Estudiando
2.Naso
El Libro de Bamidbar (Números)
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Estudiando algunos midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

Vidui / La Mitzvá (Mandamiento) de Confesar los Pecados de Uno Verbalmente

Si un judío transgredió un mandamiento negativo de la Torá (mitzvá lo taasé) o dejó de cumplir un mandamiento positivo (mitzvá asé) y lamenta su acción / omisión, es una mitzvá para él hacer teshuvá (arrepentimiento).

Teshuvá comprende tres partes principales:
1. Pesar sincero por la mala conducta de uno en el pasado
2. Confesión oral de eso
3. Firme decisión de nunca repetirlo.

Parshat Nasó debate la etapa media de las tres partes, vidui / la confesión oral. ¿Cómo confiesa uno? El pecador dice, «Por favor Hashem, yo pequé y ahora estoy apenado y avergonzado de mi acción, y nunca la repetiré.»
El presenta su caso a Hashem en sus propias palabras y le suplica a El por expiación. En el tiempo del Beit Hamikdash (Segundo Templo de Jerusalen), el pecador tenía que enunciar el vidui previo al sacrificio del animal que él ofrecía como un korbán (ofrenda) expiador del pecado.

¿Por qué la Torá nos ordena confesar nuestras maldades?
Hay dos respuestas obvias:
1. Confesando un pecado al Todopoderoso, nosotros admitimos nuestra creencia en que El castiga a los pecadores y recompensa a aquéllos que observan Sus mitzvot.
2. Un completo vidui oral fortalecerá grandemente al pecador en su determinación de mejorar su conducta en el futuro, y lo ayudará a persistir en su teshuvá.

Hashem dice, «Tan pronto como un judío admite que él hizo mal, Yo soy misericordioso con él. «Quienquiera que dice vidui antes de morir tiene una porción en el Mundo por Venir. Si no sabe cómo recitar vidui, le es ordenado decir, `Que mi muerte sea una expiación para todos mis pecados.»»
Hay una mitzvá especial de decir vidui en Iom Kipur, el día del año que tiene el poder de limpiar el pecado.

Sotá / El Procedimiento Si Un Marido Sospechó a su Esposa de Adulterio

Si un marido ha advertido a su esposa, «No te recluyas con tal y tal,» y subsecuentemente dos testigos observan que ciertamente se recluyó en privado con aquel mismo hombre (por un período de tiempo en el cual pudiera haber sido deshonrada), ella se torna prohibida para su marido hasta que las leyes de la sotá sean puestas en ejecución. No obstante, si aún un solo testigo testificaba que ella había realmente cometido adulterio, la prueba de la sotá no era realizada; en vez de ello, estaba permanentemente prohibida para su esposo.

Algunos pecados están más allá de reparación. El Rey Shelomó los describió como, «Una cosa torcida que no puede ser puesta derecha» (Kohelet 1:15). Uno de ellos es el pecado de adulterio con una mujer casada. La mayoría de las transgresiones pueden ser rectificadas. Por ejemplo, dinero robado puede ser reembolsado; una persona secuestrada puede ser recuperada. No obstante, no hay reparación para el pecado de adulterio. Aún si el adúltero más tarde lamenta su acción, él no tiene manera de hacer alguna vez a la esposa nuevamente permisible para su marido.

¿Cuál es el significado del término hebreo «sotá» que la Torá utiliza para describir a una mujer sospechada de infidelidad?

1. «Sotá» denota «tonto.» (Es derivada de la palabra raíz «tontería».) Esta mujer no consideró los resultados de su conducta suficientemente. Fue arrebatada por una pasión o deseo. Si hubiera sido sabia, su temor a Hashem habría prevalecido sobre su ietzer hará (instinto malo). Ella habría desistido, o por temor de cometer el pecado o por temor al castigo. En cambio, ella tontamente sacrificó a un deseo temporario, su buen sentido de que su acto era pecaminoso y finalmente le causaría sufrimiento.
(Similarmente, todo el que peca es «un tonto,» porque él permite a su imaginación, capricho, o apetito prevalecer sobre su mejor conocimiento.)
2. La palabra también denota «desviarse, apartarse de»
El pueblo judío observa modos de kedushá (santidad) y tzeniut (recato) que son inigualados por las otras naciones del mundo. Una mujer que se conduce de una manera que lleva a su esposo sospechar infidelidad se ha apartado de los modos del pueblo judío. Ella ha adoptado los hábitos del mundo no- judío. Así, ella se ha vuelto una sotá, una mujer que se ha desviado de la senda de la Torá.

