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Exilio: Rectificación del Alma

Extraido de Esta Tierra es Mi Tierra. Breslov Research Institute

Las Chispas de Santidad

Los motivos de la dispersión del pueblo judío se remontan a sus orígenes. De hecho, el fenómeno del “judío errante” no comenzó durante el exilio romano, sino que data de la época de Abraham. Dios le dijo, “Ve a la tierra que Yo te mostraré…”, pero no le especificó cuál tierra. El viaje de Abraham fue un viaje espiritual, dirigido únicamente a encontrar a Dios. El propósito de su ascenso a la Tierra era facilitar esa búsqueda. Nuestro deambular en el mundo tiene como objetivo facilitar nuestra búsqueda de Dios.

Cuando tengan hijos y nietos y estén establecidos en esta tierra durante muchos años, ustedes se corromperán y harán imágenes talladas. De este modo estarán haciendo el mal a los ojos del Señor, tu Dios y provocarán que Se indigne. Pongo como testigos contra ustedes al cielo y a la tierra, de que pronto serán eliminados de la Tierra… Entonces Dios los esparcirá entre las naciones. Quedarán pocos de ustedes entre las naciones a las que Dios los conducirá… Y desde allí buscarán al Señor tu Dios. Y lo encontrarás, si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma… Pues el Señor, tu Dios, es un Dios compasivo; no te dejará ni te destruirá. Ni se olvidará del pacto que les jurase a tus antepasados… Entiende hoy y grábalo en tu corazón, que el Señor, él es Dios, en el cielo arriba y en la tierra abajo, no hay otro (Deuteronomio 4:25-39).

Si somos exilados de la Tierra debido a que abandonamos a Dios, entonces podemos retornar buscando a Dios y volviendo a conectarnos con él, tal como afirma la Torá, “Desde allí buscarás al Señor tu Dios. Y lo encontrarás…”. El exilio no tenía como único objetivo ser un castigo por los pecados, sino también un medio para buscar a Dios y encontrarLo, difundiendo la Divinidad. (Algunas de las ideas siguientes están relacionadas con “Juntar las Chispas de Santidad” en el capítulo 19, arriba. Para un análisis más detallado, ver: Mashíaj, ¿Qué? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿Cómo? Partes Cinco y Seis, publicado por el Breslov Research Institute).

Exilio: Rectificación del Alma

Existen varios métodos para limpiar el alma: la reencarnación, el Guehinom (purgatorio) y los sufrimientos físicos, junto con el arrepentimiento. Cuando Dios creó el mundo, estableció este sistema para ayudar al hombre a limpiar los daños del pecado y de este modo alcanzar la perfección a través de sus propios esfuerzos.

Cuando Dios hizo el Pacto de las Mitades con Abraham y le prometió la Tierra a sus descendientes, el pueblo de Israel, él le informó a Abraham que sus descendientes deberían sufrir un exilio durante cuatro generaciones, pero que finalmente se irían de la tierra de sus opresores (Egipto) con gran riqueza, tanto material como espiritual. En ese punto, ellos serían dignos de recibir la Torá en el Sinaí, entrar a la Tierra Prometida y finalmente construir el Santo Templo. Pero ellos pecarían y serían castigados.

Según el Midrash (Bereshit Rabah 44:21), Dios le mostró a Abraham dos clases de castigos y le pidió que decidiera cuál prefería: Guehinom o el exilio. “Mientras tus descendientes se ocupen de los dos [la Torá y el Templo] podrán evitar los dos [Guehinom y el exilio]. Si no se ocupan de los primeros dos, sufrirán los otros dos”. Luego de un día de deliberación y con la ayuda de Dios, Abraham eligió el menor de los dos males: el exilio. (Sin embargo, un pecador no puede ser liberado del Guehinom. De acuerdo con los comentarios, la gravedad del proceso de limpieza en el Guehinom disminuye como resultado del sufrimiento del exilio).

¿Por qué Abraham, cuya búsqueda de Dios lo llevó a la Tierra Santa, eligió el exilio para sus hijos? La respuesta es que el exilio ofrece un sistema de rectificación de los errores y transgresiones del pueblo judío. Un nómade como Abraham podía comprender los beneficios del exilio y el hecho de que la rectificación final tuviera lugar junto con la búsqueda de la espiritualidad. La búsqueda de la Divinidad continuaría y llegaría a su fin cuando todos fueran rectificados. Esta rectificación se produce cuando se juntan las chispas de santidad. El Rabí Natán se refiere a este tema de una manera singular.

