Estudiando
8.Vaishlaj
El Libro De Bereshit (Génesis)
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Estudiando algunos midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

Iaakov envía mensajeros a Eisav

Cuando Iaakov regresó a Eretz Israel de la casa de Laván envió mensajeros a su hermano Eisav, quien vivía en la tierra de Seir para avisarle que había regresado y que deseaba vivir en paz con él.
– ¿Cómo puedes enviarnos a lo de Eisav?- objetaron los hombres de Iaakov. – Tenemos miedo de enfrentarlo.
– No teman. Pediré a los ángeles que nos recibieron cuando llegamos a Eretz Israel que marchen frente a ustedes y los protejan.

No nos debería sorprender que Iaakov envió seres celestiales a lo de su hermano Eisav, porque era habitual para nuestros patriarcas tratar con ángeles.

– Tres ángeles llegaron a la casa de Abraham después de que se circuncidó.

– Mientras deambulaba en el desierto, los ángeles se dirigieron a la sirvienta de Abraham, Hagar. ¿Por qué habría de sorpren- dernos que nuestro patriarca Iaakov enviara ángeles con un mensaje?

– Si Eliezer, el sirviente de Abraham, quien viajó a lo de Laván, fue acompañado por ángeles, con más razón Iaakov mismo, fue asistido por ángeles.

– Cuando Iosef fue enviado por su padre a buscar a sus hermanos, se encontró con tres ángeles. ¿Por qué habría de sorprendernos que su padre Iaakov tenía ángeles a su mando?

Iaakov dio instrucciones precisas a sus mensajeros respecto de como dirigirse a Eisav. – Humíllense delante de él. Llámenlo, «Amo mío». Sin embargo, expongan nuestra posición claramente. Díganle en mi nombre que he vivido con Laván, el amo de todos los magos y estafadores, pero lo superé (implicando que seguramente lo superaré a él). A pesar de vivir en la casa de Laván, cumplí con la totalidad de las seiscientos trece mitzvot [mandamientos] (implican- do que por lo tanto no espere salir victorioso). Demoré mi partida hasta ahora (hasta el nacimiento de Iosef, porque él posee el poder para prevalecer sobre tí).
– Díganle, «me odias por las bendiciones que piensas que te robé. Nuestro padre me bendijo para que se me otorgue el rocío del Cielo y la fertilidad de la tierra, pero no he recibido ninguna de estas dos cosas. Poseo bueyes, asnos y burros que no vienen ni del cielo ni de la tierra. ¿Por qué, entonces, me odias?»
Las palabras de Iaakov: «Poseo un buey, un burro, ovejas y sirvientes» también implicaban algo más profundo. – Tengo a Iosef quien se compara con un buey, tengo a Isajar quien se compara con un asno (y, quien, con sus estudios de Torá, ganará), tengo ovejas- el fiel pueblo judío que sigue lealmente a Hashem como las ovejas a su pastor (y a quienes Eisav jamás podrá destruir). Entre mis descendientes habrá un sirviente, David y una sirvienta, Abigail, quienes, con su gran santidad, debilitarán la fortaleza de Eisav que está basada en la impureza.
Iaakov instruyó a sus hombres – Expliquen claramente a Eisav que si busca la paz, yo estoy preparado para la paz, pero si quiere guerra, también estoy preparado para ella. Mi gente es fuerte y rezamos a Hashem para que cumpla nuestros pedidos.
Los mensajeros partieron, pero después regresaron con noticias desalentadoras. -Tú actuaste como un hermano hacia Eisav- informaron a Iaakov – pero, ¿tú crees que él se comportó como un hermano? El sigue siendo Eisav, el viejo astuto. Viene a tu encuentro con cuatrocientos hombres, todos ellos generales.
¡Qué error haber enviado mensajeros a lo de Eisav! Eisav estaba ocupado en sus asuntos y quizás no se hubiera dado cuenta del regreso de Iaakov. Ahora Iaakov atrajo la atención de Eisav, y, como consecuencia, estaba viniendo en su encuentro para pelear.