Este Midrash enseña que la Torá condena a un hombre o a una mujer no sólo por el pecado final de adulterio. Más bien, él / ella es considerado culpable por cualquier paso conducente a él. De allí que los medios de comunicación masivos, tales como televisión, revistas, y muchos artículos y fotografías de diarios que introducen ideas inmorales al hogar, no obstante comúnmente aceptados por el medio ambiente no- judío, no son compatibles con la Torá. Ni tampoco lo son reuniones sociales que fomentan conceptos no- judíos de moralidad.

Si dos testigos testifican que una mujer se volvió una sotá, esto es, acarreó sospecha sobre sí recluyéndose ella misma con un cierto hombre en contra de quien su esposo le había advertido, su esposo puede o divorciarla, o de otro modo él debe reportar los eventos al Beit Din (corte) local. Si el reporte de testigos era verificado por el Beit Din pero la mujer insistía que era pura y estaba dispuesta a beber el agua de la sotá, los jueces referían el caso al Gran Sanhedrín (la Suprema Corte judía de setenta y un jueces, que se reunía en una cámara especial del Beit Hamikdash).
Los jueces del Sanhedrín intentarían convencer a la mujer de que debería confesar su culpa, de tal modo que la prueba de la sotá no fuera realizada innecesariamente. La llevarían a un lado y usarían toda clase de argumentos y persuasiones para hacerle admitir la verdad o causarle rehusar beber.
«Nosotros sabemos,» le dirían ellos, por ejemplo, «que las personas pierden su equilibrio bajo la influencia del vino, malos vecinos, o por ligereza. Si esto os sucedió, confesádlo».
«No causéis que el Gran y Santo Nombre sea borrado en la preparación de las aguas amargas con las cuales la sotá es probada».
«Hubo más grandes que vos que fueron seducidos por su ietzer hará. Recuerda, un tzadik del calibre de Iehudá confesó en público que él era culpable en el caso de Tamar; Reubén reconoció culpa en el incidente comprometiendo a Bilhá. Sus confesiones les ganaron a ellos vida eterna. ¡Aprendéd de estas grandes personas y admitíd vuestra culpa!»
Si la mujer en aquel punto confesaba que ella fue deshonrada, era ordenada abandonar a su marido, y el caso era desechado.
Si ella insistía que era pura, era conducida a la puerta oriental de la azará, la Puerta de Nicanor (la cual era la puerta de entrada a la azará) para que fuera advertida por todos los que entraban.
Antes de proceder con el ritual, no obstante, ella era conducida de una parte a otra por sobre todo el Monte del Templo, de tal modo que el procedimiento fuera alargado artificialmente. La esperanza era que ella se agotara al punto de confesar.
Si no se declaraba culpable, era finalmente colocada en la parte opuesta a la Puerta Oriental fuera de la azará y la ceremonia de la sotá comenzaba.

La Sotá es Conjurada y Deshonrada

Ella estaba ahora en exhibición pública, porque la azará estaba llena de mujeres. Era una mitzvá para ellas atender a fin de tomar una advertencia del fin de la sotá.
El cohén le ordenaba jurar solemnemente con un juramento que contenía una maldición. El presentaba el juramento con el siguiente discurso: «Vos estáis a punto de beber las aguas amargas de la sotá, cuya cualidad es milagrosa. Si vos sóis pura, no seréis afectada por este juramento, y las aguas no os lastimarán. No obstante, si un hombre extraño os ha deshonrado, el agua causará a vuestros muslos y luego a todos vuestros miembros caer. Vuestro vientre se hinchará y reventará. Lo mismo sucederá al adúltero. «Vuestro nombre se convertirá en un objeto de escarnio en la boca de las personas. Ellas se maldecirán una a la otra con las palabras, `Pueda tu fin ser como aquél de la señora tal y tal,» y ellas jurarán, `Si yo digo una mentira, que perezca como la señora tal y tal.»»
La sotá afirmaba el juramento respondiendo dos veces, «Amén, (así sea).» El doble Amén implicaba, «Amén que yo nunca fui deshonrada por la persona particular en contra de quien mi marido me previno; Amén que yo no fui deshonrada por ningún otro hombre.»
El cohén traería pergamino y escribiría sobre él el texto de la Torá conteniendo el juramento que él acababa de hacerle jurar. (Escribía los versos 5:19- 22, incluyendo el verdadero juramento y maldición, pero excluyendo las frases «Y el cohen hizo jurar a la mujer,» «Y el cohén dijo a la mujer,» «Y la mujer dijo, `Amén Amén.»»)
Escribiría este documento igual que un Sefer Torá, pero con tinta borrable, y escribiría el Nombre de Cuatro Letras de Hashem que aparecía dos veces en el texto en total (5:21).
El traería una vasija nueva de cerámica, la llenaría con agua del kior (aguamanil), salpicaría dentro de ella polvo tomado del suelo del Santuario, y una hierba amarga para convertirla en «aguas amargas.» Finalmente, borraba el documento en la mezcla de agua hasta que ni vestigio de las letras quedaba.
¿Por qué es el Gran Nombre del Todopoderoso disuelto en el agua?
Está prohibido borrar el Nombre de Hashem. No obstante, en el caso de la sotá, El hizo una excepción a fin de demostrar la gran importancia de mantener paz entre esposo y esposa. Si contienda brota entre ellos, El considera que vale la pena aún erradicar Su Gran y Santo Nombre si es necesario a fin de reconciliarlos.

