Estudiando
6. Emor
El Libro de Vaikrá (Levítico)
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Farbrenguen

Extraido de Sijot en español

Bsd.
En ocasión de Shabat Parshat Emor publicamos parte de la Sijá correspondiente a la Sección Emor, del Volumen I de Likutei Sijot.

En esta Sijá el Rebe presenta un profundo análisis halájico de cómo entender el concepto de la Cuenta del Omer – Sefirat HaOmer. Y lo más interesante es que la conclusión práctica del análisis está conectada con la inminente llegada del Mashíaj.

Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch agradecerán sus comentarios y/o correcciones. Contacto: info@sijotenespanol.org.ar y info@kehot.com.ar. Asimismo, para dedicar fascículos del Likutei Sijot contactarse con info@sijotenespanol.org.ar o al Teléfono 54 11 4504 1908.
Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las notas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE). Cuando aparece en el texto ‘’Mi suegro, el Rebe (anterior)’’, el Rebe hace referencia a su antecesor Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, 6to. Rebe de Jabad.
12 de Iyar de 5767
Textos originales: Likkutei Sichos (© Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

1. [El precepto de Sefirat HaOmer –la “Cuenta del Omer”– requiere que cada noche –a partir de la segunda de Pesaj y hasta la previa a Shavuot– se cuenten los días y las semanas trascurridos, diciendo, por ejemplo: “Hoy son 10 días, que son 1 semana y 3 días, del Omer”, recitando previamente una bendición]. La Ley Judía (Halajá) establece que quien omitió realizar la Cuenta un día [entero], seguirá haciéndolo en los días restantes, pero sin recitar [antes] la bendición.

El fundamento [de este dictamen] es el siguiente:
Hay una postura [en la Halajá] que considera el conteo de cada uno de los 49 días de la Sefirá como una mitzvá independiente [de modo que desde su comienzo hasta su culminación se habrán cumplido 49 mitzvot]. Por lo tanto, si la persona [saltea y] “pierde” un día, ello no afectará a [la Cuenta que debe realizarse en] los días restantes [y en consecuencia recitará no obstante la bendición previa al conteo de todos los días siguientes,] pues [la omisión de un día no afecta al precepto que rige para los demás ya que] cada día constituye una mitzvá independiente.

Según otra opinión, sin embargo, [todos] los días de la Sefirá conforman una única mitzvá –la de contar “49 días íntegros”–. Así, quien “pierde” siquiera un día, dañó la integridad [de los 49 días], y por lo tanto ha quedado imposibilitado de continuar cumpliendo la mitzvá. Para este caso, la Halajá dispone que se continúe [normalmente] con la cuenta de los días siguientes, pero sin recitar la bendición [previa].

[Ahora bien, desde la óptica de la segunda opinión] se plantea la siguiente dificultad: Si la Cuenta de los 49 días constituye una única mitzvá [cuyo cumplimiento se realiza en el curso de 49 días], ¿por qué recitamos una bendición individual cada vez que contamos, [totalizando] 49 bendiciones? [Aparentemente] ésta debería recitarse únicamente una vez: al comienzo, o al final, de la Cuenta. Es más: Según esta postura, la “pérdida” de 1 día afecta no sólo al conteo de los días siguientes sino también al de los días pasados, pues [todos] constituyen una única mitzvá; por lo tanto, no debería recitarse bendición alguna sino hasta el último día, [que es el que completa la mitzvá], pues siempre cabe la contingencia de olvidar de contar [algún día, y de suceder esto, ello estaría] transformando en brajot lebatalá (bendiciones recitadas en vano) todas las que han sido pronunciadas los días anteriores.

