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¿Es Kasher la medicina?

¿Está mal procurarse atención médica? ¿Seguir las instrucciones de un médico mortal disminuye nuestra subordinación al Sanador Divino? ¿Interfiere la ciencia médica con la voluntad de Di-s? ¿Por qué ocultó el Rey Jizkiahu el “Libro de la Curación”?

La referencia original a la medicina en la Torá se encuentra en la Sección Semanal de Mishpatím (Exodo 21:19): “Si una persona golpea a otra… el atacante deberá pagar… y sanarlo”. Los Sabios explican (Bavá Kamá 85a): “De aquí aprendemos que el médico ha sido autorizado para curar”.
En otras palabras, puesto que podríamos pensar que dado que todo, incluyendo heridas y enfermedades, proviene de Di-s, quizás deberíamos por lo tanto confiar sólo en Di s para la curación. Viene la Torá y dice “No”. La víctima debe ser tratada, y sus cuentas médicas abonadas por el atacante.

Sin embargo, los comentaristas encuentran una contradicción entre esta idea y el pecado de Asa, Rey de Judea: “Cuando estaba enfermo, no buscó a Di-s sino a los médicos” (II Crónicas 16:12). ¿Implica esto que pecó al consultar con médicos, y que a ello se debe que muriera?
A continuación veremos varias posturas para resolver esta contradicción:

El Ibn Ezra (en su comentario a Levítico 21:19) establece una diferencia entre lo que denomina “heridas externas” y “enfermedades internas”. Las heridas externas tienen autorización de atención médica a partir del mencionado versículo de Exodo. Pero en el caso de las enfermedades internas, debemos volver nuestra mirada al Curador de toda carne. Iyov, quien padeció mucho dolor, se refiere a la enfermedad interna cuando expresa (5:18): “Di-s causa ambos, tanto el dolor como la curación”. El Rey Asa cometió un error, así, al emplear médicos para tratar sus enfermedades internas.
Rabeinu Bajia, y Rabí Ionatán Eibeshutz en su obra halájica Kreití uPleití (10 188:8), concuerdan con Ibn Ezra.

Otros comentaristas (véase Rambán a Levítico 21:1) establecen una diferencia entre médico y paciente. La declaración Rabínica de que “el médico tiene autorización para curar” lo faculta sólo a él, mas no al paciente. Idealmente, éste último no debe depender del médico. Pero si de todos modos escoge ir al médico, éste lo puede curar, y el enfermo no tiene prohibido seguir sus prescripciones. Aunque los médicos tienen permitido curar, no obstante, desde la perspectiva de paciente el Rey Asa actuó mal (véase Akedat Itzjak para obtener explicación adicional).

Pero Maimónides disiente enérgicamente con esto. El no ve ninguna diferencia entre médico y paciente, o entre dolores internos y externos, y dice que la Torá desea que nos procuremos de asistencia médica en todas las instancias.
Siendo así, ¿cuál fue, en la óptica de Maimónides, el problema del Rey Asa? Además, el Talmud (Pesajím, Capítulo 4, Mishná 9) declara que el Rey Jizkiahu ocultó el “Libro de la Curación” con la anuencia de los Sabios. Rashi explica que el “Libro de la Curación” era perjudicial porque “ellos no rezaban a Di-s suplicando Su curación ya que podían obtenerla por sus propios medios”.
Según la mencionada óptica de Maimónides, ¿qué tenía eso de malo?