Se le dijo al pueblo de Israel que si pecaban serían castigados con el exilio en tierras lejanas, sirviendo a ídolos hechos por el hombre. En la diáspora, ellos rectificarían sus pecados y se arrepentirían, mereciendo la llegada del Mesías y el retorno a la Tierra Santa. Pero esta idea es difícil de comprender. ¿Cómo es que en el exilio hay esperanzas de retornar? En la Tierra Santa, donde la Divinidad estaba manifiesta, la mala inclinación nos dominó, llevándonos al pecado. ¿Cómo puede haber alguna esperanza de que ahora, que estamos en el exilio, lejos de la santidad y rodeados por culturas extrañas que propician el pecado, precisamente allí nos arrepintamos y rectifiquemos nuestros errores?

Si miramos al exilio de esta manera, no hay esperanzas. Pero Dios desea nuestra rectificación. Su intención no es la venganza, Dios no lo permita. El único motivo de Dios para el exilio es que “desde allí” Lo busquemos. Aun así, si no buscamos a Dios en nuestra propia Tierra, ¿cómo se espera que Lo busquemos en la diáspora? (Likutey Halajot, Birkat HaReiaj 42.45).

El Rabí Natán continúa diciendo que Dios permite que incluso aquéllos que han caído en los abismos más profundos puedan retornar a él. Los ascensos y descensos experimentados por cada judío son un paralelo de la historia de nuestro pueblo en la Tierra de Israel y en los exilios que hemos debido soportar. Especialmente en el presente, en la época de los “Pasos del Mesías”, cuando todas las almas han llegado a la tierra para su rectificación final, no es por casualidad que tantos hayan caído en el ámbito de las klipot (lit. envoltorio, impureza que rodea la esencia pura). Es parte del plan de Dios hacer retornar todas las chispas. El Rabí Natán explica cómo ocurrirá esto:

Debes saber que cuanto más lejos y más profundamente haya caído la persona, debe haber algo allí, algún servicio que deba cumplir en aras de Dios y que los grandes Tzadikim no pueden realizar. De esta manera, la persona eleva a todas las chispas de santidad que han caído en ese lugar impuro.
Pues muchas chispas de santidad han estado atrapadas en estos lugares desde el comienzo del tiempo y están hundidas profundamente dentro de las klipot. Tan profundamente enterradas están que nadie en su sano juicio querría entrar en esos lugares para recuperarlas. Por lo tanto, cuando aquél que ha pecado y ha caído en esos lugares, Dios no lo permita, recuerda a Dios y se dispone a servir Su santo Nombre… estas chispas se le unen. Es entonces que las eleva desde allí, cosa que le causa a Dios un enorme placer (ver arriba, capítulo 18, “¿Aié?”).

Este [proceso] incluye a todas las almas judías que se encuentren viviendo en cualquier parte del mundo, no importa cuán lejanas estén de la Tierra de Israel. Debes saber que allí existen chispas que posiblemente hayan estado en ese lugar durante miles de años [desde el momento de la Rotura de los Recipientes] (ver capítulo 6). Su dolor es imposible de describir… Pero por esta misma razón, si algún judío pasa cerca de ellas, incluso el más grande de los pecadores [porque aunque haya pecado, aún sigue siendo un judío], estas chispas de santidad “huelen” la fragancia de la Tierra de Israel, reviven de su estupor y se le unen. Y así lo hacen aunque no tengan la posibilidad de elevarse a través de esta persona. Por el contrario, en la mayor parte de los casos, la persona cae más abajo aún, debido a que las klipot continúan aferradas a estas chispas [que se han apegado a la persona]. Sin embargo, mientras siga siendo un judío, es precioso a los ojos de Dios. Por lo tanto, con seguridad se fortalecerá y saldrá de allí, llevando esas chispas junto con él. Así rectificará sus pecados, y redimirá a su vez a estas chispas.

Cuando el pueblo judío vivía en la Tierra Santa y Dios revelaba abiertamente Su amor, ellos se volvieron insensibles a la espiritualidad. Confundieron la cercanía de Dios como un signo de sus logros y se debilitaron en su servicio a Dios. En lugar de comprender que la revelación de la Divinidad era sólo un comienzo, disminuyeron sus esfuerzos y fueron llevados hacia el pecado, cosa que trajo el exilio.