[En respuesta] se podría decir que son, en verdad, 49 mitzvot independientes. [La Cuenta de] cada noche es una mitzvá en mérito propio, [aislada de las de las otras]. Pero la mitzvá consiste en que en la primera noche se cuente la primera Sefirá, en la segunda la segunda, en la tercera la tercera, y así sucesivamente. Por lo tanto, si se ha omitido contar un día ya no se puede seguir haciéndolo, pues si –por ejemplo– se omitiera la Cuenta del segundo día, ya no se podría continuar diciendo “Hoy son 3 días del Omer”, “Hoy son 4 días del Omer”, etc., pues no puede haber un tercer o cuarto día cuando no hubo antes un segundo. De este modo, la omisión de un día sólo afecta a los siguientes, pero no a los precedentes, ya que cada día es una mitzvá independiente [vinculada, simultáneamente, a las otras].

2. En relación con el concepto de “contar” [ya sean días, años, conjuntos de años, etc.,] existe un análisis [de cuál es el peso de la acción de contar. El contar puede verse de dos maneras. Una manera es que] la mera “cuenta” tiene peso y sentido, [es decir, la persona, al contar, torna significativo y asigna valor a lo que cuenta] y [en virtud de ello] la Torá toma este “elemento contado” y enuncia que [dado que ha adquirido esta condición, fue “contado”,] pasa a constituir una mitzvá; tal sería el caso de Sefirat HaOmer, [la Cuenta de los años para establecer el de] Shemitá (el Año Sabático) y [la Cuenta de las Shemitot para establecer el] Iovel (Año de Jubileo).

O, alternativamente, [podría considerarse que] el conteo, por sí mismo, si no está vinculado a una ordenanza (mitzvá), carece de toda relevancia y significado; la sumatoria [de algo], por sí misma, no agrega ningún sentido adicional, ningún peso, [a los elementos individuales contados; según esta tesitura] sólo en virtud de [que] la [Torá impuso esta cuenta como] mitzvá, ésta cobra importancia y significado.

La adopción de uno u otro de estos dos puntos de vista tiene consecuencias prácticas en la Ley [de la Torá, por ejemplo]: Si un esclavo fue puesto en libertad en medio de los días de Sefirat HaOmer, y antes de su liberación ya había iniciado la Cuenta [del Omer a partir del inicio de la Sefirá], ¿podrá continuar su Cuenta los días restantes [tras ser liberado] recitando la bendición correspondiente?
Si asumimos [la postura del primer punto de vista,] que el conteo per se tiene peso y es significativo, como éste ya contó [los días previos, y con ello les confirió la condición de importancia de “algo contado”,] puede continuar con su Cuenta recitando la respectiva bendición. Sin embargo, si la única significación del conteo obedece exclusivamente al hecho de constituir una mitzvá [como sostiene la segunda postura,] dado que antes [de ser liberado] no regía sobre él mitzvá alguna [de contar el Omer –y por lo tanto su Cuenta carecía de significación–, para él] la cuenta no existió; es tal como si no hubiera contado [día alguno] y, por lo tanto ahora, [una vez liberado,] no puede recitar la bendición –esta duda no existe en cuanto al prosélito que se convirtió al judaísmo en medio de Sefirat HaOmer, ya que la conversión lo volvió una nueva persona; es como un niño recién nacido–.

También Minjat Jinuj trata este interrogante, pero con la diferencia de que aborda el tema considerando los 49 días de la Sefirá de acuerdo a la opinión de que los mismos constituyen una única mitzvá y no porque el conteo fuera una actividad insustancial. Desde esta óptica, el interrogante es aplicable no sólo al caso del esclavo liberado [mencionado antes,] sino también al de un menor de edad que alcanzó su adultez [cumpliendo 13 años] en medio del período de Sefirat HaOmer. Dado que [según Minjat Jinuj] la duda [de si contar el Omer recitando previamente la bendición o no] se enuncia considerando todos los días de la Sefirá como una única mitzvá, la misma es aplicable asimismo a un menor que llegó a la mayoría de edad [en medio de la Sefirá].

Si bien el conteo realizado por un niño menor de Bar Mitzvá también tiene cierto grado de mitzvá, por [virtud de su entrenamiento y educación en la senda de las mitzvot,] jinuj, dado que esto mismo [–su jinuj–] es sólo un precepto de carácter rabínico, es posible que una mitzvá establecida por los Sabios, [en este caso, la Cuenta del Omer por parte de un menor de edad,] carezca de la facultad de completar una mitzvá impuesta por la Torá, [como lo es la Cuenta de un mayor de 13 años].