En su Comentario a la Mishná, y en la Guía de los Perplejos (Parte 3, Capítulo 33), Maimónides resuelve esta contradicción al comparar las heridas y sus curaciones con el hambre y los alimentos.
Maimónides escribe: “Tal como agradecemos a Di-s cuando comemos, del mismo modo debemos agradecerle la curación médica de nuestras enfermedades”. Maimónides pregunta retóricamente: ¿Deberíamos acaso privarnos del alimento porque éste disminuye nuestra dependencia de Di s?
Pues entonces, ¿por qué se ocultó el “Libro de la Curación”? Hay al respecto varias respuestas, pero éstas no satisfacen a Maimónides.
Maharshá (sobre Talmud, Guitín 68b) explica que a Jizkiahu disgustó el hecho de que semejante compendio de curación permitía el acceso a todos, incluso a `gente inapropiada’, los que no creerían en absoluto en el rol de Di-s en la medicina, sino sólo en la curación humana per se.
Pero esta preocupación, dice Maharshá, se volvió luego irrelevante. Tal como posteriormente se permitió transcribir la tradición Oral en el Talmud, por temor a que fuera olvidada, del mismo modo se volvió permitido publicar las fórmulas médicas en un libro, por miedo a que fueran olvidadas. También muestra que “el Talmud engloba asimismo todas las demás ciencias y sabidurías, incluyendo la medicina”.

Maimónides mismo, quien no ve problema alguno en utilizar medicamentos, lo explica de una manera diferente: Jizkiahu ocultó el “Libro de la Curación” porque no era un libro científico confiable, sino un tratado que contenía supersticiones curativas prohibidas.
Bajo la opinión de Maimónides, una autoridad que fomenta la medicina en todas las situaciones, empero, aun nos resta comprender por qué fue pecado el hecho de que Asa consultara médicos.

El Alter Rebe Rabí Shneur Zalman de Liadí nos ofrece dos explicaciones posibles:
1) El Rey Asa tenía médicos que ejercían la brujería, similares a las “prácticas médicas” prohibidas del “Libro de la Curación” que Jizkiahu ocultó.
2) El Rey Asa pecó al confiar sólo en los médicos y no orar a Di-s en absoluto. Esto no puede compararse con satisfacer nuestro hambre con alimentos, instancia en la que sí ofrecemos nuestro agradecimiento a Di-spor nutrirnos a través de la comida que ingerimos.

Opción u Obligación de Curar

La opinión aceptada es la de Maimónides, como escribe el Rebe: “Seguimos la opinión de Maimónides para emplear la medicina en cada situación”. Según Maimónides, el médico “tiene la obligación, de acuerdo a la Torá, de curar al enfermo”.
Maimónides deriva esta obligación de curar de la mitzvá de devolver un objeto perdido, Hashavat Aveidá, que también incluye “devolverle su cuerpo”, su salud. Maimónides dice que esta mitzvá es tan grande, que incluso uno que promete no disfrutar de ningún beneficio de su semejante tiene permitido ser tratado por aquél, porque no es meramente una opción, es una mitzvá“.

Torá Temimá formula una pregunta: ¿Por qué emplea Maimónides como fuente de su decisión la ley de Hashavat Aveidá, en lugar del más obvio versículo de la Sección Bíblica de Mishpatím, “él lo curará”, del que aprendemos que el médico tiene permitido curarlo? Torá Temimá responde: ¡Maimónides quiere enfatizar que la mitzvá de curar al enfermo no es meramente optativa sino obligatoria!
Todas las demás autoridades halájicas siguen también esta opinión, como dice el Rambán en Torat HaAdam: “Esta palabra, `opcional’, significa en este caso mitzvá, pues involucra la salvación de una vida”.

El Beit Iosef, en el Shulján Aruj, dice: “La Torá permite al médico curar, y es una mitzvá salvar una vida. Si un médico no cura, derrama sangre. Aun cuando haya otros médicos disponibles, este médico debe hacer lo imposible para ayudar, porque no por vías de cada médico la persona consigue ser sanada del mismo modo”.
El Jidá aclara en su libro, Birjéi Iosef, que la obligación no recae solamente sobre el médico. También el paciente debe buscar al médico, y “está prohibido rehusarse a la atención médica”.

