Estudiando
9.Ki Tisá
El Libro de Shemot (Exodo)
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Farbrenguen

Extraido de sijot en español

Bsd.
En ocasión de Shabat Parshat Ki Tisá publicamos la primera parte de la Sijá correspondiente a Parshat Ki Tisá del Volumen I del Likutei Sijot.

Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch agradecerán sus comentarios y/o correcciones. Contacto: info@sijotenespanol.org.ar y info@kehot.com.ar. Asimismo, para dedicar fascículos del Likutei Sijot contactarse con info@sijotenespanol.org.ar o al Teléfono 54 11 4504 1908.
Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las notas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE). Cuando aparece en el texto ‘’Mi suegro, el Rebe (anterior)’’, el Rebe hace referencia a su antecesor Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, 6to. Rebe de Jabad.
15 de Adar de 5767
Textos originales: Likkutei Sichos (© Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

1. Sobre el versículo [al inicio de la Sección Semanal Ki Tisá]: “Esto darán todos los que pasan [por el sistema de conteo: ‘medio shékel’…”], dice el [Talmud] Ierushalmí: “Dijo Rabí Meír: ‘El Santo, bendito sea, tomó una moneda de fuego de debajo de Su Kisé HaKavód (Trono de Gloria), se la mostró a Moshé, y le dijo: ‘Esto darán’, es decir, algo como esto deberán dar’, pues, [como declara el Ierushalmí,] como “Moshé no comprendía” el concepto del “medio shékel”, Di-s tuvo que mostrárselo.
[El comentario de] Tosafot en [el Tratado Talmúdico] Julín explica que Moshé no lo desconcertaba cómo debía ser [físicamente] el “medio shékel”, sino que le sorprendía lo que Di-s aseverara de que por medio de la entrega de “medio shékel” cada hombre obtendría “expiación para su alma”; [Moshé se preguntaba:] ¿Cómo es posible obtener “expiación para la propia alma” [entregando apenas una moneda,] si [el versículo declara:] “Piel por piel, todo lo que el hombre posee dará por su vida” – ¡y aun así no bastará [para lograr total expiación!?] [Y por eso Di-s le mostró una moneda de fuego].
Sin embargo, de acuerdo a esta interpretación [de Tosafot], surge el siguiente interrogante: ¿Cómo resultó resuelta la dificultad de Moshé acerca de que sea posible lograr “expiación para el alma” [entregando una moneda de “medio shékel”] gracias a que Di-s le mostró “una de fuego de debajo de Su Trono de Gloria”?

2. Para comprenderlo debemos explicar primero el significado conceptual de “una moneda de fuego de debajo del Trono de Gloria”. Este concepto involucra tres aspectos: a) Moneda; b) Fuego; y c) Trono de Gloria.
[Analizaremos estos uno a uno:]
Moneda: La Guemará define “moneda” como un medio “negociable y disponible”. Esta es la diferencia entre, por un lado, “dinero”, y por el otro [bienes muebles o inmuebles que la ley judía define como] “equivalentes a dinero”. La apreciación del valor de los bienes (“equivalentes a dinero”) es subjetiva, pues para quien más necesita uno de ellos, éste tiene gran valor, mientras que para quien no lo precisa tanto, tiene menos, y puede haber un tercero que no lo requiera del todo. Las monedas, sin embargo, son un instrumento “disponible y negociable de inmediato” ya que tienen el mismo valor para todos.

Fuego: Es conocida la diferencia entre el [Elemento] Fuego y los demás [tres] Elementos [básicos de la creación]. Los otros gravitan hacia abajo. En verdad, incluso el Elemento rúaj (aire) que no se mueve hacia abajo, permanece estático en su espacio normativo entre las esferas bajas, [como dice el versículo:] “y el rúaj de Di-s se mecía sobre la faz de las aguas” [y allí permanecía]. El fuego, sin embargo, por naturaleza intrínseca, [siempre] asciende, al grado de que es menester diseñar medios que mantengan la llama abajo para que ésta irradie luz.

Kisé HaKavód (Trono de Gloria): Este concepto se divide en dos: a) Trono (Kisé), y b) Gloria (Kavód). Kisé (Trono) se relaciona con la palabra kisúi, “cubierta” (ocultamiento), como se explica en varias fuentes. El agregado de HaKavód (‘de Gloria’) implica que el Trono añade gloria [a Di-s]. Por ejemplo, cuando un rey humano se sienta en su trono, su gloria y honor se enaltecen.
Sin embargo, pareciera que estos dos conceptos se contradicen: por un lado, la “gloria” o el honor resultan de algún tipo de manifestación. Cuando el rey pone de manifiesto su poder, todos le temen y brindan respeto u honor; pero estando oculto, o escondido, no despierta temor alguno. ¿Cómo pueden conjugarse entonces estos dos términos contradictorios?

