Estudiando
3.Behaalotejá
El Libro de Bamidbar (Números)
+100%-

Estudiando algunos midrashim

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

La Mitzvá (mandamiento) de Encender la Menorá (candelabro)

La última parshá describió cómo los nesiím (lideres) de las Doce Tribus inauguraron el altar del Mishkán con sus sacrificios. No obstante, Aarón, nasí de la Tribu de Leví, se abstuvo de abordar a Moshé con un obsequio similar de animales y carretas cargadas con ofrendas para el altar. Cuando vio que Hashem aprobó las donaciones de los otros nesiím, Aarón decidió participar también; sin embargo era demasiado tarde. Hashem ya había aceptado las donaciones de Efraím como valiendo por la duodécima Tribu y así Aarón no recibió un turno entre los nesiím.
«¡Infortunio para mí!» gimió Aarón. «El Todopoderoso no ha perdonado el Pecado del Becerro de Oro.»
No sólo Aaron, sino la Tribu de Leví entera estaba apenada de que su representante no hubiera ofrecido su parte de los sacrificios de dedicación sobre el altar.
No obstante, la verdadera razón por la cual Hashem impidió a Aarón participar en estos korbanot (sacrificios) es ilustrada por la siguiente parábola:

El rey proclamó que un gran festejo se celebraría en su jardín palaciego. Sus correos recorrieron el país entero invitando al público a participar. Anuncios fueron hechos a todas las asociaciones de trabajadores de que sus miembros estaban invitados a la fiesta del rey. Sólo el amigo del rey, un cierto noble, esperó en vano por un mensajero para convocarlo a la celebración.
«El rey debe estar encolerizado conmigo,» pensó, » de otro modo ¿por qué me ignoró?»
Después de que las festividades terminaron, el rey envió un correo privado al hogar de su amigo.
«La fiesta para el pueblo común acabó,» le informó al noble. «Mañana el rey dará otro banquete para vos solamente. El desea distinguíros porque vos sóis su más cercano amigo.»

Similarmente, Hashem no aceptó las donaciones de Aarón, a causa de que un honor mayor había reservado para él; él recibiría la mitzvá de preparar la menorá. Su Tribu, los leviím, tendría también distinción especial. Ellos serían santificados como sirvientes de Hashem en una ceremonia, descripta en el próximo capítulo. Hashem consoló a Aarón diciendo, «¡No hay por que aflijirse! Para ti Yo reservé una mitzvá que sobrepasa la ofrenda de los sacrificios de dedicación. Tú y tus hijos prepararán la menorá en el Mishkán y el Beit Hamikdash (Sagrado Templo de Jerusalen).
«La mitzvá de encender la menorá durará por siempre. Tus descendientes, los Jashmonaim, instituirán la mitzvá permanente de encender las velas de Janucá. Así, tu «Janucá» continuará siempre, mientras que la janucá (inauguración) de los nesiím es sólo temporaria.»

Hashem empleó un término inusual por encender la menorá, diciendo, «behaalotejá». Entre otras implicancias, este término denota, «Vos ganaréis elevación.» Cumpliendo la mitzvá, los judíos se tornan espiritualmente elevados.

Una noche, un hombre adinerado dijo a su amigo, un simple trabajador, que él cenaría en su casa. El trabajador arregló su casa prolijamente, preparó la comida, e iluminó el comedor con velas.
Cuán avergonzado estuvo él, no obstante, cuando vio a su adinerado amigo arribar. Una procesión de sirvientes, algunos acarreando candelabros brillantemente encendidos, otros balanceando flameantes antorchas, lo acompañaban.
El anfitrión entró de prisa dentro del comedor y extinguió sus velas, cuya luz parecía insignificante y mezquina, verdaderamente, comparada a la corriente de luz fluyendo dentro. Rápidamente, él puso sus velas en un cajón. Cuando el rico invitado entró al comedor y lo encontró oscuro, preguntó atónito, «¿No me esperábais esta noche? ¿Por qué no encendísteis ninguna luz?»
«Yo lo hice,» replicó el otro. «Pero cuando vi las flameantes luces que vuestros sirvientes acarrean para vos, estuve demasiado avergonzado para exhibir mis sencillas velas.»
El hombre rico inmediatamente despidió a todos sus sirvientes. «Yo cenaré sólo a la luz de vuestras velas,» le dijo a su amigo, «para mostráros cuán querido sóis vos para mí.»

