Estudiando
7. Behar-Bejukotai
El Libro de Vaikrá (Levítico)
+100%-

Estudiando algunos midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

Shemitá / El Año Sabático

De todos los años, el séptimo es el más preciado, como está escrito (Shemot 23:11), «Y el séptimo año descansarás y las tierras estarán sin cultivar (como el año shemitá).» De los ciclos de siete años, el séptimo se distingue, como está escrito (Vaikrá 25:10), «Y santificarás el quincuagésimo año» (como un iovel).

Por lo general, Hashem distingue al número siete ya que es el que El más ama. Muchos más ejemplos apoyan esta idea:

Existen siete cielos. 1. Shamaim 2. Shemei Hashamaim 3. Rakía 4. Shejakim 5. Zevul 6. Maóm 7. Aravot. De todos éstos, Aravot es el favorito, y, por lo tanto, el Todopoderoso lo eligió como Su hogar.

El mundo está dividido en siete regiones: 1. Eretz 2. Adamá 3. Arká 4. Gai 5. Tzia 6. Neshia 7. Tevel. De todos éstos, el séptimo, «Tevel» – que es otro nombre para Eretz Israel – es el más importante.

De los líderes de las generaciones de la humanidad, el séptimo fue al que más se honró. Los primeros siete líderes fueron: 1. Adam 2. Shet 3. Enosh 4. Kenán 5. Mahalalel 6. Iered. 7. Janoj.
Se registró que Janoj ascendió al Cielo y entró en el Gan Eden en vida. Fue el hombre más sabio después de Adam, había recibido todas las tradiciones Divinas de sus antepasados y en base a todo esto alcanzó un elevado nivel espiritual. (Además, todos los líderes arriba mencionados no pudieron influenciar a la humanidad de manera beneficiosa. Por lo tanto, no se los consideró antepasados del mundo como Abraham.)

De los antepasados y edificadores del pueblo judío, el séptimo sobrepasó a todos los otros: 1. Abraham 2. Itzjak 3. Iaakov 4. Leví 5. Keat 6. Amram 7. Moshé. Moshé sólo fue elegido como merecedor de recibir la Torá.

– De los siete hijos de Ishai, el séptimo fue elegido rey, según dice (Divrei Haiamim 2:15), «Y David fue el séptimo».

– De todos los días de la semana, se declaró al séptimo sagrado, como está escrito (Bereshit 2:3), «Y D- s santificó al día séptimo».

– De todos los meses, el séptimo, Tishrei, es especial. Se creó al mundo y cada año se juzga durante este mes.

¿Qué hace que el número siete sea especial y diferente?
Este número simboliza a la Torá, que según un punto de vista, está compuesta por siete Libros. Como la Torá es el fin espiritual de la existencia, el número siete siempre simboliza el fin espiritual y los rasgos distintivos de un grupo.

Una de las tareas del Sanhedrín consistía en contar los años de shemitá (año sabático) siete veces para declarar el quincuagésimo año Iovel (año de jubiléo). Veintiún años después de la llegada de los Bnei Israel a la Tierra, el Sanhedrín declaró el primer año de shemitá. El período total de la cuenta de los años de shemitá con Iovel fueron 836 años hasta que los judíos fueron desterrados a Babel, de los cuales sólo fueron observados 400 años y 436 años que incluyen 62 shemitot (años sabáticos) y 8 Iovelot (años de jubileo) no fueron respetados.

Las leyes especiales de shemitá son, a grandes rasgos, las siguientes:

– Durante la shemitá se anula la propiedad privada del producido de los campos y de los viñedos. La cosecha es gratis para que los pobres e incluso los animales puedan entrar y servirse lo que quieran. El propietario puede comer de los frutos como cualquier extraño, y traer a su casa todo lo que necesite para un día de comida, pero no puede recolectar toda la cosecha, lo cual significaría que reclama su propiedad.
– Es un año de descanso del trabajo en la granja. Está prohibido sembrar, plantar, cortar y cosechar. Sólo se permite un mínimo de cuidado, especificado por la halajá (ley), para evitar que las plantas mueran.
– Nuestros Sabios ordenaron que incluso los sefijim, vegetales o pasto que crezcan en forma salvaje, no se los podrá recoger durante la shemitá, por miedo a que los granjeros siembren durante el año de shemitá y que luego aleguen que germinaron por sí mismos.
Zman Biur/ Tiempo de Remoción: Si alguien recolectaba de los campos productos de shemitá para comer en su casa, no podía almacenarlos por un período de tiempo indefinido. En algún momento, debía deshacerse de éstos para permitir que otros o que los pobres los tuviesen. El tiempo de remoción de cada tipo de producto difiere según el tipo de producto coincidiendo con el tiempo en que dicho cultivo en particular no está más disponible en los campos.
Todos los frutos y vegetales que crecen en el año de shemitá poseen kedushá (santidad). Por consiguiente, la halajá declara que se los trate de una manera digna. Por ejemplo, ninguna parte que no sea comestible se podrá arrojar con el resto de la basura común.

