inicio de esta exposición).
Esto resuelve también la segunda pregunta: La ordenanza (“Estas son las cosas…”) no se refiere a [la observancia de] el Shabat [propiamente dicho] sino al procedimiento de cómo alcanzar [una experiencia plena en] el Shabat.

5. Ahora podemos comprender la relación existente entre “Y Moshé reunió… Seis días se hará trabajo” y el día siguiente a Iom Kipur, en términos de la rectificación del pecado del Becerro de Oro.
Maimónides explica que la raíz del error que llevó a la gente a caer en el pecado de idolatría es que la influencia del Altísimo [para dar vida al universo] llega por vía de las “estrella y planetas”, como está escrito: “Los deliciosos frutos producto del sol, y los deliciosos frutos producto de la luna”. Los idólatras reconocían que las estrellas y planetas eran meros intermediarios; sin embargo, se referían al Todopoderoso como “el Di-s de los dioses”, es decir, consideraban a los intermediarios como entidades a las que se debía valorar y reconocer. Lo cierto, sin embargo, es que aquellos no deben ser idolatrados, pues son apenas “como un hacha en manos del leñador”.

En la doctrina jasídica se explica que –en un plano muy sutil– ocuparse y preocuparse por las tareas mundanas con esfuerzo y toda clase de tácticas para ganarse la vida también es una forma de idolatría, Di-s libre. Pues semejante actitud significa que uno atribuye al trabajo y a la dedicación a lo mundano –que en realidad son sólo los medios [por los cuales llega la bendición]– valor en mérito propio. Si bien esta persona cree con toda sinceridad que “Di-s, tu Señor, te bendecirá…”, al mismo tiempo aprecia también la ocupación mundana y en consecuencia se arroja al trabajo con todo su intelecto, algo similar al acto de postrarse, inclinar la cabeza. Más aún, esto, de hecho, es incluso peor: inclinar la cabeza es apenas un acto físico, en tanto que en este caso su cabeza se prosterna incluso de modo espiritual, sometiendo el intelecto al intermediario (la labor mundana), pues lo considera algo significativo.

En otras palabras, el “Seis días taasé –harás– trabajo”, con esfuerzo, resulta del hecho de que atribuye importancia [independiente de Di-s] a su trabajo. Si él aceptara la verdad, de que éste no es más que “un hacha en manos del leñador”, no sumergiría su cabeza y ser en el trabajo, sino que se comportaría en el espíritu y estilo de teasé – “el trabajo será hecho, por sí solo”.

Ello brinda una razón adicional para la conducta de “teasé – por sí solo”. Pues esta conducta indica que la persona tiene intelectualmente claro que no es el esfuerzo lo que suple sus necesidades sino que éste solamente facilita su sustento, el que [en verdad] proviene de “Di-s, tu Señor, quien te bendecirá” – por sí solo.
Aquí vemos la relación entre “Moshé reunió” y el día siguiente a Iom Kipur [cuando Di-s aceptó el arrepentimiento de los judíos y perdonó el pecado del Becerro de Oro]: La rectificación y eliminación del pecado de la idolatría [lograda en Iom Kipur] se concreta por vías del “Seis días el trabajo se hará – por sí solo”, [en instancias en que la persona no comete idolatría siquiera de manera sutil].

6. Este concepto –servir a Di-s sólo con el “esfuerzo” necesario para que las cosas se realicen “por sí solas”– existe también en un plano más elevado, o sea, no sólo en la dedicación a lo material sino también en el servicio a Di-s [en el ámbito de las situaciones de índole espiritual]. También en ese caso el “teasé – por sí solo” constituye una enmienda del pecado del Becerro de Oro.

La explicación del concepto es la siguiente:
La Mishná declara: “No seas como los sirvientes que sirven a su amo en aras de recibir recompensa”. La persona puede servir a Di-s estudiando Torá y observando mitzvot al mismo tiempo que siente placer por lo que hace, y hacerlo porque siente la dulzura de [lo espiritual,] la Torá y las mitzvot. Este tipo de servicio se considera servir [a Di-s] “con la intención de recibir recompensa”. La avodá ideal es “sin la intención de recibir recompensa”, es decir, actuar no por causa del placer [que redunda de lo espiritual,] sino en virtud del kabalat ol, la aceptación del yugo de la soberanía de Di-s. [En virtud de esta sumisión] la persona desea que la Voluntad Divina se concrete [por medio de sus acciones, y sólo por eso cumple las mitzvot y estudia Torá].

Este último modo es llamado “esfuerzo” para que las cosas se realicen “por sí solas”. [Por un lado, es un] esfuerzo pues es una avodá que no se basa en el placer personal; por lo tanto demanda esfuerzo por parte del hombre, como se mencionara. [Pero al mismo tiempo, el resultado de este “esfuerzo” llega] por sí solo. La avodá que se basa en sentimientos y deleite personal, puede conducir a errores. Es posible pensar que los logros son en virtud de “su propia fuerza y el poder de sus manos”, o sea, que se tienen talentos excelentes y rasgos de carácter nobles, y a ello se debe que se estudie Torá y se dé tzedaká (la mitzvá que representa a todas las demás mitzvot), y cosas por el estilo. En otras palabras, el hombre ve sus acciones como taasé, [sintiéndose él el protagonista]. Sin embargo, cuando la avodá es motivada por kabalat ol, reconocerá la verdad, que sus logros no obedecen a sus propias fuerzas sino a la asistencia Divina, [pasando a estar inmerso en la dimensión de] teasé, [sintiendo que todo se hace desde lo Alto] “por sí solo”.