Similarmente, Moshé pudo no comprender por qué Hashem deseaba que una menorá fuera encendida en el Santuario. Cuandoquiera que él entraba, encontraba el Mishkán brillantemente iluminado con el esplendor de la Shejiná. (Divinidad) ¿Cómo podían las luces de la pobre menorá terrenal compararse al esplendor que la Shejiná irradiaba? Hashem por consiguiente dijo a Moshé, «Behaalotejá / Seréis espiritualmente elevados encendiendo la menorá. Este es el por qué Yo os he dado la mitzvá
A fin de demostrar que el Todopoderoso no necesita nuestra luz, El mandó que las tres mechas en cada lado del eje central de la menorá fueran inclinadas hacia la luz central y no hacia el exterior. A pesar de que a Aarón le estaba permitido de ordenar a uno de sus hijos prender la menorá, él cumplió la mitzvá toda su vida personalmente con la más grande precisión.
Por ejemplo, él siempre ascendió la plataforma para el encendido, aún a pesar de que era extremadamente alto y hubiera podido alcanzar las lámparas mientras estaba parado sobre el suelo. A causa de que la mitzvá de encender la menorá es querida a los ojos de Hashem, ella es mencionada varias veces en la Torá.

En cada lugar, nuevos detalles son añadidos.
Hashem advirtió a Aarón no subestimar la grandeza de la mitzvá de preparar la menorá. A causa de su importancia, ella no era realizada toda de una vez. Cuando limpiaba la menorá en la mañana el cohén limpiaba cinco lámparas, hacía una pausa con una avodá (servicio) diferente, y luego limpiaba las dos lámparas restantes. De este modo, el acto de servicio se extendía y atraía la atención del pueblo que visitaba la azará (patio del santuario).

Los Leviím Son Iniciados en el Servicio

Después de que los leviím fueron asignados a sus tareas, ellos no fueron autorizados a comenzar el Servicio antes de ser sometidos a una ceremonia especial de dedicación que incluía su purificación de tumat hamet, (impurificación por un cadáver). Hashem mandó a Moshé, «Lleva a los leviím ante el Ohel Moed. Explícales que ellos son afortunados de haber sido escogidos como sirvientes de Hashem.
«Cada leví es iniciado en la avodá con el siguiente procedimiento:
– Todo cabello sobre su cuerpo es afeitado.
En el tercer y séptimo día de su purificación él es salpicado con las aguas de la pará adumá (Vaca Roja) a fin de ser purificado de tumat hamet.
Ofrenda sus Sacrificios de Inauguración.
Es balanceado.
«Todo Kelal Israel estará presente mientras los leviím son balanceados, porque su Servicio expía por la comunidad entera». «Esta ceremonia de dedicación distinguirá a los levi-ím por sobre el resto de Kelal Israel
En el tres de Nisán, de 2.449, Moshé consagró a los leviím. El los salpicó con las aguas purificadoras de la pará adumá. Sus cuerpos fueron completamente afeitados, similar al afeitado realizado al purificar a un leproso.

¿Por qué ellos eran afeitados como leprosos?
Los leviím sirvieron en lugar de los primogénitos quienes habían ofrendado sacrificios al Becerro de Oro. Los ídolos son descriptos como «muertos» y uno que ofrenda a ellos como «ofrendando a los muertos.» Los leprosos, también, son similares a personas muertas. De ahí que, los leviím que sustituyeron a los idólatras primogénitos fueron clasificados como «personas muertas» y fueron afeitados como leprosos.

Luego los leviím trajeron sus Sacrificios de Inauguración, un toro joven para un olá y un segundo toro joven para una ofrenda jatat. El sacrificio jatat expió por la adoración de ídolos de los primogénitos, a quienes los leviím sustituyeron. Los leviím fueron llevados ante el ohel moed donde Moshé había reunido al pueblo entero. Los judíos (de acuerdo con algunas opiniones, los primogénitos) descansaron sus manos sobre las cabezas de los leviím (semijá).

Ellos realizaron semijá sobre los leviím lo mismo que sobre un korbán, a causa de que el Servicio de los leviím expiaría a su favor lo mismo que los sacrificios alcanzan expiación para sus donantes. Después de eso, Aarón, como representante de Benei Israel, alzó a cada leví individualmente, balanceándolo arriba y abajo y atrás y adelante. En total, alzó 22.000 leviím en un día. Esto demuestra la sorprendente fortaleza física de Aarón. La ceremonia de balanceo significaba que Aarón había adquirido a los leviím para asistirlo en la avodá, de acuerdo con la ley judía de que uno puede adquirir un objeto alzándolo. Después de eso, los leviím estaban puros y listos para comenzar sus tareas como asistentes de los cohaním, como custodios, porteros, cantores en el coro, y portadores del Mishkán.
Un leví se volvía un aprendiz en el Santuario a la edad de veinticinco. Estudiaba y se preparaba por cinco años, y luego comenzaba el Servicio efectivo a la edad de treinta.

En el Mishkán, un leví se retiraba del trabajo pesado de acarrear a la edad de cincuenta. El entonces efectuaba tareas más livianas, tales como cerrar los portales o cargar las carretas. En el Beit Hamikdash, no obstante, podía continuar su Servicio aún después de la edad de cincuenta. Dejaba el coro si su voz perdía resonancia a causa de su edad madura.

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El Midrash dice, Vol. 4 Bamidbar

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