El Predicador [Maguíd] de Mezritch señala que si la intensidad total del Brillo Supremo Divino se revelara, las entidades creadas no podrían absorberlo; y es por ello que existe la necesidad de un ocultamiento, de cubrir y esconder Su Brillo. Este no es un ocultamiento absoluto, sino un cambio en la intensidad de aquella Luz [Divina] que las criaturas no pueden absorber, apenas un velado reductor de la manifestación de Luz que permite que los seres creados puedan tener la capacidad de captar y absorber. Y esta revelación [que está al alcance de la creación] provoca que honren a Di-s.

Este es también el significado de una silla, o un trono, en su sentido simple. La silla se utiliza para sentarse, una acción que involucra un descenso. Cuando la persona está de pie, es más alta; cuando se sienta, baja. [Lo mismo es válido también en la dimensión espiritual:] “Trono de Gloria” de Di-s significa que El “condensa y contrae” [Su Luz], Se oculta, [el equivalente a ‘Trono – Kisé (kisúi)’,] y [en virtud de ello] “desciende” para manifestarse a Sus criaturas, [el equivalente al concepto de ‘Gloria’].

Esta interpretacion esta insinuada, de hecho, en las propias letras de Kisekes alef : la letra alef – que alude a la Luz Infinita, Ein Sof de Di-s, bendito sea, «Alufo» (Amo) del universo- se encuentra oculta en el kes (Trono), y de esta manera se revela a los seres creados.
Asi, el significado de Kise HaKavod es una conexion entre el Todopoderoso y las criaturas: la manifestacion inicial de la Luz Infinita –Ein Sof– en la creacion. (Tambien a esto se alude en la conocida premisa de que el Trono de Gloria esta en el Mundo de Beria, el que tambien es llamado Olam HaKise, el -Mundo del Trono-.

3. La manifestacion del nivel Divino de Kise HaKavod produce en los seres creados dos reacciones diferentes: ratzo y shov. [El significado de estos dos conceptos misticos es el siguiente:] Ratzo (anhelo = ascenso): Cuando los seres creados sienten [y «captan» aquel excelso nivel de] la extraordinaria grandeza de la Divinidad que no puede ser contenida en sus «recipientes» creados -sus facultades intelectuales y el sentimiento del corazon- [pues esta trasciende el alcance de ellos], eso mismo evoca en ellos un ratzo, un extatico anhelo por trascender su propia capacidad y limitacion, deseando verse absorbidos dentro de la Divinidad. (Aquel nivel de Divinidad que esta totalmente por encima del de Kise HaKavod no puede generar este kalot hanefesh (extasis del alma), pues siendo tan desproporcionado respecto del ser creado es imposible que este pueda siquiera sentir su extraordinaria grandeza; pero si es posible percibir al menos una sensacion de la extraordinaria grandeza del nivel de Kise HaKavod [luego de que la Luz Infinita, el Ein Sof, es atenuada]).

Shov (recapacitacion, replanteo = descenso): La toma de conciencia por parte del ser creado de la voluntad y objetivo Divino al crear el mundo -[como lo expresa el Midrash:] «El Santo, bendito sea, quiso tener una morada en los planos inferiores de la Creacion» y por lo tanto Se oculto a traves del [nivel espiritual de] «Trono de Gloria» con el objeto de descender a Sus criaturas – genera [en estas] la reaccion de shov, asumir una actitud de kabalat ol (sumision) observando la Tora y las mitzvot en este plano inferior de la Creacion, el mundo fisico [a diferencia de la consecuencia del ratzo, abandonarlo para fusionarse con la Divinidad].

4. Ambas actitudes, ratzo y shov, se reflejan en los terminos «moneda» y «fuego».
Ratzo es representado por el fuego, cuya naturaleza es la de elevarse constantemente: un pujante anhelo por ascender [aun a costa de desprenderse de su mecha y por lo tanto de su propia identidad individual]. Shov es la moneda, el «efectivo negociable que todos aceptan» y por identico valor [en la calle, el plano inferior].
La diferencia basica entre ratzo y shov es la siguiente. La actitud de ratzo esta arraigada en los sentimientos subjetivos del hombre. Su percepcion de lo esplendoroso de la Divinidad, su condicion de superior e inaccesible a las facultades del hombre, genera un kalot hanefesh, una poderosa avidez por lo Divino que surge del alma. Obviamente, esta actitud se expresa en niveles diversos [y por lo tanto de intensidad diferente en cada persona], pues este deseo y anhelo es proporcional al grado de su entendimiento y captacion de lo fastuoso de la Divinidad en terminos de su propio deseo, intelecto y emociones.