Lo explicado concuerda exactamente con el dicho de nuestros Sabios: “Abre para Mí [una abertura del tamaño de] el ojo de una aguja, y Yo abriré para ti una abertura [tan grande] como la de la puerta del Ulám”. Todo lo que el hombre hace no es más que “el ojo de una aguja”, y el efecto principal proviene desde lo Alto – “Yo abriré para ti”.
De hecho, incluso la posibilidad de cumplir las mitzvot proviene de Di-s, como se expresa en el comentario de nuestros Sabios sobre el versículo “¿Quién Me ha dado algo de antemano y Yo se lo recompensaré… Quién ha hecho una valla en Mi Nombre antes de que Yo le haya dado un techo… Quién ha hecho tzitzít en Mi Nombre antes de que Yo le haya dado un talít…?”
En ese sentido, esta avodá puede ser llamada “teasé – por sí sola” (como se mencionara antes, en el contexto físico, de acuerdo a la segunda explicación). Esta persona reconoce que nada puede ser logrado en virtud de su trabajo, que su trabajo es no más que un instrumento y un canal para el “Yo abriré para ti”, y todo viene “por sí solo” [de lo Alto].

7. Ya se mencionó antes que el “esfuerzo” encarado de modo que las cosas se den “por sí solas” en el ámbito espiritual es también una rectificación por el pecado del Becerro de Oro.
Esto se entenderá con la premisa de que el pecado del Becerro de Oro está relacionado con el pecado del Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Así, nuestros Sabios dicen que el pecado del Arbol del Conocimiento trajo impureza al mundo, que fue eliminada en el momento de la Entrega de la Torá, pero que retornó con el pecado del Becerro de Oro.

El pecado del Arbol del Conocimiento introdujo en el ser humano el sentimiento de su propio ser [la sensación de entidad independiente, separada de Di-s, el Yo,] el ego, como está escrito: “La mujer vio que el árbol era bueno como alimento y una delicia para los ojos”, es decir, despertó un sentimiento de placer [y motivación] personal [inexistente antes, al menos de manera manifiesta, en el corazón humano]. Por ende, su enmienda es cuando se logra que el “esfuerzo” propio [no se sienta como tal, sino que] es [percibido como el resultado de la bendición de Di-s al dotar a la persona de facultades capaces de llevar a término la avodá correctamente. Así, la persona siente que todo viene de lo Alto, y se produce] “por sí solo”. Es decir, en vez de “sentir” [su propio Yo,] el “esfuerzo” debe ser invertido en el kabalat ol; y en lugar de pensar que “su fuerza y el poder de sus manos le ha traído toda esta prosperidad” debe reconocer que todo proviene de Di-s –“por sí solo”– [pues, no se siente protagonista de sus logros y, también, reconoce que lo que Di-s le envía es completamente desproporcionado con su esfuerzo, (el concepto de “Yo abriré para ti”, explicado antes)].

8. Esto explica por qué las Escrituras declaran: “Y Moshé reunió a toda la congregación” en lugar de decir “Moshé dijo”.
La reunión tuvo lugar “el día siguiente a Iom Kipur, el Día de Expiación”, pues éste mismo sirvió de expiación por el pecado del Becerro de Oro. Aquel pecado reintrodujo nuevamente la impureza ocasionada por el pecado del Arbol del Conocimiento, por lo que fue menester hacer volver al mundo a su estado previo al pecado, el de “el mundo fue creado perfecto”. La intención Divina es que haya “un pueblo único en la tierra”, es decir, convertir al mundo en un reshut haiajíd (dominio privado, un lugar en el que la Divinidad Se sienta “como en casa”), estableciendo de esta manera una morada para Di-s en este mundo bajo y material, volviéndose los seres físicos una morada para la Esencia y Unidad de Di-s. Es por eso que está escrito “Moshé reunió”, es decir, él reunió y asoció a todas las entidades para establecer la unidad máxima.

Todo lo existente se clasifica en términos de ‘mundo, año y alma’. Todas estas categorías son enumeradas en nuestro texto: “éstas son las cosas” alude a las 39 formas de trabajo [prohibidos en Shabat] (que abarcan a todas las cuestiones mundanas); “…en todas tus moradas” es el principio general de “alma”; y “seis días se hará trabajo y en el séptimo día será shabat shabatón” es el principio general de “tiempo”.

Moshé tenía la capacidad de reunir todo a fin de establecer la unidad máxima, pues [el nivel espiritual de su alma] era de la primera shemitá, que trasciende el hishtalshelut. Cada judío posee asimismo este poder, debido al elemento ‘Moshé’ inherente en él (como se explica el Tania50, en el contexto de “Sí, para Moshé ello es una cosa pequeña”).
Cuando actuemos conforme a este potencial, se cumplirá el objetivo de la Creación: el universo será devuelto a su estado anterior al del pecado, el de “el mundo fue creado perfecto”, una perfección que será manifiesta en el Futuro Venidero. Así, nuestros Sabios señalan que el precepto de Shabat es colocado junto a la orden de construir el Mishkán pues este tipo de avodá llevará a la construcción del Tercer Templo, pronto en nuestros días.

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