Estudiando
10.Vaihakel-Pekudei
El Libro de Shemot (Exodo)
+100%-

Estudiando algunos midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

Moshé Congrega a K-lal Israel para Enseñarles las Leyes de Shabat

La parshá de Vaiakhél describe cómo el Mishkán fue construido. Es precedida, no obstante, por una advertencia de observar las leyes de Shabat.
En el día siguiente a Iom Kipur, Moshé congregó a K-lal Israel íntegro y les dijo, «Trabajo puede ser realizado durante los seis días de semana. No obstante, en el séptimo, ustedes deben abstenerse de toda labor.» Moshé les enseñó a los Benei Israel las detalladas halajot (leyes) de las treinta y nueve labores principales (avot melajot) cuya realización está prohibida en Shabat. Moshé concluyó con la advertencia, «Quien viole el Shabat a pesar de haber sido advertido y en la presencia de dos testigos incurrirá en el castigo capital. Aún si el Beit Din está imposibilitado de ejecutarlo porque una de las dos condiciones precedentemente mencionadas no es cumplida, él ciertamente no escapará a la retribución Divina.»
¿Por qué Hashem le ordenó a Moshé exhortar al pueblo a guardar los preceptos del Shabat antes de instruirlos acerca de construir el Mishkán?

El rey estaba planeando construir él mismo un nuevo palacio. Convocó a los mejores arquitectos y se asesoró con ellos por horas y horas. Les dio instrucciones detalladas sobre cómo planear el magnífico edificio que él tenía en mente, los espaciosos cuartos, el techo como torre, los portales a la entrada, y el lujoso diseño interior. La reina advirtió con desagrado que él pensaba sobre su nuevo palacio día y noche. Durante una de sus sesiones con los arquitectos, ella se introdujo dentro del cuarto y se quejó, «¡Vos estáis tan absorbido en vuestros planes que ya no me concedéis un solo pensamiento!»
El rey reconoció la verdad de su argumento. Inmediatamente ordenó que al día siguiente, una fiesta debería ser celebrada en honor de la reina.

Similarmente, el Shabat se quejó a Hashem, «Tú me santificaste durante los Seis Días de la Creación.¡Ahora los judíos probablemente están por profanarme a causa de su gran amor por el Mishkán que están erigiendo para Ti!»
Hashem por consiguiente le ordenó a Moshé enfatizar al pueblo que las leyes de Shabat no debían ser descuidadas a causa de la construcción del Mishkán.
Moshé les enseñó a los Benei Israel entre muchas otras halajot que estaba prohibido encender un fuego en Shabat. (Los Kohaním fueron permitidos encender un fuego en el Mishkán con el fin de ofrendar los korbanot de Shabat. Fueron, no obstante, prohibidos de realizar aquella precisa misma labor para propósitos privados.)

El malvado emperador Adriano desafió a R. Iehoshúa ben Jananiá, diciendo, «Yo soy más grande que vuestro maestro Moshé.»
«¿Cómo es eso?» interrogó R. Iehoshúa.
«Muy simple,» replicó Adriano. «Yo estoy vivo, y él está muerto. ¿No dicen vuestros libros, «Mejor un perro vivo que un león muerto» (Kohelet 9:4)?»
R. Iehoshúa le dijo, «Yo reconoceré la verdad de vuestras palabras si vos podéis cumplir una condición.¡Decretad que vuestros súbditos, como regla de una vez, no pueden encender ningún fuego por tres días consecutivos!»
«¡Nada más fácil que eso!» consintió Adriano, y emitió una orden a aquel efecto.
En la noche, ellos dos permanecían sobre la terraza del techo de Adriano.
R. Iehoshúa miraba a las casas de la ciudad y advirtió humo elevándose de la chimenea de una casa a la distancia.
«¿No prohibísteis encender un fuego?» él preguntó al emperador.
Un mensajero fue enviado a aquella casa. Retornó con el reporte que un hombre noble vivía allí, y su facultativo le había ordenado beber bebidas calientes para curar su resfriado. El había encendido el fuego para aquél propósito.
«Vos véis,» R. Iehoshúa ben Jananiá se dirigió a Adriano, «vuestros súbditos no hacen caso de vuestras órdenes aún mientras vos estáis vivo. Este hombre podía fácilmente haber esperado otro día para encender el fuego. Nuestro rebe, Moshé, nos advirtió a nosotros dos mil años atrás, `¡No encendáis un fuego en Shabat!» ¡Hasta el día de hoy, ningún fuego es encendido en ninguna casa judía en el Shabat!»

La Construcción del Mishkán Revela el Verdadero Carácter de Belleza Espiritual de K-lal Israel

K-lal Israel proclama, «Shejorá aní venavá / Yo soy negra, no obstante hermosa» (Shir Hashirím 1:5).

Esta afirmación parece ser contradictoria; ¿no son negrura y belleza dos extremos opuestos? Cada uno de estos dos atributos, no obstante, se refiere a una etapa diferente en la historia de K-lal Israel. Los Benei Israel proclaman,

– «Yo soy negra, cuando mis propias acciones son tomadas en consideración, pero hermosa considerando las acciones de mis ancestros.»

La princesa una vez cometió una transgresión y fue desterrada de la corte real. Fue forzada a ganarse la vida recolectando la cosecha de los campos junto con los granjeros comunes.
Investigación posterior de su mal acto trajo a la luz el hecho de que no tenía que ser culpada por el crimen. Más bien, fue una de las criadas en el palacio quien había causado todo el problema.
La princesa fue por lo tanto convocada para retornar a la corte real, pero ella ya no era la hermosa doncella que había sido anteriormente. Su delicada piel había sufrido de la exposición al sol abierto en los campos. Estaba ahora bronceada por el sol y parecía negra y fea. Cuando las mujeres nobles llegaron al palacio para visitar, se burlaron ante la vista de la negra princesa.
«¿Por qué vosotras me contempláis con desdén? la princesa les preguntó. «Yo sólo necesito un buen bálsamo y algunos baños para curarme. Estos me harán tan hermosa y blanca como solía ser. Pero vosotras todas nacísteis con piel oscura.¡Todos los cosméticos y baños en el mundo entero no tornarán vuestra piel blanca!»

Similarmente, K-lal Israel posee la kedushá innata que heredaron de sus grandes ancestros. Aún a pesar de que su belleza pueda a veces ser ensombrecida por la influencia del ietzer hará (el impulso que lleva a hacer el mal) y de las naciones, su negrura es sólo superficial. Tan pronto como ellos se esfuerzan a sí mismos un poco, son capaces de hacer teshuvá (arrepentimiento) y recobrarán su natural belleza espiritual.

K-lal Israel afirma además:

– «Yo fui negra en Egipto,
pero hermosa al pronunciar naasé venishmá en Har Sinai

– «Yo fui negra cuando me rebelé en el Iam Suf,
pero hermosa cuando yo exclamé allí, «Este es mi Di- s, y yo lo glorificaré a El.»»

– «Yo fui negra en el incidente del jet haeguel,
pero hermosa en la construcción del Mishkán

Los Benei Israel fueron conducidos a hacer el Becerro de Oro a causa de las persuasiones del Satán. Tan pronto como Moshé regresó, sin embargo, ellos voluntariamente accedieron a la eliminación del eguel y al castigo de muerte de los pecadores. Su gran anhelo de expiación y la restitución de la shejiná a su medio fue probado por sus vastas donaciones para el Mishkán. De tal modo manifestaron el verdadero carácter de K-lal Israel el carácter de belleza espiritual, natural.

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