La avoda de shov, sin embargo, no depende de la apreciacion de la trascendencia de la Divinidad en comparacion con las propias capacidades del individuo, sino que se basa en la aceptacion del «yugo» de la soberania de Di-s, la firme y llana determinacion de satisfacer Su Voluntad [con la accion concreta], por lo que es identica en todas las personas.
Hay una segunda razon de por que «moneda» alude a shov: matbea (moneda) es un termino asociado a la palabra teva (naturaleza).

Ambas interpretaciones de matbéa están conectadas: El hecho de que la moneda constituya un valor efectivo negociable y tenga un valor determinado es independiente de los sentimientos personales de cada uno de los que la usan. En cambio, es un téva (naturaleza) propio de la moneda, consecuencia de sus propias características, el material con que fue fabricada, etc. Por lo tanto, su valor es idéntico para una multitud de personas que difieren entre sí en todos sus demás aspectos. Esta es la idea de shov y kabalat ol: desde su perspectiva, todos somos iguales. Y resulta del reconocimiento de que el Todopoderoso ‘desea’, para decirlo de alguna manera, una morada en los planos inferiores – en el mundo, en lo material y dentro de los límites de la naturaleza.

5. El objetivo es que exista una “moneda de fuego” – la unión de “moneda” y “fuego”.
Por naturaleza, cuando el hombre lleva a cabo una acción motivado por sus propios sentimientos, la realiza con vigor y entusiasmo. (Esta es una razón adicional de por qué ratzó sea llamado “fuego”: por la vitalidad y excitación inherentes al fuego). En cambio, una acción resultante de kabalat ol carece de este dinamismo y vitalidad.
No obstante, como se dijera, es necesaria una “moneda de fuego”, con ambas cualidades simultáneas: matbéa (moneda), es decir, kabalat ol, y con todo que esto sea con entusiasmo y ardor (fuego). El ardor, esta vitalidad y energía, no debe invertirse en aquellas cosas que el individuo desea, sino en aquellas que responden a la aceptación del yugo de la Soberanía de Di-s.

6. ¿Cómo se puede lograr una conjunción armoniosa de estas cualidades tan opuestas? En verdad, esto trasciende las capacidades humanas. Sin embargo, es posible gracias a la revelación de Divinidad en los seres creados, y Di-s, bendito sea, [que es Todopoderoso] “soporta opuestos”. Y éste es el significado de “una moneda de fuego de debajo del Trono de Gloria”: ¿De dónde proviene ésta? De debajo del Kisé HaKavód que, como se dijera antes, es la primera revelación Divina a los seres creados.

Si hablamos específicamente de las almas del pueblo de Israel, Kisé HaKavód alude a la esencia del alma, que es cincelada de debajo del Trono de Gloria y contiene la pequeña “chispa” del Creador. Esta es la que permite que la avodá se lleve a cabo a modo de “moneda de fuego”.

7. Ahora podemos entender cómo el que “el Santo, bendito sea, le mostró (a Moshé) una moneda de fuego de debajo del Trono de Gloria” resolvió la sorpresa de Moshé ante el hecho de que [la entrega de “medio shékel”] generara expiación para el alma.
Los pecados y mellas, incluso el del Becerro de Oro, sólo afectan los aspectos externos y [por lo tanto] manifiestos del alma. Su esencia, sin embargo, perdura indemne por siempre “y queda fiel a El, bendito sea, incluso en el momento de cometerse el pecado”.
Por lo tanto, la avodá realizada como “moneda de fuego”, es decir, con la conjunción de ratzó y shov –cuya fuente es “debajo del Kisé HaKavód”, la esencia del alma– produce expiación, o sea, limpieza y pureza, incluso en las facultades externas, eliminando todo daño y mella y haciendo que la persona “sea aceptada ante Di-s tal como lo era antes del pecado”.

8. La antedicha explicación dada [en términos de la mística jasídica] acerca del significado conceptual del “medio shékel”, permite comprender una serie de leyes específicas del “medio shékel”:

1) La ley impone que “el rico no dará más, ni el pobre menos, que ‘medio shékel’”.
Si alguien es rico, ¿por qué no se le permite dar más? Más aún: los “medio shékel” tenían por destino la adquisición de los sacrificios comunales, y la ley estipula que “si el rico trajo la ofrenda de un pobre, no ha cumplido con su obligación”. ¿Por qué, entonces, no se le permite al rico contribuir con una suma mayor?

La explicación anterior lo aclara: La diferencia entre “rico” y “pobre” es sólo en términos de las facultades externas del alma. Pero cuando centramos nuestra atención en aquellas cualidades que se encuentran allende las externas, y ni que hablar en términos de la esencia interior, “todas [las almas] son de una misma categoría y todas tienen un único [y mismo] Padre…”. Así, respecto de una avodá asociada con la esencia, todos son iguales, [por lo que si el “rico trae más” –es decir, recalca sus talentos espirituales personales–, se aleja de la esencia y por eso “su ofrenda no es recibida”].