– Debido a su kedushá, los productos de shemitá no se pueden vender (ni siquiera después del año de shemitá, debido a que son sagrados por siempre), y según varios poskim no se los puede exportar fuera de Eretz Israel.

Las leyes mencionadas en el párrafo anterior están en vigencia hasta el día de la fecha.

El Todopoderoso promete que otorgará Su bendición de gracia a aquél que no trabaje sus campos en shemitá. El le proveerá durante shemitá y durante los próximos años. Por consiguiente, si alguien trabaja sus campos en shemitá, demuestra la falta de fe en el Topoderoso (al igual que el judío que trabaja en Shabat porque no tiene la convicción de que D- s le proveerá un buen pasar a pesar de que se abstenga de trabajar).

Irmeiahu proclamó, «Así dice Hashem, «Maldito sea el hombre que confía en el hombre y atribuye su éxito a la carne», al arar y cosechar en shemitá, y cuyo corazón se separa de Hashem» – Quien prometió dar Su bendición al producido del sexto año para que le alcance para los próximos años» (Rashi, Irmeiahu 17:5).

Las leyes de shemitá expresan conceptos fundamentales de la Torá:
1. Al observarlas reconocemos que no somos dueños de la Tierra. Hashem nos ordenó, «Descansa el séptimo año, así sabrás que la Tierra es Mía.»
2. Durante la shemitá, el granjero judío se veía forzado a suplicarle al Todopoderoso que le provea alimentos ya que él no tenía permitido trabajar para procurarse los alimentos por sí mismo.
Por lo tanto, éste se daba cuenta de que durante los otros seis años en los que se permitía trabajar, el hombre sólo cosechaba debido a la Providencia del Todopodero y no como resultado de su propio trabajo. El tipo de profesión que una persona elige no le garantiza una vida de riqueza o de pobreza. Por el contrario, es Hashem Quien otorga riquezas a cada individuo según El considera conveniente. Por lo tanto, cada uno le debe suplicar a El, Quien es el Amo de todas las riquezas que le otorgue una buena vida.

El Todopoderoso decidió que el año sea de inactividad laboral para que los granjeros judíos puedan dedicarse al estudio de la Torá. Así como nos prohibió que trabajemos durante Shabat, para que Le dediquemos ese día , decidió que todos los séptimos años lo dediquemos a aumentar el estudio de la Torá.

La Obligación de Ayudar a un Judío Necesitado

La Torá ordena, «Y si tu hermano empobrece, deberás mantenerlo, incluso si es un guer/ converso o un guer toshav (un gentil que cumple las Siete Leyes Noájicas) y llevártelo a vivir contigo» (Vaikrá 25:35).
Este versículo nos enseña que es una obligación asistir financieramente a otro judío o a un guer toshav que necesite un préstamo o caridad. Es una mitzvá prestarle o darle dinero para que realice sus negocios o alguna transacción necesaria para la cual le faltan los medios. La Torá enfatiza el deber de ayudar económicamente a otro judío antes de que quiebre o que se vea obligado a aceptar caridad.

Si un burro comienza a caerse por causa del bulto que carga, un hombre posee la fuerza suficiente para ajustar la carga que lleva en la espalda o para sacar parte de ésta, para que el burro pueda seguir caminando. Sin embargo, una vez que el burro se cayó, incluso cinco hombres corpulentos, no podrían hacer que se levante.De manera similar, debemos ayudar al que tiene problemas económicos, en cuanto éstos comienzan y no esperar a que éste quiebre.
A pesar de que la mitzvá específica de dar tzedaká (caridad) al necesitado se menciona en parashat Reé (Devarim 15:11), el Midrash también comenta al respecto lo siguiente:
«La fortuna es el terreno de quien con sabiduría ayuda al pobre» (Tehilim 41:2).
Es un arte hacer caridad con sabiduría, sin avergonzar al que la recibe.
Cuando Rabí Ioná se enteró de que un hombre sabio perdió todo su dinero pero tenía vergüenza de pedir caridad, fue a visitarlo a su casa y le dijo, «¡Tengo buenas noticias para usted! Escuché que heredó una fortuna de alguien que vive en el exterior. Mientras tanto, ¡por favor acepte un préstamo mío! Me pagará en cuanto reciba el dinero.»
Cuando este hombre recuperó su posición, y le quiso pagar la deuda, Rabí Ioná le dijo, «Puede quedarse con el dinero; se lo di en calidad de donación.»
Había una sala en el Beit Hamikdash que se llamaba «lishkat jashai/ La Sala de Donaciones Secretas». Los judíos que le temían a D- s donaban dinero en esta sala, y los pobres de buenas familias la recibían en forma anónima y podían vivir de ella.