Un gangster famoso que aterrorizaba al vecindario dormía plácidamente en un cruce de caminos. Un transeunte lo vió allí tirado y lo despertó, advirtiéndole – ¿No sabes que es peligroso dormir en los campos? Hay animales salvajes cerca.
El bandolero se levantó bruscamente, tomo su palo y comenzó a pegarle al transeúnte hasta que éste gritó.
– ¿Porqué me pegas, malvado?- protestó.
– Es tu culpa- contestó el ladrón. – ¿Porqué me despertaste de mi sueño?

La furia de Eisav se había calmado durante la ausencia de Iaakov, pero cuando los mensajeros aparecieron ante él, se reavivó.
Cuando Iaakov escuchó que Eisav venía a pelear contra él, se sintió tan amedrentado que su cuerpo se ablandó como la cera. No solo temía que lo matasen, sino que eran aprehensivos ante la posibilidad de matar a otro en batalla.
Realmente, Hashem había prometido cuidarlo. Pero Iaakov sabía que si cualquier miembro de su campamento pecaba, Hashem no vendría a ayudarlo. Lo que es más, Iaakov pensó que Hashem podría darle la victoria a Eisav porque poseía considerables méritos. Había honrado a su padre Itzjak durante todos aquellos años en que Iaakov permaneció en la casa de Laván y poseía el mérito de haber vivido en Eretz Israel, la tierra prometida.
Las esposas de Iaakov, notando su temor, exclamaron – ¿No sabías que le tendrías miedo a Eisav? ¿Por que nos sacaste de la casa de nuestro padre?

La lucha de Iaakov con el Angel Edom

Iaakov y su familia cruzaron el río Iabok y entonces Iaakov regresó solo para ver si había olvidado algo. Un tzadik valúa la más pequeña de sus posesiones y no la desperdiciaría, porque cada una de sus pertenencias ha sido adquirida honestamente.
Del otro lado del río, Iaakov encontró un hombre que parecía ser un pastor. Como Iaakov, tenía rebaños de ovejas y camellos. Le sugirió a Iaakov – Permíteme ayudarte con tus pertenencias para cruzar y luego tú me ayudas con las mías. Con la velocidad de un relámpago, el extraño cargó todo el equipaje de Iaakov al otro lado del río. Luego Iaakov lo ayudó. Cruzó los camellos del hombre pero, cuando regresó había aún más. Cruzó las ovejas restantes pero, cuando regresó, encontró más rebaños. Iaakov fue y volvió toda la noche, pero su tarea era interminable.
Finalmente dijo – Debes ser un mago para poder hacer esta clase de trucos.
Iaakov tomó un poco de material con el que embuchó la garganta del otro.
– ¡Mago!- gritó Iaakov. – ¡Cuidado!
Pero su adversario no era un mago- era un ángel enviado por Hashem. – Le mostraré con quien está tratando- dijo el ángel. Clavó su dedo en la tierra y un volcán en llamas erupcionó. Sin embargo, Iaakov no tenía miedo y dijo – ¿Piensas que ésto me atemoriza? Yo soy todo fuego. La casa de Iaakov se llama fuego.
Las palabras de Iaakov significaron – Mi descendencia y yo somos el lugar de descanso de la shejiná que es el fuego, pues nos ocupamos de las feroces leyes de la Torá.
El ángel, quien en realidad era el sar (el ángel protector) de Edom, atacó a Iaakov y trató de destruirlo. Iaakov se defendió y sobrevino una pelea. Iaakov y el ángel pelearon toda la noche, el polvo que levantaron llegó hasta el kise hakavod mismo. Pero el ángel no pudo vencer a Iaakov.
La pelea de Iaakov la noche entera fue el presagio de la futura pelea de sus descendientes en el largo exilio que es comparado con la noche. Las naciones intentan seducir al pueblo judío para que abandone la Torá y se unan a ellos mediante promesas de grandeza y honor. Pero, tal como el ángel no pudo vencer a Iaakov, así las naciones fracasarán en desarraigar al K-lal Israel de su Creador.
Sin embargo, en cierta medida el ángel logró algo. Pudo dislocar el muslo de Iaakov.
¿Qué significado tiene este acto?
Señala que durante ciertos períodos del exilio, los descendientes de Iaakov serán perseguidos a tal punto que casi llegarán a la extinción.
Esto se refiere a los tiempos de sh-mad, cuando los judíos padecieron persecusiones y fueron ejecutados por su fé en Hashem, tiempos como los del tana R. Iehuda ben Bava quien, con gran sacrificio, dio s-mijá (diploma de Rabino) a sus estudiantes a pesar de la prohibición romana respecto del estudio de la Torá.