2) La contribución de “medio shékel” debía realizarse con dinero real y no con artículos “equivalentes a dinero”. Esto es así ya que una avodá relacionada con la esencia –en la que, como se dijo, no hay distinciones– debe ser específicamente con efectivo, una “moneda que es negociable de inmediato” para todos por igual.

3) Los “medio shékel” sólo se usaban para adquirir sacrificios comunales, pero no para los privados. Entre los sacrificios privados hay diferencias, y “el rico que trajo la ofrenda del pobre, no ha cumplido con su obligación”. Los sacrificios comunales, en cambio, reflejan la unidad y globalidad del pueblo judío, el que todos sus integrantes conforman una única estructura completa.

4) Los “medio shékel” eran usados sólo para la confección de los adaním (zócalos) del Mishkán, pero no para sus cortinas o pilares. Para estos últimos cada cual contribuía de acuerdo a su generosidad, pues estos elementos [de uso externo] se relacionan con las cualidades y facultades externas [del individuo, su intelecto y emociones], sujetas a distinciones individuales. No así es el caso de los adaním, la base [y soporte de toda la estructura] del Mishkán, que en el servicio a Di-s representa el aspecto de kabalat ol.

9. Tras la destrucción del Beit HaMikdash –el Gran Templo de Jerusalén–, la tzedaká es el sustituto del “medio shékel”. Uno de los momentos auspiciosos para dar tzedaká es cada mañana antes de la plegaria, como dijeran nuestros Sabios: “El [Rabí Elazar] solía dar una moneda al pobre y luego rezaba”.
La relación entre la plegaria y tzedaká es la siguiente:
1) “Las plegarias fueron instauradas en correspondencia a [y en lugar de] los sacrificios diarios”, que eran ofrendas comunales.
2) La plegaria es el fundamento de la avodá de todo el día (pues es el primer paso de la avodá del día entero). Ella involucra a la totalidad del hombre, al grado de que [el Midrash] Sifrí la denomina “el punto de presionar al alma a salir”.

Así, resulta claro que tzedaká –que [también] involucra “toda el alma vital… la vida de su alma…”– se relaciona con la plegaria.

10. Por lo tanto, dado que el “medio shékel” implica la conjunción de “moneda” y “fuego”, lo mismo sucede con la tzedaká.
Tzedaká
significa [llanamente] dar dinero al pobre. La obtención de dinero puede compararse al aspecto de “fuego”, ya sea por el esfuerzo personal invertido para ganarlo o por que con él su propietario podría haber suplido sus propias necesidades de vida. Como sea, el hombre está absorbido por él de lleno, con fervor y celo.
Este es el dinero que la persona da al pobre, a aquel que nada tiene de por sí; es decir, es un dinero que la persona da sin causa ni razón, sino exclusivamente por kabalat ol, [porque así es como se debe proceder] (pues si existiera algún motivo para la donación que se está haciendo, ésta no sería un acto de tzedaká pura [de su parte], ni el receptor sería “un pobre que nada tiene de por sí” pues algo en él, que sí tiene, es motivo para el aporte).

Por lo tanto, la tzedaká representa el concepto de [la avodá a modo de] “moneda de fuego”: el individuo toma su propio “fuego” –su vitalidad (encarnada en el dinero que da como donación)– y lo transforma en una “moneda”, un acto de kabalat ol.

Más aún, el kabalat ol [en esta instancia] está lleno de vitalidad y sentimiento, pues la ley estipula que uno debe calmar y reconfortar al pobre, un aspecto de neto corte emocional. Pero este sentimiento no es porque al otro le corresponda [lo que recibe], sino [sólo porque así Di-s lo ordena,] por kabalat ol.
Es en este sentido que nos referimos a la tzedaká como “moneda de fuego”, por dos razones: 1) porque la persona entrega a otro su propia vitalidad por kabalat ol, y 2) el kabalat ol mismo es con entusiasmo.

Y dado que la conjunción de estos opuestos resulta del kabalat ol y la esencia del alma, como se mencionara, se convierte en la “expiación de la propia alma” –“tu pecado, redímelo con caridad”–: todos los pecados son expiados, incluso el del Becerro de Oro que es análogo al del Arbol del Conocimiento [del Bien y el Mal] y provocó el distanciamiento de la Shejiná [del entorno físico de la Creación]. La tzedaká logra expiación por todos los pecados de manera tal que la persona es nuevamente apta para presentarse ante el Rey. “[Por medio de tzédek] yo contemplaré Tu semblante”, es decir, una internalización de la Shejiná, como está escrito: “Ellos Me harán un Santuario, y Yo moraré dentro de ellos”, dentro de cada integrante del pueblo judío.

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