Estudiando
8.Tetzavé
El Libro de Shemot (Exodo)
+100%-

Estudiando algunos midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

El Mandamiento de que Aceite de Oliva Fuera Contribuído para la Menorá (Candelabro) y que ella fuera Encendida por los Kohaním

Inmediatamente siguiendo las varias instrucciones concernientes a la construcción del Mishkán y sus santas vasijas, Hashem dio una nueva mitzvá. El mandó que aceite de oliva fuera donado para la menorá(candelabro).
«Que los Benei Israel constantemente se ocupen ellos mismos con mitzvot,» Hashem dijo, «para que ganen méritos.» El le dijo a Moshé, «Tú personalmente serás el depositario y recibirás todas las contribuciones de aceite de oliva.» Sólo aceite obtenido del primer prensado de una oliva era aceptable para la menorá. Estas primeras gotas eran perfectamente claras y sin sedimento. El aceite que era extraído de prensados más tardíos, el cual necesitaba molienda a fin de volverse claro, no era permitido para usarse en la menorá. Podía, no obstante, ser usado para las ofrendas minjá
¿Por qué Hashem seleccionó aceite de oliva para el encendido antes que cualquier otro tipo de aceite?
K-lal Israel es comparada a una oliva, como el profeta Irmeiahu dijo (11:15), «Una oliva fresca, una fruta de bella forma, Hashem ciertamente os nombró.» ¿En qué manera es el pueblo judío similar a una oliva?

– Al igual que el aceite de oliva es el más fino de todos los aceites, así es K-lal Israel la más santa de las naciones.
La oliva produce su precioso líquido sólo después de haber sido procesada por medio de aporreado y prensado. Similarmente, como resultado de haber sido desterrados de un lugar a otro por los gentiles, habiendo sido aporreados, atados, y torturados, los Benei Israel purifican sus corazones y retornan a Hashem.

La esencia más íntima del judío es pura. Es sólo su ietzer hará (instinto malo) el que le impide servir a Hashem. Una vez que la cáscara exterior es removida por la presión externa, su verdadera naturaleza de kedushá ( santidad) se reafirma en ella misma.

– Todos los líquidos, si son mezclados, combinan en una única mezcla. El aceite es una excepción, no se entremezcla sino permanece separado. Así K-lal Israel es la única nación en la historia la cual no fue devorada entre las naciones sino ha mantenido, y mantendrá por siempre, su identidad distintiva.
– En la mezcolanza de varios líquidos, el aceite flota a lo más alto. Así, cuando el pueblo judío cumple la voluntad de Hashem, ellos se elevan por sobre las naciones.
Lo mismo que el aceite sirve para iluminar al mundo, así ciertamente la sabiduría que radiaba a través del Beit Hamikdash (Templo Sagrado de Ierushalaim) iluminaba el mundo entero.

Los kohaním tenían que rellenar las lámparas de la menorá todos los días en hora vespertina. La cantidad de aceite necesario para que ellas ardieran hasta la mañana siguiente era calculado de acuerdo con la cantidad necesitada para durar en las largas noches de invierno. No obstante, aquella misma cantidad era usada todas las noches, aún en las cortas noches de verano, y , como resultado, algo del aceite sobraría en las mañanas de verano. Un milagro especial sucedía en conexión con una de las siete lámparas de la menorá, la Luz del Oeste (ner maaraví). No recibía más aceite que el resto de las lámparas, no obstante cuando el kohen llegaba para limpiar la menorá en la mañana, siempre la encontraba ardiendo. Al atardecer, él reencendería las otras lámparas con el fuego de la todavía ardiente Luz del Oeste. Algunos de nuestros jajamím (sabios) dicen que la Luz del Oeste tenía que ser encendida solamente una vez al año. Este milagro era una indicación de la presencia de la shejiná en K-lal Israel. Continuó hasta el fallecimiento de Shimón HaTzadik.

Una vez sucedió que la cosecha de aceite de oliva en Eretz Israel fue pobre y sólo había una pequeña cantidad de aceite con la cual encender la menorá. Los kohaním lloraron (porque tomaron esto como una señal de desagrado Celestial). Durante el período de escasez de aceite, el milagro que usualmente ocurría sólo con respecto a la Luz del Oeste le sucedió a la menorá íntegra. A pesar de la insuficiente cantidad de aceite, la menorá ardió brillantemente por toda la noche.

Hashem no ordenó que la menorá fuera encendida por Su bien, porque El no requiere la luz de mortales. Por el contrario, es El el que ilumina el universo entero.