Uno de los Sabios dijo – Estoy dispuesto a sacrificar mi vida por kidush Hashem excepto durante los tiempos de sh-mad cuando las torturas aplicadas a judíos moribundos son insoportables.
Hacía referencia a las prácticas crueles de los romanos quienes solían calentar balas de hierro y las colocaban bajo los codos de las víctimas para que sufrieran una muerte lenta y penosa.

La herida sufrida por Iaakov en manos del ángel de Eisav era una predicción por la que los descendientes de Iaakov serían gravemente heridos por la barbarie de los gentiles, pero nunca aniquilados.

Al amanecer, la batalla entre Iaakov y el ángel de Eisav finalizó. Iaakov salió victorioso. De la misma manera, el pueblo judío sólo saldrá victorioso de la dominación de los gentiles al final de un largo exilio.
Al romper el día, el ángel pidió a Iaakov – Déjame ir, ya amaneció.
– ¿Quien eres tú, que temes a la luz del día?- le preguntó Iaakov. – ¿Eres un ladrón? ¿O eres un jugador que trata de evitar a sus acreedores?
– No, Yo soy un ángel y esta mañana es mi turno de cantar shirá a Hashem por primera vez.
– Deja que tus compañeros canten shirá por tí y tú cantarás por ellos mañana.
– Esto no está permitido. Si no me liberas para que pueda cantar ahora, perderé mi turno para siempre.
Iaakov interrogó al ángel – ¿Qué hice mal que a tí te permitieron lastimarme?
– Un talmid jajam que sale de noche sin compañía corre peligro de ser atacado por mazikim (demonios). ¿Por qué no aprendiste de Abraham quien llevó a sus sirvientes en su viaje a Har Hamoriá para nunca estar solo? Asimismo, camino a Laván prometiste entregar a Hashem un décimo de tus ganancias y pecaste al demorar el cumplimiento de tu promesa. También obraste mal al aceptar la bendición de tu padre mediante un engaño.
– Eso no es así- protestó Iaakov. – La bendición es mía por derecho, porque yo compré de Eisav el derecho a la primogenitura. No te permitiré partir antes que me bendigas, reconociendo mi derecho legal a la bendición de mi padre.
– No puedo hacer eso.
– ¿Por qué no puedes bendecirme como los ángeles que vinieron a Abraham a bendecirlo? Sólo se fueron cuando le relataron la noticia que tendría un hijo.
– Fueron enviados para ese propósito, pero yo no puedo hacer lo que no se me ha ordenado. De hacerlo me estaría excediendo de mis atribuciones y como castigo sería expulsado de mi lugar en el cielo, como le ocurrió al ángel que le dijo a Lot – Estamos destruyendo la ciudad de S-dom, en lugar de, «Hashem la está destruyendo». Fueron posteriormente expulsados del trono de Hashem por ciento treinta y ocho años. ¿Quieres que me expulsen a mí tambien del trono de Hashem?
– Igualmente no te permitiré retirarte si no me bendices.
– ¿Cómo te llamas?- lo interrogó el ángel.
– Iaakov.
– Tu nombre principal ya no será Iaakov, que significa, quien tomó las bendiciones por engaño, sino Israel, que implica que tú has peleado contra seres celestiales (el ángel de Eisav) y contra mortales (Laván y Eisav con sus jefes) y venciste. Mereces la bendición de tu padre.
Iaakov preguntó al ángel – ¿Cuál es tu nombre?
– ¿Por qué preguntas por mi nombre?- contestó el ángel. – Los ángeles no tienen un nombre permanente. Sus nombres cambian según la misión que están cumpliendo.
Amaneció y el ángel comenzó a cantar shirá desde la tierra aún antes de volver al Cielo. Elevó su voz, alabando y exaltando a Hashem. Los anfitriones Celestiales lo escucharon y exclamaron – En honor al tzadik se le permitió cantar shirá en la tierra mientras su voz llega a los cielos.

