Estudiando
7.Balak
El Libro de Bamidbar (Números)
+100%-

Estudiando algunos Midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

Balak es Designado Rey de Moab

Cuando los judíos arribaron a las afueras de Moab, los residentes locales temblaron porque ellos estaban enterados de que los judíos habían recientemente destruído a los aliados y poderosos protectores de los moabitas, los gigantes Sijón y Og.
A pesar de que los moabím sabían que el arribo de Benei Israel no planteaba amenaza a sus vidas (porque habían oído que Di-s había prohibido a Moshé librar guerra contra Moab), todavía tenían miedo de que su país fuera saqueado. También temían que Benei Israel pudieran exterminar a todos los vecinos a su alrededor.
Por sobre todo, los moabím abrigaban contra Benei Israel un odio eterno.
En esta situación de emergencia Moab designó un nuevo rey, Balak. Debido a que Balak no era de linaje real, sino un mero noble; ni era él un moabita nativo, sino un midianita, habría sido inelegible para el cargo en tiempos normales. Ahora su reputación como un poderoso héroe de guerra y como un mago superior impulsó su selección.
Antes de tomar acción, Balak decidió descubrir el secreto del fenomenal éxito del pueblo judío. ¿Por qué habían podido ellos, desde ietziat Mitzraim (éxodo de Egipto), derrotar a una nación tras otra?
Balak envió un mensaje a los hombres sabios de Midián.
«El líder judío Moshé creció entre vosotros,» consignaba él. «¿Podéis decirme por qué es él tan exitoso?»
El recibió la réplica, «Verdaderamente, esta malvada serpiente Moshé fue nutrida en nuestro seno. Un midianita lo invitó a su casa, le dio a su hija en matrimonio, y lo proveyó de dinero. Después de abandonar la casa del suegro, Moshé destruyó la nación entera de Egipto».
«Vos deseáis saber dónde descansa su poder y el de sus seguidores: descansa en sus bocas. Cuando ellos claman a Di-s, El cumple todo lo que ellos le solicitan».
«Combatíd a los judíos con el mismo método. Nosotros os aconsejamos convocar a Bilám, cuyo poder de habla equipara a aquél de Moshé.»
La fama de Bilám había sido desde hacía mucho, internacional, como un profundo filósofo y como un intérprete de sueños profesional. Más tarde, él también se volvió conocido como un mago poderosamente efectivo. Reyes, de lejos y cerca le pagaban fabulosas sumas para pronunciar maldiciones sobre sus enemigos, o para pedir sobre sí mismos bendiciones de éxito.

Balak estaba personalmente convencido del poder de Bilám porque años atrás Bilám había profetizado que Balak se convertiría en rey, y ahora la palabra de Bilám había resultado cierta. Más aún, dado que el Rey Balak era el mago más grande de todos los habitantes de Moab, (quienes eran todos diestros en el arte), él, más que ningún otro, apreciaba el poder de Bilám sobre los poderes de tumá (impureza).
El mismo Rey Balak tenía el siguiente poder mágico especial:
En tiempos antiguos había personas que, manipulando las fuerzas de tumá, podían crear pájaros que revelaban secretos del futuro.
Ellos utilizaban una cierta combinación de materiales (oro para su cabeza, plata para el pico, cobre para sus alas, y así sucesivamente), y ensamblaban las partes en ciertas horas del día. Finalmente, ellos insertaban en su boca la lengua de un pájaro vivo, colocaban al pájaro artificial sobre el antepecho de una ventana abierta, de modo que enfrentaba al sol de día y la luna de noche. Siete días más tarde la lengua del pájaro comenzaba a hacer un sonido tintineante. Entonces el mago la atravesaba con una aguja de oro y el pájaro comenzaba a hablar.

