Estudiando
1.Shemot
El Libro de Shemot (Exodo)
+100%-

Estudiando 3 pesukim (versículos) sobresalientes

«Y los hijos de Israel fueron fructíferos y se incrementaron abundantemente… y la tierra se llenó de ellos» (1:7)

PREGUNTA: El Midrash (Shir Hashirim 1.15:3) relata que Rebe, Rabí Iehudá HaNasí en una ocasión estaba pronunciando una lectura cuando notó que la congregación estaba adormecida. Con la intención de despertarlos dijo: «Una mujer en Egipto dio a luz a seiscientos mil hijos en un parto». Un discípulo llamado Rabí Ishmael hijo de Rabí Jose le dijo: «¿A quién le pudo haber sucedido eso?» El contestó: «Fue a Iojeved, quien parió a Moshé, el cual era contado como igual a seiscientos mil de Israel».
1) ¿No fue una audacia de los estudiantes adormecerse durante la lectura de Rebe?
2) ¿Por qué usó esta particularmente increíble historia para despertarlos?

RESPUESTA: El episodio relatado en el Midrash puede ser una metáfora para un período de la historia judía. La destrucción del segundo Bet Hamikdash tuvo lugar en el año 3828, y Rebe nació aproximadamente 50 años después. El fue el líder de la cuarta generación posterior a la destrucción. El gobierno romano oprimió a los judíos amargamente, y desgraciadamente los judíos estaban perdiendo las esperanzas en la venida de Mashíaj y la redención final. Rebe se dio cuenta que mientras él estaba propagando la Torá, la comunidad estaba «adormeciéndose» pensando que nunca, Di-s no permita, habría una Gueulá– redención– y que el galut (exilio) es eterno.

En un esfuerzo por distraerlos de ese tipo de pensamientos, les dijo que en Egipto una mujer dio a luz a 600.000 hijos. El mensaje a su generación fue: «¡No desesperen!. Nuestros antepasados en Egipto pensaron que estaban destinados a ser esclavos para siempre, y que no había esperanzas de ser redimidos. Repentinamente Iojeved dio a luz a Moshé, quien finalmente sacó a los 600.000 esclavizados judíos de Egipto y los trajo al Sinaí para la entrega de la Torá– el más grande acontecimiento en la historia judía. Del mismo modo, nunca pierdan las esperanzas. La salvación de Di-s es como el parpadeo de un ojo– que puede venir inmediata e inesperadamente».

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«Faraón ordenó a todo su pueblo diciendo: «Todo hijo que nazca arrójenlo al río»» (1:22)

PREGUNTA: La palabra «lemor» usualmente significa «decir a otros». Dado que Faraón habló a todo su pueblo, ¿para quién estaba pensado el mensaje?

RESPUESTA: Faraón buscaba formas de matar al redentor del pueblo judío. Originalmente llamó a las parteras judías y les ordenó que mataran a los niños judíos. Cuando su intento falló, llamó a toda su nación para que lo ayudara.
Faraón temía ser acusado de ser un gran antisemita por señalar a los niños judíos. Por lo tanto llamó a todo su pueblo y les dijo: «Los judíos son una amenaza, y debemos unirnos para destruirlos. Para evitar ser acusados de antisemitismo, les aconsejo lemor– que «digan» que el decreto no es sólo para los judíos, sino para todo varón recién nacido debe ser arrojado al río. Sin embargo, cuiden a sus hijos mientras se aseguran que los niños judíos son ahogados» (Onkelos en su comentario escribe claramente que el decreto de Faraón se aplicaba únicamente a los hijos recién nacidos de los judíos).

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«Ella la abrió y vió a un niño, y he aquí un mozo lloraba… Ella dijo «Es de los hijos de los hebreos»» (2:6)

PREGUNTA: En lugar de decir «Este es un hijo de los hebreos, ¿Por qué no dijo «Este es un niño judío»?

RESPUESTA: Una vez el rey de Austria emitió un malvado decreto contra la comunidad judía. Tras mover influencias, el rey aceptó recibir a una delegación de rabinos. Durante el encuentro, uno de los rabinos comenzó a gritar. El rey lo miró duramente y dijo «¿No sabes que en presencia del rey se debe hablar suavemente y no gritar?» El rabí disculpándose respondió «Su Majestad, no soy yo quien está gritando. La voz fuerte que usted escucha es la voz de miles de judíos que están en gran peligro a causa de su malvado decreto».
Cuando la hija de Faraón abrió la canasta, estaba asustada al ver a un pequeño bebé cuya voz era fuerte y alta como la de un jovencito. Conocedora del malvado decreto de su padre de matar a los niños judíos, ella se dio cuenta que la voz fuerte que oía no era sólo la de Moshé, sino también las voces de todos los niños judíos que lloraban a través de él.

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