Sin embargo, en concordancia con lo explicado antes –que el conteo de cada día es una mitzvá individual y que la razón [de que quien “perdió” la cuenta de un día no puede seguir contando recitando la bendición] es porque no puede haber un “tercer día” sin que haya habido [antes] un “segundo día”– la inclusión de los días anteriores es esencial no por su condición de mitzvá [es decir, debido a que hay una mitzvá diaria de contar], sino porque [los días anteriores] son tenidos en cuenta como parte [significativa] del conteo.

En este contexto, sólo perdura la duda en relación con el esclavo liberado [en medio de la Sefirá] pues, en su caso, antes, [mientras era esclavo,] no tenía del todo la mitzvá de contar, por lo que [es posible que] su Cuenta no existió como tal. Sin embargo, en el caso del menor que alcanzó su mayoría de edad, no hay ningún problema pues incluso una imposición rabínica es una mitzvá, y en virtud de ella [su cuenta anterior a su Bar Mitzvá también tenía signi.cación y] existe como Cuenta.

3. ¿Qué conclusión atañe a nosotros de todo este análisis?
Nuestra fe en la llegada del Mashíaj es tal que “Aguardo su llegada cada día”, esta misma noche, o mañana por la mañana, en medio de los días de la Sefirá. (El Rebe Tzemaj Tzedek habló cierta vez acerca de la inminente llegada del Mashíaj en un día del que se ha escrito que él no puede venir en éste. Alguien le preguntó: “¿Cómo puede ser? ¡Está escrito que en un día como éste no puede venir!” El Tzemaj Tzedek respondió: “Que [el Mashíaj] venga, y cuando llegue habrá respuestas para todas las preguntas, ¡y también ésta será resuelta!”).

[La relación de lo explicado antes con la inminente llegada del Mashíaj durante la Cuenta del Omer, es que] aun según las autoridades halájicas que sostienen que hoy en día nuestra Cuenta del Omer es meramente una obligación impuesta por los Sabios [y no un precepto de la Torá], podremos continuar la Sefirá recitando la correspondiente bendición [día a día], tal como se explicó arriba [en relación con el menor que cumple 13 años en medio de los días de la Sefirá].

4. Nuestros Sabios dijeron –y Rambán (Najmánides) lo analiza extensamente– que las mitzvot que observamos en el presente constituyen “‘señales’ de las mitzvot que se observarán en el Futuro Venidero (en la Era Mesiánica)”. Es así que decimos: “Allí haremos ante Ti… como lo impone Tu voluntad”. Sólo en el Futuro Venidero la observancia de las mitzvot será perfectamente “como lo impone Tu voluntad”. En el presente, éstas aún no tienen el nivel ideal de perfección; son un preparativo para el Futuro Venidero.

Esto no significa, Di-s libre, que uno puede tomar a la ligera la preciosa importancia de las mitzvot que se cumplen en el presente, pues es sólo en virtud de éstas que llegaremos a aquellas que se cumplirán en el Futuro Venidero. A ello alude el famoso axioma que dice que “la causa de algo es superior a su efecto”. Este principio [de observar las mitzvot en la actualidad como preparación para su cumplimiento en la Era Mesiánica] es observado especialmente en la mitzvá de Sefirat HaOmer –cuyo concepto es el de constituir una preparación para Matán Torá–, pues sólo contando ahora podremos hacerlo recitando su bendición después de la llegada del Mashíaj [de producirse en medio de la Sefirá].

De todo lo antedicho percibimos la especial importancia del servicio (avodá) del presente, en la época del galut, como dijeran nuestros Sabios: “Es mejor una hora de teshuvá (arrepentimiento) y buenas acciones en Este Mundo, que toda la vida del Mundo Venidero”.

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