Ahora vayamos a la pregunta fundamental respecto de la medicina: ¿No parecería interferir con los senderos de Di-s? Puesto que Di-s ha hecho que la persona enfermara, ¿quiénes somos nosotros para inmiscuirnos y alterar el curso del destino?
La respuesta también está contenida en la declaración Talmúdica: “La Torá autoriza al médico para curar”. En otras palabras, la ciencia médica, también, es una expresión de Di-s.
El jasidismo da incluso un paso adicional. Esta `autorización’ no solamente permite al médico brindarnos tratamiento, sino que realmente lo “faculta”, le da los poderes necesarios, para curarnos adecuadamente. Di-s, quien ha golpeado a la persona, proporciona la ciencia médica al médico, brindándole las facultades necesarias para curar. ¡No hay aquí ninguna contradicción, sino el cumplimiento de la voluntad de Di-s!

Pero aun cuando nos procuramos de tratamiento médico, debemos siempre recordar que Di-s es el verdadero Médico que cura a todos los mortales. Tal como la persona hambrienta debe recordar agradecer a Di-s “quien abre Su mano y satisface las necesidades de todo ser viviente” luego de disfrutar de su comida.
Esta idea es magníficamente ilustrada por el siguiente Midrash:
Rabí Ishmael, Rabí Akivá y otra persona caminaban por Jerusalén. Un hombre enfermo se encontró con ellos y les dijo:
“¡Rabíes! ¿Cómo puedo curarme?”
Ellos le dijeron: “Haz tal y cual cosa hasta que seas curado”.
Les dijo a ellos: “¿Quién me golpeó?”
Respondieron: “Di-s”.
“¿No están ustedes entrometiéndose en algo que no les pertenece? ¿No están yendo contra Su voluntad?”
“¿Cuál es tu trabajo?”
“Soy granjero; ven, tengo una guadaña en mi mano”.
“¿Quién creó el viñedo?”
“¡Di-s!”
“¿No te estás entremetiendo en algo que no es tuyo? El creó la fruta, ¿y tú la cortas?”
“¿No ven la guadaña en mi mano? Si no labro, entremetiendo y desyerbo la tierra, nada crecerá”.
“¡Tonto! ¿No sabes de tu trabajo que `los días del hombre son como pastos altos’. Si un árbol no es podado, fertilizado y labrado, no crecerá. Si creció y no bebió agua y no fue fertilizado, pronto morirá. Así es el cuerpo: el fertilizante es la medicina y sus medicamentos, y el granjero es el médico”.

El Zohar cita de un libro en posesión de un Doctor Kartna: “Cuando un médico sabio va a visitar al enfermo, lo encuentra en estado yermo”. Esto significa lo siguiente: La enfermedad lo ha puesto en la cárcel del rey, llamada “el desierto yermo”. Ahora bien, dado que Di s ordenó que fuera arrestado y puesto en la cárcel, ¿no debería tratar de volver a Di s y arrepentirse? El Rey David dice en los Salmos: Ashrei Maskíl el dal, `Afortunada la persona que es sabia con el hombre pobre’. La persona que yace en su lecho de enfermo es pobre. Si su amigo es un médico sabio, Di s bendice sus esfuerzos por curar.

Curar el Cuerpo y el Alma

Otra pregunta: Es sabido que las 248 mitzvot positivas de la Torá se corresponden con los 248 órganos de la persona, mientras que los 365 mandamientos negativos se corresponden con las 365 venas y arterias. En otras palabras: la estructura física del cuerpo del hombre depende de su estructura espiritual, como declara el Midrash: “Di-s dice al hombre: `tienes 248 órganos, y hay 248 mitzvot positivas. Si cuidas la Torá, Yo cuidaré tu cuerpo'”.
Si es tan simple, ¡que la persona enferma se arrepienta y mejore espiritualmente… y se curará! ¿Para qué precisamos médicos? Si el problema es básicamente espiritual, que la persona recupere lo que le falta en Torá y mitzvot, ¡y listo! Además: ¿cómo puede ayudar la prescripción de un médico, cuando según la Torá las mitzvot deberían ser la verdadera `prescripción’?