Nazir / Las Leyes del Nazareno

Una persona que desea tomar un voto de nezirut (nazareato) debe seguir las leyes enumeradas en esta parshá. Estas leyes verdaderamente pertenecen al código de votos voluntarios tomados por individuos (parshat Matot, Bamidbar 30).
No obstante, ellas fueron ubicadas aquí:
1. Porque las leyes de nezirut difieren de aquéllas concernientes a los votos normales de individuos.
2. La Torá deseó yuxtaponer este tema con aquél de la sotá a fin de sugerir que atestiguar la desgracia de una sotá y así comprendiendo la perniciosa influencia del beber inmoderado (que conduce a inmoralidad) debería influenciar a uno a hacer un voto de abstenerse del vino.
¿Por qué debería alguien desear volverse un nazir?
Puede ser debido a una experiencia particular causada por la dañina influencia del vino. Puede provenir de su convicción de que sería beneficioso para él abstenerse de los placeres mundanos. El puede sentir que está preocupado del cumplimiento de sus deseos físicos, y por consiguiente no puede concentrarse en el estudio de Torá y mitzvot. Sólo un paso drástico para alterar sus hábitos, caúsandole abstenerse de sus usuales tiempos pasados y placeres, lo cambiarán. El por consiguiente hace un voto de volverse un nazir por algún período de tiempo, en la esperanza de que la kedushá (santidad) alcanzada con ello lo eleve a volverse una mejor persona, aún después de que su término de nezirut esté terminado.
Un hombre o una mujer que pronuncia las palabras, «Yo deseo ser un nazir (nezirá), » está obligado por los siguientes treinta días a abstenerse de:
1. beber vino y todos los derivados de la uva
2. cortarse el cabello
3. tener contacto con los muertos

Nosotros nos explayaremos ahora acerca de estas tres prohibiciones.
1.Un Nazir no Puede Beber Vino- Cuando una persona bebe una cantidad de vino pierde su claridad de mente (y por esta razón no puede juzgar cuestiones halájicas – leyes). Beber bebidas alcohólicas es un factor principal conducente al comportamiento inmoral.
Más aún, por abstenerse del vino uno se excluye a sí mismo de participar en fiestas o banquetes. En vez de celebrar en la compañía de amigos, encuentra tiempo para la introspección. Examinará sus modos y acciones y las mejorará.
Un nazir está impedido no sólo de beber vino sino incluso comer uvas o pasas de uva, incluyendo sus semillas o cáscaras.
Si se aproxima a una viña, es advertido, «¡No caminéis a través de ella; tomad un desvío alrededor de ella!»
Nuestros Sabios de tal modo nos enseñan el principio de que la mejor precaución contra pecar es distanciarse uno mismo de cualquier tentación.
2. No Puede Cortar Su Cabello- Mientras alguien es un nazir, no puede cortar su cabello.
El propósito de un corte de cabello es hacer a la persona lucir hermosa. Dejando a su cabello crecer largo, y al fin del período de nezirut afeitarlo completamente como es requerido, el nazir expulsa de su mente todos los pensamientos de embellecer su cuerpo. Este es un medio de distanciarse a sí mismo de deseos terrenales.
A pesar de que el largo cabello del nazir no puede conformar con nuestro concepto de belleza, la Torá lo califica como una corona (6:7). La Shejiná descansa sobre el nazir, a causa de que él observa las leyes de nezirut
3. Un Nazir no Puede Tocar a los Muertos- ¿Por qué no es a un nazir permitido de estar en contacto con un cuerpo muerto?
Quienquiera que se santifica a sí mismo, es recompensado con kedushá adicional del Cielo. El Todopoderoso confiere sobre el nazir un nivel de kedushá similar al del Cohén Gadol. Al igual que el sumo sacerdote no puede ser metamé (impuificarse) él mismo aún por sus parientes más cercanos, así es al nazir prohibido de estar metamé (impuificarse) él mismo aún por sus parientes más cercanos. La tumá (impureza) causada por un cuerpo muerto no puede ser tolerada por su alto nivel de kedushá

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