En recuerdo a la pelea entre Iaakov y el ángel cuando Iaakov se dislocó el muslo, la Torá prohibe comer el guid hana-shé (tendón del muslo).
La mitzva de no comer guid hana-shé fue observada por los hijos de Iaakov. Cuando Iosef ordenó sacrificar un animal para sus hermanos, primero se le extraía el guid hana-shé.

Iaakov se curó de la siguiente forma: Cuando salió el sol, Hashem intensificó su luz, trayendo para Iaakov esa luz especial y brillante que había creado el primer día de la Creación y que posteriormente ocultó del mundo (para preservarla para los tzadikim en el futuro). Estos rayos radiantes brillaron ahora sobre Iaakov para curarlo de su renguera.
En el futuro, Hashem curará con estos mismos rayos a todos los lisiados y ciegos.

Iaakov y Eisav se encuentran

Iaakov dividió a su campamento, distribuyendo entre Lea, Rajel, Bilha y Zilpa sus respectivos hijos. Ordenó a Bilha y Zilpa marchar juntas con sus hijos, a Lea y sus hijos a seguirlas y a Rajel y Iosef – los más queridos- a caminar últimos.
Iaakov mismo marchó frente a los cuatro grupos, diciendo – Si Eisav ataca, que me ataque a mí primero.
Tan pronto como Iaakov vio a Eisav, corrió hacia él e hizo la reverencia siete veces.
Para el espectador común, parecía como que Iaakov estuviera haciendo la reverencia a Eisav. Sin embargo, Iaakov, el elegido de nuestros patriarcas, en realidad nunca hizo la reverencia ante Eisav. En efecto, hizo la reverencia ante la shejiná.

La conducta de Iaakov debe ser comprendida a un nivel doble. Si bien desde el punto de vista superficial, su reverencia ante Eisav parecía ser el acto del débil sucumbiendo ante el físicamente superior, en realidad Iaakov se elevó más allá de su visión externa. El nunca vio al opresor físico frente a él. En su lugar vio la shejiná – hizo la reverencia ante la voluntad de la shejiná, percibiendo que era Hashem quien lo colocó en esta situación de angustia.

El corazón de Eisav estaba lleno de malicia. – En lugar de disparar a Iaakov con mi arco- pensó – lo dejaré acercarse, lo morderé y chuparé sangre de su cuerpo. Se encontraron y se abrazaron.
Eisav hundió sus dientes en el cuello de Iaakov para morderlo pero el cuello de Iaakov milagrosamente se convirtió en mármol sólido. Los dientes de Eisav crujieron. Ambos lloraron, Iaakov, porque le dolía su cuello del mordisco y Eisav por sus dientes rotos.
Este episodio sería una señal para el futuro. Así como el atentado de matar a Iaakov falló, así Hashem protegería a sus hijos del ataque de las naciones.
Al notar la familia de Iaakov, los sirvientes y el ganado. Eisav preguntó – ¿Pensé que estabas interesado únicamente en el olam habá (mundo venidero)? ¿Cómo pudiste amasar tanta riqueza en este mundo?
– D-s me otorgó todo esto porque lo necesito en este mundo para utilizarlo a Su servicio.
Las esposas e hijos de Iaakov se acercaron para hacer la reverencia ante Eisav. Eisav los observó pero no notó a Rajel entre ellos. Iosef se puso con toda su altura en frente de su madre para taparla de la vista de Eisav. – Quien sabe lo que tiene en mente este malvado de Eisav- pensó Iosef. – No permitiré que mire a Rajel y tampoco es bueno que mi madre mire a este hombre malo pues podría perder al bebe del susto. En ese entonces Rajel estaba embarazada de Biniamin.