Según el Alter Rebe, hay una diferencia entre las ideales épocas del Santo Templo y nuestras más oscuras épocas en el exilio. Cuando el Gran Templo estaba en pie, el ser físico y el ser espiritual del judío estaban más estrechamente entretejidos. Cuando el judío observaba todas las mitzvot los 613 `órganos’ espirituales como debía ser, así las 613 partes de su cuerpo se encontraban en su nivel deseado. Como está escrito en la Torá: “Si escucharás la voz de Di s… no pondré sobre ti ninguna enfermedad, porque Yo, Di s, soy tu Curador”. Si, Di-s libre, a un judío le faltaban mitzvot, ¡ninguna de las medicinas del mundo podrían curarlo!
Pero cuando estamos en exilio, las cosas son diferentes. Hay canales `alternativos’ de la maldad de la sitrá ajará un concepto cabalístico que literalmente se traduce como `el otro lado’ (opuesto al de la santidad) que también dan vida. El judío tiene libre albedrío para elegir entre dos fuentes de las que él puede recibir su nutrición vital; a través de la santidad, al observar las 613 mitzvot o, Di-s libre, de otras maneras: la medicina, etc.
Esta explicación del Alter Rebe nos ayuda también a resolver la contradicción anterior entre “él será curado” en relación con el pecado del Rey Asa, y el hecho de que el Rey Jizkiahu ocultara el “Libro de la Curación”. El hecho de que Asa muriera por su enfermedad no fue un castigo, sino un resultado directo y natural de su comportamiento; “él no buscó a Di-s” en la época del Templo. Los médicos no le podían ayudar en absoluto, dado que él no sostuvo sus 613 `órganos’ espirituales.

Esto explica también por qué fue escondido el “Libro de la Curación”. No porque olvidarían a Di-s, o porque fuera supersticioso, sino porque sin “buscar a Di-s” a través de cumplir las 613 mitzvot adecuadamente, semejante libro no tendría valor. ¡Una vez que cumplía las mitzvot adecuadamente, la persona no necesitaba el libro para nada! ¡En esa época, ese libro era ciertamente innecesario!

Naturaleza

En la serie de Igrot Kodesh, el Rebe da otra explicación:
Aunque nuestros 613 órganos, venas y arterias, dependen directamente de las 613 mitzvot, no obstante precisamos de la medicina y de los médicos porque “Estamos en el más bajo de los mundos que fue creado por Di-s. En su conducta física exterior, a nuestros ojos éste parece ser exclusivamente natural, pero en esencia es Divino. Todos los conceptos e ideales espirituales deben estar conectados con la naturaleza”.
En otras palabras: Es cierto que la salud física de la persona depende de la salud de su alma. Pero como sucede con todo lo demás en nuestro mundo físico, ésta está conectada con el mundo natural, lo que nos hace necesario procurar asistencia médica.
Esto explica también una historia sobre el Alter Rebe.
El Alter Rebe curó cierta vez a alguien dándole un trozo de su matzá shemurá y media taza de agua. Puesto que no lo curó de manera natural, ¿por qué precisaba el trozo de matzá y agua? Probablemente porque debe haber una base natural, aun cuando sea muy sutil.
Vale la pena notar que comúnmente, cuando se pide al Rebe una bendición por un problema médico, él nos instruye a incrementar nuestro empeño en Torá y mitzvot, sea agregando una mitzvá, revisando la aptitud religiosa de los tefilín y las mezuzot, etc.
Esto se combina bien con la explicación del Alter Rebe. Por un lado hay una necesidad de proveer una `base natural’ al consultar a médicos y expertos clínicos, y seguir sus instrucciones. Por el otro, la persona debe esforzarse también por mejorar sus `órganos’ espirituales.
Combinando lo físico con lo espiritual, el Rebe nos devuelve a la época del Beit HaMikdash, cuando los aspectos físicos y espirituales de la vida estaban estrechamente conectados.

Quiera Di-s que el Beit HaMikdash sea reconstruido prontamente a través del Mashíaj, cuando mereceremos ser totalmente curados, ya mismo en nuestros días.

(extraído de la enseñanza semanal, www.jabad.org.ar).

 

1 comentario
  1. Nilda Luz Cruz

    Me gusta la pagina

    13/11/2016 a las 14:17

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