Un hombre vidente y su amigo ciego una vez quisieron caminar a casa juntos. El hombre vidente le dijo a su amigo, «Deja que te sostenga y te conduzca para que arribes a casa a salvo.» Cuando arribaron a la casa, se le ocurrió al hombre con vista que su amigo ciego ciertamente estaría deprimido ante el pensamiento de su desamparo. El por consiguiente pensó acerca de una idea para alegrarlo. «Por favor enciende la luz para mí,» le solicitó a su amigo ciego. A pesar de que realmente no necesitaba el servicio del otro, lo solicitó por el bien de su amigo impedido.

Similarmente, Hashem no necesita nuestra luz. El nos pidió encender la menorá para El a fin de concedernos méritos y para elevarnos a los ojos de las naciones. A modo de demostración de que Hashem no está necesitado de la luz de seres humanos, las ventanas del Beit Hamikdash fueron construídas en una verdaderamente inusual manera. Antes que ser anchas adentro y angostas en el exterior (para permitir a la luz entrar) aquellas ventanas fueron construidas angostas en el interior y más anchas hacia afuera. Esto demostró que del Beit Hamikdash, sale la luz hacia el mundo. La misma idea fue también simbolizada por el hecho de que la menorá no fue situada en el kodesh hakodashím, la «cámara privada» de Hashem. Más bien, Hashem ordenó que fuera puesta en el kodesh donde los Kohaním realizaban su servicio. Similarmente, el shulján (mesa) estaba en el kodesh y no en el kodesh hakodashím, demostrando que Hashem no necesita la comida de mortales.
En nuestros días, nosotros estamos imposibilitados de donar aceite para la menorá del Beit Hamikdash. En cambio, es una mitzvá iluminar los Batei Kneset (Sinagogas) y Batei Midrash (Casas de Estudio de Torá).

Hashem Ordená a Moshé Consagrar a los Kohaním con Especiales Bigdei Kehuná / Vestimentas Sacerdotales

Hasta el Pecado del Becerro de Oro, los primogénitos solían realizar la avodá (servicio). Posteriormente, Hashem ordenó a Aharón y sus hijos realizar Su servicio en su lugar. El le ordenó a Moshé, «Cuando tú hayas completado el trabajo del Mishkán, sustrae a Aharón y sus hijos Nadav, Avihú, Elazar, e Itamar de entre los Benei Israel para volverse Mis kohaním.»
Moshé estaba apesadumbrado que ninguno de sus propios hijos hubiera sido elegido como un kohén. Hashem lo consoló, «¡Los hijos de tu hermano Aharón son como los tuyos propios!»
Además, Hashem le dijo a Moshé, «Yo sé que consideras a Aharón indigno de convertirse un Kohén gadol puesto que él participó en la fabricación del Becerro de Oro.Yo sé que sus motivos fueron puros. Consintió a fin de detener a los judíos hasta que tú regresaras de la montaña.»

Al tiempo que el joven príncipe creció, se volvió engreído y deseó establecer su independencia. Decidió cavar un túnel secreto bajo el palacio de su padre, haciéndolo colapsar. Obtuvo una azada y una pala, y , cuando se creyó él mismo no observado, comenzó a trabajar. El tutor del príncipe, no obstante, era consciente de las actividades de su estudiante. El sabía que el príncipe ignoraría su mandamiento de detenerse. En vez, le dijo al príncipe, «Yo os observé y advertí que estáis haciendo un pobre trabajo. Nunca lograréis causar el colapso del palacio. ¡Mejor dejádme hacer la tarea por vos!»
El príncipe le entregó la azada. En aquel momento, ellos fueron sorprendidos por los soldados del rey y puestos bajo arresto. El rey llamó al tutor y le dijo, «¡No temáis! A pesar de que fuísteis atrapado con la azada en vuestra mano, sé que vuestras intenciones fueron honorables. Debéis haber planeado detener a mi hijo para que yo pudiera descubrir su maquinación antes de que fuera consumada. De esta manera, teníais la esperanza de preservar el palacio, y al mismo tiempo salvar a mi hijo de una muerte cierta. Comprendo que os comprometísteis vos mismo en esta desgraciada situación por mi bien. Yo por consiguiente no designaré a otro más que a vos para estar a cargo del palacio de ahora en más.»

Aharón reaccionó similarmente al tutor en la parábola. Los Benei Israel hicieron un eguel (becerro) y quisieron construir un mizbéaj (altar) para él. El respondió, «Permitídme construir el mizbéaj; es mi tarea porque yo soy un kohén.» En realidad, su intención era demorarlos hasta el regreso de Moshé. Hashem por lo tanto prometió, «Yo juro que tú, Aharón, te convertirás en el kohén gadol. Nadie más que tú estará a cargo de Mis korbanot (sacrificios).» Más aún, Aharón fue seleccionado como el kohén gadol porque se esforzó a sí mismo al extremo en sus estudios de Torá.

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