Balak era más experto que cualquier otro en crear este pájaro mágico. Su nombre, Balak ben Tzipor, significó, «Balak quien podía adivinar el futuro por medio de un pájaro mágico.» Este pájaro le revelaba secretos que ningún otro conocía. Entre otras cosas, le contó que Balak sería primero victorioso sobre los judíos pero finalmente caería en sus manos.
Un día Balak estaba realizando sus ceremonias usuales para hacer hablar al pájaro. Mientras se inclinaba y le ofrecía incienso, el pájaro súbitamente se fue volando. Cuando no retornó inmediatamente, Balak se apenó. Un tiempo más tarde, no obstante, retornó, pero seguido por una ardiente llama que chamuscaba su cola. Esto pronosticaba que el poder de la Shejiná (Divinidad) finalmente derrotaría a sus poderes de tumá.
No obstante, Balak eligió invitar a Bilám a maldecir a los judíos porque él creía que los judíos estaban sujetos a las fuerzas naturales (mazalot) igual que todas las otras naciones. (El no comprendió que Kelal Israel está bajo la directa Providencia de Hashem).
Si Balak mismo era un mago,¿por qué él necesitaba a Bilám?
De hecho, la pericia de uno complementaba la del otro. Balak era diestro en materias prácticas; por ejemplo, él podía determinar exactamente dónde uno debe pararse para maldecir eficazmente. Bilám poseía las llaves más internas, las palabras apropiadas con las cuales maldecir.

¿A quién pueden ser los dos comparados?
Uno (Bilám) era como un cirujano que puede manejar un escalpelo pero no está familiarizado con las partes del cuerpo. El otro (Balak) era como un anatomista que puede identificar el órgano enfermo pero no puede realizar cirugía. Juntos, pueden emprender una operación.

Similarmente, Bilám sabía el momento preciso cuando una maldición sería efectiva, y Balak sabía el sitio desde el cual ella debía ser pronunciada. Balak concluyó, «Dejádme convocar a Bilám; juntos, venceremos al pueblo judío.»

Balak Envía Delegados a Bilám

Balak solicitó que hombres sabios de Midián se unieran a la delegación que él estaba enviando a Bilám.
Los midianím consintieron, a pesar de que ellos habían estado hasta ahora en guerra con Moab. Los dos antiguos enemigos se aliaron por su odio común contra los judíos.
Temeroso de que Bilám pudiera negarse porque él no tenía sus herramientas mágicas a mano, los delegados llevaron consigo un equipo por si acaso.
Ellos arribaron a la ciudad natal de Bilám, la ciudad de Petor en Aram Naharaim, y dijeron a Bilám en nombre de Balak, «Una nación de 600.000 hombres ha escapado de Egipto. ¿No nos aseguraste vos, Bilám, que hechizásteis todas las fronteras de Egipto para que los judíos nunca pudieran partir? Bien, ellos lo hicieron, y a pesar de que no tienen ni rey ni tierra, mataron a los poderosos gigantes Sijón y Og.
«¡No repliquéis que nada de esto es de nuestro interés, porque ahora los judíos están ante nuestras fronteras!»
«Nosotros no hemos visto nunca a un pueblo más extraño. No podemos verlos porque están ocultos por Nubes de Gloria, mientras ellos nos observan».
«Yo, Balak, solicito que vos vengáis a asistirme. Esta nación batalla con palabras. Vos, también, poseéis el poder de las palabras. Si venís y maldecís a este pueblo, nosotros los demoleremos».
«Yo estoy convencido de que vuestras bendiciones y maldiciones son eficaces, porque después de que maldijísteis la ciudad de Jeshbón en Moab, Sijón pudo conquistarla».
«Yo os recompensaré liberalmente por vuestros servicios.»
Usualmente, Bilám tomaba poco interés personal en los objetivos de sus bendiciones y maldiciones. El era un profesional, que trabajaba por dinero. De hecho, mientras la asignación fuera lucrativa, él maldeciría a quien previamente había bendecido, y viceversa.
No obstante, la oferta de Balak despertó un fuerte interés personal en Bilám. El no deseaba más, que dañar a los judíos.
Bilám era el nieto de Laván. El creía la calumnia de los hijos de Laván, «Iaacov robó a nuestro padre todas sus posesiones.» Bilám por consiguiente odiaba a la descendencia de Iaacov con todo su corazón. Mientras sirvió como consejero del Faraón en Egipto, Bilám había aconsejado al rey egipcio bañarse en la sangre de niños judíos. El también había instado al Faraón a arrojar a los varones recién nacidos en el Nilo. Bilám era particularmente hostil hacia Moshé, dado que él sentía que su propia sabiduría igualaba la de Moshé.
No obstante, Bilám dijo a los delegados, «Yo no puedo daros una respuesta inmediata. Viajaré con vosotros sólo si Di-s me permite. Yo me comunico con Di-s por mis poderes de magia. El se me revela sólo de noche, así que alojáos aquí y yo os daré una respuesta en la mañana.» Tan pronto como los hombres sabios de Midián oyeron que Bilám sometía sus acciones a la Voluntad de Di-s, se despidieron de él y retornaron a su país. Ellos no fijaron esperanza en el éxito de su misión, razonando, «Los judíos son los hijos de Di-s. Ningún padre permite que sus hijos sean dañados.»
Los delegados de Moab, no obstante, accedieron permanecer por la noche en la casa de Bilám.

