Estudiando
2.Vaetjanán
El Libro de Devarim (Deuteronomio)
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Estudiando tres pesukim (versículos)

Vaetjanan III, 25
25 – ¡RUEGOTE, ME PERMITAS PASAR Y VER LA BUENA TIERRA QUE ESTA MAS ALLA DEL YARDEN (JORDAN), AQUELLA SERRANIA HERMOSA Y EL LEVANON!

25 – «RUEGOTE, ME PERMITAS PASAR Y VER LA BUENA TIERRA «. Hagamos una comparación con la historia del rey que, deseando desposar una mujer, envía una delegación para saber si es bella o fea: Los delegados regresan diciendo -«No la hay más fea». El consejero del rey, habiendo comprendido, afirma: «ellos mienten, pues no la hay más bella «. El rey escucha a su consejero y se compromete. El día del matrimonio el padre de la joven dice: «¡Nadie de la delegación real que haya hablado mal de mi hija entrará aquí! » El consejero protesta y quiere participar en la fiesta diciendo: «Pero yo, que he hablado bien de ella, ¿por qué no habría de entrar?»
De la misma manera Moshé habla a Dios: «Los exploradores han hablado mal del país, mientras que yo he afirmado lo contrario. ¿Por qué no puedo entrar yo en Israel?» (Medrashím).

Moshé queda entrar en la tierra Santa para desterrar de una vez por todas cualquier vestigio de idolatría, como lo había ordenado Dios en Deut. XI,16 y enseguida edificar él mismo el Santuario en Jerusalén. En efecto, él preveía que los hijos de Israel no destruirían todos los lugares idólatras y que Dios los castigaría por su infidelidad. Durante toda la historia del Tanáj la obediencia alterna con la desobediencia, y el futuro Santuario de Jerusalén no los detendría en su ruta. También se elevaría en llamas, lo que Moshé quería evitar a toda costa.

AQUELLA SERRANIA HERMOSA Y EL LEVANON. «Rabí Simlái ha planteado esta pregunta: ¿Por qué tenía que entrar Moshé a Israel? ¿Era para gozar de sus frutos o para saciarse de riquezas? No obstante, Moshé había dicho: Muchas Mitzvót que se ordenan no pueden ser cumplidas sino en Israel; yo quiero ir para poder realizarlas » (Sotáh 14a).
De cualquier forma, en la bendición que hacemos de los pasteles o de los frutos de la tierra, encontramos este pasaje: «Te agradecemos, Eterno, por habernos permitido heredar de nuestros antepasados una tierra que nos permite gozar de sus frutos y saciamos de sus riquezas «. Pues en realidad no despreciamos ninguna parte material de la tierra, aunque Moshé no haya considerado sino el beneficio espiritual.


Vaetjanan III, 28
28 – MANDA EMPERO A YEHOSHUA, Y FORTALECELE, Y ANIMALE; PORQUE EL HA DE PASAR AL FRENTE DE ESTE PUEBLO, Y EL LOS HARA POSEER LA TIERRA QUE TU VERAS.

28 – MANDA EMPERO A YEHOSHUA, Y FORTALECELE, Y ANIMALE. En el Talmúd Berajót 32b se dice que cuatro acciones necesitan de la firmeza moral; estas son: «El estudio de la Toráh, la buenas obras que deben ejecutarse, la oración a Dios y los medios [la acción del hombre en su lucha por la subsistencia] (Yalkút).

Y EL LOS HARA POSEER. Así acaba el relato de la plegaria de Moshé: esta termina con el rechazo categórico del Eterno. Moshé, comprendidos o no los motivos, no insistió más. Si se ha de llegar a alguna conclusión de esta plegaría, será la que aparece en Séfer Jasidím 534 citado por el Yalkút Reuvéni, en el sentido de que «el hombre no debe discutir con alguien más fuerte que él».


Vaetjanan IV, 5
5 – VED, QUE OS ENSEÑE ESTATUTOS Y LEYES, ASI COMO ME MANDO ADONAI, MI DIOS, PARA QUE LOS PRICTIQUEIS EN MEDIO DE LA TIERRA ADONDE VAIS PARA POSEERLA.

5 – VED, QUE OS ENSEÑE ESTATUTOS Y LEYES… «Para que las sigáis en el país adonde vais a entrar». Es por este mandato que se caracteriza la Ley de Israel, la que la distingue de otras leyes: vosotros, hijos de Israel, sois el único Pueblo que ha recibido una Legislación antes de haber poseído vuestro país. Estas leyes no son un medio con miras a una existencia nacional exclusiva, sino un propósito y una inspiración final. Cada pueblo se organiza por medio de su territorio y crea leyes para si mismo. Vosotros os habéis convertido en un Pueblo gracias a la Ley y recibís un país para la Ley. Las leyes de otros pueblos deben sus orígenes a condiciones particulares, una vez que hay una serie de afinidades que obligan a respetarse mutuamente. «Así como Dios llena el Universo, el alma llena el cuerpo. Así como Dios ve sin ser visible el alma de las naciones y cada país. Por el contrario, vosotros habéis recibido vuestra Ley de un hombre (que no fue sino el agente transmisor) que nunca ha puesto los pies en el país, que ha sido enterrado en el desierto casi como un acto simbólico de la perennidad de esta Ley, que no podría limitarse a una comarca o a una época (Rabí S. R. Hirsch).

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