Cuando Rabí Lezer notaba que había un pobre que caminaba atrás de él, intencionalmente dejaba caer un dinar, y daba así la impresión de que se le había caído de manera accidental. El pobre lo levantaba y se acercaba para devolvérselo. «Puede quedárselo» le decía Rabí Lezer, «Ya me había resignado a perderlo».

Al interpretar un versículo de Ieshaiahu (58:12), nuestros Sabios nos enseñan, «Si tienes méritos, satisfarás el hambre de Iaakov (gastarás dinero en caridad); si no, el de Esav (en cambio, «Esav» consumirá el dinero).
Esta verdad se evidencia con la siguiente historia:

Rabí Iojanán ben Zakai soñó la noche de Rosh Hashaná (cuando se determinan los ingresos de la persona para el año entrante) que sus dos sobrinos perderían la suma de setecientos dinares durante el año.
Después de Iom Tov, visitó a sus sobrinos y les ordenó que se encarguen de mantener a los pobres.
«¿De dónde vamos a sacar los fondos?» le preguntaron.
«Debererán mantenerlos con el dinero de ustedes», les ordenó Rabí Iojanán. «Anoten las sumas que distribuyen. Si ustedes pierden con este trato, yo les devolveré el dinero a fin de año».
Obedecieron y distribuyeron importantes sumas de dinero en caridad. Hacia fin de año, un funcionario del gobierno los fue a buscar y les pidió que le paguen al gobierno setecientos dinares. Cuando ellos no reaccionaron, aparecieron dos soldados y los llevaron a la cárcel.
Rabí Iojanán escuchó las noticias y fue a ver a sus sobrinos a prisión.
«¿Cuánto dinero dieron en tzedaká?» les preguntó.
» Anotamos todo», contestaron. Al consultar sus anotaciones, calcularon que distribuyeron un total de 683 dinares.
«Déjenme decirles como actuar», Rabí Iojanán los instruyó. «Denme otros diecisiete dinares, y yo les garantizo que saldrán de la cárcel».
«Qué idea mas extraña», le dijeron. «Nos ponen presos por deber setecientos dinares, y dices que nos liberarás con diecisiete!»
El les respondió, «Simplemente, denme los diecisiete dinares y no se preocupen!»
Le dieron a Rabí Iojanán dicha suma y éste se fue a ver un emisario del gobierno. Deslizando las monedas en sus manos, Rabí Iojanán le pedió que deje que sus sobrinos escapen. Bajo la influencia de la coima, el hombre dió instrucciones para que los dejen salir en secreto.
Los sobrinos se acercaron a Rabí Iojanán y le preguntaron cómo podía saber con tanta precisión que los diecisiete dinares garantizarían su fuga.
«Tuve una revelación del Cielo en la noche de Rosh Hashaná que durante este año perderían la suma de setecientos dinares», les explicó. «Como ya estaban destinados a tener este gasto, yo les aconsejé que ayudasen a los pobres – es mejor gastar ese dinero en tzedaká».
«¿Por qué no nos dijiste nada acerca de tu sueño? Sus sobrinos le preguntaron. «También hubiésemos gastado los diecisiete dinares restantes en Tzedaká.»
«Preferí mantenerlo en secreto», le respondió Rabí Iojanán, «así darían el dinero lishmá (en honor a D-s), para cumplir con la mitzvá, en vez de pensar que lo hacían en beneficio propio.»

Esta historia demuestra que si alguien es avaro para dar tzedaká, tendrá gastos impredecibles que harán que sus ingresos no se aumenten y sean los decretados en el último Rosh Hashaná.

Al hacer caridad, el pobre le da al benefactor más de lo que este último le da al pobre. Mientras que el donante apenas gasta riqueza material, éste recibe a cambio una riqueza inestimable de méritos espirituales que superan por mucho lo que éste dió.

Se crearon diez objetos, cada uno más fuerte que el otro.
La roca es fuerte, pero el hierro la rompe.
El hierro es fuerte, pero el fuego lo derrite.
El fuego es fuerte, pero el agua lo extingue.
El agua es fuerte, pero las nubes la cargan.
Las nubes son fuertes, pero el viento las dispersa.
El viento es fuerte, pero el cuerpo lo detiene.
El cuerpo es fuerte, pero el miedo lo quiebra.
Sin embargo, la muerte es más poderosa que todo lo mencionado con anterioridad.
La tzedaká es aún más poderosa – te rescata de la Muerte.

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