Usualmente, Bilám percibía a Di-s por sus poderes de kishuf, (brujería). Ahora, por primera vez, Hashem le concedió una visión profética por medio de ruaj hakodesh (inspiración Divina). A pesar de que el impuro Bilám era indigno de exaltación, Di-s le concedió la visión profética en honor de Kelal Israel. (Algunas veces, Hashem se revela a reshaím (malvados) por consideración a los tzadikím (justos). Así, El le habló a Laván en un sueño profético por consideración a Iaacov, y al rey filisteo Abimelej por consideración a Abraham.)
Di-s preguntó a Bilám, «¿Quiénes son estos (malvados) hombres que están con vos?»
Esta pregunta era una prueba para Bilám, quien debería haber replicado, «Señor del Universo, Vos sóis omnisciente; Vos no necesitáis preguntarme quiénes son ellos.»
Pero, ardiendo de deseo por maldecir a los judíos, Bilám malinterpretó la pregunta de Di-s como una indicación de que El no está siempre consciente de los sucesos en esta tierra. «En tal tiempo,» él pensó, «mi maldición puede ser eficaz.»
El replicó arrogantemente, «Balak ben Tzipor, rey de Moab, los envió a mí para pedirme maldecir a los judíos. (¡Vos véis cómo aún los reyes buscan mi asistencia!)»2
Di-s deliberadamente engañó a Bilám planteando una pregunta ambigua como un castigo midá- kenegued- midá (medida por medida) por engañar Bilám a su generación.

Las siguientes personas introdujeron ideas nuevas, algunas para mejor y otras para peor:
Noaj, entre otras cosas, fue el primero en embriagarse, e inició la práctica de maldecir a otros (cuando él maldijo a su nieto Canaán).
Abraham, entre otras cosas, fue el primer hombre en exhibir signos de edad madura, los cuales él había solicitado de Di-s. Abraham fue pionero en establecer posadas gratis para viajeros.
Bilám, entre otras maldades, estableció guaridas para jugar y casas de prostitución.

Antes de los tiempos de Bilám, las naciones gentiles mantenían oficialmente un cierto estándar de decencia, en reconocimiento de que la inmoralidad había sido una de las razones para el Diluvio que destruyó al mundo. Bilám, quien él mismo sucumbía a las más bajas formas de lujuria, enseñó a la humanidad cómo entregarse a la inmoralidad. En la noche que los hombres sabios de Moab se alojaron en su casa, él los introdujo a sus prácticas inmorales. De ahí que, Di-s pagó a Bilám con la misma moneda engañándolo.
Di-s replicó a la pregunta de Bilám, «¡Vos no podéis ir con estos hombres!»
El vanidoso Bilám pensó, «Quizá El no quiere molestarme a mí, el tzadik, para viajar a un país distante.» inquirió esperanzadamente, «¿Puedo entonces maldecir a los judíos desde aquí?»
«No,» replicó Hashem, «vos no podéis maldecirlos desde ningún lugar.»
Bilam solicitó, «Si es así, permíteme bendecir al pueblo judío en cambio (y una bendición, en un tiempo inoportuno, es equivalente a una maldición).»
«Ellos no necesitan vuestra bendición,» respondió Hashem. «Ellos están bendecidos a través de sus ancestros, y Yo los bendigo diariamente aprobando birkat cohaním (la bendición del Cohén).»