Haman tuvo una discusión con Mordejai.
– ¿Por qué no quieres inclinarte ante mí?- le preguntó a Mordejai. – Tu patriarca se inclinó ante el padre de mi padre, Eisav.
Mordejai contestó – Mi antepasado, Biniamin, nunca se inclinó porque todavía no había nacido.
– ¿Acaso Rajel no estaba embarazada con él cuando se inclinó ante Eisav?
– Pero como él no había nacido todavía, no se considera que se inclinó.

– ¿Quienes eran los hombres con los que me encontré?- Eisav preguntó a Iaakov.
– ¿No te dijeron? Eran mis hombres- contestó Iaakov.
– ¿Decirme? No, me pegaron. Un batallón tras otro se me acercaron, algunos a caballo, otros en armaduras. Me preguntaron, ¿Quién eres?, yo respondí, Eisav. Cuando escucharon esto comenzaron a pegarme y yo grité – Déjame solo. Soy el nieto de Abraham. Ignoraron mis súplicas y siguieron pegándome. – Soy el hijo de Itzjak. No prestaron atención, me trataron a golpes sin misericordia. – Soy el hermano de Iaakov. El regresó después de veinte años de ausencia y quiero ir a encontrarlo. Tan pronto como mencioné tu nombre, dejaron de pegarme, diciendo – Eres el hermano de nuestro amigo Iaakov. Te dejaremos ir por él.
– Un segundo y tercer grupo armado marchó hacia mí para pegarme y sólo me soltaron cuando mencioné tu nombre. Recibí suficientes golpes.
Iaakov comprendió que Hashem había envíado ejércitos de ángeles para atemorizar a Eisav.
Eisav preguntó – ¿De quien son todos esos rebaños que vienen hacia mí? Son un presente para tí- contestó Iaakov.
– Tengo suficiente. Guárdate lo que es tuyo.
Con estas palabras Eisav reconoció que Iaakov podía quedarse con la bendición de Itzjak por derecho.
– Por favor, acepta mi regalo- insistió Iaakov. – Considero mi encuentro contigo tan importante como mi encuentro con tu ángel a quien vencí. El objetivo de las palabras de Iaakov era alabar al malvado de Eisav para que siga de buen humor y así evitar cualquier peligro posible. Iaakov tuvo la esperanza de que la mención de haber vencido al ángel protector de Eisav lo atemorizaría.
Eisav sugirió a Iaakov – Sigamos viaje juntos. – No- contestó Iaakov. Yo viajo con niños pequeños y rebaños de animales jóvenes. Debo ser cuidadoso con ellos y nos movemos a un ritmo muy lento. Sería mejor si viajas delante mío a Seir, yo llegaré algo más tarde.
Iaakov nunca viajó a Seir para encontrarse con Eisav, en su lugar permaneció en el pueblo de Sukkot. Sin embargo, nuestro patriarca Iaakov no mintió; le insinuó a Eisav que se encontrarían an Har Seir en alguna fecha futura, en tiempos del Mashiaj cuando Eisav fuera juzgado por sus delitos.
Si un judío se encuentra con un gentil y éste le pregunta acerca de su destino, debería nombrar un destino más lejano del verdadero a fin de librarse del no- judío. Aprendemos esto de Iaakov quien dijo a Eisav que se encontrarían en Seir, aunque, en realidad, su intención sólo era la de viajar hasta el pueblo de Sukkot.

Eisav ofreció a Iaakov una escolta integrada por sus seguidores, pero Iaakov la rechazó.
– ¿Por qué habrías de hacerme este favor innecesario?- preguntó. Déjame reconciliarme contigo y no trates de compensarme por los regalos que te envié.

Después del encuentro con Iaakov, Eisav regresó a la tierra de Seir solo, sin sus cuatrocientos generales. Lo habían abandonado uno por uno porque al enfrentarse con Iaakov y ver su grandeza, fueron atrapados por el temor.
Fue un verdadero milagro que Eisav volviera a casa sin haber lastimado a Iaakov.

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