En el exilio, bajo la influencia de las culturas y de los gobiernos ajenos, el alma judía comenzó a pensar en Dios y en una forma de vida espiritual. Lejos de la santidad de la Tierra, cada pensamiento y movimiento hacia la Divinidad fue considerado un gran logro. Tales pensamientos y acciones no habrían sido considerados suficientemente puros de haber tenido lugar en la Tierra Santa. De aquí la frase “desde allí” (Deuteronomio 4:29), indicando la distancia con la Divinidad y la santidad y el hecho de que cada esfuerzo es mucho más significativo a los ojos de Dios.

De acuerdo con el Rebe Najmán, el que la persona reconozca la distancia que la separa de Dios es una manifestación Divina para acercarla a Dios (Likutey Moharán II, 68). En el punto más bajo, uno puede comenzar a elevarse en su “péndulo espiritual”. El resto depende de la libertad de elección del hombre. Dios siempre provee los medios, de acuerdo con la voluntad de la persona para rectificarse. Ello requiere restricción y paciencia.
Durante la búsqueda espiritual por la santidad, uno atrae automáticamente las chispas de santidad que están esperando ser rectificadas y las eleva a su nivel.

En el comienzo de la búsqueda, una persona puede arrepentirse, otra puede despertar, y así en más. Cada persona es traída de retorno de una manera diferente, de acuerdo con la necesidad. Esto puede ser explicado mediante las palabras que utiliza la Torá para aludir al final del exilio, como sigue: “Y Dios retornará con tu cautiverio…” (Deuteronomio 30:3). Rashi ofrece dos explicaciones. Primero, Dios Mismo está en el exilio; de aquí las palabras, “Dios retornará con…”. Dios está “en el exilio” pues las chispas de santidad, que son parte de Su Unidad, están en el exilio. Segundo, el retorno de los exiliados es un proceso doloroso, y Dios Mismo tiene que tomar de la mano a cada uno, sacándolo personalmente del exilio.

Las dos explicaciones son en verdad una sola. Cuando uno elige la espiritualidad, Dios comienza a revelársele. Cuando Dios se revela a una persona, otras también se vuelven a él, atrayendo y elevando las chispas de santidad. Cuando la porción de santidad de la persona es rectificada, ella se une a la Unidad de Dios. Por lo tanto, Dios toma a ese individuo y personalmente lo saca del exilio.
Así, todas las almas terminarán siendo rectificadas. Ninguna se perderá. Dios nunca olvida y siempre tiene presente a aquéllos que han caído. él nunca olvida las chispas de bien y de santidad, hundidas profundamente por todo el universo y que esperan ser redimidas. Dios siempre recuerda a aquellos judíos que se han extraviado y no dejará que se pierdan. Incluso si se han hundido hasta el fondo, allí buscarán a Dios. De allí que ellos harán que se complete el plan final de Dios.

En conclusión, los judíos están en el exilio para recolectar las chispas de santidad que han sido diseminadas por todo el mundo. El objetivo final es juntar todas las chispas desparramadas (que corresponden a los judíos dispersos) y reunirlas. Este evento tendrá lugar al término de este exilio final. Todo pensamiento o palabra positivo y toda buena acción tienen un efecto directo y positivo sobre las chispas. Las duras condiciones del exilio facilitan la rectificación de las chispas, así sea limpiándolas del pecado o permitiendo la migración judía hacia tierras distantes para que esa gente pueda comenzar a buscar a Dios “desde allí” y rectificar las chispas diseminadas que se encuentran en esos lugares remotos.

Por lo tanto, el deambular de los judíos puede ser atribuido al esfuerzo de nuestro retorno a Sión. Pese a las migraciones, hubo grupos de judíos que decidieron retornar y reconstruir la Tierra Santa y colocar los cimientos de un eventual retorno a Sión.
La historia de la Tierra Santa desde las Cruzadas hasta el siglo diecinueve demuestra cómo se unieron las chispas dispersas, en la forma de comunidades o en las enseñanzas de la Ley Oral. Los kabalistas y los maestros Jasídicos les dieron un significado espiritual a los esfuerzos de estas primeras generaciones.

Chaim Kramer

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1 comentario
  1. Esther Arriaga

    Muchas gracias la explicación es muy clara y precisa y además muy hermosa hashem los bendiga amén

    18/11/2016 a las 21:37

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