Cuando Bilám se levantó a la mañana siguiente, transmitió sólo en parte el mensaje del Todopoderoso. En vez de admitir que Di-s le había prohibido partir, el arrogante Bilám explicó, «Di-s no me deja ir con vosotros.» El enfatizó «vosotros,» guiando a los delegados a inferir que Di-s no le permitía viajar en su compañía porque ellos eran de rango inferior. Ellos retornaron al Rey Balak con la réplica, «¡Bilám no nos considera suficientemente distinguidos para invitarlo!» El mismo Rey Balak conjeturó que Bilám había rehusado porque no estaba satisfecho con la paga.
El rey reunió a otros delegados de más noble rango que los primeros, y les instruyó decir a Bilám, «¡Por favor no rehuséis venir! Balak os ofrece un salario de lejos más elevado que antes.»
Esta vez Bilám confesó a los mensajeros, «Yo no puedo transgredir el mandamiento de Di-s, aún si Balak me ofreciera todo el oro y plata de sus tesoros.» De hecho, el artero Bilám estaba insinuando el pago exorbitante que exigiría – toda la fortuna de Balak. «Esta suma no es exagerada,» reflexionó el codicioso Bilám. «Totalmente al contrario, yo soy un trabajador barato. Balak me contrata para aniquilar a una nación entera. Si no fuera por mí, él tendría que movilizar y financiar un ejército, lo cual le costaría mucho más que lo que contiene su tesoro. Además, su ejército podría no ganar la guerra, mientras el éxito de mis maldiciones está garantido.»
«Quedáos aquí durante la noche,» dijo Bilám a los príncipes moabitas. «Dejádme ver qué más Hashem me dirá.»

A pesar de que él había escuchado claramente a Di-s prohibirle maldecir a los judíos, su deseo de unirse a Balak era tan ardiente que él hizo otro intento para obtener permiso. Cuando Di-s vio la insistencia de Bilám, El consintió, dado que «todo hombre es conducido en la senda que él desea ir.»
Di-s dijo, «Rashá, ¿sabes por qué quise impedirte unirte a Balak? Yo deseaba evitar tu muerte. Yo no deseo la muerte ni siquiera de un rashá. Si tú insistes en seguir el camino a la destrucción, entonces ve.»
Hashem también permitió ir a Bilám para que él no alegara más tarde, «Hashem teme mis maldiciones. Por lo tanto, El no me permite maldecir a Su pueblo.»

Así, aquella noche, Di-s le informó a Bilám, «Si vos insistís en ir con estos hombres, podéis. No obstante, Yo os doy permiso meramente de ir allí y dar consejo, o para otro propósito similar. Bajo ninguna condición vos podéis maldecir a los judíos.» Si Bilám hubiera sido honesto, habría explicado a los mensajeros de Balak que a él sólo se le había permitido ofrecer consejo. No obstante, Bilám ocultó el punto de ellos. El estaba bien complacido con la respuesta de Di-s. «Al igual que El cambió Su opinión acerca de mi partida,» pensó, «Todavía cambiará Su opinión acerca de mi maldecir a los judíos.»
Cuando Di-s vio que Bilám no emprendía viaje en su misión con el fin de obedecerlo sino a fin de maldecir a los judíos, El se encolerizó.

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2 comentarios
  1. Florencio villamizar

    que HaShem les bendiga. gracias por esta enseñanza

    12/07/2019 a las 23:39
  2. josé

    Gracias, he iniciado las lecturas semanales de las parasha semanal. D.os bendiga al pueblo de Israel. Bendito es el D.os de Israel.

    19/07/2019 a las 07:08

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