Estudiando
7.Balak
El Libro de Bamidbar (Números)
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Estudiando tres pesukim (versículos)

Balak, XXII, 4
4 – ENTONCES DIJO MOAV A LOS ANCIANOS DE MIDIYAN. La idea de dirigirse a un país tan lejano y apartado de ellos por el país de Edóm les era inspirada por los orígenes de Moshé. ¿Por qué razón le pidió Moáv consejo a Midiyán? Habiendo visto que Israel había logrado una victoria de manera extraordinaria, pensaron: «Su jefe se ha engrandecido en Midiyán; nosotros nos informaremos con ellos sobre sus características». Estos respondieron: «Su fuerza está en sus labios». Entonces dijeron los
moavítas: «Y bien, nosotros también los atacaremos por medio de un hombre cuya fuerza reside en sus labios » (Rashí). Es por esto que no está dicho: «los ancianos de Moáv vinieron donde los ancianos de Midiyán», sino que fueron los jóvenes de Moáv quienes vinieron a pedir consejo de los ancianos de Midiyán, aquellos que habían asistido al advenimiento de Moshé cuarenta años antes. Estos denunciaron la fuerza prodigiosa de Moshé, que residía en su poder de persuasión, y la traición de Yitró, su suegro. También les sugirieron que se solicitaran los servicios de Bil»ám, si bien él residía lejos y, en caso de un contratiempo, enviar mujeres jóvenes de su país para que pervirtieran a Israel».

Y BALAK, HIJO DE TZIPOR, ERA REY DE MOAV A LA SAZON. Según Rashí. «Balák no estaba calificado para convertirse en su rey. Era un príncipe de Midiyán quien, luego de la muerte de Sijón, fue nombrado rey debido a las necesidades del momento».
En efecto, se lee en Yehoshúa XIII,21 que Midiyán tenían cinco príncipes que eran vasallos de Sijón. Fue el llamado Tzur quien se convirtió en rey y cuya hija Kozví se entregó al desenfreno debido a la orden paterna de que perdiera a los judíos. (Núm. XXV, 5).


Balak, XXII, 23
23 – Y LA ASNA VIO AL ANGEL DE ADONAI PUESTO DE PIE EN EL CAMINO, CON SU ESPADA DESENVAINADA EN SU MANO, POR LO CUAL DESVIOSE EL ASNA DEL CAMINO, Y SE IBA POR EL CAMPO Y BILAM EMPEZO A PEGAR AL ASNA PARA HACERLA VOLVER AL CAMINO

23 – Y LA ASNA VIO. Rashí comenta: «Y él no vio, puesto que Dios dio la posibilidad al animal para ver más que el hombre que, al tener raciocinio, en lo que seria al ver seres nocivos». Rashí atribuye a la asna el don de la vista, literalmente. Se refiere a lo que se dice en Ber. 6a: «Si se le diera poder al ojo del hombre, ninguna criatura podría vivir a causa de la visión de los espíritus existentes». Abayé decía: «Son más numerosos que nosotros, nos rodean como surcos alrededor de un centro». Rav Huná decía: «Cada uno de nosotros tiene miles a su izquierda y miles a su derecha «.
Pero Najmánides no comparte este punto de vista. Según él es imposible que la asna haya visto un ángel, que no es más que una «inteligencia pura «. Ella ha tenido el presentimiento de algo espantoso que le impedía pasar. Se imaginaba que la espada surgía para degollarla. Era una sensación real. Si se hubiera tratado de un ángel que hubiera tomado forma corpórea, como por ejemplo los ángeles que han venido a visitar a Abrahám, Bil»ám hubiera debido verlo igualmente. Pero el gran milagro era el don de la palabra atribuida a la asna. Este es uno de los diez milagros creados durante el crepúsculo, la víspera del Shabbat de la creación del mundo. Pero otros comentaristas tienen una óptica diferente de la que Najmánides desarrolla aquí. Ya Rabí Saadiá Gaón, citado por Rabí A. Ibn Ezrá y también Maimónides (Guía de los Desc. II, 6-42) ven en este relato un sueño, una visión profético; según ellos aquí no hay problema: la acción y el discurso de la asna, el hecho de la intervención del ángel – como el relato relacionado con la lucha de Yaakóv contra el ángel de «Esáv – no tienen ninguna realidad.

DESVIOSE EL ASNA DEL CAMINO. Este versículo describe el trágico conflicto que se desarrolla entre el hombre, su conciencia y su vivo deseo. ¿Cómo comprender, en efecto, que este hombre no retroceda después de todas las «advertencias» que ha encontrado sobre el camino? Primero la asna se aparta de la ruta, luego presiona el pie de Bil»ám contra el muro y después se arrodilla, rehusando continuar la marcha y, en cuarto término, el gran milagro, cuando ella comienza a hablar y a decirle que no tiene derecho de actuar de esa manera. Finalmente es el Angel del Eterno el que interviene directamente. Todo esto se oponía al deseo de Bil»ám, que quería maldecir a Israel (Rabí Bajyéh).
¿Por qué el Eterno dejó llegar las cosas tan lejos y no intervino antes? Es porque el Satán viene delante de aquél que quiere cometer un pecado, y «danza » delante de él. lo tienta hasta que comete su falta. Una vez cometido el pecado, es Dios quien interviene, haciendo justicia. En este momento Bil»ám reconoce su error y exclama: «¡Pueda yo morir la muerte de los justos!» (Tanj.). «El va tras ella en derechura, como buey que va a la matanza, o como un engallado a la corrección de los necios, hasta que una saeta le traspase el hígado, como un pájaro se apresura en ir a la trampa sin saber que en ello le va la vida.» (Prov. VII,22-23).


Balak, XXIII, 1
1 – ENTONCES DIJO BILAM A BALAK. «EDIFICA AQUI SIETE ALTARES PARA MI, Y PREPARAME SIETE TOROS Y SIETE CARNEROS

1 – EDIFICA AQUI SIETE ALTARES PARA MI. Cf. Com. XXII,40. La idea de hacer levantar siete altares le fue inspirada por las siete Mitzvót de Nóaj. Los siete altares debían ser edificados en homenaje a su realización.
Pero Maimónides presenta un argumento completamente distinto (Guía de los Desc. III,43). El número siete indica la medida ideal entre el sistema solar y el sistema lunar. La evolución del día y de la noche, al igual que los trescientos sesenta y cinco días del circuito anual del sol, son las características del sistema solar. La semana de siete días no figura ahí. Depende de los veintiocho días de renovación de la luna divididos por cuatro. La semana es entonces la consecuencia de la cuenta lunar de los hijos de Israel. Bil»ám quería mostrar con los siete altares que él sabía rendir homenaje al espíritu específico de Israel que busca la armonía entre los sistemas solar y lunar. Es en razón de esta armonía que tantas Mitzvót están ligadas al número siete. (Ver Rabí Bajyéh).
Si es en razón de estas circunstancias que Israel fue colmada de tantas Mitzvót que se caracterizan por el número siete, eran sin embargo los favores de los siete planetas lo que Bil»ám buscaba ganar con los sacrificios en [número del siete (Gén. Rabbá IV). El creía que los israelitas podían debilitarse en todos sus movimientos si se podía maldecirlos por los siete planetas. No sabía que existe una regla inmutable que rige toda la vida de Israel. (en mazál le-Yisraél, «no existe astrología para Israel». Su destino no depende de los astros, sino de sus méritos (Shab. 156a, Ned. 32a).

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